miércoles, 2 de agosto de 2017

2 DE AGOSTO: LAS MANOS QUE ALIMENTAN A LA ARGENTINA — EL FUEGO, EL ESFUERZO Y LA PASIÓN DE TODO UN GREMIO


Cada 2 de agosto, la Argentina rinde homenaje a quienes convierten ingredientes en sabores, una mesa vacía en un lugar de encuentro y la hospitalidad en un verdadero oficio. Es el Día del Trabajador Hotelero y Gastronómico, una jornada dedicada a cocineros, ayudantes, mozos, camareras, pasteleros, barmans, lavacopas, recepcionistas, mucamas y a miles de trabajadores que, muchas veces lejos de la mirada del público, sostienen diariamente restaurantes, cafés, bares, comedores y hoteles de todo el país. La fecha no fue elegida al azar. El 2 de agosto de 1948 se constituyó la Federación Obrera Argentina de la Industria Hotelera —FOAIH—, organización que reunió a los distintos gremios hoteleros y gastronómicos existentes en el territorio nacional. Aquel paso histórico permitió unificar reclamos, fortalecer la representación laboral y se convirtió en el antecedente directo de la actual Unión de Trabajadores del Turismo, Hoteleros y Gastronómicos de la República Argentina —UTHGRA—. Los convenios colectivos del sector continúan reconociendo oficialmente el 2 de agosto como el día del gremio. La fotografía nos transporta hasta 1938, una década antes de aquella histórica organización gremial. Allí aparece Doña Petrona C. de Gandulfo ofreciendo una clase pública de cocina en el Salón Teatro de la Liga Católica. Sonriente, con delantal y recipiente en mano, enseñaba cuando todavía no existían los programas gastronómicos modernos ni los tutoriales digitales. Su manera cercana de transmitir recetas transformó la cocina en un conocimiento popular compartido y la convirtió en una de las figuras culturales más queridas de la Argentina. Su célebre libro, publicado por primera vez en 1934, atravesó generaciones y ayudó a conservar costumbres, sabores y rituales familiares alrededor de la mesa. Hoy celebramos a quienes comienzan su jornada cuando otros descansan; a quienes trabajan durante domingos, feriados, celebraciones y madrugadas; a quienes reciben con una sonrisa aun después de horas frente al fuego o recorriendo un salón. Porque detrás de cada plato servido, cada habitación preparada y cada café compartido existe una historia de disciplina, sacrificio y orgullo. ¡Feliz día a quienes hacen de la gastronomía y la hospitalidad una profesión, un arte y una parte inseparable de nuestra identidad! Fotografía: Clase de cocina ofrecida por Doña Petrona C. de Gandulfo en el Salón Teatro de la Liga Católica, 1938. Archivo General de la Nación, documento fotográfico, inventario 299489. 


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