martes, 6 de octubre de 2026

EL MERCADO QUE ALIMENTÓ A UNA CIUDAD: CARRETAS, TRANVÍAS Y MULTITUDES EN EL CORAZÓN DEL VIEJO RÍO CUARTO - CÓRDOBA


La fotografía que acompaña esta publicación nos transporta al corazón comercial del antiguo Río Cuarto, cuando carros, caballos, productores, puesteros y compradores convergían diariamente en uno de los edificios que simbolizaron la transformación de aquella ciudad cordobesa de fines del siglo XIX: el Mercado Progreso, citado también en su documentación fundacional como “Mercado Público del Progreso”. Antes de su existencia, buena parte del abastecimiento se había desarrollado alrededor de la plaza y mediante vendedores, amasanderas y productores que acercaban carne, pan, frutas y verduras a una población en constante crecimiento. Hacia 1880 la vieja modalidad comenzaba a resultar insuficiente y tomó fuerza la idea de levantar un mercado permanente y organizado. El sitio elegido era especialmente significativo: la manzana situada apenas a una cuadra de la plaza principal, ocupada durante décadas por el antiguo paradero de carretas y conocida popularmente como el “Monte de los Gauchos”, aproximadamente el espacio delimitado por las actuales General Paz, Belgrano, 25 de Mayo e Hipólito Yrigoyen, donde hoy se encuentran el Palacio Municipal y la Plaza Emilio Olmos. El 17 de julio de 1881, durante la presidencia comunal de Ambrosio Olmos, autoridades civiles, militares, eclesiásticas y vecinos participaron de la colocación de la piedra fundamental; el acta conservó incluso el nombre formal de “Mercado Público del Progreso”, propuesto por Alejandro Roca, entonces jefe político. Diversas fuentes patrimoniales e históricas sitúan su inauguración el 10 de abril de 1882. El nuevo establecimiento representaba mucho más que una construcción: significaba concentrar y ordenar el abastecimiento de una ciudad que ya rondaba varios miles de habitantes y que empezaba a consolidarse como uno de los grandes centros urbanos y comerciales del sur cordobés. En sus dependencias funcionaron puestos dedicados a carnes, verduras, frutas, pan y otras mercaderías provenientes en buena medida de quintas, chacras y establecimientos de los alrededores. Las reconstrucciones históricas describen cuatro accesos que conducían hacia un gran espacio central utilizado para la carga y descarga, rodeado por galerías donde se alineaban los locales de los concesionarios. Desde 1885, el escenario se volvió todavía más extraordinario: por calle Belgrano circulaban los rieles del tranvía a caballo que comunicaba la estación del Ferrocarril Andino con el centro de Río Cuarto y llegaba prácticamente hasta las puertas del mercado. Carretas cargadas de productos, vendedores ofreciendo sus mercancías, animales, pasajeros, trabajadores y tranvías debieron convertir aquella manzana en uno de los puntos más bulliciosos de la ciudad. Con el correr de las décadas, sin embargo, aquel símbolo del progreso comenzó a quedar atrapado por el mismo crecimiento que había ayudado a impulsar. En 1928, documentos municipales ya advertían deficiencias sanitarias, problemas de ventilación y otras dificultades propias de un edificio envejecido y sometido durante décadas a una intensa actividad. Dentro del gran proyecto urbanístico promovido durante la intendencia de Vicente Mójica se resolvió reemplazarlo y construir nuevos mercados distribuidos en distintos sectores de la ciudad. En 1930 comenzó la demolición del viejo Mercado Progreso y desapareció así, después de aproximadamente 48 años, uno de los escenarios cotidianos más reconocibles del Río Cuarto de entre siglos. Sobre aquel mismo solar comenzó a levantarse el monumental Palacio Municipal, habilitado el 25 de mayo de 1932. La piqueta borró sus muros, pero no consiguió borrar su lugar en la memoria urbana: donde hoy se concentra parte de la administración municipal existió alguna vez un mundo de carros, rieles, puestos, pregones, alimentos y multitudes, un verdadero corazón popular desde el cual Río Cuarto aprendió a abastecerse mientras ingresaba definitivamente en la modernidad. Un dato extraordinario completa la historia: durante los trabajos realizados alrededor del nuevo Palacio Municipal en abril de 1932, según la reconstrucción del investigador Walter Bonetto, apareció enterrado un tubo metálico que contenía un recipiente de vidrio y en su interior el acta vinculada con la colocación de la piedra fundamental del antiguo mercado, documento que había permanecido bajo tierra mientras toda una ciudad cambiaba sobre él. También pudimos localizar otras imágenes históricas: una muestra oficial del Tribunal de Cuentas de Córdoba conserva una vista identificada como “Mercado, Río Cuarto, Córdoba, ca. 1885”, perteneciente a la Colección Analía Righetti, mientras que una galería especializada en historia riocuartense reproduce otra fotografía del Mercado Progreso atribuida a Eugenio S. Ouine y procedente del libro Precursores de la Fotografía de Río Cuarto, del historiador Carlos Mayol Laferrere. FUENTES: Tribunal de Cuentas de Córdoba, muestra “Córdoba antigua”; Archivo Histórico Municipal de Río Cuarto; investigaciones de Omar Isaguirre, Fernando J. Remedi y Walter Bonetto; Galería de Fotos Históricas de Río Cuarto y LV16. La piedra fundamental del Mercado Progreso fue colocada el 17 de julio de 1881 y diversas referencias sitúan su inauguración el 10 de abril de 1882, aunque otras reconstrucciones mencionan obras y contratos desarrollados entre 1883 y 1884. #RíoCuarto #Córdoba #MercadoProgreso #MercadoPúblico #HistoriaArgentina #HistoriaDeCórdoba #RíoCuartoAntiguo #PatrimonioHistórico #FotografíaHistórica #MemoriaUrbana #ArgentinaAntigua #OldArgentina #ArgentineHistory #RioCuartoHistory #HistoricMarket #HistoricPhotography #CordobaArgentina

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