Antes de ser general, antes de crear la Bandera y antes de convertirse en uno de los grandes nombres de la independencia argentina, Manuel Belgrano fue un joven estudiante rioplatense con una inquietud poderosa: quería leer más allá de los límites permitidos por su época. Durante su estadía en España, Belgrano le escribió al papa Pío VI para solicitar una autorización extraordinaria: poder leer y conservar libros prohibidos por la Iglesia. No lo pidió por simple curiosidad, sino —según la fórmula de su propia solicitud— para aliviar su conciencia y ampliar su erudición. La respuesta llegó el 11 de julio de 1790. El Papa le concedió permiso para leer y retener libros de autores condenados o considerados heterodoxos, con una condición: que no pasaran a otras manos. También quedaron excluidas las obras de superstición astrológica y las de contenido obsceno. Aquel episodio muestra a un Belgrano menos conocido: no solo el militar de las campañas patriotas, sino el intelectual que buscaba formarse en derecho, economía política, filosofía, comercio, agricultura e ideas modernas. En Europa vivió de cerca el clima de una época sacudida por la Ilustración, la Revolución Francesa y la crisis del Antiguo Régimen. Hay un detalle importante: aunque en su solicitud se lo presenta vinculado a una academia de Derecho Romano, Práctica Forense y Economía Política de Salamanca, no debe imaginarse esa “presidencia” como la dirección máxima de una institución universitaria moderna. En aquel contexto, las academias eran espacios de discusión y formación complementaria, y esos cargos podían referirse a funciones docentes o de asistencia académica. mLo decisivo es que allí Belgrano comenzó a acercarse con fuerza a la economía política. Esa formación sería clave cuando, en 1794, asumió como secretario del Consulado de Buenos Aires, organismo dedicado a cuestiones mercantiles y económicas. Desde ese lugar defendió el fomento de la agricultura, la industria, el comercio, la educación técnica, la náutica, el dibujo, las matemáticas y la formación práctica. También llevó sus ideas a la prensa. Participó en el clima intelectual del Telégrafo Mercantil, del Semanario de Agricultura, Industria y Comercio, y luego impulsó el Correo de Comercio, donde sus escritos difundieron una visión de país basada en el trabajo, la educación, la producción y el progreso. Belgrano había viajado a España para formarse en el mundo del comercio y las leyes. Regresó convertido en un pensador económico. Y la historia, con sus urgencias, terminaría empujándolo a otro destino inesperado: convertirse en soldado de la Revolución. Pero antes de empuñar la espada, Belgrano empuñó los libros. Y tal vez allí, en esas lecturas vigiladas, prohibidas y buscadas con pasión, empezó a nacer una parte esencial de su proyecto de patria. #MendozAntigua #ManuelBelgrano #Belgrano #PioVI #LibrosProhibidos #HistoriaArgentina #RevolucionDeMayo #IndependenciaArgentina #Ilustracion #EconomiaPolitica #ConsuladoDeBuenosAires #CorreoDeComercio #TelégrafoMercantil #SemanarioDeAgricultura #Educacion #Patria #Efemerides #ArgentineHistory #ManuelBelgrano #ForbiddenBooks #Enlightenment #PoliticalEconomy #MayRevolution #ArgentineIndependence #HistoryLovers
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viernes, 15 de mayo de 2026
El Belgrano prohibido: el joven que le pidió permiso al Papa para leer los libros que podían cambiar la historia
Antes de ser general, antes de crear la Bandera y antes de convertirse en uno de los grandes nombres de la independencia argentina, Manuel Belgrano fue un joven estudiante rioplatense con una inquietud poderosa: quería leer más allá de los límites permitidos por su época. Durante su estadía en España, Belgrano le escribió al papa Pío VI para solicitar una autorización extraordinaria: poder leer y conservar libros prohibidos por la Iglesia. No lo pidió por simple curiosidad, sino —según la fórmula de su propia solicitud— para aliviar su conciencia y ampliar su erudición. La respuesta llegó el 11 de julio de 1790. El Papa le concedió permiso para leer y retener libros de autores condenados o considerados heterodoxos, con una condición: que no pasaran a otras manos. También quedaron excluidas las obras de superstición astrológica y las de contenido obsceno. Aquel episodio muestra a un Belgrano menos conocido: no solo el militar de las campañas patriotas, sino el intelectual que buscaba formarse en derecho, economía política, filosofía, comercio, agricultura e ideas modernas. En Europa vivió de cerca el clima de una época sacudida por la Ilustración, la Revolución Francesa y la crisis del Antiguo Régimen. Hay un detalle importante: aunque en su solicitud se lo presenta vinculado a una academia de Derecho Romano, Práctica Forense y Economía Política de Salamanca, no debe imaginarse esa “presidencia” como la dirección máxima de una institución universitaria moderna. En aquel contexto, las academias eran espacios de discusión y formación complementaria, y esos cargos podían referirse a funciones docentes o de asistencia académica. mLo decisivo es que allí Belgrano comenzó a acercarse con fuerza a la economía política. Esa formación sería clave cuando, en 1794, asumió como secretario del Consulado de Buenos Aires, organismo dedicado a cuestiones mercantiles y económicas. Desde ese lugar defendió el fomento de la agricultura, la industria, el comercio, la educación técnica, la náutica, el dibujo, las matemáticas y la formación práctica. También llevó sus ideas a la prensa. Participó en el clima intelectual del Telégrafo Mercantil, del Semanario de Agricultura, Industria y Comercio, y luego impulsó el Correo de Comercio, donde sus escritos difundieron una visión de país basada en el trabajo, la educación, la producción y el progreso. Belgrano había viajado a España para formarse en el mundo del comercio y las leyes. Regresó convertido en un pensador económico. Y la historia, con sus urgencias, terminaría empujándolo a otro destino inesperado: convertirse en soldado de la Revolución. Pero antes de empuñar la espada, Belgrano empuñó los libros. Y tal vez allí, en esas lecturas vigiladas, prohibidas y buscadas con pasión, empezó a nacer una parte esencial de su proyecto de patria. #MendozAntigua #ManuelBelgrano #Belgrano #PioVI #LibrosProhibidos #HistoriaArgentina #RevolucionDeMayo #IndependenciaArgentina #Ilustracion #EconomiaPolitica #ConsuladoDeBuenosAires #CorreoDeComercio #TelégrafoMercantil #SemanarioDeAgricultura #Educacion #Patria #Efemerides #ArgentineHistory #ManuelBelgrano #ForbiddenBooks #Enlightenment #PoliticalEconomy #MayRevolution #ArgentineIndependence #HistoryLovers
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