miércoles, 3 de junio de 2020

3 de Junio de 1924, en Kierling, Austria, moría FRANZ KAFKA: EL HOMBRE QUE PIDIÓ DESAPARECER Y TERMINÓ VOLVIÉNDOSE ETERNO


El 3 de junio de 1924, en Kierling, Austria, moría Franz Kafka, uno de los escritores más inquietantes, originales y decisivos del siglo XX. Tenía apenas 40 años y una tuberculosis que lo venía consumiendo desde 1917 terminó apagando su vida en un sanatorio austríaco. Había nacido el 3 de julio de 1883 en Praga, entonces parte del Imperio austrohúngaro, en una familia judía germanoparlante dedicada al comercio. Estudió Derecho en la Universidad Alemana de Praga y trabajó durante años en compañías de seguros, aunque su verdadera obsesión fue siempre la escritura. Kafka vivió partido en dos: de día, empleado correcto y meticuloso; de noche, un escritor que descendía a los pasillos más oscuros de la mente humana. Sus relatos parecen sueños narrados con precisión documental: hombres acusados sin saber de qué, funcionarios invisibles, puertas que nunca se abren, condenas inexplicables y criaturas atrapadas en un mundo que ya no les pertenece. De esa mirada nacieron obras inmortales como La metamorfosis, El proceso, La condena, En la colonia penitenciaria, Un médico rural, El castillo y América. Muchas de ellas fueron publicadas o conocidas plenamente después de su muerte. El Museo Judío de Berlín recuerda que sus tres novelas inconclusas —América, El proceso y El castillo—, junto con sus cuentos, forman parte del canon de la literatura universal; incluso su apellido dio origen a una palabra: kafkiano, sinónimo de absurdo, angustia burocrática y pesadilla cotidiana. Sus personajes suelen estar solos frente a fuerzas que no comprenden. A veces no tienen nombre completo, apenas una inicial: K. Son seres perseguidos por reglas misteriosas, por tribunales inaccesibles, por culpas que nadie explica. En ellos late el propio Kafka: su miedo, su fragilidad, sus frustraciones amorosas, su enfermedad y esa sensación de vivir encerrado en una maquinaria imposible de detener. Antes de morir, Kafka le pidió a su amigo y albacea literario Max Brod que destruyera sus manuscritos. Brod desobedeció. Y esa desobediencia salvó una de las obras más grandes de la literatura moderna. Gracias a él, buena parte del universo kafkiano llegó al mundo. Sin embargo, otros escritos quedaron en manos de Dora Diamant, su última compañera, y en 1933 fueron confiscados por la Gestapo. Hasta hoy, parte de ese material continúa desaparecido. Kafka quiso borrar su legado, pero terminó convirtiéndose en una sombra inmortal. Murió casi desconocido; hoy su nombre define una forma de entender el miedo moderno. Porque Kafka no escribió simplemente historias extrañas: escribió el laberinto invisible donde todavía camina el hombre contemporáneo. #FranzKafka #Kafka #Kafkaesque #Kafkiano #LiteraturaUniversal #HistoriaLiteraria #Efemerides #UnDiaComoHoy #LaMetamorfosis #ElProceso #MaxBrod #DoraDiamant #Praga #LiteraturaAlemana #ModernismoLiterario #WorldLiterature #LiteraryHistory #TheMetamorphosis #TheTrial #MendozAntigua


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