El 24 de junio de 1978, mientras la Argentina vivía horas de ansiedad antes de la final del Mundial que al día siguiente consagraría por primera vez a la Selección ante Países Bajos, nacía en San Fernando, provincia de Buenos Aires, Juan Román Riquelme. El destino quiso que su llegada al mundo quedara pegada para siempre a una fecha sagrada del fútbol argentino: el 25 de junio de 1978, cuando el equipo de César Luis Menotti venció 3-1 en el Monumental y levantó su primera Copa del Mundo. Román creció lejos del lujo, en Don Torcuato, en una familia trabajadora y numerosa. Antes de ser ídolo, fue pibe de potrero, de calle, de barrio y de pelota gastada. El Gráfico recuerda que nació en una clínica de San Fernando y que su infancia futbolera lo llevó por clubes de barrio como Belgrano, La Carpita y Sapito, hasta que el camino lo condujo a La Paternal, donde Argentinos Juniors empezó a moldear a ese chico silencioso que ya jugaba distinto. No era rápido como un wing, no era explosivo como un delantero, no corría detrás del partido: hacía que el partido corriera detrás de él. Riquelme fue otra cosa. Un jugador antiguo y moderno al mismo tiempo. Un enganche de esos que ya casi no existen: cabeza levantada, pase filtrado, pausa, gambeta corta, tiro libre venenoso y una forma de mandar sin levantar la voz. El 10 de noviembre de 1996 debutó oficialmente en la Bombonera, en un triunfo 2-0 de Boca ante Unión. Aquel joven tímido, de mirada seria y fútbol enorme, empezó a escribir una historia que cambiaría para siempre la relación entre un club y su número diez. Boca lo define como una leyenda xeneize, protagonista de Copas Libertadores, finales internacionales y superclásicos inolvidables. Con Carlos Bianchi, Román alcanzó dimensión continental. Fue parte del Boca que volvió a conquistar América en la Copa Libertadores 2000 ante Palmeiras y del bicampeonato de 2001 frente a Cruz Azul. En noviembre de 2000, en Tokio, Boca derrotó 2-1 al poderoso Real Madrid por la Copa Intercontinental, con Martín Palermo como goleador y Riquelme como cerebro de una noche inmortal para el pueblo xeneize. Después llegó Europa. Barcelona registra su paso por la temporada 2002-03, con 50 partidos y 9 goles entre encuentros oficiales y no oficiales. Pero fue en Villarreal donde su fútbol volvió a ser religión: la UEFA lo llamó “el alma del Villarreal” durante la Champions League 2005-06, cuando el Submarino Amarillo alcanzó una histórica semifinal europea con Román como conductor. Y cuando muchos creían que su historia grande ya estaba escrita, volvió a Boca en 2007 para protagonizar una de las actuaciones más dominantes de un jugador argentino en una Copa Libertadores. De la mano de Miguel Ángel Russo, Boca venció a Gremio con un global de 5-0 en la final y volvió a tocar el cielo de América con Riquelme, Palermo y Palacio como nombres centrales de aquella conquista. También tuvo su capítulo dorado con la camiseta argentina. En los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 fue uno de los mayores del plantel y capitán de una generación brillante que venció 1-0 a Nigeria en la final y consiguió la segunda medalla dorada consecutiva para el fútbol argentino. FIFA lo recordó como el cerebro de aquel equipo donde también brillaban Messi, Di María, Agüero y Mascherano. Riquelme no fue solo un futbolista. Fue una forma de entender el juego. En tiempos de vértigo, eligió la pausa. En tiempos de físico, eligió la inteligencia. En tiempos de gritos, eligió el silencio. Cada vez que pisaba la pelota parecía decirle al mundo que el fútbol no siempre se gana corriendo más, sino pensando mejor. Su festejo con las manos en las orejas quedó para siempre como una imagen de desafío, identidad y pertenencia. El famoso “Topo Gigio” se volvió parte de la memoria popular del fútbol argentino, una postal repetida por generaciones de hinchas que vieron en Román a un ídolo distinto: frío por fuera, ardiente por dentro, dueño de una elegancia que no necesitaba explicación. Hoy, su vínculo con Boca continúa desde otro lugar: el sitio oficial del club lo registra como presidente de la institución, director general de fútbol profesional y amateur, y representante titular ante la AFA. De aquel chico de Don Torcuato al máximo cargo del club que lo convirtió en mito, la historia de Riquelme parece cerrar un círculo perfecto. Juan Román Riquelme nació un día antes de la primera estrella mundial argentina. Y quizá por eso su carrera siempre tuvo algo de destino: fue un futbolista que no necesitó correr detrás de la historia, porque muchas veces la historia se detuvo para mirarlo jugar. #JuanRomanRiquelme, #Riquelme, #BocaJuniors, #ArgentineFootball, #FootballLegend, #SoccerHistory, #Number10, #Playmaker, #ClassicFootball, #FootballIcon, #SouthAmericanFootball, #CopaLibertadores, #IntercontinentalCup, #ArgentinaFootball, #FootballMemories, #VintageFootball, #FootballArt, #TopGigio, #OlympicGold, #VillarrealCF #JuanRomanRiquelme, #Riquelme, #Roman, #BocaJuniors, #Boca, #FutbolArgentino, #HistoriaDelFutbol, #IdoloXeneize, #ElUltimo10, #Enganche, #LaPausa, #CopaLibertadores, #BocaCampeon, #TopoGigio, #SeleccionArgentina, #OroOlimpico, #Villarreal, #Bombonera, #FutbolDeAntes, #EfemeridesDelFutbol
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domingo, 23 de junio de 2024
24 de Junio de 1978. Nace JUAN ROMÁN RIQUELME: EL ÚLTIMO 10 QUE FRENÓ EL TIEMPO Y CONVIRTIÓ LA PAUSA EN ARTE
El 24 de junio de 1978, mientras la Argentina vivía horas de ansiedad antes de la final del Mundial que al día siguiente consagraría por primera vez a la Selección ante Países Bajos, nacía en San Fernando, provincia de Buenos Aires, Juan Román Riquelme. El destino quiso que su llegada al mundo quedara pegada para siempre a una fecha sagrada del fútbol argentino: el 25 de junio de 1978, cuando el equipo de César Luis Menotti venció 3-1 en el Monumental y levantó su primera Copa del Mundo. Román creció lejos del lujo, en Don Torcuato, en una familia trabajadora y numerosa. Antes de ser ídolo, fue pibe de potrero, de calle, de barrio y de pelota gastada. El Gráfico recuerda que nació en una clínica de San Fernando y que su infancia futbolera lo llevó por clubes de barrio como Belgrano, La Carpita y Sapito, hasta que el camino lo condujo a La Paternal, donde Argentinos Juniors empezó a moldear a ese chico silencioso que ya jugaba distinto. No era rápido como un wing, no era explosivo como un delantero, no corría detrás del partido: hacía que el partido corriera detrás de él. Riquelme fue otra cosa. Un jugador antiguo y moderno al mismo tiempo. Un enganche de esos que ya casi no existen: cabeza levantada, pase filtrado, pausa, gambeta corta, tiro libre venenoso y una forma de mandar sin levantar la voz. El 10 de noviembre de 1996 debutó oficialmente en la Bombonera, en un triunfo 2-0 de Boca ante Unión. Aquel joven tímido, de mirada seria y fútbol enorme, empezó a escribir una historia que cambiaría para siempre la relación entre un club y su número diez. Boca lo define como una leyenda xeneize, protagonista de Copas Libertadores, finales internacionales y superclásicos inolvidables. Con Carlos Bianchi, Román alcanzó dimensión continental. Fue parte del Boca que volvió a conquistar América en la Copa Libertadores 2000 ante Palmeiras y del bicampeonato de 2001 frente a Cruz Azul. En noviembre de 2000, en Tokio, Boca derrotó 2-1 al poderoso Real Madrid por la Copa Intercontinental, con Martín Palermo como goleador y Riquelme como cerebro de una noche inmortal para el pueblo xeneize. Después llegó Europa. Barcelona registra su paso por la temporada 2002-03, con 50 partidos y 9 goles entre encuentros oficiales y no oficiales. Pero fue en Villarreal donde su fútbol volvió a ser religión: la UEFA lo llamó “el alma del Villarreal” durante la Champions League 2005-06, cuando el Submarino Amarillo alcanzó una histórica semifinal europea con Román como conductor. Y cuando muchos creían que su historia grande ya estaba escrita, volvió a Boca en 2007 para protagonizar una de las actuaciones más dominantes de un jugador argentino en una Copa Libertadores. De la mano de Miguel Ángel Russo, Boca venció a Gremio con un global de 5-0 en la final y volvió a tocar el cielo de América con Riquelme, Palermo y Palacio como nombres centrales de aquella conquista. También tuvo su capítulo dorado con la camiseta argentina. En los Juegos Olímpicos de Beijing 2008 fue uno de los mayores del plantel y capitán de una generación brillante que venció 1-0 a Nigeria en la final y consiguió la segunda medalla dorada consecutiva para el fútbol argentino. FIFA lo recordó como el cerebro de aquel equipo donde también brillaban Messi, Di María, Agüero y Mascherano. Riquelme no fue solo un futbolista. Fue una forma de entender el juego. En tiempos de vértigo, eligió la pausa. En tiempos de físico, eligió la inteligencia. En tiempos de gritos, eligió el silencio. Cada vez que pisaba la pelota parecía decirle al mundo que el fútbol no siempre se gana corriendo más, sino pensando mejor. Su festejo con las manos en las orejas quedó para siempre como una imagen de desafío, identidad y pertenencia. El famoso “Topo Gigio” se volvió parte de la memoria popular del fútbol argentino, una postal repetida por generaciones de hinchas que vieron en Román a un ídolo distinto: frío por fuera, ardiente por dentro, dueño de una elegancia que no necesitaba explicación. Hoy, su vínculo con Boca continúa desde otro lugar: el sitio oficial del club lo registra como presidente de la institución, director general de fútbol profesional y amateur, y representante titular ante la AFA. De aquel chico de Don Torcuato al máximo cargo del club que lo convirtió en mito, la historia de Riquelme parece cerrar un círculo perfecto. Juan Román Riquelme nació un día antes de la primera estrella mundial argentina. Y quizá por eso su carrera siempre tuvo algo de destino: fue un futbolista que no necesitó correr detrás de la historia, porque muchas veces la historia se detuvo para mirarlo jugar. #JuanRomanRiquelme, #Riquelme, #BocaJuniors, #ArgentineFootball, #FootballLegend, #SoccerHistory, #Number10, #Playmaker, #ClassicFootball, #FootballIcon, #SouthAmericanFootball, #CopaLibertadores, #IntercontinentalCup, #ArgentinaFootball, #FootballMemories, #VintageFootball, #FootballArt, #TopGigio, #OlympicGold, #VillarrealCF #JuanRomanRiquelme, #Riquelme, #Roman, #BocaJuniors, #Boca, #FutbolArgentino, #HistoriaDelFutbol, #IdoloXeneize, #ElUltimo10, #Enganche, #LaPausa, #CopaLibertadores, #BocaCampeon, #TopoGigio, #SeleccionArgentina, #OroOlimpico, #Villarreal, #Bombonera, #FutbolDeAntes, #EfemeridesDelFutbol
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