1 de octubre de 1958 – En plena Guerra Fría comenzó oficialmente a operar una institución que transformaría para siempre nuestra relación con el cielo: la National Aeronautics and Space Administration, mundialmente conocida como NASA. Hay una precisión histórica importante respecto del relato tradicional: NASA no fue creada mediante un decreto firmado ese día. El presidente Dwight D. Eisenhower había promulgado el 29 de julio de 1958 la National Aeronautics and Space Act, Public Law 85-568, aprobada previamente por el Congreso; la nueva agencia civil comenzó formalmente sus actividades el 1 de octubre. Su núcleo fue la antigua National Advisory Committee for Aeronautics —NACA—, creada en 1915, de la que heredó unos 8.000 empleados, laboratorios, instalaciones y décadas de experiencia aeronáutica. Su nacimiento estuvo profundamente ligado a la carrera tecnológica de la Guerra Fría. Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos y la Unión Soviética aprovecharon conocimientos, componentes y especialistas procedentes del programa alemán de cohetes. La V-2, desarrollada por el equipo de Wernher von Braun para la Alemania nazi, se convirtió en antecedente directo de numerosos vehículos posteriores; su historia también posee un costado brutal que no debe omitirse: la producción de estas armas estuvo vinculada al trabajo esclavo de prisioneros del complejo Mittelwerk-Mittelbau-Dora. Estados Unidos trasladó especialistas alemanes mediante la Operación Paperclip, mientras científicos y técnicos alemanes también participaron en el desarrollo inicial de la cohetería soviética. El golpe que aceleró definitivamente los acontecimientos llegó el 4 de octubre de 1957, cuando la Unión Soviética colocó en órbita al Sputnik 1, el primer satélite artificial de la historia. El impacto político, científico y tecnológico fue enorme. Estados Unidos respondió rápidamente y, todavía antes de que NASA comenzara a funcionar, lanzó el Explorer 1 el 31 de enero de 1958, su primer satélite, que contribuyó al descubrimiento de los cinturones de radiación de Van Allen. Eisenhower impulsó entonces la creación de una agencia civil capaz de coordinar gran parte del esfuerzo espacial no militar del país. Apenas unos días después de abrir sus puertas, NASA organizó el Proyecto Mercury, primer gran programa estadounidense de vuelos espaciales tripulados. Luego vendrían Gemini y Apollo. El 25 de mayo de 1961, el presidente John F. Kennedy fijó ante el Congreso el desafío de llevar un hombre a la Luna y devolverlo sano y salvo a la Tierra antes de terminar la década. Ocho años después, el 20 de julio de 1969, Neil Armstrong y Buzz Aldrin descendieron con el módulo Eagle sobre el Mar de la Tranquilidad mientras Michael Collins permanecía en órbita lunar. Apollo no terminó allí: entre Apollo 11 y Apollo 17 se realizaron seis alunizajes tripulados exitosos y doce seres humanos caminaron sobre la superficie lunar. Después de la Luna llegó Skylab, la primera estación espacial estadounidense, y más tarde uno de los proyectos más espectaculares de la ingeniería aeroespacial: el Space Shuttle. Entre 1981 y 2011 los transbordadores realizaron 135 misiones —no 137—. Los cinco orbitadores que volaron al espacio fueron Columbia, Challenger, Discovery, Atlantis y Endeavour; Enterprise fue un vehículo de pruebas atmosféricas y nunca alcanzó la órbita. Los Shuttle pusieron satélites en órbita, realizaron investigaciones, desempeñaron un papel decisivo en la construcción de la Estación Espacial Internacional y llevaron al espacio al telescopio Hubble: Discovery lo desplegó durante la misión STS-31 en abril de 1990. Pero la historia de NASA nunca se limitó a los astronautas. Las familias de sondas Explorer, Mariner, Pioneer, Viking y Voyager extendieron la exploración a otros mundos. Voyager 1 y Voyager 2, lanzadas en 1977, atravesaron la heliopausa y hoy se encuentran en el espacio interestelar; decir simplemente que “salieron del Sistema Solar” puede resultar impreciso, porque los límites gravitacionales del sistema se extienden muchísimo más allá de la heliosfera. Voyager 1 continúa siendo el objeto construido por la humanidad que ha llegado más lejos. Marte se transformó en otro gran escenario: Viking realizó los primeros aterrizajes estadounidenses exitosos allí en 1976 y, décadas más tarde, vehículos como Pathfinder, Spirit, Opportunity, Curiosity y Perseverance continuaron aquella exploración. En 2026, Curiosity y Perseverance siguen activos y estudiando regiones marcianas separadas por miles de kilómetros, investigando la historia geológica y el antiguo potencial de habitabilidad del planeta. También debe actualizarse otro punto del relato original: MESSENGER ya no es un proyecto en curso. La nave fue la primera en entrar en órbita alrededor de Mercurio, funcionó allí durante más de cuatro años y terminó su extraordinaria misión el 30 de abril de 2015 al impactar deliberadamente contra el planeta después de agotar su combustible. El camino tampoco estuvo libre de tragedias. El incendio del Apollo 1 en 1967 causó la muerte de Virgil “Gus” Grissom, Edward White y Roger Chaffee durante una prueba en tierra; Challenger se perdió en 1986 con sus siete tripulantes y Columbia en 2003 con otros siete. Las investigaciones posteriores provocaron modificaciones técnicas, operativas y culturales dentro de la agencia y dejaron lecciones permanentes sobre seguridad en los vuelos espaciales. Hoy, 68 años después de aquel 1 de octubre de 1958, NASA continúa desarrollando una actividad que habría parecido ciencia ficción para sus primeros trabajadores. El programa Commercial Crew mantiene el transporte de astronautas hacia la Estación Espacial Internacional mediante asociaciones con la industria privada; el telescopio espacial James Webb continúa activo estudiando desde las primeras épocas del universo hasta la formación de estrellas, planetas y galaxias; y Artemis volvió a colocar a seres humanos en las proximidades de la Luna con Artemis II en abril de 2026, mientras la agencia prepara las siguientes etapas de su arquitectura lunar y de exploración profunda. Aquella organización que abrió sus puertas en Washington en 1958 nació con la mirada puesta en una carrera tecnológica entre superpotencias, pero terminó protagonizando algunos de los capítulos científicos más extraordinarios de la humanidad: seres humanos caminando sobre otro mundo, robots recorriendo Marte, telescopios observando galaxias formadas miles de millones de años atrás y pequeñas naves viajando más allá de la frontera del viento solar. Todo comenzó oficialmente aquel 1 de octubre, cuando unas siglas de cuatro letras entraron en la historia: NASA.
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Fuente de origen: NASA History Office – National Aeronautics and Space Act of 1958; “NASA Begins Operations”; NASA Apollo Program; NASA Space Shuttle Program; NASA Science – Voyager, MESSENGER, Mars y James Webb Space Telescope; NASA Commercial Crew Program y NASA Artemis. 
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