domingo, 23 de agosto de 2020

🔥💥 23 DE AGOSTO DE 1942: STALINGRADO ARDIÓ Y COMENZÓ LA BATALLA QUE TERMINARÍA QUEBRANDO EL IMPULSO NAZI EN EL ESTE —


El 23 de agosto de 1942, mientras la Segunda Guerra Mundial alcanzaba uno de sus momentos más críticos, la ciudad soviética de Stalingrado —actual Volgogrado— entró en una de las jornadas más devastadoras de su historia. Aquella mañana, unidades del VI Ejército alemán de Friedrich Paulus atravesaron el Don y, después de una vertiginosa marcha por la estepa, alcanzaron esa misma tarde el río Volga al norte de la ciudad, amenazando con cortar una de las principales arterias de comunicación de la Unión Soviética. Al mismo tiempo, la Luftwaffe descargó sobre Stalingrado un bombardeo de enorme intensidad: las cifras históricas más citadas hablan de alrededor de 1.600 salidas aéreas y cerca de 1.000 toneladas de bombas durante aquella ofensiva, convirtiendo extensos barrios en incendios, ruinas y montañas de escombros. El número exacto de civiles muertos durante esos ataques continúa siendo discutido, aunque las víctimas se contaron por decenas de miles durante la batalla. Hitler buscaba mucho más que conquistar una ciudad que llevaba el nombre de Stalin: Stalingrado era un gigantesco centro industrial situado sobre el Volga y su captura podía proteger el flanco alemán mientras las fuerzas del Eje avanzaban hacia los codiciados campos petrolíferos del Cáucaso. Todo parecía indicar que Alemania estaba a punto de conseguirlo. Sin embargo, la destrucción de la ciudad terminó jugando paradójicamente a favor de sus defensores. Edificios destrozados, sótanos, fábricas, alcantarillas y montañas de ladrillos transformaron Stalingrado en un laberinto donde tanques y aviación perdían parte de su ventaja y cada habitación, escalera o taller podía convertirse en una fortaleza. Desde septiembre, el 62.º Ejército soviético, comandado por Vasili Chuikov, convirtió aquella lucha en una despiadada guerra urbana, mientras sobre los soldados pesaba además la célebre Orden N.º 227 de Stalin, promulgada el 28 de julio: “Ni un paso atrás”. Pero mientras alemanes y soviéticos se destruían mutuamente entre las ruinas, el alto mando soviético preparaba su golpe decisivo. Gueorgui Zhúkov y Aleksandr Vasilevski participaron en la planificación de la gigantesca Operación Urano. El 19 de noviembre de 1942 más de un millón de soldados soviéticos, apoyados por aproximadamente 900 tanques, más de 13.000 piezas de artillería y morteros y más de un millar de aviones, atacaron especialmente los flancos defendidos por fuerzas rumanas. Cuatro días después las pinzas soviéticas se cerraron y el VI Ejército alemán quedó atrapado: más de 220.000 hombres quedaron dentro del cerco según el Museo Conmemorativo del Holocausto de Estados Unidos. Hitler prohibió una retirada general y confió en que la Luftwaffe pudiera abastecer por aire al ejército cercado, una promesa imposible de cumplir en la escala necesaria. El invierno, el hambre, las enfermedades, la escasez de combustible y municiones y los continuos ataques soviéticos fueron destruyendo lentamente al ejército de Paulus. El 31 de enero de 1943 Paulus se rindió en el sector sur y el 2 de febrero capitularon los últimos grandes grupos de resistencia. Apenas unos 91.000 soldados sobrevivientes marcharon al cautiverio soviético; de ellos, solo alrededor de 5.000 regresarían años después a Alemania. Stalingrado fue una carnicería de dimensiones difíciles de imaginar y una de las batallas más sangrientas de la historia. Las cifras exactas continúan variando según las fuentes y los criterios utilizados, pero las pérdidas militares y civiles combinadas rondaron cifras cercanas a los dos millones entre muertos, heridos, desaparecidos y capturados. Lo indiscutible fue su consecuencia estratégica: el VI Ejército había quedado destruido y Alemania sufrió una derrota de la que nunca se recuperaría plenamente en el Frente Oriental. Después de Stalingrado, la Wehrmacht todavía sería capaz de lanzar grandes operaciones —como Kursk en 1943—, pero la iniciativa estratégica comenzó a pasar inexorablemente a manos soviéticas. El camino que había comenzado entre el fuego y las ruinas del Volga terminaría, menos de tres años después, en las calles de Berlín. #Stalingrado #SegundaGuerraMundial #23DeAgosto #FrenteOriental #EjercitoRojo #Wehrmacht #HistoriaMilitar #HistoriaDelMundo #OperacionUrano #Volgogrado #Stalingrad #WorldWarII #WWII #EasternFront #RedArmy #MilitaryHistory #History #OperationUranus

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