miércoles, 27 de mayo de 2020

27 de Mayo de 1941, BISMARCK: EL GIGANTE DE ACERO QUE HUNDIÓ AL ORGULLO BRITÁNICO… Y FUE CAZADO HASTA EL FONDO DEL ATLÁNTICO


El 27 de mayo de 1941, en pleno Atlántico Norte y durante la Segunda Guerra Mundial, terminó la breve pero estremecedora historia del acorazado alemán Bismarck, una de las máquinas de guerra más imponentes que haya surcado los mares. Construido en los astilleros Blohm & Voss de Hamburgo, botado en febrero de 1939 y puesto en servicio en agosto de 1940, el Bismarck llevaba el nombre del canciller Otto von Bismarck, figura clave en la unificación alemana de 1871. Junto con su gemelo, el Tirpitz, representaba el orgullo de la Kriegsmarine y el sueño alemán de desafiar el dominio naval británico. Encyclopaedia Britannica lo describe como un coloso de más de 52.000 toneladas, armado con ocho cañones de 38 cm y capaz de alcanzar unos 30 nudos de velocidad. Sus dimensiones impresionaban: alrededor de 251 metros de eslora, blindaje de más de 30 centímetros en zonas clave y una potencia de fuego capaz de convertir cualquier encuentro naval en una tragedia. Pero su destino no sería dominar los océanos durante años, sino protagonizar una de las persecuciones marítimas más dramáticas del siglo XX. En mayo de 1941, el Bismarck y el crucero pesado Prinz Eugen partieron en la operación Rheinübung, con el objetivo de irrumpir en el Atlántico y atacar las rutas de abastecimiento británicas. El 24 de mayo, en el estrecho de Dinamarca, se cruzaron con el HMS Hood y el HMS Prince of Wales. En pocos minutos, el Bismarck asestó un golpe histórico: el Hood, orgullo de la Royal Navy, explotó y se hundió con más de 1.400 marinos; solo sobrevivieron tres. El Prince of Wales logró dañar al Bismarck, afectando su combustible, su velocidad y su autonomía. Desde ese momento comenzó la cacería. Gran parte de la flota británica fue enviada tras el acorazado alemán. El Bismarck intentó llegar a la costa francesa para reparaciones, pero la aviación naval cambió la historia. Desde el portaaviones HMS Ark Royal, aviones torpederos Fairey Swordfish atacaron al gigante. Un torpedo impactó en la zona del timón y dejó al Bismarck prácticamente sin capacidad de maniobra. Aquella herida, pequeña frente a su tamaño, fue mortal. En la mañana del 27 de mayo de 1941, el Bismarck, condenado a girar sin poder escapar, fue alcanzado por los acorazados británicos HMS Rodney y HMS King George V, además de otros buques. La lluvia de proyectiles destruyó sus torres, su puente de mando y buena parte de su estructura. Según el Imperial War Museums, la tripulación alemana colocó cargas para hundir la nave, mientras el crucero HMS Dorsetshire también lanzó torpedos contra el casco ya devastado. Minutos después, el Bismarck se inclinó, desapareció bajo las aguas y se convirtió en leyenda. Más de 2.000 tripulantes murieron en el combate o en el mar. Solo poco más de un centenar logró sobrevivir. El hundimiento del Bismarck no fue solo la caída de un acorazado: fue el símbolo de un cambio de época. Los gigantes de acero seguían siendo temibles, pero la guerra naval ya empezaba a demostrar que el futuro también pertenecía a los portaaviones, los aviones torpederos y la guerra aeronaval. #Bismarck #AcorazadoBismarck #SegundaGuerraMundial #HistoriaNaval #Kriegsmarine #RoyalNavy #AtlánticoNorte #HMSHood #PrinzEugen #MendozAntigua #WorldWarII #WWIIHistory #NavalHistory #BattleshipBismarck #WarHistory

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