El 28 de mayo de 1880, Buenos Aires fue escenario de una de las jornadas más solemnes y conmovedoras de la historia argentina. Treinta años después de su muerte en Boulogne-sur-Mer, Francia, los restos del general José de San Martín regresaban finalmente a la tierra que lo vio nacer, a la patria por la que había entregado gloria, sacrificio y silencio. El traslado se realizó a bordo del transporte naval Villarino, una nave de la Armada Argentina que hizo su viaje inaugural con una misión cargada de simbolismo: traer de regreso al Padre de la Patria. En Francia, Mariano Balcarce, yerno de San Martín y albacea de su memoria familiar, participó de la entrega de los restos en el puerto de El Havre. Allí comenzó el último viaje del Libertador, no ya como jefe militar de los Andes, sino como símbolo inmortal de la Nación. Antes de llegar a Buenos Aires, el Villarino pasó por Montevideo, donde el féretro recibió honras fúnebres y una profunda adhesión popular. Desde allí, escoltado por fuerzas navales argentinas, avanzó hacia el Río de la Plata hasta quedar frente al puerto porteño. La ciudad aguardaba con emoción, respeto y una multitud silenciosa que sabía que no presenciaba una simple ceremonia: estaba viendo regresar una parte sagrada de su historia. Una embarcación especialmente preparada trasladó el féretro hasta el muelle de las Catalinas, acompañada por numerosas naves menores. En tierra esperaban autoridades civiles, militares, eclesiásticas, diplomáticos, cadetes del Colegio Militar y aspirantes de la Escuela Naval. El recibimiento estuvo marcado por los acordes del Himno Nacional, salvas de artillería y una atmósfera de homenaje absoluto. El sarcófago, formado por varias cajas protectoras, fue cubierto con la bandera del Ejército de los Andes. También se colocaron coronas de palmas de Yapeyú y ramas vinculadas al pino de San Lorenzo, símbolos que unían el nacimiento del héroe, su bautismo de fuego y la epopeya continental. Domingo Faustino Sarmiento tomó la palabra en nombre del Ejército y habló de reparación histórica. Luego, la marcha continuó hacia la estatua ecuestre del Libertador en la Plaza San Martín, donde el presidente Nicolás Avellaneda pronunció su discurso. También participaron otras autoridades, en una jornada atravesada por el fervor patriótico y por la necesidad de reconciliar a la Argentina con uno de sus hijos más grandes. Después, el cortejo avanzó hacia la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, donde aguardaban el arzobispo Federico Aneiros y el clero. Allí se realizaron ceremonias religiosas, honores oficiales y una vigilia solemne. Bartolomé Mitre y el poeta Carlos Guido Spano permanecieron durante la noche junto a los restos del Gran Capitán. El mausoleo, ubicado en el sector derecho de la Catedral, fue concebido con una fuerte carga simbólica. Su conjunto escultórico presenta figuras alegóricas de Argentina, Chile y Perú, las naciones vinculadas a la gesta sanmartiniana. En la parte superior se evocan elementos inseparables de su figura: el sable corvo, el sombrero y el capote de campaña. Allí, bajo la solemnidad de la piedra, el bronce, el mármol y la memoria, quedó instalado el descanso definitivo del Libertador. En ese mismo ámbito también se recuerda a otros protagonistas de la independencia, como Tomás Guido y Juan Gregorio de Las Heras, además del Soldado Desconocido de la Independencia, presencia silenciosa que representa a todos aquellos que dieron su vida sin nombre propio, pero con una causa inmensa: la libertad. Aquel día de 1880 no fue solamente el regreso de unos restos mortales. Fue el regreso de una deuda. Fue la Argentina inclinando la cabeza ante el hombre que cruzó los Andes, liberó pueblos, renunció al poder y eligió el silencio antes que la vanidad. San Martín volvió sin pedir nada. Y la patria, al fin, lo recibió como debía: con honor, memoria y eternidad. #SanMartín #JoséDeSanMartín #Libertador #PadreDeLaPatria #HistoriaArgentina #CatedralMetropolitana #BuenosAiresAntigua #EjércitoDeLosAndes #Villarino #MausoleoSanMartín #Patria #Independencia #MendozAntigua #ArgentinaHistory #SanMartin #Liberator #ArgentineHistory #HistoryLovers #SouthAmericanHistory #Independence #HistoricBuenosAires
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
etiquetas
- Efemérides (8918)
- Otras Provincias (4657)
- Curiosidades Históricas (2855)
- Década de 1920 (2716)
- otros paises (2467)
- Década de 1930 (2382)
- Década de 1910 (1962)
- Sociales (1872)
- Década de 1970 (1806)
- Década de 1900 (1615)
- Década de 1940 (1507)
- Publicidades (1391)
- Deportes en el Recuerdo (1320)
- Década de 1950 (1227)
- Videos (1141)
- Década de 1960 (900)
- Década de 1980 (854)
- Letra chica (689)
- antes de 1900 (659)
- Moda (635)
- Vendimia (602)
- graduados (394)
- solo mujer (286)
- frases (251)
- Conociendo Mendoza (247)
- policiales (238)
- hechos hist. de Mza (221)
- Pioneros de la Vitivinicultura en Mendoza (212)
- Década de 1990 (209)
- Mendoza desde Arriba (110)
- Toponimias (87)
- década del 2000 (77)
- portadas (44)
- coloreadas (37)
- el mundo desde arriba (31)
- bienes patrimoniales (25)
- Constitución de Mendoza (12)
- boletin oficial (12)
- gastronomia (11)
- Joyas sobre Ruedas (5)
- edificios religiosos (3)
domingo, 28 de junio de 2026
EL DÍA EN QUE SAN MARTÍN VOLVIÓ A LA PATRIA: EL REGRESO DEL LIBERTADOR A BUENOS AIRES
El 28 de mayo de 1880, Buenos Aires fue escenario de una de las jornadas más solemnes y conmovedoras de la historia argentina. Treinta años después de su muerte en Boulogne-sur-Mer, Francia, los restos del general José de San Martín regresaban finalmente a la tierra que lo vio nacer, a la patria por la que había entregado gloria, sacrificio y silencio. El traslado se realizó a bordo del transporte naval Villarino, una nave de la Armada Argentina que hizo su viaje inaugural con una misión cargada de simbolismo: traer de regreso al Padre de la Patria. En Francia, Mariano Balcarce, yerno de San Martín y albacea de su memoria familiar, participó de la entrega de los restos en el puerto de El Havre. Allí comenzó el último viaje del Libertador, no ya como jefe militar de los Andes, sino como símbolo inmortal de la Nación. Antes de llegar a Buenos Aires, el Villarino pasó por Montevideo, donde el féretro recibió honras fúnebres y una profunda adhesión popular. Desde allí, escoltado por fuerzas navales argentinas, avanzó hacia el Río de la Plata hasta quedar frente al puerto porteño. La ciudad aguardaba con emoción, respeto y una multitud silenciosa que sabía que no presenciaba una simple ceremonia: estaba viendo regresar una parte sagrada de su historia. Una embarcación especialmente preparada trasladó el féretro hasta el muelle de las Catalinas, acompañada por numerosas naves menores. En tierra esperaban autoridades civiles, militares, eclesiásticas, diplomáticos, cadetes del Colegio Militar y aspirantes de la Escuela Naval. El recibimiento estuvo marcado por los acordes del Himno Nacional, salvas de artillería y una atmósfera de homenaje absoluto. El sarcófago, formado por varias cajas protectoras, fue cubierto con la bandera del Ejército de los Andes. También se colocaron coronas de palmas de Yapeyú y ramas vinculadas al pino de San Lorenzo, símbolos que unían el nacimiento del héroe, su bautismo de fuego y la epopeya continental. Domingo Faustino Sarmiento tomó la palabra en nombre del Ejército y habló de reparación histórica. Luego, la marcha continuó hacia la estatua ecuestre del Libertador en la Plaza San Martín, donde el presidente Nicolás Avellaneda pronunció su discurso. También participaron otras autoridades, en una jornada atravesada por el fervor patriótico y por la necesidad de reconciliar a la Argentina con uno de sus hijos más grandes. Después, el cortejo avanzó hacia la Catedral Metropolitana de Buenos Aires, donde aguardaban el arzobispo Federico Aneiros y el clero. Allí se realizaron ceremonias religiosas, honores oficiales y una vigilia solemne. Bartolomé Mitre y el poeta Carlos Guido Spano permanecieron durante la noche junto a los restos del Gran Capitán. El mausoleo, ubicado en el sector derecho de la Catedral, fue concebido con una fuerte carga simbólica. Su conjunto escultórico presenta figuras alegóricas de Argentina, Chile y Perú, las naciones vinculadas a la gesta sanmartiniana. En la parte superior se evocan elementos inseparables de su figura: el sable corvo, el sombrero y el capote de campaña. Allí, bajo la solemnidad de la piedra, el bronce, el mármol y la memoria, quedó instalado el descanso definitivo del Libertador. En ese mismo ámbito también se recuerda a otros protagonistas de la independencia, como Tomás Guido y Juan Gregorio de Las Heras, además del Soldado Desconocido de la Independencia, presencia silenciosa que representa a todos aquellos que dieron su vida sin nombre propio, pero con una causa inmensa: la libertad. Aquel día de 1880 no fue solamente el regreso de unos restos mortales. Fue el regreso de una deuda. Fue la Argentina inclinando la cabeza ante el hombre que cruzó los Andes, liberó pueblos, renunció al poder y eligió el silencio antes que la vanidad. San Martín volvió sin pedir nada. Y la patria, al fin, lo recibió como debía: con honor, memoria y eternidad. #SanMartín #JoséDeSanMartín #Libertador #PadreDeLaPatria #HistoriaArgentina #CatedralMetropolitana #BuenosAiresAntigua #EjércitoDeLosAndes #Villarino #MausoleoSanMartín #Patria #Independencia #MendozAntigua #ArgentinaHistory #SanMartin #Liberator #ArgentineHistory #HistoryLovers #SouthAmericanHistory #Independence #HistoricBuenosAires
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario