El 16 de mayo de 1989, en Mendoza, fallecía Roberto Azzoni, artista plástico, docente y una de las grandes figuras de la pintura mendocina del siglo XX. Había nacido en Génova, Italia, el 2 de julio de 1899, pero llegó a la Argentina siendo muy pequeño y se estableció con su familia en Mendoza, tierra que terminaría adoptándolo para siempre. Azzoni no fue solo un pintor: fue un verdadero formador de generaciones. Fue discípulo de Ramón Subirats, realizó su primera muestra individual en 1926 en las salas del Banco de la Provincia de Mendoza y, en 1933, fundó la Academia Provincial de Bellas Artes de Mendoza, institución que dirigió durante siete años. Desde 1948 ocupó la cátedra de pintura y dibujo en la Universidad Nacional de Cuyo, dejando una influencia profunda en el desarrollo artístico de la provincia. La Facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo recuerda también que, hacia 1970, Azzoni realizó un mural de grandes dimensiones para esa institución, una obra de tres metros de alto por siete de ancho, pintada al óleo sobre paneles desmontables. Su obra atravesó distintas etapas: comenzó vinculada al paisaje mendocino, avanzó hacia una mirada romántica con acentos postimpresionistas y luego exploró caminos constructivistas y expresivos. En sus cuadros aparecieron la cordillera, la tierra, el trabajo, la figura humana y especialmente esas mujeres fuertes del paisaje cuyano: madres, trabajadoras, campesinas, presencias silenciosas pero poderosas. Fue reconocido y premiado en salones provinciales y nacionales. Participó reiteradamente del Salón Nacional, obtuvo distinciones importantes y llegó a ser considerado uno de los grandes maestros de su generación. Para muchos, Azzoni no pintó simplemente Mendoza: la interpretó, la sintió y la transformó en lenguaje plástico. Murió a los 90 años, dejando una obra que todavía dialoga con la identidad mendocina. En sus paisajes y figuras no hay una postal decorativa, sino una búsqueda más profunda: la raíz, el alma, la fuerza humana y territorial de Cuyo. Roberto Azzoni fue un italiano de nacimiento, pero mendocino por destino. Y en cada trazo dejó algo de esa tierra que lo recibió de niño y que él convirtió, para siempre, en arte. #RobertoAzzoni #ArteMendocino #Mendoza #HistoriaDeMendoza #ArtistasMendocinos #PinturaArgentina #CulturaCuyana #AcademiaProvincialDeBellasArtes #UNCuyo #PaisajeMendocino #ArteArgentino #MendozAntigua #ArgentineArt #MendozaHistory #VisualArts #LatinAmericanArt #ArtHistory #ItalianArgentine #CulturalHeritage
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sábado, 16 de mayo de 2026
16 de Mayo de 1989, muere Roberto Azzoni: el genovés que hizo de Mendoza una pintura eterna
El 16 de mayo de 1989, en Mendoza, fallecía Roberto Azzoni, artista plástico, docente y una de las grandes figuras de la pintura mendocina del siglo XX. Había nacido en Génova, Italia, el 2 de julio de 1899, pero llegó a la Argentina siendo muy pequeño y se estableció con su familia en Mendoza, tierra que terminaría adoptándolo para siempre. Azzoni no fue solo un pintor: fue un verdadero formador de generaciones. Fue discípulo de Ramón Subirats, realizó su primera muestra individual en 1926 en las salas del Banco de la Provincia de Mendoza y, en 1933, fundó la Academia Provincial de Bellas Artes de Mendoza, institución que dirigió durante siete años. Desde 1948 ocupó la cátedra de pintura y dibujo en la Universidad Nacional de Cuyo, dejando una influencia profunda en el desarrollo artístico de la provincia. La Facultad de Ciencias Médicas de la UNCuyo recuerda también que, hacia 1970, Azzoni realizó un mural de grandes dimensiones para esa institución, una obra de tres metros de alto por siete de ancho, pintada al óleo sobre paneles desmontables. Su obra atravesó distintas etapas: comenzó vinculada al paisaje mendocino, avanzó hacia una mirada romántica con acentos postimpresionistas y luego exploró caminos constructivistas y expresivos. En sus cuadros aparecieron la cordillera, la tierra, el trabajo, la figura humana y especialmente esas mujeres fuertes del paisaje cuyano: madres, trabajadoras, campesinas, presencias silenciosas pero poderosas. Fue reconocido y premiado en salones provinciales y nacionales. Participó reiteradamente del Salón Nacional, obtuvo distinciones importantes y llegó a ser considerado uno de los grandes maestros de su generación. Para muchos, Azzoni no pintó simplemente Mendoza: la interpretó, la sintió y la transformó en lenguaje plástico. Murió a los 90 años, dejando una obra que todavía dialoga con la identidad mendocina. En sus paisajes y figuras no hay una postal decorativa, sino una búsqueda más profunda: la raíz, el alma, la fuerza humana y territorial de Cuyo. Roberto Azzoni fue un italiano de nacimiento, pero mendocino por destino. Y en cada trazo dejó algo de esa tierra que lo recibió de niño y que él convirtió, para siempre, en arte. #RobertoAzzoni #ArteMendocino #Mendoza #HistoriaDeMendoza #ArtistasMendocinos #PinturaArgentina #CulturaCuyana #AcademiaProvincialDeBellasArtes #UNCuyo #PaisajeMendocino #ArteArgentino #MendozAntigua #ArgentineArt #MendozaHistory #VisualArts #LatinAmericanArt #ArtHistory #ItalianArgentine #CulturalHeritage
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16 de Mayo de 1864, muere Juan Gualberto Godoy: el mendocino que hizo cantar al gaucho antes del Martín Fierro
El 16 de mayo de 1864, en Mendoza, moría Juan Gualberto Godoy, una de las figuras más singulares y olvidadas de la cultura cuyana del siglo XIX. Poeta, periodista, payador, político y escritor, había nacido en Mendoza el 12 de julio de 1793 y dejó una marca profunda en la literatura popular argentina. La Comisión Nacional de Monumentos lo recuerda como militar, político y escritor, diputado por San Juan en la primera legislatura del Congreso de la Confederación Argentina en 1854, y especialmente como el primer poeta de Mendoza y precursor de la poesía gauchesca. Su sepulcro, ubicado en el Cementerio de Mendoza, fue declarado Sepulcro Histórico Nacional por decreto de 1946. Godoy perteneció a una época agitada: la de la independencia, las guerras civiles, los exilios, la prensa combativa y la formación política del país. No fue un escritor encerrado en un gabinete: escribió desde una tierra atravesada por conflictos, pasiones partidarias, vida rural, música popular y tradición oral. Su nombre aparece ligado a la poesía gauchesca temprana, ese género que tomó la voz del gaucho para hablar de guerras, política, injusticias, humor y vida popular. Los estudios sobre literatura gauchesca ubican a Godoy entre los autores que, junto con figuras como Bartolomé Hidalgo e Hilario Ascasubi, usaron el habla y la mirada del gaucho para narrar las luchas de la independencia y los conflictos del siglo XIX. El diario Los Andes lo define como un escritor multifacético: periodista, político, poeta y payador. También destaca su poema “El Corro”, inspirado en la revolución de Francisco Solano del Corro, como una obra clave que lo consolidó como precursor de una literatura gauchesca capaz de trascender los límites de Mendoza. Pero Godoy fue, ante todo, un hombre de la palabra viva. Sus versos circularon entre cantores populares, payadores y memorias orales. La tradición incluso lo vinculó con la leyenda de “Juan sin Ropa”, aquel misterioso payador que habría vencido al mítico Santos Vega, símbolo mayor del canto criollo. Más allá de la leyenda, esa asociación muestra el lugar que Godoy ocupó en el imaginario popular cuyano y nacional. También tuvo participación pública. Fue periodista y hombre político, representó a San Juan como diputado en la Confederación y formó parte de una generación que entendió la escritura como herramienta de lucha, identidad y construcción nacional. En su vida se mezclaron la pluma, la guitarra, la tribuna, la prensa y la memoria popular. Por eso, recordar a Juan Gualberto Godoy no es solo rescatar a un poeta mendocino. Es volver a mirar los orígenes de una voz argentina: la del cantor criollo, la del payador, la del verso político y popular que mucho antes de volverse clásico ya recorría pulperías, caminos, patios y reuniones. Murió en Mendoza, pero su huella quedó en la historia cultural de Cuyo. Porque antes de que la gauchesca se volviera monumento literario, hubo hombres como Godoy: poetas de tierra adentro que hicieron cantar al pueblo con palabras propias. #JuanGualbertoGodoy #Mendoza #HistoriaDeMendoza #PoesíaGauchesca #Payadores #LiteraturaArgentina #CulturaCuyana #PoetasMendocinos #SantosVega #JuanSinRopa #HistoriaArgentina #MendozAntigua #ArgentineLiterature #GauchoPoetry #MendozaHistory #FolkCulture #LatinAmericanLiterature #CulturalHeritage #ArgentineHistory. Sus restos descansan en el Cementerio de Mendoza, donde su tumba fue declarada Sepulcro Histórico Nacional por el Decreto N.º 2.236/1946
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16 de mayo de 1982: el día en que Malvinas empezó a quedarse sin barcos de abastecimiento (Imagen Ilustrativa)
El 16 de mayo de 1982 no quedó marcado por una gran batalla terrestre, pero sí por un golpe decisivo en la guerra logística de Malvinas. Ese día, la aviación británica apuntó contra una de las zonas más sensibles del dispositivo argentino: los buques que transportaban víveres, combustible, medicinas, municiones y carga entre distintos puntos de las islas. El hecho principal ocurrió alrededor de las 14:00, cuando aviones Sea Harrier atacaron en el Canal San Carlos, el paso marítimo que separa la Isla Soledad de la Gran Malvina, a los transportes argentinos Río Carcarañá y Bahía Buen Suceso. El comunicado oficial del Estado Mayor Conjunto informó que, como consecuencia del ataque, el Río Carcarañá se incendió y el Bahía Buen Suceso sufrió averías. El Río Carcarañá, perteneciente a la empresa estatal ELMA, había sido reactivado el 22 de abril de 1982 para cumplir misiones de logística y carga variada, incluyendo alimentos, combustible, munición y equipo militar. El Ministerio de Economía recuerda que ya había sufrido daños leves el 1 de mayo, pero que el ataque del 16 de mayo, realizado por dos Sea Harrier, lo dejó sin posibilidad de reparación; su tripulación debió abandonarlo y refugiarse en Bahía del Zorro. El parte argentino posterior confirmó que, pese al siniestro, no hubo daños personales en la dotación del Río Carcarañá. También informó que el Bahía Buen Suceso había recibido daños menores y que no se registraron bajas entre su personal. Ese mismo día, la situación del ARA Isla de los Estados también apareció en los comunicados oficiales. La nave, afectada al servicio interisleño, era considerada un medio fundamental para trasladar víveres, combustible y medicinas. El 16 de mayo, el Estado Mayor Conjunto informó que ya existían indicios suficientes para suponer que había sido hundida por fuerzas británicas. En síntesis, el 16 de mayo de 1982 fue una jornada silenciosa en apariencia, pero estratégica en el fondo. Los ataques no buscaban solamente destruir barcos: apuntaban a quebrar la capacidad argentina de mover recursos dentro de Malvinas. Sin abastecimiento, sin combustible y sin movilidad, cada posición quedaba más aislada. Apenas cinco días después llegaría el desembarco británico en San Carlos. Por eso, aquella tarde de mayo puede leerse como una advertencia: antes de avanzar sobre la tierra, la guerra golpeó sobre el mar, cortando los caminos invisibles que sostenían la defensa argentina en las islas. #Malvinas #GuerraDeMalvinas #Malvinas1982 #RioCarcaraña #BahiaBuenSuceso #ARAIslaDeLosEstados #CanalSanCarlos #SeaHarrier #VeteranosDeMalvinas #HistoriaArgentina #MemoriaMalvinas #MendozAntigua #FalklandsWar #SouthAtlanticWar #ArgentineHistory #MilitaryHistory #NavalHistory #WarHistory #NeverForgetMalvinas
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FIQQ 1ZZ, Islas Malvinas (Falkland Islands)
16 de Mayo de 1937, nace Antonio Rattín: el caudillo de Boca que desafió a Wembley y quedó para siempre en la historia mundialista
El 16 de mayo de 1937, en Tigre, provincia de Buenos Aires, nacía Antonio Ubaldo Rattín, el inolvidable “Rata”, uno de los grandes símbolos de Boca Juniors y de la Selección Argentina. Rattín fue mucho más que un mediocampista central. Fue un caudillo de los de antes: alto, fuerte, inteligente para ubicarse, con voz de mando, carácter y una presencia que imponía respeto en el centro de la cancha. En Boca surgió de las inferiores y se convirtió en uno de los máximos emblemas del club. Según el sitio Historia de Boca, integró el plantel xeneize durante casi catorce años, desde su debut oficial el 9 de septiembre de 1956 hasta su despedida el 27 de julio de 1970. Con la camiseta azul y oro ganó títulos nacionales, fue capitán, referente y uno de esos jugadores que parecían representar el alma competitiva de La Bombonera. Historia de Boca lo recuerda como volante central campeón en 1962, 1964 y 1965, además de la Copa Argentina 1969, y destaca que también integró la Selección Argentina durante diez años, disputando 34 partidos y dos Copas del Mundo: Chile 1962 e Inglaterra 1966. Pero su nombre quedó grabado para siempre en una escena mundialista que todavía genera debate: el partido entre Argentina e Inglaterra, por los cuartos de final del Mundial de 1966, en Wembley. A los 36 minutos del primer tiempo, el árbitro alemán Rudolf Kreitlein expulsó al capitán argentino en medio de una confusión enorme: Rattín no hablaba inglés ni alemán, el juez no entendía español y el pedido de un intérprete nunca resolvió el caos. Como todavía no existían las tarjetas amarilla y roja, la expulsión se comunicaba con gestos. Rattín permaneció varios minutos en el campo sin comprender del todo la decisión, mientras el partido se detenía y el clima se cargaba de tensión. Infobae recuerda que aquel episodio, sumado a otros problemas de comunicación arbitral, impulsó la búsqueda de un sistema universal para indicar sanciones, que terminaría dando origen al uso de las tarjetas disciplinarias en el fútbol. Desde entonces, Rattín quedó convertido en una figura de leyenda: para algunos, símbolo de rebeldía; para otros, protagonista de una de las polémicas más grandes de los Mundiales. Pero para Boca y para buena parte del fútbol argentino fue, sobre todo, un caudillo auténtico: un jugador que no negociaba la entrega, que se plantaba en cualquier cancha y que llevaba la camiseta como una declaración de carácter. Antonio Ubaldo Rattín no fue recordado solo por una expulsión. Fue recordado porque representó una manera de jugar y de liderar: con temple, orgullo, voz de mando y una personalidad imposible de ignorar. #AntonioRattín #RataRattín #BocaJuniors #SelecciónArgentina #Mundial1966 #Wembley1966 #ArgentinaInglaterra #HistoriaDelFútbol #FútbolArgentino #ÍdolosDeBoca #LaBombonera #CaudilloXeneize #MendozAntigua #ArgentineFootball #BocaHistory #FootballHistory #WorldCupHistory #ArgentinaFootball #ClassicFootball #SoccerLegends
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Tigre, Provincia de Buenos Aires, Argentina
Estudiantes 16 de Mayo de 1968: la noche en que el Pincha venció a Palmeiras y comenzó su leyenda continental
El 16 de mayo de 1968, en el mítico Estadio Centenario de Montevideo, Estudiantes de La Plata escribió una de las páginas más grandes de su historia: venció 2 a 0 a Palmeiras y conquistó por primera vez la Copa Libertadores de América. Los goles fueron de Felipe Ribaudo y Juan Ramón “La Bruja” Verón, dos nombres que quedarían grabados para siempre en la memoria pincharrata. Aquella final no fue un trámite. Estudiantes había ganado el partido de ida en La Plata 2 a 1, Palmeiras respondió en Brasil con un 3 a 1, y por eso todo debió definirse en un tercer encuentro, en campo neutral. Allí apareció el equipo de Osvaldo Zubeldía, frío, inteligente, intenso y convencido de que podía cambiar la historia. Ese Estudiantes no era un conjunto más. Era un equipo que había construido una identidad feroz: sacrificio, disciplina, concentración, pelota parada, carácter y una lectura táctica adelantada a su tiempo. Con figuras como Carlos Bilardo, Oscar Malbernat, Carlos Pachamé, Eduardo Flores, Juan Ramón Verón, Felipe Ribaudo y tantos otros, el Pincha se convirtió en una máquina competitiva que incomodaba a cualquiera. La AFA recuerda que aquel ciclo de Zubeldía no se detuvo en esa noche histórica: Estudiantes ganó tres Copas Libertadores consecutivas —1968, 1969 y 1970—, además de la Copa Intercontinental 1968 y la Copa Interamericana 1969. Es decir, el triunfo ante Palmeiras no fue solo una consagración: fue el comienzo de una era continental y mundial. El camino tampoco había sido sencillo. En semifinales, Estudiantes eliminó al poderoso Racing, vigente campeón de América y del mundo. Luego llegó Palmeiras, el desempate en Montevideo y una victoria que cambió para siempre la dimensión internacional del club. Aquella noche de 1968, el Pincha no ganó solamente una copa. Ganó respeto, identidad y destino. Desde entonces, Estudiantes dejó de ser apenas un club argentino competitivo para transformarse en una leyenda de América. Porque en Montevideo, con goles de Ribaudo y Verón, nació el Estudiantes copero: ese equipo que entendió antes que muchos que las finales no se juegan solamente con talento, sino también con cabeza, coraje y una fe inquebrantable. #EstudiantesDeLaPlata #EstudiantesCampeón #CopaLibertadores1968 #Pincha #Zubeldía #JuanRamónVerón #FelipeRibaudo #Palmeiras #FútbolArgentino #HistoriaDelFútbol #Libertadores #Montevideo #MendozAntigua #EstudiantesLP #ArgentineFootball #CopaLibertadores #FootballHistory #SouthAmericanFootball #Pincharrata #HistoricFootball
16 de Mayo de 1978, nace Lionel Scaloni: el muchacho de Pujato que fue tratado de “inexperto” y terminó devolviéndole al mundo la gloria argentina
El 16 de mayo de 1978, en Pujato, Santa Fe, nacía Lionel Sebastián Scaloni, un nombre que durante muchos años pareció destinado a quedar en la memoria como el de un futbolista serio, trabajador y silencioso. Pero la historia tenía preparado otro capítulo: convertirlo en el técnico que le devolvió a la Selección Argentina una era de gloria. En 2023, AFA, FIFA y Newell’s lo saludaron públicamente por su cumpleaños recordando justamente ese origen santafesino y su camino hasta transformarse en campeón del mundo. Scaloni no llegó a la Selección rodeado de certezas. En agosto de 2018, después del golpe que significó el Mundial de Rusia, la AFA lo designó como entrenador interino junto a Pablo Aimar. FIFA informó entonces que dirigirían los amistosos mientras se definía el futuro del seleccionado. En aquel momento, pocos imaginaban que ese interinato sería el comienzo de uno de los ciclos más exitosos de la historia argentina. Lo llamaron joven, improvisado, pasajero. Hasta se instaló la burla de que era un “inexperto”. Pero Scaloni hizo algo más difícil que responder con palabras: armó un grupo. Rodeó a Messi, recuperó confianza, mezcló experiencia con juventud, le dio orden emocional al equipo y construyó una identidad basada en humildad, trabajo, solidaridad y hambre de revancha. El primer gran golpe llegó en 2021, cuando Argentina ganó la Copa América en Brasil y cortó una sequía de 28 años sin títulos mayores. UEFA recuerda que Scaloni asumió el mando en 2018 y que con aquella Copa América puso fin a esa larga espera albiceleste. Después llegó la Finalissima 2022, en Wembley, donde Argentina venció 3 a 0 a Italia, campeón de Europa, en una actuación que confirmó que la Scaloneta ya no era una ilusión pasajera, sino un equipo de elite mundial. Y el punto más alto llegó el 18 de diciembre de 2022, cuando Argentina empató 3 a 3 con Francia y ganó 4 a 2 por penales para conquistar su tercera Copa del Mundo. FIFA registró aquella final como la consagración que devolvió al país a la cima del fútbol mundial. Lejos de quedarse en esa gloria, el ciclo volvió a demostrar su vigencia en 2024, cuando Argentina derrotó 1 a 0 a Colombia con gol de Lautaro Martínez en el alargue y consiguió su 16ª Copa América, convirtiéndose en la selección más ganadora de la historia del torneo. Por eso, cada 16 de mayo no se recuerda solo el nacimiento de un entrenador. Se recuerda una historia improbable: la del hombre tranquilo de Pujato que llegó en silencio, soportó dudas, ordenó el caos y terminó escribiendo una de las páginas más felices del deporte argentino. Scaloni no necesitó gritar para hacer historia. Le alcanzó con creer, trabajar y convencer a un país entero de que todavía quedaba una estrella por alcanzar. #LionelScaloni #Scaloni #LaScaloneta #SeleccionArgentina #CampeonesDelMundo #Qatar2022 #Pujato #SantaFe #FutbolArgentino #CopaAmerica #Finalissima #Messi #HistoriaDelFutbol #MendozAntigua #ArgentinaFootball #WorldCupChampions #FootballHistory #ArgentinePride #Scaloneta #SportsHistory
viernes, 15 de mayo de 2026
1934: el Leyland Puma que unía Mendoza con Maipú por un túnel de álamos, polvo y modernidad
En 1934, el camino entre Mendoza y Maipú comenzaba a mostrar una nueva postal del progreso: un autobús C.I.T.A. Leyland Puma de 32 asientos avanzando entre árboles, acequias, fincas y polvo de camino. No era simplemente un ómnibus. Era una señal de época. En una Mendoza todavía marcada por el ritmo de las bodegas, los carros, los trabajadores rurales y las distancias largas, estos vehículos empezaban a cambiar la manera de moverse. Lo que antes podía sentirse como un trayecto lento entre ciudad y zona agrícola, comenzaba a transformarse en un viaje más organizado, cómodo y regular. Según el registro histórico publicado sobre la unidad, en noviembre de 1934 C.I.T.A. anunciaba la incorporación de micro-ómnibus COMMER, y en diciembre de ese mismo año ponía en servicio 8 Leyland Puma 1934 Ultra Pullman. Sobre esos chasis Leyland, las carrocerías se construían en Argentina, totalmente de acero, con juntas de goma, ventiladores extractores de aire, ventanillas automáticas y capacidad para 32 pasajeros sentados. La marca Leyland tenía peso propio en la historia del transporte. La Leyland Society recuerda que Leyland Motors fue una empresa británica pionera de ingeniería y vehículos comerciales, con orígenes que se remontan a fines del siglo XIX, asociada durante décadas a camiones y ómnibus que circularon en numerosos países. La imagen también habla de Maipú, un departamento profundamente ligado a la identidad productiva mendocina. El municipio recuerda que fue creado oficialmente el 14 de mayo de 1858 y que su historia se forjó con inmigrantes, trabajadores, viñedos, olivos y bodegas; incluso menciona a figuras como Juan Giol y Gerónimo Bautista Gargantini, fundadores en 1896 de una bodega que llegaría a ser símbolo del desarrollo local. Ese vínculo entre camino, transporte y producción no es casual. La vitivinicultura mendocina venía desde tiempos coloniales, y durante siglos dependió de rutas, carretas, arrieros y conexiones comerciales para llevar el vino de Cuyo hacia otros mercados. Mendoza Educa recuerda que desde muy temprano la región produjo excedentes y abrió rutas comerciales hacia ciudades lejanas como Buenos Aires, Santa Fe y Tucumán. Por eso esta fotografía vale más que una simple postal de transporte. Muestra una Mendoza que se modernizaba sin perder su paisaje: un camino arbolado, un ómnibus de línea, la cercanía de Maipú y la promesa de una movilidad más rápida entre la capital y una de las zonas vitivinícolas más importantes de la provincia. Aquel Leyland Puma no llevaba solo pasajeros. Llevaba obreros, vecinos, comerciantes, estudiantes, historias familiares y el pulso cotidiano de una Mendoza que empezaba a viajar hacia el futuro. #MendozaAntigua #Maipú #CITA #LeylandPuma #TransporteMendocino #CaminoMendozaMaipú #HistoriaDeMendoza #ÓmnibusAntiguo #Mendoza1934 #VitiviniculturaMendocina #MemoriaUrbana #MendozAntigua #OldMendoza #VintageBus #LeylandBus #ArgentineTransport #MendozaHistory #HistoricRoads #VintageArgentina
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Mariano Necochea: el granadero que cayó con 14 heridas en Junín y siguió peleando por la libertad de Sudamérica.
El 6 de agosto de 1824, en las alturas de Junín, Perú, se libró una de las cargas de caballería más dramáticas de la independencia americana. No hubo cañonazos ni grandes descargas de fusilería: fue una batalla brutal, cuerpo a cuerpo, resuelta a lanza y sable, entre las fuerzas patriotas comandadas por Simón Bolívar y el ejército realista de José de Canterac. El Instituto Nacional Sanmartiniano recuerda que Junín, junto con Ayacucho meses después, ayudó a sellar la independencia de Sudamérica del dominio español. En medio de ese combate apareció una figura inmensa y, para muchos, injustamente olvidada: Mariano Pascual Necochea. Nacido en Buenos Aires en 1792, se había incorporado en 1812 al Regimiento de Granaderos a Caballo creado por José de San Martín, participó en el combate de San Lorenzo y luego formó parte de las campañas libertadoras en Chile y Perú. En Junín, Necochea estaba al mando de la caballería patriota. La jornada fue feroz. Las fuentes históricas lo recuerdan gravemente herido, caído prisionero y luego rescatado por sus compañeros. La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, en notas históricas sobre la guerra de la independencia, menciona que Necochea recibió catorce heridas y que el teniente coronel Manuel Isidoro Suárez decidió la batalla con una carga oportuna que permitió recuperar al jefe herido. La escena parece salida de una novela, pero pertenece a la historia real: sablazos, lanzas, sangre, caballos desbocados y un hombre que se negó a desaparecer del combate. Casa Rosada destaca que su participación en Junín fue especialmente notable porque lideró una carga decisiva para la victoria patriota y que aquellas heridas le dejarían secuelas permanentes, incluso una grave dolencia pulmonar. Después de aquella jornada, Necochea siguió ligado al Perú, donde fue reconocido como Gran Mariscal en 1834. Murió en Miraflores, el 5 de abril de 1849, marcado físicamente por las heridas de la guerra y convertido en héroe de la independencia sudamericana. Y sin embargo, su nombre no siempre ocupa el lugar que merece en la memoria popular. Mariano Necochea fue mucho más que un militar valiente: fue uno de esos hombres que pusieron el cuerpo, literalmente, en la construcción de la libertad americana. Porque en Junín no solo se enfrentaron dos caballerías. Allí se midieron el miedo y el coraje. Y Necochea, con el cuerpo atravesado por la guerra, eligió seguir del lado de la libertad. #MarianoNecochea #BatallaDeJunín #GranaderosACaballo #SanMartín #SimónBolívar #IndependenciaSudamericana #HistoriaArgentina #HistoriaDelPerú #HéroesOlvidados #Junín1824 #CaballeríaPatriota #MendozAntigua #ArgentineHistory #PeruvianHistory #SouthAmericanIndependence #ForgottenHeroes #BattleOfJunin #LatinAmericanHistory
La Bolsa de Comercio en 1900: el palacio donde Buenos Aires negociaba su futuro entre carruajes, columnas y ambición
Hacia 1900, en el barrio de San Nicolás, la antigua Bolsa de Comercio de Buenos Aires se levantaba como uno de los grandes símbolos de la Argentina que quería mostrarse moderna, próspera y conectada con el mundo. La imagen parece detenida en un instante clave: una ciudad de carruajes, caballos, tranvías, fachadas monumentales y hombres de negocios que entraban y salían de un edificio donde se discutían precios, valores, inversiones, exportaciones y expectativas. Allí, detrás de esas columnas y balcones, Buenos Aires no solo miraba el presente: también especulaba con su porvenir. La Bolsa tenía una historia previa mucho más larga. Según la Comisión Nacional de Monumentos, los primeros intentos de establecer una Bolsa de Comercio se remontan a tiempos de Rivadavia; en 1852 se fundó la Sociedad de Corredores y en 1854 nació formalmente la Sociedad Bolsa de Comercio. Más tarde, en 1862, se instaló en el edificio de la calle San Martín 216, actual Museo Histórico y Numismático del Banco Central. Pero el crecimiento económico de fines del siglo XIX volvió insuficientes aquellos espacios. La propia Bolsa recuerda que la sede ocupada entre 1885 y 1916 estuvo ubicada en la ochava de Rivadavia y 25 de Mayo, frente a la Plaza de Mayo, y que fue proyectada por Juan Antonio Buschiazzo y José Maraini. Aquel edificio, de aire neorrenacentista italiano, se inauguró el 14 de agosto de 1885 y comenzó a funcionar oficialmente el 7 de septiembre de ese año. En esa Buenos Aires de fin de siglo, la Bolsa era mucho más que un edificio: era un termómetro de la economía nacional. Por allí pasaban corredores, comerciantes, periodistas, curiosos y hombres vinculados al comercio, la banca, la producción agroexportadora y las grandes operaciones financieras. La ciudad crecía, el país se integraba al mercado mundial y cada movimiento de la Bolsa podía reflejar entusiasmo, temor, especulación o crisis. El barrio de San Nicolás también tenía un peso histórico enorme. El Gobierno de la Ciudad recuerda que su nombre proviene de la antigua capilla de San Nicolás, fundada en 1733, y que el barrio está entre los más antiguos de Buenos Aires. En su zona se consolidaron espacios decisivos de la vida política, comercial, cultural y financiera porteña. Con el paso del tiempo, aquella sede bursátil desaparecería del paisaje. En 1939 se decidió la demolición de las construcciones existentes en esa manzana para levantar la nueva Casa Central del Banco de la Nación Argentina, proyectada por el arquitecto Alejandro Bustillo, cuya construcción comenzó en 1940 y se desarrolló en etapas hasta 1955. Por eso esta fotografía vale como una ventana a una Buenos Aires desaparecida: la de los negocios a viva voz, los papeles de cotización, los corredores apurados, los carruajes en la calle y los edificios que buscaban expresar poder, orden y confianza. A comienzos del siglo XX, esa fachada no era solo piedra y columnas. Era la imagen de una Argentina que creía estar entrando, con paso firme, en el gran tablero económico del mundo. #BolsaDeComercio #BuenosAiresAntigua #SanNicolás #CityPorteña #HistoriaArgentina #BuenosAires1900 #ArquitecturaHistórica #MemoriaUrbana #ComercioArgentino #HistoriaDeBuenosAires #MendozAntigua #OldBuenosAires #ArgentineHistory #HistoricArchitecture #FinancialHistory #UrbanMemory #VintageArgentina #BuenosAiresHistory
1935: la lluvia, los paraguas y la Buenos Aires que empezó a bajar bajo tierra
En 1935, una mañana de lluvia en Montserrat dejó una escena mínima pero fascinante de la Buenos Aires moderna: hombres con sombrero, paraguas abiertos, veredas brillantes por el agua y una boca de subte recibiendo pasajeros en pleno centro porteño. No parece una gran ceremonia ni un acontecimiento oficial. Es, justamente, algo más valioso: la vida cotidiana. Personas entrando al subte para escapar de la lluvia, para llegar al trabajo, para cruzar la ciudad más rápido, para formar parte de una Buenos Aires que ya no solo se movía por calles, tranvías y automóviles, sino también bajo tierra. La Línea C era entonces una novedad reciente. Según la historia oficial del Gobierno de la Ciudad, sus obras comenzaron el 24 de abril de 1933, a cargo de CHADOPYF, y el primer tramo, entre Plaza Constitución y Diagonal Norte, fue inaugurado el 9 de noviembre de 1934, con 2,8 kilómetros de extensión. Recién quince meses después se prolongaría hasta Retiro, alcanzando los 4,5 kilómetros. Por eso esta foto de 1935 tiene un valor especial: muestra a los porteños apropiándose de una infraestructura nueva. La Línea C no era solo un túnel ferroviario; era una promesa de velocidad, conexión y modernidad. Además, se convirtió en una de las líneas más características de la red por sus mayólicas y murales inspirados en paisajes de España, realizados por Martín S. Noel y Manuel Escasani. El barrio donde ocurre la escena tampoco es cualquier lugar. Montserrat forma parte del casco histórico de la Ciudad; dentro de sus límites se encuentran lugares fundamentales como la Avenida de Mayo, el Cabildo, la Catedral, la Plaza de Mayo, la Plaza del Congreso y la Manzana de las Luces. Aunque el barrio nació formalmente como tal en 1972, su nombre ya era usado desde tiempos virreinales. Así, esta imagen condensa una Buenos Aires en transición: la ciudad antigua de los sombreros, los impermeables y los autos de carrocería pesada, y la ciudad moderna que comenzaba a organizar su ritmo alrededor del transporte subterráneo. Bajo la lluvia de 1935, aquellos pasajeros no solo entraban al subte. Entraban, sin saberlo, en una nueva forma de vivir la ciudad. #SubteC #BuenosAiresAntigua #Montserrat #HistoriaDeBuenosAires #ArchivoGeneralDeLaNación #SubteDeBuenosAires #BuenosAires1935 #CiudadBajoLaLluvia #MemoriaUrbana #TransportePorteño #MendozAntigua #OldBuenosAires #BuenosAiresHistory #UrbanMemory #SubwayHistory #VintageArgentina #HistoricTransport #RainyCity
¡Adiós al lechero de a caballo! La crónica de 1899 que vio morir una Buenos Aires criolla, pintoresca y ambulante
Eustoquio Frías - El último granadero: el hombre que vio a San Martín, sobrevivió a Ayacucho y se llevó un pacto a la tumba
Eustoquio Frías, recordado como “el último granadero de San Martín”. Imaginen por un momento lo que significaba ser él: haber visto pasar guerras, gobiernos, revoluciones, derrotas, triunfos, exilios y banderas cambiando de manos. Mientras el país se transformaba una y otra vez, Frías seguía allí, como una reliquia viviente de la epopeya sanmartiniana. Nacido en Cachi, Salta, en 1801, Eustoquio Frías tuvo desde niño una vida marcada por la guerra de la independencia. Según el Instituto Nacional Sanmartiniano, en 1812, siendo apenas un muchacho, sirvió como aguatero de los artilleros patriotas en la batalla de Tucumán, donde su propio padre perdió una pierna. Años después, con casi 15 años, marchó hacia Mendoza para sumarse a la empresa libertadora de San Martín. Fue rechazado por su edad y su contextura, pero la intervención de Mariano Necochea le abrió finalmente las puertas del cuerpo que soñaba integrar: los Granaderos a Caballo. No participó del cruce inicial de los Andes ni de Chacabuco o Maipú, porque su escuadrón permaneció en El Plumerillo, en Mendoza. Pero luego se transformó en granadero de la escolta y, en 1819, se desempeñó como cabo junto al Libertador durante su estadía mendocina. En 1820 cruzó la cordillera por el Paso del Portillo y se embarcó rumbo al Perú para integrarse a la gran campaña continental. Su hoja de servicio parece una síntesis de la independencia sudamericana: participó en campañas de la sierra, en acciones como Nazca, Pasco, El Callao, Riobamba, Pichincha, Junín y Ayacucho. Regresó a Buenos Aires en 1826 con los últimos granaderos al mando de José Félix Bogado, pero tampoco encontró descanso: luego combatió en la guerra contra el Brasil y en las guerras civiles argentinas. El detalle del aro en la oreja, también forma parte del universo de los granaderos. Las tradiciones populares dicen que podía servir para pagar el entierro lejos de casa o para marcar una pertenencia que no debía romperse. Lo documentado por investigaciones históricas sobre el Regimiento señala que los granaderos de San Martín usaban aros imposibles de quitar, asociados al valor y también a evitar deserciones. Por eso, en Frías ese aro puede leerse como algo más que una curiosidad: era una marca de cuerpo, de destino y de juramento. No representaba vanidad ni adorno. Era el recuerdo de una hermandad militar nacida para liberar medio continente. Frías llegó a vivir casi 90 años. Murió en Buenos Aires el 16 de marzo de 1891, después de haber visto la Revolución de Mayo convertida en nación, la independencia en memoria y la patria joven en un país atravesado por nuevas disputas. En sus últimos años fue homenajeado por el pueblo y despedido con honores. Carlos Pellegrini recordó sus heridas, sus armas pobres y su larga vida de servicio, como si en aquel anciano todavía hablara el eco de Riobamba y Ayacucho. Eustoquio Frías no fue solo un soldado viejo con medallas. Fue el último guardián de una generación que peleó cuando la Argentina todavía no sabía si iba a existir. Un hombre que llevó en el cuerpo las cicatrices de la independencia y en la oreja el símbolo de un pacto que ningún tiempo pudo arrancarle. #MendozAntigua #EustoquioFrias #EustaquioFrias #UltimoGranadero #GranaderosACaballo #SanMartin #JoseDeSanMartin #EjercitoDeLosAndes #ElPlumerillo #Ayacucho #Junin #Riobamba #Pichincha #HistoriaArgentina #IndependenciaArgentina #PatriaGrande #MemoriaHistorica #EfemeridesHistoricas #ArgentineHistory #SanMartinHistory #Granaderos #LatinAmericanHistory #MilitaryHistory #IndependenceHistory
19 de mayo de 1810: la mañana en que Buenos Aires empezó a dejar de obedecer al virrey
Desde temprano, las calles tenían otro pulso. No era un día cualquiera. En las casas principales, en los cuarteles y cerca del Cabildo, los hombres que venían conspirando desde hacía días ya no hablaban solamente entre ellos: empezaban a moverse. La noticia había corrido como un relámpago: en España la situación era desesperada, la autoridad que sostenía al virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros estaba en crisis y muchos criollos entendían que había llegado el momento de actuar. El gobierno nacional recuerda que, en mayo de 1810, ante las novedades de Europa, un grupo de vecinos criollos impulsó la convocatoria a un Cabildo Abierto para discutir el futuro político del Río de la Plata. Aquella mañana del 19 de mayo, dos nombres pesaron como piedra en la historia: Cornelio Saavedra, jefe del Regimiento de Patricios, y Manuel Belgrano, abogado, hombre del Consulado y figura clave del grupo revolucionario. Según la cronología histórica, Saavedra y Belgrano se presentaron ante el alcalde Juan José de Lezica para pedir la convocatoria a un Cabildo Abierto. Al mismo tiempo, Juan José Castelli hizo una gestión similar ante el síndico Julián de Leiva. No fue una escena de gritos ni de multitudes desbordadas. Fue algo más inquietante: presión política, cálculo y decisión. Los revolucionarios sabían que sin el apoyo militar de los Patricios y sin una discusión formal en el Cabildo, cualquier movimiento podía fracasar. Por eso el 19 de mayo fue tan importante: no fue todavía el día de la Junta, pero sí el momento en que el reclamo dejó de ser conversación secreta y empezó a convertirse en exigencia pública. Mientras tanto, el virrey Cisneros intentaba ganar tiempo. Pero el clima ya no era el mismo. En la calle, los pulperos, aguateros, vendedores, artesanos y vecinos no tenían todos los detalles, pero percibían que algo se estaba rompiendo. Nadie sabía con certeza qué iba a pasar, aunque todos entendían que la ciudad estaba entrando en una zona sin retorno. Tres días después, el 22 de mayo, se realizó el Cabildo Abierto. Las actas capitulares conservan el registro de aquella jornada decisiva, en la que se discutió la continuidad del virrey y el rumbo político de Buenos Aires. Por eso el 19 de mayo de 1810 merece ser recordado como una fecha de tensión silenciosa. Fue la víspera emocional de la Revolución: el día en que Saavedra, Belgrano y Castelli empujaron la puerta del poder; el día en que el Cabildo empezó a quedar acorralado; el día en que Buenos Aires todavía parecía tranquila, pero por debajo ya estaba temblando. La Revolución de Mayo no nació de golpe el 25. Se fue cocinando en madrugadas sin sueño, en reuniones discretas, en rumores de pulpería y en hombres que entendieron que la historia no siempre avisa dos veces. Y aquel 19 de mayo, la noticia empezó a correr como pólvora. #MendozAntigua #RevolucionDeMayo #SemanaDeMayo #19DeMayo1810 #CabildoAbierto #CornelioSaavedra #ManuelBelgrano #JuanJoseCastelli #BaltasarHidalgoDeCisneros #Patricios #HistoriaArgentina #BuenosAiresColonial #EfemeridesHistoricas #Mayo1810 #PrimerGobiernoPatrio #ArgentineHistory #MayRevolution #BuenosAiresHistory #LatinAmericanHistory #ColonialHistory #HistoryReels
15 de Mayo de 1940 - El día que una hamburguesa de 15 centavos cambió el mundo: la historia que McDonald’s casi le arrebató a sus verdaderos creadores
El 15 de mayo de 1940, en San Bernardino, California, los hermanos Richard “Dick” McDonald y Maurice “Mac” McDonald abrieron un pequeño local que parecía uno más dentro de la cultura automovilística estadounidense: McDonald’s Bar-B-Que. Estaba ubicado cerca de la mítica Ruta 66, en la esquina de North E Street y West 14th Street, y funcionaba como un típico restaurante al paso, pensado para clientes que llegaban en auto. Con el tiempo, aquel negocio modesto terminaría convirtiéndose en una de las marcas más reconocidas del planeta. Pero el verdadero golpe de genialidad llegó en 1948. Los hermanos notaron que el corazón del negocio no estaba en las costillas, los sándwiches de carne o el menú amplio de barbacoa, sino en algo mucho más simple: hamburguesas, papas fritas, batidos y bebidas. Entonces cerraron el local, eliminaron los mozos que atendían en los autos, redujeron el menú y crearon el revolucionario Speedee Service System, un método casi industrial para preparar comida rápida, barata y siempre igual. La hamburguesa de 15 centavos se transformó en el símbolo de esa nueva etapa. Lo que hoy parece normal —pedir, pagar, recibir rápido y seguir camino— en ese momento fue una revolución. Los McDonald convirtieron la cocina en una línea de producción: menos espera, menos costos, más velocidad y un producto estandarizado. Sin saberlo, estaban inventando el lenguaje moderno del fast food. En 1953 comenzó la expansión por franquicias y apareció un elemento que cambiaría para siempre la identidad visual de la marca: los arcos dorados. La compañía recuerda que el diseño del local rojo y blanco, con sus arcos llamativos, nació para destacar el sistema de servicio rápido y atraer la mirada desde la ruta. La historia dio otro giro en 1954, cuando Ray Kroc, vendedor de máquinas para batidos, fue a conocer el restaurante de San Bernardino después de recibir un pedido inusual de varios mezcladores. Quedó impactado por la eficiencia del sistema y vio allí una oportunidad gigantesca. En 1955, Kroc abrió su primer McDonald’s en Des Plaines, Illinois, bajo McDonald’s System, Inc., empresa antecesora de la corporación actual. Sin embargo, Kroc no fue el creador original. Los fundadores fueron los hermanos McDonald. Lo que hizo Kroc fue convertir aquella idea en una maquinaria de expansión nacional y luego mundial. En 1961, McDonald’s adquirió los derechos de la compañía de los hermanos por 2,7 millones de dólares, cerrando una etapa clave y dejando abierta una de las historias más debatidas del capitalismo moderno: la de los inventores de una idea genial que terminaron quedando a la sombra del hombre que la multiplicó. Hoy, McDonald’s es un gigante global. En su informe anual 2024, la empresa señaló ventas globales del sistema superiores a 130.000 millones de dólares, más de 2 millones de empleados y crew dentro de su ecosistema y un plan de expansión que apunta a alcanzar 50.000 restaurantes hacia fines de 2027. Por eso, aquella vieja imagen con el cartel de “15 cent hamburgers” no muestra solamente un local antiguo: muestra el punto de partida de una transformación cultural. Desde una esquina de San Bernardino, dos hermanos cambiaron la manera de comer, vender, franquiciar y consumir en el siglo XX. Una hamburguesa barata, un sistema veloz y una idea simple terminaron escribiendo una de las historias empresariales más impactantes del mundo moderno. #MendozAntigua #McDonalds #HermanosMcDonald #RayKroc #HistoriaEmpresarial #FastFood #Hamburguesas #SanBernardino #Ruta66 #SpeedeeServiceSystem #ArcosDorados #HistoriaDelSigloXX #CulturaPopular #EfemeridesHistoricas #HistoriaDeMarcas #McDonaldsHistory #FastFoodHistory #BusinessHistory #GoldenArches #Route66 #AmericanHistory #FoodHistory #VintageAmerica
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El gigante blanco de la cordillera: cuando la TAC llevaba a Cuyo sobre ruedas
La imagen rescata una verdadera joya del transporte argentino: un Decaroli-Deutz que formó parte de la recordada flota de la Cooperativa T.A.C. durante los años 60. El ómnibus aparece detenido junto a un camino de montaña, en una postal que parece resumir una época: rutas difíciles, motores nobles, viajes largos y una empresa que marcó la memoria de miles de mendocinos. La Cooperativa de Trabajo Transportes Automotores de Cuyo Ltda., más conocida como T.A.C., comenzó sus actividades el 1 de septiembre de 1960, aunque sus raíces se remontaban a la antigua C.I.T.A., empresa que ya operaba en Mendoza desde 1930. Con el tiempo, T.A.C. se transformó en uno de los grandes símbolos del transporte de pasajeros del interior argentino. Llegó a unir casi todas las provincias del país y sus unidades también viajaron a Chile, Brasil, Bolivia, Paraguay y Uruguay. En su etapa de esplendor tuvo alrededor de 2.000 socios y transportó unos 17 millones de pasajeros por año. En la segunda mitad de la década de 1960, la cooperativa encaró una fuerte renovación de su flota. Los tradicionales chasis Leyland y ACLO comenzaron a ser reemplazados por unidades de fabricación nacional, especialmente Deutz para larga distancia y Mercedes-Benz para servicios urbanos, suburbanos y de media distancia. Esa decisión buscaba modernizar el parque automotor y reducir costos operativos. El nombre Decaroli también tiene peso propio en esta historia. La firma rosarina A. y L. Decaroli nació en 1959, impulsada por Alfredo y Lorenzo Decaroli, dedicada inicialmente a fabricar carrocerías para ómnibus. En 1965, mediante un acuerdo con Deutz Cantábrica, comenzó a desarrollar plataformas Deutz en Argentina, convirtiéndose en una marca muy recordada dentro del transporte de media y larga distancia.Aquellos Decaroli-Deutz eran máquinas pensadas para viajar lejos. Algunos modelos de mediados de los años 60 contaban con motor diésel Deutz trasero, refrigerado por aire, capacidad cercana a los 41 asientos y una velocidad máxima que podía rondar los 108 km/h, cifras importantes para la época y para caminos muchas veces exigentes. Por eso esta fotografía no muestra solo un colectivo antiguo. Muestra una etapa dorada del transporte cuyano: la de los viajes por rutas angostas, las paradas en pueblos, los choferes de oficio, las valijas en bodega y esos ómnibus que parecían unir provincias enteras con el pulso firme de sus motores. El Decaroli-Deutz de la T.A.C. fue mucho más que una unidad de flota: fue parte de una memoria viajera. Una postal de cuando Cuyo se recorría con paciencia, coraje y kilómetros, y cuando cada colectivo llevaba consigo historias de trabajo, despedidas, regresos y caminos de montaña. #MendozAntigua #TAC #CooperativaTAC #TransportesAutomotoresDeCuyo #DecaroliDeutz #Deutz #Decaroli #HistoriaDelTransporte #MendozaAntigua #TransporteArgentino #OmnibusAntiguos #ColectivosAntiguos #RutasArgentinas #Cuyo #HistoriaDeMendoza #VintageBus #BusHistory #ArgentineTransport #OldBuses #DeutzBus #RoadHistory #TransportHistory #VintageArgentina (a través de COOP. TAC Argentina) Imagen gentileza de Nicolás Banantini
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El día en que Rivadavia apagó los bandos y encendió el Estado moderno
Antes de que existiera el Boletín Oficial como lo conocemos hoy, las decisiones del gobierno se comunicaban de una manera casi teatral. Un notario, acompañado por soldados —y muchas veces también por música— recorría las calles y leía en voz alta los decretos en las esquinas. Eran los viejos bandos, una costumbre heredada de la época colonial, cuando la palabra oficial debía escucharse en la plaza, en la bocacalle y frente al pueblo reunido. Pero en las primeras décadas del siglo XIX, esa forma de comunicar el poder empezó a quedar vieja. El nuevo Estado necesitaba ordenar leyes, decretos, resoluciones y actos administrativos en un registro estable, escrito y consultable. En ese contexto apareció la figura de Bernardino Rivadavia, uno de los dirigentes más influyentes y controvertidos de la etapa posrevolucionaria. Rivadavia fue designado presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata en febrero de 1826, en medio de un país que todavía discutía su forma de organización y donde crecía la tensión entre unitarios y federales. Casa Rosada recuerda que su mandato se extendió hasta junio de 1827 y que su proyecto político impulsó una fuerte modernización institucional, aunque también provocó resistencias profundas en las provincias. Sin embargo, el antecedente clave del Boletín Oficial no nació exactamente durante su presidencia, sino unos años antes, en 1821, cuando Rivadavia actuaba como ministro de Gobierno de Buenos Aires. Según el registro histórico oficial, mediante un decreto estableció la edición del Registro Nacional, que en ese primer momento tenía jurisdicción provincial y funcionó como antecedente de las futuras publicaciones oficiales del Estado. Aquel cambio tuvo un significado enorme: las disposiciones públicas dejaban de depender únicamente de la voz del pregonero o del bando leído en la calle. Desde entonces, el gobierno buscó dejar constancia escrita y sistemática de sus decisiones. Era una manera nueva de ejercer autoridad: menos ceremonial, más burocrática, más moderna. En ese proceso también se cerraba una etapa simbólica del periodismo revolucionario. La Gaceta de Buenos Aires, nacida en 1810 y ligada a los años iniciales de la Revolución de Mayo, llegó hasta 1821. Estudios sobre su historia señalan que volvió a publicarse bajo ese nombre entre 1815 y septiembre de 1821, antes de desaparecer como periódico político revolucionario y dar paso a nuevas formas de comunicación oficial. La historia posterior completaría ese camino. El actual sistema nacional tuvo otros hitos: en 1870 se creó por ley el “Boletín Oficial de la Nación”, y en 1893 se dispuso la aparición diaria del Boletín Oficial de la República Argentina. Pero el gesto inicial de Rivadavia en 1821 quedó como una pieza clave en la larga construcción del Estado argentino escrito, archivado y publicado. Así, detrás de una simple publicación oficial se esconde una transformación profunda: el paso de una sociedad que se enteraba de las órdenes del gobierno por la voz de un funcionario en la calle, a un país que empezaba a registrar sus normas en papel. Fue el tránsito del bando colonial al documento estatal; de la proclama pública al archivo; de la esquina ruidosa al boletín impreso. Rivadavia no solo impulsó reformas políticas: también ayudó a modificar la manera en que el poder se comunicaba con la sociedad. Y en esa decisión, aparentemente administrativa, se asoma una pregunta mayor: ¿Cuándo empieza realmente a existir un Estado? Tal vez cuando sus decisiones dejan de perderse en el aire y comienzan a quedar escritas para la historia. #MendozAntigua #BernardinoRivadavia #BoletinOficial #RegistroNacional #GacetaDeBuenosAires #HistoriaArgentina #RevolucionDeMayo #UnitariosYFederales #ProvinciasUnidas #EstadoArgentino #HistoriaDelPeriodismo #PeriodismoArgentino #SigloXIX #MemoriaHistorica #EfemeridesHistoricas #ArgentineHistory #OfficialGazette #PoliticalHistory #PressHistory #LatinAmericanHistory #19thCenturyHistory
Cuyo en llamas: cuando Mendoza, San Juan y San Luis buscaron orden entre minas, motines y una nación sin forma (Imagen Ilustrativa)
Entre 1824 y 1825, las provincias cuyanas vivieron uno de esos momentos intensos y decisivos en los que la historia parece avanzar entre crisis, ambiciones y pólvora. El antiguo espacio de Cuyo —con Mendoza, San Juan y San Luis como protagonistas— atravesaba una etapa marcada por conflictos monetarios, proyectos mineros, disputas políticas, revoluciones internas y el gran interrogante nacional: ¿qué forma debía adoptar la Argentina que todavía estaba naciendo? La región venía de una profunda fragmentación política. La vieja Gobernación de Cuyo, que había tenido a Mendoza como centro durante la etapa sanmartiniana, se había quebrado tras las crisis de 1820, cuando San Juan, San Luis y Mendoza comenzaron a actuar como provincias con vida política propia. La historiadora Beatriz Bragoni señala que ese proceso abrió un escenario de tensiones entre autonomías provinciales, mandos militares, caudillos locales y proyectos de organización nacional. En Mendoza, el período estuvo atravesado por la caída del gobernador José Albino Gutiérrez, el paso provisorio del coronel Juan Lavalle y la llegada al poder de Juan de Dios Correas, una figura clave del liberalismo mendocino. Durante su gobierno se impulsaron reformas administrativas, se fortaleció la prensa local y se tomaron medidas de modernización institucional. Los Andes recuerda que bajo su mandato circularon publicaciones como El Termómetro del Día y la Gazeta de Mendoza, y que su administración suprimió el Cabildo, creó la Cámara de Justicia y reorganizó áreas centrales del Estado provincial. Al mismo tiempo, la minería aparecía como una esperanza económica para Cuyo. Mendoza, San Juan y San Luis miraban hacia sus cerros y vetas minerales como una posible salida frente a la escasez de recursos, el desorden monetario y la necesidad de reactivar sus economías. No era solo una cuestión productiva: las minas representaban promesa de riqueza, inversión, trabajo y poder político en una región que intentaba reconstruirse después de años de guerra e inestabilidad. En San Juan, el gobierno de Salvador María del Carril se convirtió en uno de los episodios más audaces y conflictivos de la época. Del Carril impulsó reformas de fuerte inspiración liberal: leyes sobre riego y obras hidráulicas, expansión del cultivo en Pocito y Angaco, creación de una imprenta oficial, reglamentos de policía, reforma judicial y una profunda intervención sobre cuestiones eclesiásticas. Su proyecto más recordado fue la Carta de Mayo de 1825, una declaración de derechos y garantías que incluía libertad física, igualdad civil, propiedad privada, libertad de pensamiento y libertad de cultos. Pero esas ideas chocaron con una sociedad profundamente dividida. La libertad de cultos, en particular, encendió una fuerte oposición y terminó provocando una revolución que derribó a Del Carril. La crisis derivó en el secuestro del gobernador, su salida de San Juan, la intervención de fuerzas mendocinas y la llamada jornada de Las Leñas, uno de los episodios más tensos de la política cuyana de aquellos años. Mientras tanto, en Buenos Aires se reunía el Congreso General Constituyente, instalado para intentar ordenar políticamente a las Provincias Unidas. La Ley Fundamental de 1825 declaró constituyente al Congreso, reconoció que las provincias seguirían rigiéndose por sus propias instituciones hasta una futura Constitución y estableció que esa Constitución no sería válida hasta ser aceptada por las provincias. Por eso, 1824-1825 no habla solo de gobiernos, motines o documentos perdidos. Habla de un país que todavía no terminaba de nacer. Cuyo fue escenario de una pregunta inmensa: ¿debía la Argentina organizarse bajo un poder central fuerte o respetar la autonomía de sus provincias? Entre la minería como promesa, la educación como apuesta al futuro, la prensa como herramienta política, la guerra con Brasil como amenaza externa y las revoluciones internas como síntoma de una época ardiente, Mendoza, San Juan y San Luis fueron mucho más que provincias del interior: fueron laboratorios vivos de la construcción nacional. Aquellos años dejaron una imagen poderosa: Cuyo buscando su destino entre papeles constituyentes, conspiraciones, caudillos, minas, imprentas y ejércitos en marcha. Una tierra que, después de haber sido cuna del Ejército de los Andes, volvía a quedar en el centro de la historia argentina. #MendozAntigua #Cuyo #HistoriaDeMendoza #HistoriaDeSanJuan #HistoriaDeSanLuis #JuanDeDiosCorreas #SalvadorMariaDelCarril #CartaDeMayo #CongresoConstituyente #LeyFundamental1825 #MineriaArgentina #UnitariosYFederales #HistoriaArgentina #MendozaAntigua #EfemeridesHistoricas #ArgentineHistory #CuyoHistory #MendozaHistory #SanJuanHistory #PoliticalHistory #MiningHistory #LatinAmericanHistory
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