domingo, 23 de agosto de 2020

🔥⚡ 23 DE AGOSTO DE 1927: SACCO Y VANZETTI MURIERON EN LA SILLA ELÉCTRICA — EL JUICIO QUE DIVIDIÓ AL MUNDO Y PARALIZÓ MENDOZA


El 23 de agosto de 1927, en la prisión estatal de Charlestown, Massachusetts, Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti fueron ejecutados en la silla eléctrica después de siete años de prisión, apelaciones y una controversia judicial que había atravesado fronteras hasta convertirse en una de las causas políticas más célebres del siglo XX. Eran inmigrantes italianos y anarquistas: Sacco, nacido en el sur de Italia en 1891, había llegado a Estados Unidos en 1908 y trabajaba como obrero especializado en fábricas de calzado; Vanzetti, nacido en 1888, también había emigrado joven y sobrevivía desempeñando distintos oficios. Vivían en un país sacudido por el llamado “Red Scare”, una época marcada por el temor al comunismo y al anarquismo, las redadas contra radicales y una profunda hostilidad hacia determinados grupos de inmigrantes. El episodio que sellaría sus destinos ocurrió el 15 de abril de 1920. En South Braintree, Frederick A. Parmenter, pagador de la fábrica de calzado Slater and Morrill, y el guardia Alessandro Berardelli transportaban una nómina de 15.776,51 dólares cuando fueron atacados a tiros. Ambos murieron y los asaltantes escaparon con el dinero. Sacco y Vanzetti fueron detenidos semanas después, el 5 de mayo. Iban armados y durante el interrogatorio mintieron acerca de algunas de sus actividades; posteriormente explicaron que lo habían hecho porque temían ser perseguidos por sus ideas anarquistas en plena ola represiva. Ninguna parte del dinero robado fue encontrada en su poder ni pudo relacionarse con ellos. El juicio comenzó en Dedham el 31 de mayo de 1921 bajo la dirección del juez Webster Thayer. La acusación presentó testigos presenciales, armas, pruebas balísticas, una gorra supuestamente perteneciente a Sacco y el comportamiento de los acusados al momento de su arresto. Pero buena parte de aquel material generaría enormes interrogantes: hubo testimonios contradictorios, la identificación visual fue discutida y el capitán William Proctor, especialista de la acusación, declaró posteriormente que no creía que la bala fatal identificada como “Bullet III” hubiera sido disparada por la pistola de Sacco, pese al modo en que su declaración había sido utilizada durante el proceso. Sacco presentó testigos que afirmaron haberlo visto en Boston el día del crimen; Vanzetti sostuvo que estaba vendiendo pescado en Plymouth. Al mismo tiempo, el fiscal interrogó extensamente a ambos sobre sus ideas políticas, su condición de inmigrantes y su decisión de marcharse a México en 1917 para evitar el registro militar. Hasta las instrucciones finales del juez invocaron la “lealtad americana”. El 14 de julio de 1921 fueron declarados culpables. La polémica no terminó allí. Entre 1921 y 1926 la defensa presentó repetidos pedidos de un nuevo juicio, todos rechazados por el propio Thayer. En 1925 apareció otro elemento explosivo: el preso Celestino Madeiros confesó haber participado en el asalto de South Braintree y aseguró que Sacco y Vanzetti no habían estado allí. Tampoco eso consiguió reabrir el proceso. Décadas después continuarían los estudios balísticos y algunos de ellos aportaron evidencia considerable de que una de las balas mortales había salido efectivamente de la pistola de Sacco, razón por la cual la discusión histórica sobre su posible participación nunca quedó completamente cerrada; la evidencia directa contra Vanzetti ha sido considerada mucho más problemática. Lo que sí sostiene hoy expresamente el propio Poder Judicial de Massachusetts es que ambos hombres no recibieron un juicio justo. Mientras los tribunales discutían, Sacco y Vanzetti ya habían dejado de ser solamente dos acusados: se habían convertido en un símbolo mundial. Intelectuales, trabajadores, organizaciones políticas y comunidades inmigrantes reclamaron una revisión del caso, y las protestas se extendieron por numerosas ciudades. El 23 de agosto de 1927, la Library of Congress documentó las últimas manifestaciones públicas contra la ejecución. Aquella noche el Estado de Massachusetts siguió adelante: primero fue ejecutado Madeiros por otro homicidio sin relación con el caso de Braintree y después Sacco y Vanzetti ocuparon la silla eléctrica. Y aquella conmoción también llegó con enorme fuerza a la Argentina… y a Mendoza. Investigaciones académicas basadas, entre otras fuentes, en la prensa mendocina de 1927 muestran que durante agosto se sucedieron huelgas, mítines y actos de solidaridad. Hubo una primera oleada de paros de enorme magnitud y, ante la inminencia de la ejecución, la Federación Obrera Provincial Mendocina convocó una nueva huelga general desde las 5 de la mañana del lunes 22 hasta el martes 23 de agosto. Aunque buena parte del comercio permaneció abierta, la ciudad quedó prácticamente paralizada: la mayoría de los tranvías, coches de plaza y automóviles de alquiler dejaron de circular. En San Rafael, el paro fue total. La policía permaneció acuartelada y grupos concentrados en las calles fueron dispersados, aunque aquella última protesta no registró incidentes graves. Mendoza, a más de 8.000 kilómetros de Massachusetts, también esperaba el destino de aquellos dos inmigrantes. Cincuenta años después, exactamente el 23 de agosto de 1977, el gobernador de Massachusetts Michael Dukakis declaró la jornada como día conmemorativo de Nicola Sacco y Bartolomeo Vanzetti. No los absolvió jurídicamente ni proclamó oficialmente su inocencia, pero afirmó, tras revisar el caso, que no habían recibido un proceso justo y pidió que ningún estigma o deshonra permaneciera ligado a sus nombres. El mensaje era inequívoco: intolerancia, miedo y odio nunca debían imponerse nuevamente sobre la racionalidad y la justicia. Casi un siglo después, la pregunta acerca de quién disparó realmente en South Braintree todavía alimenta investigaciones y discusiones. Pero otra pregunta terminó siendo quizás más profunda: ¿puede llamarse justicia a un proceso cuando las ideas políticas, el origen extranjero y los prejuicios de una época penetran en el tribunal? Sacco y Vanzetti murieron aquella madrugada de 1927; el debate que dejó su ejecución jamás ocupó la silla eléctrica.
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