domingo, 29 de abril de 2018

EL AZUL QUE PROMETÍA BLANCURA DE NIEVE: COLMAN, EL PEQUEÑO SECRETO QUE REVOLUCIONÓ EL LAVADO EN 1928


En 1928, cuando lavar la ropa exigía largas jornadas de jabón, fregado, enjuague, almidonado, secado y planchado, una sencilla publicidad resumía una costumbre doméstica que hoy parece casi olvidada: “Para blanquear bien la ropa es imprescindible usar el AZUL COLMAN”. Aquel producto pertenecía al mundo de los llamados azules de lavandería, utilizados mucho antes de la aparición de los detergentes modernos con blanqueadores ópticos. Su efecto tenía una explicación muy particular: no “blanqueaba” la tela como lo haría posteriormente la lavandina mediante una acción química sobre las manchas, sino que una pequeñísima cantidad de pigmento azul contrarrestaba visualmente las tonalidades amarillentas que adquirían con el tiempo las fibras blancas, haciendo que sábanas, manteles, camisas y otras prendas parecieran más luminosas. El National Trust británico conserva antiguos productos de este tipo y explica que el azul se incorporaba al último enjuague precisamente para disimular el amarilleamiento y recuperar aquella buscada apariencia de “blanco de nieve”.
 Detrás de Azul Colman existía además una poderosa industria británica. La firma J. & J. Colman había nacido en Norwich durante el siglo XIX y, aunque quedó mundialmente asociada a la mostaza, también fabricó harina, almidón y azul para lavandería. Historic England documenta que todavía en 1926 —apenas dos años antes de esta publicidad— la mostaza, la harina, el almidón y el laundry blue figuraban entre los principales productos elaborados en las enormes instalaciones de Carrow Works, que por entonces ocupaban alrededor de 50 acres junto al río Wensum.  La dimensión internacional de la marca puede comprobarse incluso en sus registros comerciales: en 1920 J. & J. Colman tenía registrado el “Colman’s Bull’s Head Blue”, presentado en envoltorios que anunciaban 16 cuadrados destinados expresamente al lavado de ropa.  Y la presencia de Azul Colman en la Argentina está documentada en la prensa de la época. Una publicidad aparecida en Caras y Caretas en septiembre de 1927 aconsejaba realizar, después del lavado, un último enjuague en agua azulada con Azul Colman; allí se ofrecía el producto tanto “en cuadritos” como “perfumado en bolsitas” y se prometía que la ropa adquiriría “la blancura de la nieve”.  Años después, otra propaganda argentina de 1934 describiría expresamente al producto como un azul concentrado procedente de pigmentos ultramarinos y volvería a ofrecerlo en bolsitas y cuadraditos, demostrando la continuidad de una marca que permaneció durante años en el mercado doméstico. Por eso esta aparentemente sencilla publicidad de 1928 es mucho más que un viejo anuncio: es una pequeña ventana hacia la vida cotidiana de hace casi un siglo, cuando no existían lavarropas automáticos en la mayoría de los hogares y conseguir una prenda impecablemente blanca dependía de una sucesión de tareas, conocimientos transmitidos entre generaciones y productos que llegaron a convertirse en verdaderos nombres familiares. Un diminuto cuadrado azul podía terminar sumergido en una palangana llena de ropa blanca y, gracias a un curioso juego de color, hacer que aquella ropa pareciera todavía más blanca. Era otra época, otra manera de lavar y otra forma de publicidad; pero entre aquellas páginas impresas quedó congelado un nombre que alguna vez estuvo junto a las bateas, los fuentones y los tendederos de miles de hogares: AZUL COLMAN. (Publicidad, 1928). #AzulColman #PublicidadAntigua #PublicidadVintage #Año1928 #HistoriaCotidiana #HistoriaDelHogar #LavadoDeRopa #AnunciosAntiguos #MemoriaGráfica #ObjetosDelRecuerdo #VidaCotidiana #MendozAntigua #VintageAdvertising #VintageAds #LaundryHistory #LaundryBlue #HouseholdHistory #1920s #SocialHistory #EverydayHistory

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