miércoles, 2 de agosto de 2017

2 DE SEPTIEMBRE DE 1845: MURIÓ EN EL EXILIO EL PRIMER PRESIDENTE ARGENTINO — RIVADAVIA Y EL DECRETO QUE QUISO DOMAR LA LLUVIA EN BUENOS AIRES


El 2 de septiembre de 1845, lejos de Buenos Aires y radicado en la ciudad española de Cádiz, moría Bernardino de la Trinidad González Rivadavia, una de las figuras más influyentes, discutidas y trascendentes de los primeros años de la organización argentina. Había nacido el 20 de mayo de 1780 y tenía 65 años. En 1826 se convirtió en el primer hombre en ejercer el título de presidente de las Provincias Unidas del Río de la Plata, aunque su gobierno apenas se prolongó hasta junio de 1827, cuando renunció en medio de la guerra contra el Imperio del Brasil, la resistencia de las provincias y el creciente enfrentamiento entre unitarios y federales. Sin embargo, antes de llegar a la presidencia, Rivadavia ya había dejado una profunda marca como ministro de Gobierno del gobernador bonaerense Martín Rodríguez. Entre 1821 y 1824 impulsó un ambicioso programa de reformas políticas, educativas, económicas y urbanas. Su gestión estuvo vinculada a la creación de la Universidad de Buenos Aires, la reorganización administrativa provincial y distintas medidas destinadas a transformar una ciudad que todavía conservaba muchos rasgos coloniales. Una de aquellas disposiciones, fechada el 11 de febrero de 1822, revela hasta qué punto el gobierno pretendía intervenir incluso en los problemas cotidianos de Buenos Aires. El documento advertía que, durante las lluvias, el agua expulsada por los caños de las azoteas caía sobre las calles, deterioraba las veredas y dificultaba el tránsito. Desde entonces, los nuevos edificios debían conducir el agua hacia el interior de las propiedades; y cuando los desagües desembocaran hacia la calle, tenían que hacerlo mediante conductos construidos dentro de las paredes, descendiendo desde las azoteas hasta el nivel de la vereda. Más que ordenar la construcción de grandes canales pluviales, la medida establecía una temprana reglamentación edilicia para impedir que cada techo descargara violentamente su agua sobre peatones y calzadas. Aquel decreto, conservado entre las leyes y disposiciones oficiales de la provincia, es una extraordinaria ventana hacia la vida urbana de hace más de dos siglos: una Buenos Aires donde una tormenta podía convertir las calles en cursos de agua y donde la modernización también significaba organizar los techos, las paredes y las veredas. Rivadavia intentaba construir un nuevo orden desde los grandes proyectos institucionales hasta los detalles aparentemente más pequeños de la ciudad. Su legado continúa generando debates. Para algunos fue un modernizador adelantado a su tiempo; para otros, el representante de un proyecto centralista que pretendía imponer desde Buenos Aires un modelo rechazado por numerosas provincias. Murió exiliado en Cádiz y sus restos fueron repatriados en agosto de 1857. Actualmente descansan en el monumental mausoleo levantado en la Plaza Miserere, en el barrio porteño de Once: una mole de granito que recuerda al hombre que llegó primero a la presidencia y que quiso transformar el país incluso en la manera en que la lluvia descendía desde sus tejados. #BernardinoRivadavia #HistoriaArgentina #Efemérides #BuenosAiresAntigua #PrimerPresidente #DocumentosHistóricos #ArchivoHistórico #HistoriaDeBuenosAires #ArgentinaAntigua #MemoriaHistórica #MendozAntigua #ArgentineHistory #BuenosAiresHistory #HistoricalDocuments #UrbanHistory #LatinAmericanHistory #HistoryLovers #OnThisDay

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