jueves, 6 de agosto de 2020

6 DE AGOSTO DE 1945: HIROSHIMA, EL INSTANTE EN QUE LA HUMANIDAD CRUZÓ EL LÍMITE NUCLEAR


El 6 de agosto de 1945, una luz más intensa que el sol convirtió la mañana de Hiroshima en una de las páginas más atroces de la historia humana. A las 2:45, el bombardero estadounidense B-29
Enola Gay, comandado por el coronel Paul Tibbets, había despegado de la isla de Tinian transportando a Little Boy, una bomba atómica de fisión fabricada con uranio altamente enriquecido y con una potencia aproximada de 15 kilotones de TNT. Lo acompañaban The Great Artiste, equipado con instrumentos científicos, y Necessary Evil, encargado del registro fotográfico. Durante el vuelo, el capitán William Parsons terminó de preparar el arma y, poco después de las 8:15, el bombardero Thomas Ferebee la liberó sobre el centro de la ciudad. Cuarenta y tres segundos más tarde explotó a unos 600 metros de altura. El destello térmico, la radiación, la onda expansiva y los incendios arrasaron barrios enteros en cuestión de segundos. Decenas de miles de personas murieron inmediatamente y se estima que, hacia finales de 1945, la cifra alcanzó aproximadamente las 140.000 víctimas. Alrededor del 70 % de los edificios quedó destruido o incendiado, mientras hospitales, médicos, enfermeros y equipos de emergencia fueron aniquilados precisamente cuando más se los necesitaba. Quienes sobrevivieron —más tarde conocidos como hibakusha— padecieron quemaduras, enfermedades por radiación, leucemia, cáncer y profundas heridas físicas y psicológicas durante décadas. Los estudios científicos continúan investigando sus consecuencias, aunque hasta ahora no han demostrado un aumento hereditario atribuible a la radiación entre los hijos de los sobrevivientes. Desde el aire, la tripulación contempló cómo una gigantesca columna de humo se elevaba sobre lo que minutos antes había sido una ciudad llena de escuelas, comercios, hospitales, viviendas y vidas cotidianas. El copiloto Robert Lewis dejó escrita una frase que atravesaría la historia: “Dios mío, ¿qué hemos hecho?” Horas después, el presidente Harry Truman anunció el ataque y amenazó a Japón con una “lluvia de ruina desde el aire” si no aceptaba las condiciones de rendición. Tres días después, el 9 de agosto, una segunda bomba atómica cayó sobre Nagasaki. Hiroshima no debe recordarse únicamente como una operación militar ni como una cifra escrita en los libros: fue el instante en que la humanidad descubrió que poseía el poder de destruir ciudades enteras en segundos. Cada 6 de agosto, su silencio vuelve a preguntarnos si aprendimos algo de aquella mañana. Porque debajo del hongo nuclear no desaparecieron estadísticas ni objetivos estratégicos: desaparecieron seres humanos. #Hiroshima #6DeAgosto #Hiroshima1945 #MemoriaHistórica #NuncaMás #PazMundial #HistoriaUniversal #SegundaGuerraMundial #BombaAtómica #ArmasNucleares #Hibakusha #NoALasArmasNucleares #AtomicBomb #WorldWarII #NuclearWeapons #NeverAgain #RememberHiroshima #PeaceForTheWorld #HistoryMatters

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