Hay personajes de la historia que quedan asociados a un solo hecho, aunque su vida haya sido mucho más amplia. A Mariquita Sánchez de Thompson se la recuerda porque en su casa se habría interpretado por primera vez el Himno Nacional, aunque fue una mujer clave en la sociabilidad política, cultural y benéfica de su tiempo. A Vicente López y Planes se lo evoca sobre todo como autor de la letra del Himno, pese a que también fue presidente provisional, gobernador bonaerense y figura central en acuerdos políticos decisivos. Con Luis Sáenz Peña, fallecido el 4 de diciembre de 1907, ocurre algo parecido: su nombre suele aparecer apenas como el del presidente que gobernó entre 1892 y 1895, o como el padre de Roque Sáenz Peña, impulsor de la ley electoral de 1912. Sin embargo, su vida atravesó casi todo el siglo XIX argentino: nació el 2 de abril de 1822 en Buenos Aires, fue abogado, juez, legislador y presidente de la Nación en una etapa marcada por crisis, rebeliones y disputas dentro del régimen político conservador. Pertenecía a una familia tradicional de la sociedad porteña y se formó en tiempos en que los abogados eran pocos y tenían un peso enorme en la vida pública. Tras la caída de Rosas y durante la separación entre Buenos Aires y la Confederación, hizo carrera política y jurídica. Fue diputado, presidió la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires y desarrolló una extensa trayectoria en el mundo del derecho. La propia Casa Rosada lo recuerda como un abogado respetado, con actuación en el Poder Judicial y en la política provincial y nacional. Su historia se cruza con la de otros grandes hombres de su generación, como Bartolomé Mitre y Bernardo de Irigoyen. Los tres pertenecieron a una camada nacida entre 1821 y 1822, marcada por la organización nacional, las guerras civiles, la construcción del Estado argentino y los debates sobre el lugar de Buenos Aires dentro del país. También murieron en un tramo muy cercano, entre 1906 y 1907, ya ancianos para los parámetros de la época. Luis Sáenz Peña llegó a la presidencia como una figura de consenso, en un momento de extrema fragilidad política. Su gobierno debió enfrentar la inestabilidad interna del Partido Autonomista Nacional, la presión de la Unión Cívica Radical, levantamientos armados en 1893, cambios constantes de gabinete y las consecuencias económicas de la crisis de 1890. Finalmente, sin apoyo suficiente para sostener su autoridad, renunció en enero de 1895 y fue reemplazado por su vicepresidente, José Evaristo Uriburu. Aun así, su gestión no fue vacía. El Museo Casa Rosada destaca que durante su presidencia impulsó medidas de saneamiento financiero, obras sanitarias en Buenos Aires y Rosario, reformas en los puertos de Concepción del Uruguay y Gualeguaychú, la instalación del Colegio Militar de la Nación, el fomento de escuelas y bibliotecas populares, y la creación de la Lotería Nacional. Su apellido quedó proyectado hacia el futuro por su hijo, Roque Sáenz Peña, presidente entre 1910 y 1914 e impulsor de la Ley 8.871, conocida como Ley Sáenz Peña, que estableció el sufragio masculino, secreto y obligatorio, además del uso del padrón militar y el sistema de lista incompleta. Por eso, Luis Sáenz Peña no debe verse solo como un presidente breve o débil. Fue un hombre del derecho, formado en la Argentina de Rosas, activo durante la organización nacional y protagonista de una presidencia difícil, cuando el viejo orden político empezaba a crujir frente a nuevas demandas de participación. Su figura permite mirar un momento clave: el tránsito entre la Argentina oligárquica del siglo XIX y la apertura política que, años después, llevaría el apellido Sáenz Peña a quedar unido para siempre a la reforma electoral. #LuisSáenzPeña #HistoriaArgentina #PresidentesArgentinos #Argentina1890 #PartidoAutonomistaNacional #UniónCívicaRadical #RoqueSáenzPeña #LeySáenzPeña #BuenosAires #HistoriaPolítica #SigloXIX #CorteSuprema #OrganizaciónNacional #MendozAntigua #ArgentineHistory #PoliticalHistory #LatinAmericanHistory #HistoricalMemory #ArgentinaPolitics #OldArgentina
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jueves, 30 de abril de 2026
Luis Sáenz Peña: el presidente olvidado que llegó desde los tribunales y gobernó una Argentina al borde del estallido
Hay personajes de la historia que quedan asociados a un solo hecho, aunque su vida haya sido mucho más amplia. A Mariquita Sánchez de Thompson se la recuerda porque en su casa se habría interpretado por primera vez el Himno Nacional, aunque fue una mujer clave en la sociabilidad política, cultural y benéfica de su tiempo. A Vicente López y Planes se lo evoca sobre todo como autor de la letra del Himno, pese a que también fue presidente provisional, gobernador bonaerense y figura central en acuerdos políticos decisivos. Con Luis Sáenz Peña, fallecido el 4 de diciembre de 1907, ocurre algo parecido: su nombre suele aparecer apenas como el del presidente que gobernó entre 1892 y 1895, o como el padre de Roque Sáenz Peña, impulsor de la ley electoral de 1912. Sin embargo, su vida atravesó casi todo el siglo XIX argentino: nació el 2 de abril de 1822 en Buenos Aires, fue abogado, juez, legislador y presidente de la Nación en una etapa marcada por crisis, rebeliones y disputas dentro del régimen político conservador. Pertenecía a una familia tradicional de la sociedad porteña y se formó en tiempos en que los abogados eran pocos y tenían un peso enorme en la vida pública. Tras la caída de Rosas y durante la separación entre Buenos Aires y la Confederación, hizo carrera política y jurídica. Fue diputado, presidió la Cámara de Diputados de la provincia de Buenos Aires y desarrolló una extensa trayectoria en el mundo del derecho. La propia Casa Rosada lo recuerda como un abogado respetado, con actuación en el Poder Judicial y en la política provincial y nacional. Su historia se cruza con la de otros grandes hombres de su generación, como Bartolomé Mitre y Bernardo de Irigoyen. Los tres pertenecieron a una camada nacida entre 1821 y 1822, marcada por la organización nacional, las guerras civiles, la construcción del Estado argentino y los debates sobre el lugar de Buenos Aires dentro del país. También murieron en un tramo muy cercano, entre 1906 y 1907, ya ancianos para los parámetros de la época. Luis Sáenz Peña llegó a la presidencia como una figura de consenso, en un momento de extrema fragilidad política. Su gobierno debió enfrentar la inestabilidad interna del Partido Autonomista Nacional, la presión de la Unión Cívica Radical, levantamientos armados en 1893, cambios constantes de gabinete y las consecuencias económicas de la crisis de 1890. Finalmente, sin apoyo suficiente para sostener su autoridad, renunció en enero de 1895 y fue reemplazado por su vicepresidente, José Evaristo Uriburu. Aun así, su gestión no fue vacía. El Museo Casa Rosada destaca que durante su presidencia impulsó medidas de saneamiento financiero, obras sanitarias en Buenos Aires y Rosario, reformas en los puertos de Concepción del Uruguay y Gualeguaychú, la instalación del Colegio Militar de la Nación, el fomento de escuelas y bibliotecas populares, y la creación de la Lotería Nacional. Su apellido quedó proyectado hacia el futuro por su hijo, Roque Sáenz Peña, presidente entre 1910 y 1914 e impulsor de la Ley 8.871, conocida como Ley Sáenz Peña, que estableció el sufragio masculino, secreto y obligatorio, además del uso del padrón militar y el sistema de lista incompleta. Por eso, Luis Sáenz Peña no debe verse solo como un presidente breve o débil. Fue un hombre del derecho, formado en la Argentina de Rosas, activo durante la organización nacional y protagonista de una presidencia difícil, cuando el viejo orden político empezaba a crujir frente a nuevas demandas de participación. Su figura permite mirar un momento clave: el tránsito entre la Argentina oligárquica del siglo XIX y la apertura política que, años después, llevaría el apellido Sáenz Peña a quedar unido para siempre a la reforma electoral. #LuisSáenzPeña #HistoriaArgentina #PresidentesArgentinos #Argentina1890 #PartidoAutonomistaNacional #UniónCívicaRadical #RoqueSáenzPeña #LeySáenzPeña #BuenosAires #HistoriaPolítica #SigloXIX #CorteSuprema #OrganizaciónNacional #MendozAntigua #ArgentineHistory #PoliticalHistory #LatinAmericanHistory #HistoricalMemory #ArgentinaPolitics #OldArgentina
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