El 6 de octubre de 1797, cuando Mendoza formaba parte del Virreinato del Río de la Plata y todavía faltaban casi nueve décadas para que el ferrocarril alcanzara la provincia, Justo Alvarado dejó asentado su testamento ante escribano. Aquella escritura, que hoy constituye una verdadera ventana hacia la economía mendocina del siglo XVIII, quedó individualizada en la documentación histórica como “Testamento de Justo Alvarado, Mendoza, 6 de octubre de 1797. AHM, Protocolo de Escribanos Nº 133, folio 137 vuelta”. El documento adquirió especial relevancia gracias a las investigaciones del historiador Pablo Lacoste sobre los troperos mendocinos y el transporte terrestre colonial, porque permite reconstruir una extraordinaria historia de trabajo, acumulación de capital y movilidad social. Alvarado no parece haber iniciado su vida económica rodeado de una gran fortuna: al casarse declaró haber aportado diez varas de terreno en el sitio de su morada y 54 pesos correspondientes a un terreno que le pertenecía por legítima herencia paterna, mientras que el resto del valor de sus propiedades había sido adquirido con los bienes gananciales obtenidos durante el matrimonio. Con los años consiguió construir una posición económica considerable y se convirtió en uno de aquellos hombres imprescindibles para mantener comunicado el territorio. Lacoste lo identifica como un tropero frecuente de la ruta Buenos Aires–Mendoza y señala que llegó a poseer terrenos cultivados con alfalfa y una impresionante flota de más de treinta carretas. En aquella Mendoza anterior a locomotoras, camiones y rutas pavimentadas, semejante cantidad de vehículos representaba un verdadero capital empresarial: cada carreta necesitaba bueyes, aperos, trabajadores, mantenimiento, provisiones y una compleja organización para atravesar cientos de kilómetros de llanuras, ríos y travesías casi despobladas. Los estudios realizados sobre los registros de la Aduana mendocina muestran hasta qué punto aquella ruta constituía una gigantesca arteria comercial: en una muestra correspondiente a distintos años de fines del siglo XVIII se registraron 15.209 movimientos de carretas, de los cuales 14.345 —más del 94 %— estuvieron vinculados con el eje Mendoza–Buenos Aires. El negocio podía ser extraordinariamente rentable, aunque estaba lejos de ser sencillo: el flete de una sola carreta entre ambas ciudades se cotizaba aproximadamente entre 80 y 125 pesos, mientras una carreta y su correspondiente boyada podían alcanzar valores comparables, aunque al ingreso bruto había que descontarle peones, animales, alimentación, reparaciones y numerosos riesgos del camino. Las caravanas debían recorrer más de doscientas leguas, vadear varios ríos y atravesar enormes extensiones donde disponer de agua, alimento y animales de recambio era una cuestión vital. Por esos caminos circulaban vinos y aguardientes cuyanos, yerba mate, herramientas, productos manufacturados, correspondencia y otras mercancías que enlazaban Mendoza con los mercados rioplatenses y, a través de la posición estratégica de Cuyo, con circuitos comerciales que continuaban hacia Chile y el Pacífico. Las carretas eran tan importantes para aquella economía que podían comprarse, venderse, heredarse e incluso utilizarse como garantía de préstamos, demostrando que eran mucho más que simples vehículos: constituían auténticos medios de producción. Justo Alvarado aparece así como un ejemplo excepcional de aquella sociedad dinámica que creció alrededor del comercio terrestre mendocino. Su trayectoria permite comprender que, mucho antes de la llegada del ferrocarril a Mendoza en 1885, existió una formidable red de empresarios del transporte capaces de invertir capital, contratar trabajadores, organizar grandes caravanas y asumir enormes riesgos para mantener abierta la comunicación entre Cuyo y el Río de la Plata. El testamento fechado aquel 6 de octubre de 1797 no es solamente el último registro patrimonial de un vecino de Mendoza: es también el testimonio de una época en la que treinta carretas podían representar una verdadera fortuna y en la que hombres como Justo Alvarado ayudaron, rueda tras rueda y viaje tras viaje, a construir uno de los grandes corredores comerciales de la Mendoza colonial. FUENTES: Archivo General de la Provincia de Mendoza, Protocolo Nº 133, fol. 137v., Testamento de Justo Alvarado, 6/10/1797. Pablo Lacoste, estudios sobre troperos y transporte carretero Mendoza–Buenos Aires, Estudos Ibero-Americanos, 2005. Gobierno de Mendoza e IADIZA-CONICET. #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza #JustoAlvarado #Troperos #Carretas #CaminoReal #HistoriaArgentina #MendozaColonial #ComercioColonial #SigloXVIII #ArchivoHistorico #PatrimonioDocumental #HistoriaEconomica #BuenosAires #ColonialMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #WagonTrain #ColonialTrade #HistoricMendoza #SouthAmericanHistory
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
etiquetas
- Efemérides (10163)
- Otras Provincias (4678)
- Curiosidades Históricas (2940)
- Década de 1920 (2741)
- otros paises (2484)
- Década de 1930 (2409)
- Década de 1910 (1972)
- Sociales (1899)
- Década de 1970 (1817)
- Década de 1900 (1647)
- Década de 1940 (1515)
- Publicidades (1411)
- Deportes en el Recuerdo (1348)
- Década de 1950 (1245)
- Videos (1142)
- Década de 1960 (914)
- Década de 1980 (856)
- Letra chica (719)
- antes de 1900 (667)
- Moda (636)
- Vendimia (606)
- graduados (402)
- solo mujer (286)
- Conociendo Mendoza (266)
- frases (251)
- policiales (240)
- hechos hist. de Mza (221)
- Pioneros de la Vitivinicultura en Mendoza (216)
- Década de 1990 (211)
- Mendoza desde Arriba (111)
- Toponimias (91)
- década del 2000 (77)
- portadas (48)
- coloreadas (37)
- el mundo desde arriba (31)
- bienes patrimoniales (25)
- gastronomia (13)
- Constitución de Mendoza (12)
- boletin oficial (12)
- Joyas sobre Ruedas (5)
- edificios religiosos (3)
martes, 6 de octubre de 2026
6 DE OCTUBRE DE 1797 — EL HOMBRE QUE HIZO DE LA CARRETA UN IMPERIO: JUSTO ALVARADO Y LAS MÁS DE 30 CARRETAS QUE UNIERON MENDOZA CON BUENOS AIRES (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 6 de octubre de 1797, cuando Mendoza formaba parte del Virreinato del Río de la Plata y todavía faltaban casi nueve décadas para que el ferrocarril alcanzara la provincia, Justo Alvarado dejó asentado su testamento ante escribano. Aquella escritura, que hoy constituye una verdadera ventana hacia la economía mendocina del siglo XVIII, quedó individualizada en la documentación histórica como “Testamento de Justo Alvarado, Mendoza, 6 de octubre de 1797. AHM, Protocolo de Escribanos Nº 133, folio 137 vuelta”. El documento adquirió especial relevancia gracias a las investigaciones del historiador Pablo Lacoste sobre los troperos mendocinos y el transporte terrestre colonial, porque permite reconstruir una extraordinaria historia de trabajo, acumulación de capital y movilidad social. Alvarado no parece haber iniciado su vida económica rodeado de una gran fortuna: al casarse declaró haber aportado diez varas de terreno en el sitio de su morada y 54 pesos correspondientes a un terreno que le pertenecía por legítima herencia paterna, mientras que el resto del valor de sus propiedades había sido adquirido con los bienes gananciales obtenidos durante el matrimonio. Con los años consiguió construir una posición económica considerable y se convirtió en uno de aquellos hombres imprescindibles para mantener comunicado el territorio. Lacoste lo identifica como un tropero frecuente de la ruta Buenos Aires–Mendoza y señala que llegó a poseer terrenos cultivados con alfalfa y una impresionante flota de más de treinta carretas. En aquella Mendoza anterior a locomotoras, camiones y rutas pavimentadas, semejante cantidad de vehículos representaba un verdadero capital empresarial: cada carreta necesitaba bueyes, aperos, trabajadores, mantenimiento, provisiones y una compleja organización para atravesar cientos de kilómetros de llanuras, ríos y travesías casi despobladas. Los estudios realizados sobre los registros de la Aduana mendocina muestran hasta qué punto aquella ruta constituía una gigantesca arteria comercial: en una muestra correspondiente a distintos años de fines del siglo XVIII se registraron 15.209 movimientos de carretas, de los cuales 14.345 —más del 94 %— estuvieron vinculados con el eje Mendoza–Buenos Aires. El negocio podía ser extraordinariamente rentable, aunque estaba lejos de ser sencillo: el flete de una sola carreta entre ambas ciudades se cotizaba aproximadamente entre 80 y 125 pesos, mientras una carreta y su correspondiente boyada podían alcanzar valores comparables, aunque al ingreso bruto había que descontarle peones, animales, alimentación, reparaciones y numerosos riesgos del camino. Las caravanas debían recorrer más de doscientas leguas, vadear varios ríos y atravesar enormes extensiones donde disponer de agua, alimento y animales de recambio era una cuestión vital. Por esos caminos circulaban vinos y aguardientes cuyanos, yerba mate, herramientas, productos manufacturados, correspondencia y otras mercancías que enlazaban Mendoza con los mercados rioplatenses y, a través de la posición estratégica de Cuyo, con circuitos comerciales que continuaban hacia Chile y el Pacífico. Las carretas eran tan importantes para aquella economía que podían comprarse, venderse, heredarse e incluso utilizarse como garantía de préstamos, demostrando que eran mucho más que simples vehículos: constituían auténticos medios de producción. Justo Alvarado aparece así como un ejemplo excepcional de aquella sociedad dinámica que creció alrededor del comercio terrestre mendocino. Su trayectoria permite comprender que, mucho antes de la llegada del ferrocarril a Mendoza en 1885, existió una formidable red de empresarios del transporte capaces de invertir capital, contratar trabajadores, organizar grandes caravanas y asumir enormes riesgos para mantener abierta la comunicación entre Cuyo y el Río de la Plata. El testamento fechado aquel 6 de octubre de 1797 no es solamente el último registro patrimonial de un vecino de Mendoza: es también el testimonio de una época en la que treinta carretas podían representar una verdadera fortuna y en la que hombres como Justo Alvarado ayudaron, rueda tras rueda y viaje tras viaje, a construir uno de los grandes corredores comerciales de la Mendoza colonial. FUENTES: Archivo General de la Provincia de Mendoza, Protocolo Nº 133, fol. 137v., Testamento de Justo Alvarado, 6/10/1797. Pablo Lacoste, estudios sobre troperos y transporte carretero Mendoza–Buenos Aires, Estudos Ibero-Americanos, 2005. Gobierno de Mendoza e IADIZA-CONICET. #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza #JustoAlvarado #Troperos #Carretas #CaminoReal #HistoriaArgentina #MendozaColonial #ComercioColonial #SigloXVIII #ArchivoHistorico #PatrimonioDocumental #HistoriaEconomica #BuenosAires #ColonialMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #WagonTrain #ColonialTrade #HistoricMendoza #SouthAmericanHistory
Etiquetas:
Efemérides
Mendoza, Argentina
Mendoza, Capital, Mendoza, Argentina
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario