Durante un siglo, un nombre bastó para provocar temor en Francia: la Isla del Diablo. Pero detrás de aquella denominación legendaria existía algo todavía mayor: una extensa red de presidios, campos de trabajo y lugares de deportación repartidos por la Guayana Francesa y las Islas de la Salvación. El sistema comenzó a organizarse en 1852, cuando el gobierno de Luis Napoleón Bonaparte —futuro Napoleón III— dispuso trasladar a la Guayana a condenados a trabajos forzados para emplearlos en colonización, agricultura, explotación forestal y obras públicas; la legislación de 1854 consolidaría después aquel modelo de deportación penal. Además, surgió una disposición particularmente cruel conocida como “doublage”: quien terminaba una condena inferior a ocho años debía permanecer en la colonia durante otro período igual, mientras que determinadas penas mayores podían significar permanecer allí de por vida. Lo que popularmente quedó grabado como “Isla del Diablo” no era una única cárcel: Île Royale, Saint-Joseph, Île du Diable, Saint-Laurent-du-Maroni, Cayena y diversos campos continentales formaban parte de un auténtico universo penitenciario. La pequeña Île du Diable adquirió especial notoriedad como lugar de deportación política, mientras Saint-Joseph fue asociada a castigos y aislamiento. Cerca de 70.000 condenados fueron enviados a la Guayana a lo largo de aquella historia. El calor ecuatorial, las enfermedades tropicales, la alimentación deficiente, los trabajos agotadores y el aislamiento hicieron que la mortalidad alcanzara niveles estremecedores; hubo épocas en que la expectativa de supervivencia de muchos deportados era extraordinariamente baja. Los intentos de fuga podían terminar en la selva, en los ríos, en el mar o en países vecinos, y algunos fugitivos jamás volvieron a ser vistos. Entre todos los nombres asociados al presidio sobresale el del capitán Alfred Dreyfus, condenado injustamente por traición y deportado a la Isla del Diablo, donde permaneció desde 1895 hasta 1899 antes de que el célebre Caso Dreyfus sacudiera a Francia; finalmente sería rehabilitado en 1906. También quedaron ligados a la leyenda del bagne el anarquista Clément Duval, René Belbenoît —autor de Dry Guillotine, obra que ayudó a difundir internacionalmente los horrores del sistema— y Henri Charrière, cuyo libro Papillon convirtió aquel mundo penitenciario en un fenómeno mundial, aunque algunos episodios de sus memorias han sido cuestionados por historiadores. La denuncia pública fue decisiva. En la década de 1920, las investigaciones del periodista Albert Londres expusieron en Francia las condiciones del presidio; después, figuras políticas como el guayanés Gaston Monnerville impulsaron su desaparición. El 17 de junio de 1938, durante la presidencia de Albert Lebrun, se puso fin al envío de nuevos condenados bajo aquel régimen, pero la Segunda Guerra Mundial retrasó la liquidación definitiva. Después de 1946 comenzaron los grandes movimientos de liberación y repatriación. Finalmente, el 1 de agosto de 1953, los últimos presidiarios y miembros del personal regresaron a Francia con ayuda de la Armée du Salut. Cien años después de comenzar la deportación penal, terminaba así uno de los capítulos más oscuros de la historia penitenciaria francesa. No fue simplemente una cárcel rodeada por tiburones y selva: fue un sistema pensado para alejar hombres miles de kilómetros de su mundo, castigarlos incluso después de cumplir su condena y convertir el océano, la enfermedad y la distancia en parte de la sentencia. Por algo pasó a la historia con un nombre aterrador: la “guillotina seca”. #IslaDelDiablo #GuillotinaSeca #GuyanaFrancesa #Historia #HistoriaUniversal #HistoriaDeFrancia #AlfredDreyfus #CasoDreyfus #Papillon #HenriCharriere #Presidio #PrisionesHistoricas #MemoriaHistorica #HistoriaOculta #MendozAntigua #DevilsIsland #DryGuillotine #FrenchGuiana #FrenchHistory #PrisonHistory #History #HistoricalFacts #AlfredDreyfus #Papillon #DarkHistory #ForgottenHistory
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
etiquetas
- Efemérides (9328)
- Otras Provincias (4665)
- Curiosidades Históricas (2914)
- Década de 1920 (2721)
- otros paises (2479)
- Década de 1930 (2392)
- Década de 1910 (1963)
- Sociales (1885)
- Década de 1970 (1812)
- Década de 1900 (1622)
- Década de 1940 (1509)
- Publicidades (1394)
- Deportes en el Recuerdo (1344)
- Década de 1950 (1227)
- Videos (1142)
- Década de 1960 (906)
- Década de 1980 (854)
- Letra chica (712)
- antes de 1900 (659)
- Moda (635)
- Vendimia (603)
- graduados (399)
- solo mujer (286)
- frases (251)
- Conociendo Mendoza (247)
- policiales (238)
- hechos hist. de Mza (221)
- Pioneros de la Vitivinicultura en Mendoza (216)
- Década de 1990 (209)
- Mendoza desde Arriba (111)
- Toponimias (87)
- década del 2000 (77)
- portadas (46)
- coloreadas (37)
- el mundo desde arriba (31)
- bienes patrimoniales (25)
- Constitución de Mendoza (12)
- boletin oficial (12)
- gastronomia (11)
- Joyas sobre Ruedas (5)
- edificios religiosos (3)
martes, 11 de agosto de 2020
1852–1953: LA “GUILLOTINA SECA” DE FRANCIA — CIEN AÑOS DE INFIERNO EN LA ISLA DEL DIABLO HASTA QUE EL ÚLTIMO PRESIDIARIO ABANDONÓ LA GUAYANA
Durante un siglo, un nombre bastó para provocar temor en Francia: la Isla del Diablo. Pero detrás de aquella denominación legendaria existía algo todavía mayor: una extensa red de presidios, campos de trabajo y lugares de deportación repartidos por la Guayana Francesa y las Islas de la Salvación. El sistema comenzó a organizarse en 1852, cuando el gobierno de Luis Napoleón Bonaparte —futuro Napoleón III— dispuso trasladar a la Guayana a condenados a trabajos forzados para emplearlos en colonización, agricultura, explotación forestal y obras públicas; la legislación de 1854 consolidaría después aquel modelo de deportación penal. Además, surgió una disposición particularmente cruel conocida como “doublage”: quien terminaba una condena inferior a ocho años debía permanecer en la colonia durante otro período igual, mientras que determinadas penas mayores podían significar permanecer allí de por vida. Lo que popularmente quedó grabado como “Isla del Diablo” no era una única cárcel: Île Royale, Saint-Joseph, Île du Diable, Saint-Laurent-du-Maroni, Cayena y diversos campos continentales formaban parte de un auténtico universo penitenciario. La pequeña Île du Diable adquirió especial notoriedad como lugar de deportación política, mientras Saint-Joseph fue asociada a castigos y aislamiento. Cerca de 70.000 condenados fueron enviados a la Guayana a lo largo de aquella historia. El calor ecuatorial, las enfermedades tropicales, la alimentación deficiente, los trabajos agotadores y el aislamiento hicieron que la mortalidad alcanzara niveles estremecedores; hubo épocas en que la expectativa de supervivencia de muchos deportados era extraordinariamente baja. Los intentos de fuga podían terminar en la selva, en los ríos, en el mar o en países vecinos, y algunos fugitivos jamás volvieron a ser vistos. Entre todos los nombres asociados al presidio sobresale el del capitán Alfred Dreyfus, condenado injustamente por traición y deportado a la Isla del Diablo, donde permaneció desde 1895 hasta 1899 antes de que el célebre Caso Dreyfus sacudiera a Francia; finalmente sería rehabilitado en 1906. También quedaron ligados a la leyenda del bagne el anarquista Clément Duval, René Belbenoît —autor de Dry Guillotine, obra que ayudó a difundir internacionalmente los horrores del sistema— y Henri Charrière, cuyo libro Papillon convirtió aquel mundo penitenciario en un fenómeno mundial, aunque algunos episodios de sus memorias han sido cuestionados por historiadores. La denuncia pública fue decisiva. En la década de 1920, las investigaciones del periodista Albert Londres expusieron en Francia las condiciones del presidio; después, figuras políticas como el guayanés Gaston Monnerville impulsaron su desaparición. El 17 de junio de 1938, durante la presidencia de Albert Lebrun, se puso fin al envío de nuevos condenados bajo aquel régimen, pero la Segunda Guerra Mundial retrasó la liquidación definitiva. Después de 1946 comenzaron los grandes movimientos de liberación y repatriación. Finalmente, el 1 de agosto de 1953, los últimos presidiarios y miembros del personal regresaron a Francia con ayuda de la Armée du Salut. Cien años después de comenzar la deportación penal, terminaba así uno de los capítulos más oscuros de la historia penitenciaria francesa. No fue simplemente una cárcel rodeada por tiburones y selva: fue un sistema pensado para alejar hombres miles de kilómetros de su mundo, castigarlos incluso después de cumplir su condena y convertir el océano, la enfermedad y la distancia en parte de la sentencia. Por algo pasó a la historia con un nombre aterrador: la “guillotina seca”. #IslaDelDiablo #GuillotinaSeca #GuyanaFrancesa #Historia #HistoriaUniversal #HistoriaDeFrancia #AlfredDreyfus #CasoDreyfus #Papillon #HenriCharriere #Presidio #PrisionesHistoricas #MemoriaHistorica #HistoriaOculta #MendozAntigua #DevilsIsland #DryGuillotine #FrenchGuiana #FrenchHistory #PrisonHistory #History #HistoricalFacts #AlfredDreyfus #Papillon #DarkHistory #ForgottenHistory
Etiquetas:
Efemérides
Mendoza, Argentina
Francia
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario