lunes, 5 de octubre de 2026

EL DÍA EN QUE MENDOZA SE DIBUJÓ SOBRE LA TIERRA: EL PLANO DE 1561 QUE FIJÓ PLAZA, EJIDO Y CHACRAS DE LA CIUDAD NACIENTE


Apenas unos meses después de que Pedro del Castillo fundara, el 2 de marzo de 1561, la “Ciudad de Mendoza del Nuevo Valle de La Rioja” en el valle de Guentata, aquella fundación todavía debía transformarse en algo mucho más concreto que una ceremonia y un acta: había que fijar el espacio, señalar solares, reservar tierras comunes y organizar el territorio del que dependería la supervivencia de sus primeros habitantes. La extraordinaria imagen que acompaña esta publicación permite comprender visualmente aquel proceso, aunque conviene hacer una precisión fundamental: no se trata del manuscrito original de 1561, sino de una infografía histórica elaborada por el investigador Jorge Ricardo Ponte a partir del plano ideal de Pedro del Castillo y de documentación territorial e hídrica posterior. En el centro se distingue la cuadrícula urbana concebida sobre una retícula de cinco por cinco manzanas, con la Plaza Mayor como corazón político y social; alrededor aparece claramente marcado el EJIDO, el gran espacio común que separaba el núcleo urbano de las tierras agrícolas; y más allá se despliegan numerosas parcelas destinadas a los primeros vecinos, muchas de ellas con dimensiones de dos o tres cuadras y con nombres que todavía sobreviven en la documentación del siglo XVI, entre ellos Juan de Contreras, Juan de Villegas, Gabriel de Cepeda, Pedro Moyano, Lope de la Peña, Alonso de Torres y otros integrantes de aquella primera sociedad colonial. Un detalle que suele pasar inadvertido es la orientación: la flecha del NORTE apunta hacia la derecha del dibujo, por lo que el esquema no debe leerse con el norte hacia arriba como ocurre normalmente en los mapas actuales. La documentación conservada en el Archivo General de Indias permite reconstruir con notable precisión aquellos meses decisivos: allí permanece el “Plano del trazado fundacional de Mendoza”, signatura MP-BUENOS_AIRES,221, fechado el 8 de septiembre de 1561, y otro documento excepcional, el “Plano de las tierras repartidas a los primeros pobladores de la ciudad de Mendoza”, MP-BUENOS_AIRES,222, fechado el 9 de octubre de 1561, manuscrito a pluma sobre una hoja de aproximadamente 62 por 44 centímetros. Entre ambos momentos ocurrió además un episodio fundamental: el 6 de octubre, después de haberse buscado otro sitio considerado potencialmente “más apacible, más sano, más fértil”, Pedro del Castillo y las autoridades ratificaron la permanencia de la población en el lugar donde ya se encontraba trazada, amojonada y con sus solares señalados. De esta manera, octubre de 1561 fue el momento en que aquella Mendoza nacida jurídicamente siete meses antes comenzó a adquirir una verdadera dimensión territorial. El propio documento fundacional había previsto además que fuera del ejido se concedieran tierras para “huerta y viña”, una referencia tempranísima y extraordinaria si pensamos en el destino vitivinícola que siglos después alcanzaría Mendoza. Pero aquel paisaje no estaba vacío cuando llegaron los españoles: era el antiguo valle de Guentata, ocupado por comunidades huarpes y atravesado por una compleja red de acequias prehispánicas que resultó decisiva para la instalación y supervivencia de la nueva población. Investigaciones recientes incluso han reabierto una cuestión apasionante: el sitio exacto de la primera Mendoza de Pedro del Castillo. Mientras la tradición la vinculó directamente con la actual Área Fundacional, estudios de Ernesto Palacios y Alejandro García proponen que el ejido de 1561 pudo extenderse aproximadamente entre las actuales Ingeniero Balloffet, Pedro Molina, Ituzaingó y Allayme/Maure, situando el núcleo original cerca del sector conocido como la Rotonda del Avión, alrededor de 1.300 metros del posterior centro colonial; por eso hoy resulta más prudente hablar de una hipótesis documental y arqueológica en investigación. Al año siguiente, el 28 de marzo de 1562, Juan Jufré trasladaría la población aproximadamente “dos tiros de arcabuz” y pretendió llamarla Ciudad de la Resurrección, aunque el nombre Mendoza terminó imponiéndose definitivamente. Más de cuatro siglos y medio después, estos planos siguen siendo mucho más que antiguos dibujos: son la huella de la transformación de un territorio indígena en ciudad colonial, la memoria gráfica de los primeros solares, chacras, caminos, acequias y espacios comunes, y una de las ventanas documentales más antiguas que poseemos para observar cómo comenzó a tomar forma la Mendoza que conocemos. FUENTES: Archivo General de Indias–PARES, planos fundacionales de Mendoza de septiembre y octubre de 1561; Acta de Fundación de Mendoza (1561); Actas Capitulares de Mendoza, Academia Nacional de la Historia; Jorge Ricardo Ponte, UNLP-CONICET (2018); investigaciones de INCIHUSA-CONICET y estudios de Ernesto Palacios y Alejandro García sobre Guentata, la fundación de Mendoza y el sistema de riego prehispánico-colonial. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #PedroDelCastillo #Guentata #Huarpes #Mendoza1561 #FundaciónDeMendoza #CiudadColonial #ArchivoGeneralDeIndias #HistoriaArgentina #PatrimonioHistórico #CartografíaHistórica #AcequiasDeMendoza #MemoriaMendocina #MendozaHistory #ArgentineHistory #HistoricalMaps #ColonialHistory #UrbanHistory #CulturalHeritage


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