jueves, 2 de abril de 2026

El parque que perdió su alma: la memoria aborigen que Mendoza aún puede recuperar


Hablar del antiguo Parque Aborigen no es solo hablar de un paseo del Parque General San Martín: es hablar de memoria, paisaje e identidad mendocina. La discusión de fondo apunta a conservar aquello que el tiempo fue borrando o diluyendo: la toponimia indígena, los nombres de los caciques ligados al territorio y el sistema de acequias que dio forma a la ciudad y a su cultura del agua. Estudios históricos de la UNCuyo y materiales oficiales de la provincia recuerdan que varias acequias y canales recibieron nombres asociados a caciques y parajes originarios —como Tabalqué o Guaymaye— y que los huarpes desarrollaron complejos sistemas de riego que inspiraron el actual sistema mendocino de conducción de agua por acequias. En ese marco, el caso del antiguo Parque del Aborigen aparece como un símbolo potente. La documentación oficial del Gobierno de Mendoza señala que este paseo comenzó en 1933, en un predio de 9 hectáreas al noroeste del Parque General San Martín, con una idea muy clara: reunir la mayor cantidad posible de flora regional e incluir una importante sección de cactus. Allí se plantaron especies autóctonas como jarilla, chilca, molle, piquillín, chañar, alpataco, algarrobo, retamillo, garabato y aguaribay, además de cactus traídos de la precordillera. Más tarde se sumó la escultura “Saludo al Sol”, de Luis Perlotti, como homenaje a la cultura americana precolombina. Con los años, ese sector fue perdiendo parte de su sentido original. La propia documentación patrimonial muestra que el oeste del parque atravesó profundas transformaciones desde fines de la década de 1930, cuando Daniel Ramos Correas impulsó la expansión y reorganización de esa área con nuevas obras, entre ellas el zoológico y otras intervenciones en el entorno del Cerro de la Gloria. Por eso hoy vuelve a cobrar fuerza la idea de recuperar el carácter originario del antiguo Parque Aborigen: no solo como homenaje simbólico, sino también como defensa concreta de la flora nativa, la memoria indígena y la relación histórica entre territorio, agua y cultura. Ese reclamo tuvo incluso un reconocimiento institucional: en 2017, y a pedido de comunidades originarias de Mendoza, el histórico “Parque del Aborigen” pasó a llamarse oficialmente “Parque de los Pueblos Originarios”. El gesto fue importante, pero la discusión de fondo sigue abierta: recuperar nombres, proteger las acequias y volver a poner en valor las especies autóctonas no es mirar al pasado con nostalgia, sino defender una parte esencial de la identidad mendocina. #ParqueAborigen #Mendoza #PueblosOriginarios #Toponimia #Acequias #Huarpes #Patrimonio #Memoria #ParqueSanMartin #MendozAntigua

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