sábado, 30 de mayo de 2020

El 30 de Mayo de 1814, en Pryamukhino, Imperio Ruso, nacía Bakunin: el rebelde que quiso incendiar el poder y sembró la idea anarquista en Europa


El 30 de mayo de 1814 —18 de mayo según el calendario ruso de la época— nacía en Pryamukhino, Rusia, Mijaíl Aleksándrovich Bakunin, una de las figuras más influyentes del anarquismo del siglo XIX. Su vida fue la de un hombre que pasó de la nobleza rural rusa a convertirse en enemigo declarado del Estado, de la autoridad absoluta y de toda forma de dominación política. Nacido en una familia terrateniente, Bakunin fue enviado joven a la Escuela de Artillería de San Petersburgo y luego destinado a una unidad militar en la frontera polaca. Pero la disciplina del ejército y el autoritarismo imperial chocaron pronto con su temperamento. En 1835 abandonó la carrera militar y comenzó un camino que ya no tendría retorno: el de la filosofía, la conspiración política y la revolución. Durante los años siguientes se formó intelectualmente entre Moscú, Berlín, Dresde y París. Leyó a Fichte y Hegel, se acercó a los jóvenes hegelianos y entró en contacto con socialistas, exiliados polacos y pensadores revolucionarios. En París trató con figuras como Pierre-Joseph Proudhon y Karl Marx, aunque con el tiempo su relación con Marx terminaría en una de las grandes rupturas ideológicas del movimiento obrero europeo. Bakunin no fue un teórico encerrado en una biblioteca. Participó de las revoluciones europeas de 1848 y, tras involucrarse en la insurrección de Dresde en 1849, fue arrestado. Pasó por cárceles sajonas, austríacas y rusas, sufrió años de encierro en fortalezas del Imperio zarista y finalmente fue enviado a Siberia. En 1861 logró escapar y emprendió una travesía extraordinaria: llegó a Japón, cruzó Estados Unidos y terminó en Londres. A partir de su exilio europeo, sus ideas tomaron forma definitiva. Bakunin defendía la abolición del Estado, la eliminación de las jerarquías impuestas, la organización libre de los trabajadores y una sociedad basada en federaciones de comunas, solidaridad, libertad y acción directa. Para él, no había que conquistar el poder: había que impedir que un nuevo poder reemplazara al viejo. Su choque con Marx fue decisivo. Mientras Marx defendía la organización política de la clase trabajadora y la toma del poder como etapa revolucionaria, Bakunin desconfiaba de cualquier Estado, incluso si se proclamaba socialista. En 1872, durante el Congreso de La Haya de la Primera Internacional, Bakunin y sus seguidores fueron expulsados, marcando la división histórica entre marxistas y anarquistas dentro del socialismo europeo. Entre sus obras y textos más influyentes se recuerdan Estatismo y anarquía, publicado en 1873, y Dios y el Estado, difundido después de su muerte. Su pensamiento, aunque muchas veces fragmentario, encendió movimientos obreros, círculos revolucionarios y corrientes libertarias en Europa, especialmente en Italia, Suiza y España. En sus últimos años vivió con problemas de salud y fuertes dificultades económicas en Suiza. Murió en Berna, el 1 de julio de 1876, pobre, agotado y casi retirado de la vida pública. Pero sus ideas siguieron viajando. Bakunin no dejó un sistema cerrado: dejó una llama. La de quienes creyeron que la libertad no podía nacer de la obediencia, ni la justicia de un poder centralizado. Fue noble de nacimiento, rebelde por elección y revolucionario por destino. Su nombre quedó unido para siempre a una pregunta que todavía incomoda a la historia: ¿puede existir una sociedad verdaderamente libre mientras alguien tenga poder absoluto sobre los demás? #MijaílBakunin #Bakunin #Anarquismo #HistoriaUniversal #PensamientoPolítico #Revolución #SigloXIX #PrimeraInternacional #KarlMarx #Proudhon #SocialismoLibertario #Libertad #MendozAntigua #Anarchism #PoliticalHistory #RevolutionaryHistory #LibertarianSocialism #WorldHistory #BakuninThought

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