Mientras se restauraban antiguos ejemplares de Los Andes, entre papeles quebradizos, manchas, dobleces y páginas amenazadas por el paso de casi un siglo y medio, un nombre obligó a detener el trabajo: Namuncurá. Aparecía discretamente en el número 79 del primer año del diario, publicado en Mendoza el 1 de julio de 1884. No ocupaba la portada ni estaba acompañado por un gran titular; era apenas una pequeña noticia perdida entre avisos y breves informaciones. Sin embargo, aquellas líneas conservaban el testimonio de uno de los momentos más dramáticos de la historia indígena argentina. El protagonista era Manuel Namuncurá, hijo de Juan Calfucurá —el poderoso conductor de la Confederación de Salinas Grandes— y futuro padre de Ceferino Namuncurá. Tras la muerte de Calfucurá en 1873, Manuel heredó parte de su autoridad, pero debió enfrentar el avance militar del Estado iniciado con mayor intensidad en 1879, que desarticuló las últimas grandes resistencias indígenas de la región pampeano-patagónica, provocando muertes, desplazamientos, separaciones familiares y la pérdida de extensos territorios comunitarios. En marzo de 1884, agotado por la persecución, la falta de alimentos y la dispersión de su pueblo, Namuncurá se presentó junto con su comunidad ante las fuerzas nacionales en la zona de Ñorquín. Pocos meses más tarde viajó desde Bahía Blanca hacia Buenos Aires a bordo del vapor francés Pomona. El recorte mendocino informó que llegó el 22 de junio acompañado por quince hombres de su tribu y cuatro mujeres. El diario lo definió con una expresión contundente: “el famoso cacique Namuncurá, hoy sometido”. Aquella palabra no era inocente: expresaba el lenguaje triunfalista de la frontera y la mirada con la que buena parte de la prensa de entonces describía la derrota política y militar de los pueblos originarios. La crónica le atribuía aproximadamente 65 años y destacaba que todavía conservaba sus “anchas espaldas”, una contextura fuerte y una sorprendente agilidad. Entre descripciones frías y clasificaciones propias de la época surgía, sin embargo, una frase cargada de humanidad. Namuncurá habría dicho: “No soy viejo, pero quiero descansar trabajando para mi mujer y mis hijos”. Ya no aparecía solamente el guerrero, el enemigo o el cacique derrotado, sino un hombre cansado que deseaba reconstruir su vida y asegurar un futuro para una familia golpeada por años de guerra. El final de la noticia resulta todavía más incómodo para una lectura actual. El periodista señaló que Namuncurá no había podido presentar a su esposa Rosario, a quien atribuía apenas 14 años, y mencionó a otras jóvenes de la comitiva. Después de calificarlas según su apariencia, cerró con la frase: “De indios sólo tienen los maridos”. Más que una simple curiosidad, esas palabras revelan los prejuicios raciales, el paternalismo y la cosificación de las mujeres indígenas que podían expresarse públicamente con absoluta naturalidad en el siglo XIX. Dos años más tarde, Rosario Burgos sería la madre de Ceferino Namuncurá, nacido en Chimpay el 26 de agosto de 1886. La columna también empleaba la palabra “capitanejo”. En el mundo de las fronteras designaba a un capitán o jefe subordinado a un cacique, capaz de conducir una partida y ejercer autoridad dentro de una comunidad; fuera de ese contexto, el término también llegó a utilizarse con sentido despectivo para referirse a caudillos locales. Aquel diminuto recorte sobrevivió al deterioro del papel y al olvido para recordarnos que los archivos no contienen únicamente fechas: guardan voces, prejuicios, silencios y vidas completas. Manuel Namuncurá aparece allí en el instante exacto en que terminaba una época y comenzaba otra, obligado a abandonar la resistencia armada para iniciar una larga lucha política por tierras donde su pueblo pudiera establecerse. Lo que en 1884 fue publicado como una noticia menor, hoy constituye una ventana extraordinaria hacia una Argentina atravesada por la conquista territorial, la resistencia indígena y las profundas contradicciones de su construcción nacional. #ManuelNamuncura #Namuncura #Calfucura #CeferinoNamuncura #PueblosOriginarios #HistoriaArgentina #HistoriaIndigena #HistoriaMapuche #ConquistaDelDesierto #ArchivoHistorico #DiarioLosAndes #MendozaAntigua #MendozAntigua #MemoriaHistorica #Patagonia #SalinasGrandes #IndigenousHistory #MapucheHistory #ArgentineHistory #NativePeoples #HistoricalArchive #ForgottenHistory #PatagonianHistory #CulturalMemory (Fuente: Diario Los Andes)
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miércoles, 15 de julio de 2026
DE SEÑOR DE LAS SALINAS A “CACIQUE SOMETIDO”: EL IMPACTANTE RECORTE DE 1884 QUE DEVOLVIÓ LA VOZ DE MANUEL NAMUNCURÁ
Mientras se restauraban antiguos ejemplares de Los Andes, entre papeles quebradizos, manchas, dobleces y páginas amenazadas por el paso de casi un siglo y medio, un nombre obligó a detener el trabajo: Namuncurá. Aparecía discretamente en el número 79 del primer año del diario, publicado en Mendoza el 1 de julio de 1884. No ocupaba la portada ni estaba acompañado por un gran titular; era apenas una pequeña noticia perdida entre avisos y breves informaciones. Sin embargo, aquellas líneas conservaban el testimonio de uno de los momentos más dramáticos de la historia indígena argentina. El protagonista era Manuel Namuncurá, hijo de Juan Calfucurá —el poderoso conductor de la Confederación de Salinas Grandes— y futuro padre de Ceferino Namuncurá. Tras la muerte de Calfucurá en 1873, Manuel heredó parte de su autoridad, pero debió enfrentar el avance militar del Estado iniciado con mayor intensidad en 1879, que desarticuló las últimas grandes resistencias indígenas de la región pampeano-patagónica, provocando muertes, desplazamientos, separaciones familiares y la pérdida de extensos territorios comunitarios. En marzo de 1884, agotado por la persecución, la falta de alimentos y la dispersión de su pueblo, Namuncurá se presentó junto con su comunidad ante las fuerzas nacionales en la zona de Ñorquín. Pocos meses más tarde viajó desde Bahía Blanca hacia Buenos Aires a bordo del vapor francés Pomona. El recorte mendocino informó que llegó el 22 de junio acompañado por quince hombres de su tribu y cuatro mujeres. El diario lo definió con una expresión contundente: “el famoso cacique Namuncurá, hoy sometido”. Aquella palabra no era inocente: expresaba el lenguaje triunfalista de la frontera y la mirada con la que buena parte de la prensa de entonces describía la derrota política y militar de los pueblos originarios. La crónica le atribuía aproximadamente 65 años y destacaba que todavía conservaba sus “anchas espaldas”, una contextura fuerte y una sorprendente agilidad. Entre descripciones frías y clasificaciones propias de la época surgía, sin embargo, una frase cargada de humanidad. Namuncurá habría dicho: “No soy viejo, pero quiero descansar trabajando para mi mujer y mis hijos”. Ya no aparecía solamente el guerrero, el enemigo o el cacique derrotado, sino un hombre cansado que deseaba reconstruir su vida y asegurar un futuro para una familia golpeada por años de guerra. El final de la noticia resulta todavía más incómodo para una lectura actual. El periodista señaló que Namuncurá no había podido presentar a su esposa Rosario, a quien atribuía apenas 14 años, y mencionó a otras jóvenes de la comitiva. Después de calificarlas según su apariencia, cerró con la frase: “De indios sólo tienen los maridos”. Más que una simple curiosidad, esas palabras revelan los prejuicios raciales, el paternalismo y la cosificación de las mujeres indígenas que podían expresarse públicamente con absoluta naturalidad en el siglo XIX. Dos años más tarde, Rosario Burgos sería la madre de Ceferino Namuncurá, nacido en Chimpay el 26 de agosto de 1886. La columna también empleaba la palabra “capitanejo”. En el mundo de las fronteras designaba a un capitán o jefe subordinado a un cacique, capaz de conducir una partida y ejercer autoridad dentro de una comunidad; fuera de ese contexto, el término también llegó a utilizarse con sentido despectivo para referirse a caudillos locales. Aquel diminuto recorte sobrevivió al deterioro del papel y al olvido para recordarnos que los archivos no contienen únicamente fechas: guardan voces, prejuicios, silencios y vidas completas. Manuel Namuncurá aparece allí en el instante exacto en que terminaba una época y comenzaba otra, obligado a abandonar la resistencia armada para iniciar una larga lucha política por tierras donde su pueblo pudiera establecerse. Lo que en 1884 fue publicado como una noticia menor, hoy constituye una ventana extraordinaria hacia una Argentina atravesada por la conquista territorial, la resistencia indígena y las profundas contradicciones de su construcción nacional. #ManuelNamuncura #Namuncura #Calfucura #CeferinoNamuncura #PueblosOriginarios #HistoriaArgentina #HistoriaIndigena #HistoriaMapuche #ConquistaDelDesierto #ArchivoHistorico #DiarioLosAndes #MendozaAntigua #MendozAntigua #MemoriaHistorica #Patagonia #SalinasGrandes #IndigenousHistory #MapucheHistory #ArgentineHistory #NativePeoples #HistoricalArchive #ForgottenHistory #PatagonianHistory #CulturalMemory (Fuente: Diario Los Andes)
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