viernes, 7 de agosto de 2020

7 DE AGOSTO DE 1957: SE APAGÓ OLIVER HARDY, EL GIGANTE DE LA RISA QUE CONVIRTIÓ EL DESASTRE EN ARTE Y LA AMISTAD EN LEYENDA


El 7 de agosto de 1957, en North Hollywood, California, moría a los 65 años Oliver Hardy, uno de esos artistas capaces de provocar una carcajada antes incluso de pronunciar una palabra. Para millones de espectadores era simplemente “Ollie”, el hombre corpulento del bombín, el pequeño bigote, la corbata que acomodaba con infinita dignidad y aquella inolvidable mirada a cámara cuando Stan Laurel acababa de convertir una situación cotidiana en una catástrofe. Pero detrás del personaje había una historia extraordinaria. Había nacido como Norvell Hardy el 18 de enero de 1892 en Harlem, Georgia. Su padre, Oliver Hardy, murió cuando el niño tenía apenas diez meses, y años después Norvell incorporaría precisamente el nombre paterno al suyo, convirtiéndose en Oliver Norvell Hardy. Su madre sostuvo a la familia administrando pensiones en distintas ciudades de Georgia, mientras el joven Hardy descubría dos pasiones que jamás abandonaría: cantar y entretener al público. 
En 1910, con apenas 18 años, trabajaba detrás de escena en un teatro y una sala cinematográfica de Milledgeville. Allí conoció el nuevo mundo de las imágenes en movimiento desde adentro: proyección, público, funciones y cientos de películas que llegaban a la pantalla. La tradición biográfica señala que ver triunfar a intérpretes corpulentos como John Bunny y Roscoe “Fatty” Arbuckle le demostró que su físico no tenía por qué ser un obstáculo para convertirse en actor. En 1913 marchó hacia Jacksonville, Florida, entonces uno de los grandes polos de producción cinematográfica norteamericana. Cantó, actuó y comenzó a aparecer en películas, muchas veces interpretando al típico heavy: el villano grande e intimidante del cine mudo. Para 1926 ya había participado en alrededor de noventa películas de Hollywood, mucho antes de que el mundo comenzara a asociar su rostro inevitablemente con Stan Laurel. Y aquí aparece uno de los detalles más fascinantes de la historia: Stan Laurel y Oliver Hardy se cruzaron en pantalla años antes de convertirse en “Laurel y Hardy”. Trabajaron juntos en The Lucky Dog, rodada hacia 1919 y estrenada en 1921, pero entonces Laurel era el protagonista y Hardy apenas uno de los intérpretes secundarios. Sus caminos continuaron separados. Volvieron a coincidir dentro de la maquinaria de Hal Roach Studios hasta que, durante 1927, aquella combinación comenzó a transformarse deliberadamente en un dúo. El director y productor Leo McCarey fue una de las figuras fundamentales para advertir el extraordinario potencial de sus personalidades opuestas. The Second Hundred Years y otras comedias de 1927 consolidaron definitivamente la fórmula: Stan, ingenuo y desconcertante; Ollie, convencido de ser el adulto inteligente de la situación justo antes de que todo se derrumbara. Lo que siguió pertenece a la edad de oro de la comedia. Entre 1927 y 1940, solamente para Hal Roach realizaron 60 cortometrajes y 16 largometrajes, y contando otras producciones su colaboración supera el centenar de películas. No necesitaban grandes epopeyas: podían construir una obra maestra intentando transportar un piano, arreglar una casa, vender árboles de Navidad o simplemente atravesar una puerta sin destruir media habitación. Su secreto estaba en el ritmo, las pausas, la frustración acumulada y una maravillosa contradicción: cuanto más solemne intentaba mostrarse Hardy, más espectacular era su caída. Incluso sobrevivieron al traumático paso del cine mudo al sonoro, porque sus voces —el acento inglés de Laurel y el tono sureño de Hardy— agregaron nuevas posibilidades a una comedia que seguía siendo profundamente visual. En 1931 llegó Pardon Us, su primer largometraje, y un año después apareció una de las piezas más perfectas de su carrera: The Music Box. Durante casi media hora, Stan y Ollie intentaban subir un piano por los célebres escalones de Vendome Street, en Los Ángeles. El resultado ganó el primer Premio de la Academia otorgado en la categoría de cortometraje de comedia. El Oscar fue oficialmente para el productor Hal Roach, pero la película quedó para siempre ligada al nombre de Laurel y Hardy. En 1933 realizaron Sons of the Desert, considerada todavía entre sus mejores películas y tan influyente que décadas después daría nombre a la sociedad internacional de admiradores del dúo. La magia comenzó a perder parte de su libertad cuando terminó su etapa con Hal Roach. Desde 1941 trabajaron para 20th Century Fox y MGM, donde los grandes estudios imponían presupuestos, guiones y métodos de producción mucho más rígidos. Laurel, que siempre había participado activamente en la construcción de los gags y en el desarrollo creativo, perdió capacidad para improvisar y modificar las escenas. Ellos mismos sintieron que algo esencial había desaparecido. Su última película sería la accidentada coproducción franco-italiana Atoll K, estrenada en 1951 y también conocida como UtopiaPero cuando Hollywood prácticamente había dejado de llamarlos, Europa continuaba recibiéndolos como auténticos reyes de la comedia. Realizaron extensas giras teatrales y comprobaron que varias generaciones todavía llenaban salas para verlos caminar juntos sobre un escenario. Ya no eran aquellos jóvenes del cine mudo: las enfermedades comenzaron a cobrar su precio. Hardy había llegado a pesar alrededor de 300 libras —unos 136 kilos— durante buena parte de su vida adulta, e incluso más en determinados períodos. Sus problemas cardíacos obligaron finalmente a terminar su actividad profesional. El final fue especialmente doloroso. El 12 de septiembre de 1956, Hardy sufrió un gravísimo accidente cerebrovascular que lo dejó casi completamente paralizado y prácticamente sin poder hablar. Durante los siguientes once meses su cuerpo se debilitó enormemente. El 7 de agosto de 1957 sufrió un nuevo episodio, entró en coma y murió en la casa de la madre de su esposa Lucille, en North Hollywood. La prensa de la época atribuyó directamente la muerte a las consecuencias de aquellos derrames y a una trombosis cerebral. Por eso conviene corregir una versión repetida durante años: las fuentes contemporáneas fiables no señalan un cáncer como causa de la muerte de Hardy, ni permiten asegurar con precisión que hubiera descendido hasta exactamente 50 kilos. Stan Laurel estaba también enfermo y no pudo asistir al funeral. Cuando le comunicaron que su compañero de tres décadas había muerto, encontró muy pocas palabras para resumir semejante pérdida: “He was like a brother” —“Era como un hermano”—. Después de Hardy, Laurel nunca volvió a actuar profesionalmente. Oliver descansaría en Valhalla Memorial Park, en North Hollywood; Stan sobreviviría hasta 1965. La pareja había terminado, pero sus personajes jamás lo hicieron. Cada piano que vuelve a caer por aquellas escaleras, cada bombín que sale volando y cada mirada resignada de Ollie hacia la cámara demuestra que existen artistas cuya muerte pertenece a una fecha, pero cuya risa queda fuera del calendario. #OliverHardy #StanLaurel #LaurelYHardy #ElGordoYElFlaco #HistoriaDelCine #CineClasico #Humor #Comedia #HollywoodClasico #Efemerides #UnDiaComoHoy #MendozAntigua #OliverHardy1957 #ClassicCinema #FilmHistory #LaurelAndHardy #ClassicComedy #SilentFilm #HollywoodHistory #ComedyLegends

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