lunes, 5 de octubre de 2026

1898 — CUANDO BUENOS AIRES CENABA ENTRE CERVEZA, ORQUESTAS Y BOHEMIA: LOS TEMPLOS DEL SABOR QUE ENCENDÍAN LA NOCHE PORTEÑA


El Buenos Aires de 1898 no sólo crecía hacia arriba, abría avenidas y recibía inmigrantes: también estaba aprendiendo a vivir de noche. El ejemplar histórico adjunto, fechado en Buenos Aires el 16 de octubre de 1898, conserva una extraordinaria radiografía de aquella vida cotidiana a través de publicidades ilustradas de restaurantes, cervecerías y confiterías. Caras-y-caretas-Buenos-Aires-15… En Piedad 650 aparecía Aue’s Keller, cuya publicidad jugaba con una exageración deliciosa: el aroma que escapaba de su cocina era presentado como tan poderoso que bastaba acercarse a la puerta para sentir la ilusión de haber comido. A pocos pasos, el Bier-Convent de Luzio Hermanos se promocionaba como bar y restaurant mediante una escena completamente distinta: una multitud de hombres se agolpaba frente a la entrada y el aviso pedía que nadie se atropellara porque “mangia” no iba a faltar. Más abajo, el Restaurant Americano de Domingo Gando, en Cangallo 966, prometía precios económicos y manjares abundantes, asegurando que la clientela acudía desde la mañana hasta la noche. Caras-y-caretas-Buenos-Aires-15… Otra página completa este pequeño mapa gastronómico: G. Solari e Hijo anunciaba La Buena Medida en Chacabuco y Moreno, sucursales en Cuyo y San Martín y en Perú con Avenida de Mayo, junto a la mención “Confitería de París”. Caras-y-caretas-Buenos-Aires-15… Aquellas direcciones permiten además trasladar la escena al Buenos Aires actual: la antigua calle Piedad es hoy Bartolomé Mitre; Cuyo pasó a llamarse Sarmiento; y Cangallo corresponde a la actual Teniente General Juan Domingo Perón.  No se trataba de una ciudad pequeña: el censo de 1895 había registrado 663.854 habitantes en la Capital, y aproximadamente el 52 % de su población era no nativa, una formidable mezcla humana que ayuda a comprender por qué en aquellos avisos podían convivir nombres alemanes, expresiones italianas, restaurantes “americanos”, confiterías de inspiración francesa y una cultura gastronómica cada vez más cosmopolita.  La transformación urbana avanzaba a toda velocidad. La Avenida de Mayo había sido inaugurada apenas cuatro años antes, en 1894, y pronto se convirtió en uno de los grandes escenarios de hoteles, cafés, bares y restaurantes de la nueva metrópoli.  Pero detrás de estos anuncios había mucho más que comida. Una investigación publicada por el Museo Nacional de Bellas Artes documenta que jóvenes escritores y artistas frecuentaban tres auténticos “templos” de la bohemia porteña: Luzio Hermanos —el Bier-Convent—, La Suiza y Aue’s Keller. El Bier-Convent tenía incluso orquesta propia y aquellos locales se transformaron en lugares de tertulia para figuras vinculadas al modernismo y al círculo de Rubén Darío. El propio Darío recordaría después que numerosas composiciones de Prosas profanas habían sido escritas entre la redacción de La Nación y las mesas de cafés como Aue’s Keller, la antigua casa de Luzio y el establecimiento de Monti: literalmente, una parte de la literatura hispanoamericana nació entre vasos, humo, conversaciones y mesas porteñas. Una guía comercial de aquellos años ubicaba al Bier-Convent de Luzio Hermanos en Maipú esquina Cuyo, mientras otra guía incluía tanto a Aue’s Keller, en Piedad 650, como al Bier-Convent entre los restaurantes a la carta de la ciudad.  Aue’s Keller, además, se presentaba poco después como “Speise-Salon und Bierhalle”: ofrecía gran salón comedor, vinos de Bordeaux, Rhin y Mosela y espacios para banquetes, casamientos y fiestas, una muestra de hasta qué punto la gastronomía centroeuropea había echado raíces en la capital argentina. Y todavía quedaba una página extraordinaria por escribir: Cangallo 966, la dirección del Restaurant Americano que vemos anunciada en 1898, volvería a ingresar en la historia cultural porteña en 1903, cuando allí la orquesta de José Luis Roncallo estrenó El Choclo, de Ángel Villoldo, uno de los tangos que terminarían recorriendo el mundo.  Así, estas pequeñas publicidades son mucho más que avisos de comida: son ventanas abiertas a una Buenos Aires que olía a cocina, cerveza y café; una ciudad de mozos, músicos, escritores, inmigrantes, noctámbulos y elegantes comensales, donde sentarse a una mesa podía significar comer, discutir literatura, escuchar una orquesta o, sin saberlo, estar presenciando el nacimiento de una parte de la cultura argentina. #BuenosAiresAntigua #BuenosAires1898 #HistoriaArgentina #HistoriaDeBuenosAires #GastronomíaHistórica #BaresHistóricos #CafésHistóricos #BierConvent #AuesKeller #RestaurantAmericano #BohemiaPorteña #Tango #MemoriaPorteña #OldBuenosAires #ArgentineHistory #FoodHistory #HistoricRestaurants #BuenosAiresHistory

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