domingo, 16 de agosto de 2020

16 DE AGOSTO DE 1956: MURIÓ BÉLA LUGOSI — EL HOMBRE QUE CONVIRTIÓ A DRÁCULA EN UNA LEYENDA INMORTAL


El 16 de agosto de 1956 moría en Los Ángeles Béla Lugosi, el actor cuya mirada hipnótica, pronunciado acento húngaro y extraordinaria presencia escénica terminaron definiendo durante generaciones la imagen cinematográfica del conde Drácula. Había nacido el 20 de octubre de 1882 como Béla Ferenc Dezső Blaskó en Lugos, entonces perteneciente al Reino de Hungría dentro del Imperio austrohúngaro y hoy Lugoj, Rumania. Su apellido artístico, Lugosi, surgió precisamente como homenaje a su ciudad natal. Antes de convertirse en una figura del terror ya poseía una extensa experiencia sobre los escenarios europeos y había atravesado circunstancias que parecían pertenecer a una película: sirvió durante la Primera Guerra Mundial y, en los turbulentos años posteriores, participó activamente en la organización sindical de los actores húngaros. Tras la caída de la República Soviética Húngara y la persecución de sectores izquierdistas y sindicales, abandonó su país, pasó por Alemania y finalmente emigró a Estados Unidos. Allí comenzó prácticamente desde cero. Su dominio del inglés era limitado y durante sus primeros trabajos llegó a memorizar fonéticamente los parlamentos, una dificultad que paradójicamente terminaría convirtiéndose en una de sus marcas personales: aquella dicción grave, pausada y extranjera parecía creada para pronunciar palabras desde las profundidades de un castillo de Transilvania. El gran giro llegó el 5 de octubre de 1927 cuando apareció como el conde Drácula en Broadway, en la adaptación teatral de Hamilton Deane y John L. Balderston basada en la novela de Bram Stoker. La producción permaneció 261 funciones y convirtió a Lugosi en sinónimo del vampiro mucho antes de que Hollywood lo inmortalizara. Cuando Universal llevó Drácula al cine en 1931 bajo la dirección de Tod Browning, Lugosi consiguió finalmente el papel pese a que no había sido la primera elección del estudio. Su interpretación resultó decisiva: el porte aristocrático, la capa, los silencios, la mirada fija, los movimientos calculados y aquella voz irrepetible construyeron una iconografía que todavía permanece en la cultura popular. La Biblioteca del Congreso considera que su interpretación estableció durante décadas la caracterización cinematográfica por excelencia del vampiro, y en el año 2000 Drácula fue incorporada al National Film Registry de Estados Unidos por su importancia cultural, histórica y estética. Pero el personaje que le dio la eternidad también terminó encerrándolo. Hollywood comenzó a identificarlo casi exclusivamente con monstruos, científicos dementes, asesinos y criaturas sobrenaturales. Compartió pantalla varias veces con otro gigante del género, Boris Karloff, entre ellas The Black Cat, The Raven y The Invisible Ray. La supuesta historia de que Karloff conspiró para destruir su carrera pertenece mucho más al terreno de la leyenda que al de los hechos comprobados; ambos fueron, además, miembros fundadores del Screen Actors Guild. Con los años llegaron las dificultades económicas, el dolor físico y una dependencia de narcóticos por la que en 1955 Lugosi tomó una decisión extraordinariamente poco habitual para una celebridad de aquella época: solicitó voluntariamente tratamiento. Tras recuperarse volvió a trabajar y todavía filmó The Black Sleep. En sus últimos años apareció también en producciones de presupuesto mínimo dirigidas por Ed Wood, un cineasta profundamente admirador de Lugosi que lo incorporó a Glen or Glenda? y Bride of the Monster. Wood incluso había rodado algunos breves planos del actor antes de su muerte que terminarían apareciendo años después en la célebre Plan 9 from Outer Space, estrenada póstumamente. Finalmente, el 16 de agosto de 1956, a los 73 años, Lugosi murió de un ataque cardíaco mientras descansaba en su apartamento de Los Ángeles. Su esposa Hope lo encontró sin vida al regresar a casa. Su despedida terminaría alimentando una de las imágenes más poderosas de la historia de Hollywood: fue enterrado en el Holy Cross Cemetery de Culver City vestido como el personaje que había cambiado para siempre su destino. Pero existe un detalle fundamental que suele contarse equivocadamente: Lugosi no fue cremado ni dejó escrito en su testamento que deseaba descansar convertido en Drácula; su familia decidió vestirlo de esa manera como homenaje al papel que lo había hecho inmortal. La ironía final fue extraordinaria. Apenas un año después de su muerte, los viejos monstruos de Universal comenzaron a conquistar masivamente la televisión estadounidense y una nueva generación descubrió a Drácula. Lugosi, que había conocido el encasillamiento, la decadencia y el olvido, regresó desde las pantallas para convertirse en un icono permanente. Hoy, casi un siglo después de aquella película de 1931, basta una capa negra, una mirada penetrante y unas pocas palabras pronunciadas lentamente para que millones de personas sigan imaginando el mismo rostro. Béla Lugosi murió en 1956. Drácula, en cambio, jamás permitió que desapareciera. #BelaLugosi #BélaLugosi #Dracula #Drácula #UnDiaComoHoy #Efemerides #HistoriaDelCine #CineClasico #CineDeTerror #HollywoodClasico #UniversalMonsters #TodBrowning #BorisKarloff #EdWood #Historia #Cultura #HorrorCinema #ClassicHorror #ClassicMovies #FilmHistory #HollywoodHistory #UniversalMonsters #Dracula1931 #HorrorLegend #CinemaHistory #GoldenAgeHollywood #MovieHistory


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