El 16 de julio de 1923 nació en Vinkovci, actual República de Croacia, Zdravko Dučmelić —conocido en la Argentina como Zdravko Ducmelic—, uno de los artistas visuales más singulares que adoptó Mendoza y una figura cuya pintura logró unir la memoria europea, el drama del exilio y los misterios de la literatura fantástica. Durante los convulsionados años de la Segunda Guerra Mundial estudió Derecho y Bellas Artes en Zagreb, pero la violencia que sacudía a Europa lo obligó a abandonar su tierra. Tras refugiarse en Austria, continuó su formación entre 1946 y 1948 en la Academia de Bellas Artes de Roma y luego perfeccionó su técnica en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, en Madrid. En 1949 cruzó el Atlántico rumbo a la Argentina y, después de un período en Buenos Aires, encontró en Mendoza el lugar donde desarrollaría la mayor parte de su extraordinaria producción. En nuestra provincia no solo instaló su taller y construyó una nueva vida: también dejó una marca profunda en generaciones de artistas. Fue docente de la Escuela Superior de Artes de la Universidad Nacional de Cuyo y dirigió esa institución entre 1963 y 1966, recibiendo posteriormente el reconocimiento de Profesor Honorario. Su obra, ejecutada con un dibujo riguroso y una técnica minuciosa, pobló los lienzos de figuras solitarias, arquitecturas imposibles, ciudades deshabitadas, máquinas petrificadas, muros, acantilados y paisajes que parecían pertenecer a civilizaciones desaparecidas. En aquellas imágenes metafísicas sobrevivían las heridas de la guerra, la nostalgia de la patria perdida y una búsqueda permanente por representar no el paisaje exterior, sino los territorios más secretos de la conciencia humana. Esa fascinación por los enigmas, las ruinas y los mundos suspendidos fuera del tiempo lo acercó profundamente a Jorge Luis Borges, con quien mantuvo una relación de admiración y amistad. Ducmelic trasladó al dibujo y a la pintura los universos de La casa de Asterión, El inmortal y Las ruinas circulares, participando en la célebre obra conjunta Borges–Laberintos–Ducmelic. Sus imágenes no se limitaron a acompañar los relatos: funcionaron como puertas visuales hacia los espejos, laberintos, criaturas y eternidades imaginados por el escritor argentino. Su prestigio atravesó fronteras. Expuso en Buenos Aires, Londres, Tokio, Lima, Zagreb, La Habana, Santiago de Chile, Ottawa, Pekín, México y otras ciudades del mundo; fue seleccionado en varias oportunidades para el Premio Palanza y obtuvo en 1982 el Premio Adquisición Gobierno de Santa Fe. Uno de sus reconocimientos más extraordinarios llegó en 1981, cuando la Galería de los Uffizi de Florencia incorporó su autorretrato a su histórica colección. Zdravko Ducmelic murió en Buenos Aires el 10 de enero de 1989, pero su universo permanece intacto: un territorio de piedra, silencio y misterio donde Europa se encuentra con Mendoza y la pintura dialoga eternamente con Borges. Fue croata por nacimiento, argentino por elección y mendocino por la profundidad de la huella que dejó. El exilio le arrebató una patria, pero el arte le permitió construir un mundo que ninguna guerra podría destruir. #ZdravkoDucmelic #Ducmelic #ArteMendocino #HistoriaDeMendoza #Mendoza #ArteArgentino #JorgeLuisBorges #Borges #Laberintos #PinturaArgentina #ArtistasArgentinos #ArteMetafísico #Surrealismo #CulturaMendocina #Efemérides #UnDíaComoHoy #MemoriaCultural #MendozAntigua #ZdravkoDucmelic #CroatianArtist #ArgentineArt #MendozaArt #JorgeLuisBorges #Borges #Labyrinths #MetaphysicalArt #SurrealistArt #VisualArtist #ArtHistory #LatinAmericanArt #CroatianArgentine #CulturalLegacy #OnThisDay #WorldArt #ArtistBiography #HistoryAndArt

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