El 6 de agosto de 1945, a las 8:15 de la mañana, Hiroshima despertó bajo una luz que ningún ser humano había contemplado antes. Desde el bombardero estadounidense Enola Gay fue lanzada Little Boy, una bomba atómica de uranio que explotó aproximadamente a 600 metros de altura sobre la ciudad japonesa. Su potencia, equivalente a unas 15.000 toneladas de TNT, desató en segundos una combinación devastadora de radiación térmica, onda expansiva, incendios y radiación ionizante. Era la primera vez en la historia que un arma nuclear era empleada contra una población. En el momento del ataque se calcula que Hiroshima albergaba unas 350.000 personas, entre habitantes, trabajadores movilizados, estudiantes, militares y ciudadanos llegados de otras regiones. Cerca de 70.000 personas habrían muerto inmediatamente; miles más fallecieron durante las horas, semanas y meses posteriores como consecuencia de las quemaduras, los traumatismos, las infecciones y la exposición radiactiva. La ciudad de Hiroshima estima que, para finales de diciembre de 1945, el número de víctimas mortales había alcanzado aproximadamente las 140.000, aunque la cifra exacta jamás pudo establecerse. La explosión no destruyó únicamente edificios: pulverizó familias, barrios y generaciones enteras. Casi todas las construcciones ubicadas dentro de un radio de dos kilómetros fueron arrasadas o incendiadas, y alrededor del 90 % de los edificios de Hiroshima sufrió daños. De las 76.327 construcciones existentes antes del bombardeo, 51.787 quedaron completamente destruidas o consumidas por el fuego. Bajo la nube en forma de hongo, incontables personas quedaron sepultadas, murieron abrasadas o se arrojaron a los ríos buscando aliviar quemaduras imposibles de soportar. Detrás de aquella arma se encontraba el Proyecto Manhattan, una gigantesca operación científica, industrial y militar desarrollada en secreto por Estados Unidos. Reunió a físicos, químicos, ingenieros, técnicos y obreros en instalaciones distribuidas por todo el país. En su punto máximo empleó a unas 130.000 personas y, al finalizar la guerra, había consumido aproximadamente 2.200 millones de dólares, una suma extraordinaria para la época. Décadas de avances científicos quedaron concentradas en una bomba que liberó su energía destructiva en apenas unos segundos. Quienes sobrevivieron fueron conocidos como hibakusha, “personas bombardeadas”. Muchos padecieron durante años leucemia, distintos tipos de cáncer, enfermedades relacionadas con la radiación, cicatrices físicas y profundas heridas emocionales. La Cruz Roja ha señalado que las consecuencias sanitarias continuaron manifestándose durante décadas y que ningún sistema médico estaría preparado para responder adecuadamente ante una catástrofe nuclear semejante. Tres días después, el 9 de agosto, una segunda bomba atómica fue lanzada sobre Nagasaki. Japón anunció su rendición el 15 de agosto y la formalizó el 2 de septiembre de 1945. Desde entonces, la utilización de las bombas ha permanecido en el centro de una inmensa discusión histórica, militar, humanitaria y moral. Para algunos, aceleró el final de la guerra; para otros, representó una matanza de civiles que pudo haberse evitado. Lo indiscutible es que Hiroshima reveló hasta dónde podía llegar la capacidad humana para destruirse a sí misma. Aquella mañana no desapareció solamente una ciudad. Cambió para siempre la relación de la humanidad con la ciencia, la guerra y su propio futuro. Hiroshima resurgió de las cenizas y se convirtió en un símbolo mundial de paz, pero su tragedia continúa pronunciando una advertencia que atraviesa las generaciones: cuando una sola bomba puede borrar una ciudad, la supervivencia de todos depende de que nunca vuelva a utilizarse. #Hiroshima #Hiroshima1945 #August6 #AtomicBomb #LittleBoy #EnolaGay #WorldWarII #WWIIHistory #ManhattanProject #Hibakusha #NuclearWeapons #NeverAgain #HistoryMatters #WorldHistory #PeaceForTheWorld #RememberHiroshima #MendozAntigua #Hiroshima #6DeAgosto #Hiroshima1945 #BombaAtómica #LittleBoy #EnolaGay #SegundaGuerraMundial #HistoriaMundial #MemoriaHistórica #Hibakusha #NuncaMás #ArmasNucleares #PazMundial #ProyectoManhattan #HistoriaContemporánea
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martes, 6 de agosto de 2013
6 DE AGOSTO DE 1945: HIROSHIMA, LA MAÑANA EN QUE EL SOL CAYÓ SOBRE UNA CIUDAD
El 6 de agosto de 1945, a las 8:15 de la mañana, Hiroshima despertó bajo una luz que ningún ser humano había contemplado antes. Desde el bombardero estadounidense Enola Gay fue lanzada Little Boy, una bomba atómica de uranio que explotó aproximadamente a 600 metros de altura sobre la ciudad japonesa. Su potencia, equivalente a unas 15.000 toneladas de TNT, desató en segundos una combinación devastadora de radiación térmica, onda expansiva, incendios y radiación ionizante. Era la primera vez en la historia que un arma nuclear era empleada contra una población. En el momento del ataque se calcula que Hiroshima albergaba unas 350.000 personas, entre habitantes, trabajadores movilizados, estudiantes, militares y ciudadanos llegados de otras regiones. Cerca de 70.000 personas habrían muerto inmediatamente; miles más fallecieron durante las horas, semanas y meses posteriores como consecuencia de las quemaduras, los traumatismos, las infecciones y la exposición radiactiva. La ciudad de Hiroshima estima que, para finales de diciembre de 1945, el número de víctimas mortales había alcanzado aproximadamente las 140.000, aunque la cifra exacta jamás pudo establecerse. La explosión no destruyó únicamente edificios: pulverizó familias, barrios y generaciones enteras. Casi todas las construcciones ubicadas dentro de un radio de dos kilómetros fueron arrasadas o incendiadas, y alrededor del 90 % de los edificios de Hiroshima sufrió daños. De las 76.327 construcciones existentes antes del bombardeo, 51.787 quedaron completamente destruidas o consumidas por el fuego. Bajo la nube en forma de hongo, incontables personas quedaron sepultadas, murieron abrasadas o se arrojaron a los ríos buscando aliviar quemaduras imposibles de soportar. Detrás de aquella arma se encontraba el Proyecto Manhattan, una gigantesca operación científica, industrial y militar desarrollada en secreto por Estados Unidos. Reunió a físicos, químicos, ingenieros, técnicos y obreros en instalaciones distribuidas por todo el país. En su punto máximo empleó a unas 130.000 personas y, al finalizar la guerra, había consumido aproximadamente 2.200 millones de dólares, una suma extraordinaria para la época. Décadas de avances científicos quedaron concentradas en una bomba que liberó su energía destructiva en apenas unos segundos. Quienes sobrevivieron fueron conocidos como hibakusha, “personas bombardeadas”. Muchos padecieron durante años leucemia, distintos tipos de cáncer, enfermedades relacionadas con la radiación, cicatrices físicas y profundas heridas emocionales. La Cruz Roja ha señalado que las consecuencias sanitarias continuaron manifestándose durante décadas y que ningún sistema médico estaría preparado para responder adecuadamente ante una catástrofe nuclear semejante. Tres días después, el 9 de agosto, una segunda bomba atómica fue lanzada sobre Nagasaki. Japón anunció su rendición el 15 de agosto y la formalizó el 2 de septiembre de 1945. Desde entonces, la utilización de las bombas ha permanecido en el centro de una inmensa discusión histórica, militar, humanitaria y moral. Para algunos, aceleró el final de la guerra; para otros, representó una matanza de civiles que pudo haberse evitado. Lo indiscutible es que Hiroshima reveló hasta dónde podía llegar la capacidad humana para destruirse a sí misma. Aquella mañana no desapareció solamente una ciudad. Cambió para siempre la relación de la humanidad con la ciencia, la guerra y su propio futuro. Hiroshima resurgió de las cenizas y se convirtió en un símbolo mundial de paz, pero su tragedia continúa pronunciando una advertencia que atraviesa las generaciones: cuando una sola bomba puede borrar una ciudad, la supervivencia de todos depende de que nunca vuelva a utilizarse. #Hiroshima #Hiroshima1945 #August6 #AtomicBomb #LittleBoy #EnolaGay #WorldWarII #WWIIHistory #ManhattanProject #Hibakusha #NuclearWeapons #NeverAgain #HistoryMatters #WorldHistory #PeaceForTheWorld #RememberHiroshima #MendozAntigua #Hiroshima #6DeAgosto #Hiroshima1945 #BombaAtómica #LittleBoy #EnolaGay #SegundaGuerraMundial #HistoriaMundial #MemoriaHistórica #Hibakusha #NuncaMás #ArmasNucleares #PazMundial #ProyectoManhattan #HistoriaContemporánea
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