miércoles, 5 de agosto de 2026

4 DE DICIEMBRE DE 1823: SAN MARTÍN VOLVIÓ PARA DESPEDIR A SU “ESPOSA Y AMIGA” (IMAGEN ILUSTRATIVA)


El 4 de diciembre de 1823, José de San Martín regresó a Buenos Aires después de atravesar durante catorce días el camino desde Mendoza. No volvió escoltado por un ejército ni rodeado por los honores reservados al Libertador de tres naciones: llegó solo y se presentó ante la ciudad como un ciudadano más. Había renunciado al poder en el Perú, se había apartado de la vida pública y cargaba una herida que ninguna victoria militar podía reparar. Cuatro meses antes, el 3 de agosto, María de los Remedios de Escalada había muerto de tuberculosis, con apenas 25 años, mientras él permanecía en Mendoza, impedido de acompañarla durante sus últimos momentos por el clima político hostil que rodeaba su posible regreso. A su llegada se alojó en la célebre Fonda de los Tres Reyes, situada frente a la Plaza de Mayo. Luego buscó a su hija Mercedes y a la familia Escalada, que se encontraban pasando el verano en una quinta ubicada en el antiguo partido de San José de Flores, en terrenos que hoy pertenecen a Parque de los Patricios. Pero había otra visita que no podía postergar: la tumba de Remedios, en el entonces llamado Cementerio del Norte, actual Cementerio de la Recoleta. La tradición familiar sostiene que el viejo sirviente Congo lo condujo por aquel camposanto recién creado, todavía solitario y muy diferente del monumental cementerio que conocemos en la actualidad. Allí, entre terrenos abiertos, cruces de madera y sepulturas austeras, San Martín encontró el lugar donde descansaba la mujer con quien se había casado en 1812, la madre de su única hija y la compañera silenciosa de los años más decisivos de la revolución americana. El vencedor de San Lorenzo, Chacabuco y Maipú, el hombre que había cruzado los Andes y contribuido a liberar Argentina, Chile y Perú, quedó entonces frente a una batalla que no podía ganar. Dispuso que sobre aquella sepultura se colocara una sencilla lápida de mármol, diseñada por el ingeniero Felipe Bertrés y trabajada por el grabador Julio Esnard. No pidió que se enumeraran títulos, campañas ni glorias. Eligió una inscripción breve, íntima y profundamente humana: “Aquí yace Remedios de Escalada, esposa y amiga del General San Martín”. Dos palabras —“esposa y amiga”— fueron suficientes para revelar un sentimiento que San Martín casi nunca expuso públicamente. Detrás del uniforme, de la disciplina y del rostro severo del Libertador, existía un hombre enfermo, cansado y golpeado por una ausencia definitiva. Poco después resolvió abandonar el país para educar personalmente a Mercedes. Padre e hija partieron hacia Europa el 10 de febrero de 1824, iniciando un alejamiento que él creía transitorio, pero que terminaría convirtiéndose en un largo exilio. Aquel diciembre de 1823, San Martín no regresó a Buenos Aires para recibir homenajes ni reclamar poder. Volvió para buscar a su hija, cerrar una etapa de su vida y dejar sobre una tumba el testimonio más sencillo y doloroso de su amor. Había liberado pueblos enteros, pero frente a la sepultura de Remedios solamente era un esposo que había llegado demasiado tarde. #JoséDeSanMartín #RemediosDeEscalada #EsposaYAmiga #HistoriaArgentina #LibertadorDeAmérica #CementerioDeLaRecoleta #BuenosAiresAntigua #PatriaArgentina #MemoriaHistórica #HistoriaDeAmor #MendozAntigua #GeneralSanMartín #ArgentineHistory #JoseDeSanMartin #RemediosDeEscalada #LiberatorOfAmerica #HistoricalMemory #BuenosAiresHistory #LoveAndHistory #SouthAmericanHistory

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