miércoles, 14 de agosto de 2024

17 DE AGOSTO: EL REFLEJO BLANCO QUE PUEDE ENCENDER UNA ALERTA Y PROTEGER LA VISIÓN


Cada 17 de agosto se conmemora el Día de Concientización sobre la Enfermedad de Coats, una jornada de alcance internacional destinada a visibilizar una patología ocular extremadamente rara, acompañar a quienes la enfrentan y promover un diagnóstico temprano que puede resultar decisivo. La enfermedad de Coats afecta los pequeños vasos sanguíneos de la retina: estos se dilatan, se vuelven anormales y comienzan a filtrar líquido y depósitos grasos dentro o debajo de la retina. Cuando la filtración alcanza la mácula, responsable de la visión central, puede provocar una disminución visual progresiva y, en los casos más avanzados, desprendimiento de retina, glaucoma y pérdida irreversible de la visión. La afección suele presentarse durante la infancia, especialmente antes de los 10 años, es mucho más frecuente en varones y en más del 90 % de los casos compromete solamente un ojo, aunque también puede diagnosticarse durante la edad adulta. No se considera una enfermedad hereditaria y su causa exacta todavía no ha sido esclarecida. Fue descrita científicamente en 1908 por el oftalmólogo escocés George Coats, cuyo apellido quedó para siempre unido a esta silenciosa amenaza visual. Entre sus señales de alerta se encuentran la visión borrosa o reducida en un ojo, el estrabismo y la leucocoria, un reflejo blanco o amarillento que puede observarse en la pupila, especialmente en fotografías tomadas con flash. Este reflejo no confirma por sí solo la enfermedad de Coats, pero nunca debe ignorarse, porque también puede aparecer en otras afecciones graves, incluido el retinoblastoma. Su evolución se clasifica en cinco etapas: comienza con vasos retinianos dilatados; continúa con la filtración y acumulación de exudados; puede avanzar hacia un desprendimiento parcial o total de retina; posteriormente ocasionar glaucoma; y culminar, en su fase terminal, con la pérdida completa de la visión del ojo afectado. El diagnóstico requiere la evaluación de un oftalmólogo y puede incluir examen del fondo de ojo con pupila dilatada, angiografía fluoresceínica, tomografía de coherencia óptica y ecografía ocular. Según la extensión del daño, el tratamiento puede abarcar observación especializada, fotocoagulación con láser, crioterapia, medicamentos intraoculares o cirugía vitreorretiniana. Aunque todavía no existe una cura definitiva, actuar antes de que la enfermedad alcance sus etapas avanzadas puede ayudar a contener las filtraciones, evitar nuevas complicaciones y conservar la mayor cantidad posible de visión. En 2026 fueron publicadas las primeras guías internacionales de consenso para unificar su diagnóstico, clasificación y manejo. Hoy, compartir esta información también es una forma de cuidar: si en las fotografías de un niño aparece reiteradamente una pupila blanca o amarillenta, se desvía un ojo o disminuye su visión, corresponde solicitar una evaluación oftalmológica sin demora. Una imagen puede encender la alarma, pero una consulta oportuna puede cambiar una historia. Contenido informativo: no sustituye la valoración de un profesional de la salud. #DiaDeConcientizacionSobreLaEnfermedadDeCoats #EnfermedadDeCoats #SaludVisual #VisionInfantil #Leucocoria #Retina #Oftalmologia #EnfermedadesRaras #DiagnosticoTemprano #CuidemosLaVision #CoatsDiseaseAwarenessDay #CoatsDisease #RareDisease #EyeHealth #ChildrensVision #Leukocoria #RetinaHealth #EarlyDiagnosis




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