lunes, 11 de mayo de 2026

El compañero rebelde de Belgrano que terminó convertido en “el rey chiquito” de Montevideo (Imagen Ilustrativa)


Mateo Magariños fue uno de esos personajes incómodos que parecen escapados de una novela histórica. Compartió aulas con Manuel Belgrano en el Real Colegio de San Carlos, aquella institución virreinal ubicada en la Manzana de las Luces, por donde pasaron varios futuros protagonistas de la historia rioplatense. El propio Colegio Nacional de Buenos Aires recuerda que el Real Colegio de San Carlos fue establecido como tal en 1783 y que formó parte de la larga tradición educativa nacida en ese solar histórico. Mientras Belgrano representaba al alumno aplicado, disciplinado y brillante, Magariños parecía estar en la vereda opuesta. Según el texto base, era señalado como revoltoso, tramposo y difícil de corregir, hasta el punto de que las autoridades del colegio pidieron a su padre que lo retirara antes de llegar a una expulsión formal. Una nota del rector Vicente de Juanzarás al virrey Pedro de Melo, fechada en 1785, lo acusaba de deudas, engaños y conductas consideradas inaceptables para un colegial de la época. Pero la vida de Magariños no terminó en aquel escándalo escolar. Lejos de quedar marginado, siguió estudiando, llegó a formarse en leyes y construyó una carrera poderosa. La Real Academia de la Historia lo registra como Mateo Magariños y Ballinas, radicado en Buenos Aires, alumno del Colegio de San Carlos y recibido de abogado en 1787. Su destino lo llevó luego a Montevideo, donde se convirtió en escribano, comerciante y uno de los hombres más influyentes de la ciudad. Su fortuna creció al calor del comercio ultramarino y de las redes mercantiles del Río de la Plata. Tanto fue su poder que comenzaron a llamarlo “el rey chiquito”, apodo que resumía su riqueza, sus contactos y su enorme peso social. Durante las Invasiones Inglesas, Magariños puso recursos al servicio de la defensa de Montevideo bajo la causa española. Y cuando estalló la Revolución de Mayo, eligió el bando contrario al de su antiguo compañero Belgrano: se convirtió en un firme realista, defensor de Fernando VII y sostén económico de los sectores contrarrevolucionarios. Aquel muchacho conflictivo del San Carlos terminó enfrentado al proyecto patriota que Belgrano ayudaba a levantar. La historia familiar también dejó huella. Uno de sus descendientes más notables fue Alejandro Magariños Cervantes, figura destacada de la cultura uruguaya. El Ministerio de Educación y Cultura de Uruguay recuerda que nació en Montevideo en 1825, en la casa solariega de Don Mateo Magariños, y que fue escritor, jurista, político, catedrático, ministro, senador y rector de la Universidad de la República. La vida de Mateo Magariños muestra una paradoja fascinante: el alumno señalado por indisciplinado terminó convertido en un hombre de fortuna, poder y linaje; pero también en enemigo político del mundo que Belgrano y los patriotas intentaban construir. De compañero de colegio a rival histórico. De expulsado incómodo a “rey chiquito” de Montevideo. Una vida que demuestra que la historia no siempre la escriben solo los héroes: también la atraviesan los personajes contradictorios, ambiciosos y difíciles de encasillar. #MateoMagariños #ManuelBelgrano #RealColegioDeSanCarlos #HistoriaArgentina #HistoriaRioplatense #MontevideoColonial #RevoluciónDeMayo #Realistas #Patriotas #BandaOriental #InvasionesInglesas #ManzanaDeLasLuces #Belgrano #HistoriaDelRíoDeLaPlata #MendozAntigua #ArgentineHistory #UruguayHistory #RiverPlateHistory #ColonialHistory #MayRevolution #HistoricalMemory #LatinAmericanHistory 

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