miércoles, 7 de octubre de 2026

¡EL SUEÑO DE LA CASA PROPIA! MENDOZA 7 DE OCTUBRE DE 1946: CUANDO UN TECHO DIGNO COMENZÓ A TRANSFORMAR EL DESTINO DE MILES DE FAMILIAS


El 7 de octubre de 1946, mientras la Argentina atravesaba una profunda transformación política, económica y social, un periódico mendocino dejaba testimonio de uno de los debates más trascendentales para el futuro de nuestra provincia: el derecho de las familias trabajadoras a disponer de una vivienda digna. Aquel lunes, el diario La Libertad publicó en su página 5 un artículo titulado “Las casas individuales”, una valiosa referencia periodística que ha sobrevivido gracias a las investigaciones históricas sobre las políticas habitacionales mendocinas. Su existencia, fecha y ubicación están documentadas en estudios académicos de Verónica Cremaschi, que permiten reconstruir el escenario de una Mendoza donde conseguir un hogar propio representaba para numerosos obreros y empleados una aspiración difícil de alcanzar. En aquellos años, muchas familias vivían en propiedades alquiladas, habitaciones subdivididas y antiguas construcciones con deficiencias sanitarias. El problema no consistía únicamente en levantar nuevas paredes: significaba garantizar mejores condiciones de higiene, seguridad, intimidad y estabilidad familiar. La discusión enfrentaba dos modelos arquitectónicos y sociales: las viviendas colectivas, que permitían concentrar numerosos hogares en edificios compartidos, y las casas individuales, concebidas como unidades independientes, frecuentemente acompañadas de patios o jardines. En Mendoza, las características del clima, la disponibilidad de terrenos y las concepciones de la época sobre la vida familiar impulsaron una marcada preferencia por la vivienda unifamiliar. Este proceso tenía antecedentes importantes durante los gobiernos provinciales de la década de 1930 y adquirió nuevo impulso después de la llegada del peronismo al poder en 1946, bajo la presidencia de Juan Domingo Perón y la gobernación mendocina de Faustino Picallo. Uno de los ejemplos más reveladores fue el barrio obrero 4 de Junio, cuyo proyecto se había iniciado antes del peronismo. Las investigaciones señalan que una primera etapa comprendió 144 viviendas terminadas en 1945, a las que se sumaron otras 119 unidades proyectadas en terrenos contiguos. Sin embargo, apareció una contradicción dramática: muchas de las familias obreras a las que estaban destinadas aquellas casas no podían afrontar las cuotas exigidas. En 1946 solamente se habían adjudicado diez viviendas de aquella ampliación, por lo que las autoridades extendieron la posibilidad de alquilarlas a empleados estatales cuyos ingresos no superaran los 350 pesos mensuales. También podían presentarse jubilados y pensionados con familiares a cargo. Para la selección se contemplaban las condiciones de alojamiento de los aspirantes, sus antecedentes familiares y laborales y criterios de nacionalidad propios de aquella época. La vivienda dejaba de ser solamente una preocupación privada para convertirse en una cuestión de administración pública y justicia social, aunque el acceso efectivo continuaba condicionado por los ingresos y los requisitos de adjudicación. Las casas de aquellos programas incorporaban soluciones constructivas especialmente importantes en una provincia marcada por su historia sísmica: cimientos de hormigón, estructuras resistentes, paredes de ladrillo y ambientes destinados a mejorar la vida cotidiana. Algunas incluían cocina económica, instalaciones de agua caliente y calefacción, comodidades que representaban una mejora significativa para sus futuros habitantes. El horizonte de estas iniciativas no era únicamente el alquiler: también se estudiaban mecanismos de arrendamiento con opción de compra que facilitaran el camino hacia la propiedad. En 1947, mediante la Ley Provincial Nº 1658, Mendoza creó el Instituto Provincial de la Vivienda, organismo que impulsaría una nueva etapa de intervención estatal en materia habitacional. La transformación continuó durante los años siguientes y alcanzó distintos sectores del Gran Mendoza. El 18 de mayo de 1950, el mismo diario La Libertad anunciaba en su página 7 que el gobierno provincial construía 2.595 viviendas por un valor de 147.138.000 pesos de la época, cifras correspondientes a una información periodística que reflejaba la magnitud de los programas anunciados, sin que deban confundirse automáticamente con casas ya terminadas y entregadas. Hoy, ocho décadas después, aquella pequeña referencia de la página 5 adquiere un significado extraordinario: detrás de las palabras “Las casas individuales” estaba una transformación que modificaría barrios, calles y formas de habitar, y que ayudaría a consolidar el ideal de la casa propia en generaciones de mendocinos. La historia de Mendoza también se escribió con planos, ladrillos, techos, patios y familias que soñaban con abandonar el alquiler para construir un futuro bajo su propio techo. Un capítulo de nuestra memoria urbana y social que merece ser rescatado, porque detrás de cada vivienda había algo mucho más grande que una construcción: la esperanza de una vida mejor. Fuentes históricas: diario La Libertad, Mendoza, 7/10/1946, p. 5; 18/5/1950, p. 7. Verónica Cremaschi, La vivienda estatal y su contribución al fomento de la familia nuclear (2018), Universidad Nacional de Córdoba; Los barrios construidos durante el primer peronismo en Mendoza (2016), Cuadernos FHyCS-UNJu; Proyectos y concreciones. Obras y políticas públicas durante el primer peronismo en Mendoza (1946–1955); Ley Provincial Nº 1658 (1947). Referencias hemerográficas documentadas en investigaciones académicas. #MendozAntigua #MendozaAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza1946 #Efemerides #7DeOctubre #ViviendaPopular #CasaPropia #BarriosHistoricos #ArquitecturaMendocina #HistoriaArgentina #MemoriaHistorica #Peronismo #PatrimonioHistorico #MendozaHistory #ArgentinaHistory #SocialHousing #HistoricHomes #HousingHistory #UrbanHistory #HistoricalArchives #WorkingClassHistory

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