lunes, 19 de febrero de 2018

Elpidio González, el vicepresidente que rechazó una pensión de privilegio y salió a vender anilinas por Buenos Aires


Hay vidas públicas que parecen imposibles de imaginar en la política moderna. La de Elpidio González es una de ellas: fue vicepresidente de la Nación, ministro, dirigente radical, hombre de poder… y terminó recorriendo las calles de Buenos Aires con una valija, vendiendo anilinas para ganarse el pan. 
Nacido en Rosario el 1 de agosto de 1875, González perteneció a la Unión Cívica Radical y ocupó lugares centrales en la vida institucional argentina. La Casa Rosada lo registra como vicepresidente de Marcelo T. de Alvear durante el período 1922-1928, y también figura como ministro de Guerra durante la primera presidencia de Hipólito Yrigoyen. Su trayectoria fue intensa y también compleja: militante radical, funcionario, protagonista de momentos decisivos y figura ligada al yrigoyenismo. Tras el golpe militar de 1930, fue detenido y pasó años preso. Pero lo que más quedó grabado en la memoria popular fue su austeridad extrema: ya alejado del poder, sin fortuna y con serias dificultades económicas, se negó a vivir de privilegios. La prensa rosarina recuerda que fue el único vicepresidente nacido en Rosario y que, en sus últimos años, eligió subsistir vendiendo sobres de anilina Colibrí por las calles porteñas. En 1938, durante la presidencia de Roberto M. Ortiz, se aprobó la Ley 12.512, que establecía una pensión vitalicia para expresidentes y exvicepresidentes: 3.000 pesos mensuales para los primeros y 2.000 para los segundos. La medida parecía destinada a aliviar su situación, pero González la rechazó con una carta fechada el 6 de octubre de 1938, la misma que se observa en la imagen adjunta. En ella dejó asentada su “decisión irrevocable” de no acogerse al beneficio. La frase que resume su postura parece de otro tiempo: confiaba en poder sobrellevar la vida con su propio trabajo, sin aceptar ayuda de la República por cuya grandeza decía haber luchado. Para González, recibir esa pensión no era una recompensa: era algo que chocaba con sus convicciones más profundas. Su final fue austero hasta el extremo. En 1951 fue internado durante meses y murió el 18 de octubre de ese año, a los 76 años. Según reconstrucciones periodísticas, no tenía una casa propia donde pasar sus últimos días. En su testamento pidió modestia, sin honores oficiales ni reclamos de beneficios al Estado. Elpidio González fue una figura discutida, intensa y atravesada por las contradicciones de su época. Pero su rechazo a la pensión vitalicia quedó como una escena poderosa de la historia argentina: un exvicepresidente que prefirió caminar la ciudad vendiendo anilinas antes que aceptar un privilegio que su conciencia no le permitía cobrar. #ElpidioGonzález #HistoriaArgentina #VicepresidenteArgentino #UniónCívicaRadical #UCR #MarceloTDeAlvear #HipólitoYrigoyen #BuenosAires #Rosario #Austeridad #PolíticaArgentina #MemoriaHistórica #MendozAntigua #ArgentineHistory #PoliticalHistory #HistoricalMemory #ArgentinaPolitics #Integrity #VintageArgentina #LatinAmericanHistory

1 comentario:

ulysses dijo...

QUE DOCUMENTO SOBRE TAN GRAN HOMBRE. SU PALABRA Y SU FIRMA , UN TESORO MAS VALORADO QUE LA JUBILACION

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