viernes, 2 de octubre de 2026

2 DE OCTUBRE DE 1708 — LA CARTA QUE LLEVÓ LA MENDOZA COLONIAL HASTA EL REY: VIÑAS, PAMPAS Y UNA PROVINCIA QUE QUERÍA CAMBIAR SU DESTINO (IMAGEN ILUSTRATIVA)


El 2 de octubre de 1708, hace 318 años, el obispo de Santiago de Chile Luis Francisco Romero dirigía al rey una carta que hoy constituye un extraordinario testimonio para asomarnos a la Mendoza de comienzos del siglo XVIII. Romero había llegado poco antes a Cuyo durante el viaje hacia su sede episcopal y permaneció cerca de tres meses realizando una extensa visita pastoral; recorrió parroquias, iglesias, capillas y oratorios y pudo observar personalmente las enormes distancias, la escasa población, las dificultades económicas y los problemas de asistencia religiosa de una región que entonces dependía política y eclesiásticamente de Chile. La investigación de la historiadora Alba María Acevedo identifica expresamente el documento como la “Carta del Obispo Luis Francisco Romero al Rey del 2 de octubre de 1708” y la referencia en el Archivo General de Indias, Audiencia de Chile, legajo 149. La carta resulta especialmente valiosa porque estaba vinculada a una cuestión que podía haber cambiado tempranamente la historia administrativa de Mendoza: años antes, en septiembre de 1703, el Cabildo mendocino había solicitado a la Corona separarse del gobierno de Chile y quedar agregado al de Tucumán. Los vecinos argumentaban que sufrían escasez de población indígena, que los gobernadores de Chile no atendían suficientemente sus intereses y que la economía local dependía en gran medida de las viñas y del comercio de vino y aguardiente hacia Buenos Aires, Santa Fe y Tucumán, soportando elevados costos y gravámenes durante aquellas largas travesías en carretas, bueyes y mulas. Romero conocía el territorio personalmente y el rey le pidió opinión. El obispo reconoció las dificultades que soportaba el tráfico mendocino del vino, pero discrepó con parte de los argumentos del Cabildo: sostuvo que la disminución de indígenas no se explicaba simplemente por su traslado a Chile y señaló la proximidad de las extensas Pampas como uno de los factores vinculados a las fugas. También consideró que pasar Mendoza a la jurisdicción de Tucumán no solucionaría el problema y se manifestó contrario a separar Cuyo de Chile.  Su informe nos permite además reconstruir una Mendoza diminuta frente a la ciudad actual: una población dispersa, rodeada por una jurisdicción enorme, sostenida por sementeras, ganadería y, de manera muy particular, por las viñas. La documentación vinculada con aquella visita registra también la presencia en Mendoza de mercedarios, jesuitas, franciscanos, dominicos y agustinos; sus comunidades eran muy pequeñas y ninguna superaba los ocho religiosos. Los franciscanos mantenían entonces un hospicio que años después sería autorizado a convertirse en convento bajo la advocación de San Francisco Solano.  La historia no terminó allí. El 14 de enero de 1710 una Real Cédula ordenó a la Audiencia de Chile informar detalladamente sobre la petición mendocina. El documento volvió a enumerar las viñas como uno de los principales recursos de la provincia, el comercio de vino y aguardiente hacia Buenos Aires, Santa Fe y Tucumán y las dificultades padecidas por aquellos traficantes; incluso señala que las carretas mendocinas sufrían demoras y cargas adicionales durante sus viajes. La cédula hacía referencia expresa a lo informado previamente por el obispo de Santiago. Finalmente, Mendoza continuó dentro de la jurisdicción chilena durante varias décadas más, hasta que Cuyo fue incorporado al nuevo Virreinato del Río de la Plata en 1776. Aquella carta del 2 de octubre de 1708 es, por lo tanto, mucho más que una comunicación eclesiástica: es una ventana escrita hacia una Mendoza remota de viñedos, carretas, conventos, extensas pampas y disputas jurisdiccionales, cuando las noticias tardaban meses en cruzar el océano y las decisiones sobre el destino de esta pequeña ciudad cuyana podían terminar sobre el escritorio del propio rey de España. Fuente de origen: Archivo General de Indias, Audiencia de Chile, legajo 149, “Carta del Obispo Luis Francisco Romero al Rey”, 2 de octubre de 1708, citada por Alba María Acevedo, “Visitar para conocer. Conocer para poder reformar: las visitas de los obispos de Santiago de Chile a Cuyo a comienzos del siglo XVIII (1700-1730)”, Épocas. Revista de Historia, Nº 10, Universidad del Salvador, 2014, autora perteneciente al CIHAC de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de Cuyo. Fuente complementaria: Carlos Salinas Araneda, “Catálogo de los libros registros del Cedulario Chileno, 1573-1727 (VII)”, Revista de Estudios Histórico-Jurídicos XXI, 1999, Real Cédula Nº 2267 del 14 de enero de 1710, Archivo General de Indias, Audiencia de Chile, legajo 168, volumen 3. PARES registra además CHILE,107, correspondiente a cartas y expedientes de cabildos seculares de 1696-1758, entre ellos Mendoza; es un fondo complementario de enorme interés, pero no debe confundirse con el legajo 149 citado específicamente para la carta del 2 de octubre de 1708.  #MendozAntigua #MendozaColonial #HistoriaDeMendoza #Cuyo #ArchivoGeneralDeIndias #HistoriaArgentina #MemoriaHistorica #ColonialMendoza #ArgentineHistory #LatinAmericanHistory #HistoricalArchives

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