jueves, 23 de abril de 2026

1979: el mapa que quiso mostrar una Argentina poderosa al mundo y hoy revela mucho más de su tiempo


El “Mapa de la esperanza argentina: un gran país se muestra al mundo. Geopolítica comparativa y economía”, fechado en 1979 y conservado en el Archivo General de la Nación, es una de esas piezas que impactan apenas se las mira. No se trata solo de un mapa escolar o informativo: es una imagen pensada para explicar, convencer y proyectar una idea de país. La propia colección oficial de Cartografía histórica argentina lo identifica como el mapa más moderno del conjunto y subraya que fue producido en los años de la dictadura cívico-militar, señalando que su subtítulo ya dejaba ver una clara intencionalidad política. A simple vista, lo primero que se observa es una Argentina vertical, grande, coloreada por provincias y rodeada por un marco azul muy fuerte que la vuelve protagonista absoluta de la lámina. En la parte superior domina el gran título “Mapa de la esperanza argentina”, acompañado por la frase “un gran país se muestra al mundo” y el lema “Nuevo Impulso Argentino”. El diseño combina cartografía, estadísticas, dibujos, símbolos productivos y largos textos laterales. Esa mezcla no es casual: el ensayo introductorio de la página oficial del AGN recuerda que muchos mapas históricos combinan lenguaje cartográfico con cuadros, dibujos y descripciones para construir un discurso sobre el territorio. Aquí eso se ve con total claridad. Didácticamente, el mapa está armado para que el lector “vea” una Argentina rica en recursos. Sobre cada provincia aparecen animales, cultivos, frutas, industrias, petróleo, pesca, minería, bosques y paisajes productivos. Hay vacas y ovejas en zonas ganaderas, racimos de uva en regiones vitivinícolas, peces y referencias marítimas en la franja atlántica, torres petroleras en áreas hidrocarburíferas y distintos íconos agrícolas e industriales repartidos por el país. Es, en ese sentido, una Argentina presentada como inventario visual de riquezas. Incluso la consigna del borde inferior lo resume sin rodeos: “Producir es prioridad nacional” y “Transformar las riquezas naturales en riquezas económicas es defender la soberanía”. Otro detalle muy llamativo es el sistema de comparaciones con países europeos. Dentro de varias provincias se dibujan en rojo siluetas o referencias de naciones como España, Italia, Austria, Suiza, Bélgica, Hungría o Rumania, entre otras. El objetivo es que el lector compare superficies, densidades y potencial económico entre regiones argentinas y países de Europa. En el recuadro inferior derecho, además, aparece un cuadro titulado “Mapa comparativo de superficies y densidad de población, entre la República Argentina y países europeos”, reforzando esa idea de magnitud territorial y abundancia de recursos naturales. Es una forma muy visual de decir: Argentina no solo es extensa, también podría ser poderosa si transforma sus recursos en desarrollo. Los márgenes laterales aportan todavía más sentido. Allí se leen bloques temáticos dedicados a la soberanía nacional, el patrimonio minero, la pesca, el potencial forestal, la ganadería y agricultura y la importancia territorial. En otras palabras, el mapa no solo muestra provincias: construye una narrativa. Cada columna de texto insiste en que la riqueza argentina está ligada al tamaño del territorio, la explotación racional de sus recursos y la defensa de la soberanía. El resultado es una pieza que funciona casi como una síntesis visual de geopolítica, economía y mensaje estatal. También se advierten elementos clásicos de legitimación nacional: el escudo argentino en la parte superior derecha del mapa central, la referencia a las Islas Malvinas en el extremo austral, la rosa de los vientos, las escalas gráficas y un conjunto de tablas que ordenan datos provinciales. Todo aparece dispuesto para transmitir orden, conocimiento técnico y autoridad. Por eso el mapa puede leerse hoy en dos niveles a la vez: como herramienta didáctica sobre el territorio y como documento histórico que revela cómo un Estado quería representar a la Argentina ante sí misma y ante el mundo. El propio AGN señala que los mapas no dicen “todo”, sino que siempre seleccionan, enfatizan y callan según un punto de vista. Este de 1979 es un ejemplo perfecto. Visto desde el presente, el “Mapa de la esperanza argentina” vale mucho más que por su diseño llamativo. Es una pieza extraordinaria para entender cómo se imaginaba el país a fines de los años setenta: vasto, fértil, estratégico, comparativamente gigantesco y destinado a afirmarse mediante la producción. Pero también es una lámina que invita a leer críticamente sus silencios, sus prioridades y su lenguaje visual. En eso reside su gran fuerza histórica: no solo dibuja la Argentina, también retrata una época. #MapaDeLaEsperanzaArgentina #CartografíaHistórica #ArchivoGeneralDeLaNación #Argentina1979 #HistoriaArgentina #MapasAntiguos #Geopolítica #MemoriaVisual #PatrimonioDocumental #MendozAntigua #HistoricalCartography #VintageMaps #ArgentineHistory #VisualHistory #PoliticalImagery #DocumentaryHeritage

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