martes, 20 de octubre de 2026

20 DE OCTUBRE DE 1830 - ¡726 CEPAS VIEJAS Y UN DOCUMENTO DE 1830! EL EXTRAORDINARIO INVENTARIO QUE REVELÓ LOS SECRETOS DE LAS VIÑAS MENDOCINAS HACE CASI DOS SIGLOS


¡Mucho antes de que el Malbec conquistara los mercados internacionales y Mendoza se transformara en una de las grandes capitales mundiales del vino, nuestros antepasados ya cultivaban la vid mediante técnicas que habían evolucionado durante generaciones! ¡EL 20 DE OCTUBRE DE 1830,  UN INVENTARIO DE BIENES DE DON FRANCISCO CORIA DEJABA REGISTRADO UN TESTIMONIO EXTRAORDINARIO SOBRE LA VITIVINICULTURA MENDOCINA: LA EXISTENCIA DE 726 CEPAS DE UVA DE CABEZA QUE SE ENCONTRABAN VIEJAS Y MUY MAL PLANTADAS! El documento original, identificado en el Archivo Histórico de Mendoza bajo la Carpeta 9, Documento 5, Folio 8, constituye una valiosa evidencia de las condiciones en que se desarrollaba una actividad que ya formaba parte esencial de la economía cuyana. ¡PERO LO MÁS FASCINANTE DE AQUEL REGISTRO ES QUE NOS PERMITE DESCUBRIR CÓMO ERAN LOS VIÑEDOS ANTES DE LOS ALAMBRES, LAS GRANDES BODEGAS INDUSTRIALES Y LA MODERNIZACIÓN AGRÍCOLA! Las llamadas «cepas de cabeza», conocidas también como plantas cultivadas en vaso, crecían mediante un sistema de poda que les daba una estructura relativamente baja y abierta. Algunas se sostenían mediante estacas de madera llamadas rodrigones, mientras otras se desarrollaban sin esos soportes permanentes. Existían, además, los cultivos de bracero, cuyos sarmientos se conducían utilizando varillas de sauce y álamo, y los tradicionales parrales encatrados, sostenidos por estructuras de madera. ¡UNA INVESTIGACIÓN DEL HISTORIADOR PABLO LACOSTE, BASADA EN MÁS DE 400.000 DATOS DOCUMENTALES, REVELÓ QUE APROXIMADAMENTE TRES DE CADA CUATRO CEPAS CULTIVADAS EN LAS VIÑAS CUYANAS UTILIZABAN EL SISTEMA DE CABEZA! En estas plantaciones predominaba la uva negra, vinculada con la antigua variedad criolla chica, mientras que el moscatel era especialmente frecuente en los braceros y parrales. La investigación también demuestra que los viñedos deteriorados, como el de Francisco Coria, no representaban necesariamente la situación general de la viticultura regional: numerosos agricultores desarrollaban prácticas cuidadosas de poda, conducción y mantenimiento. ¡Y AQUÍ RESIDE EL ENORME VALOR HISTÓRICO DE AQUELLAS 726 CEPAS! Su descripción nos acerca a una Mendoza de agricultores, acequias, herramientas manuales, arrieros y carretas, donde cada planta representaba trabajo, conocimientos transmitidos entre generaciones y posibilidades de sustento. Los documentos de aquella época muestran cómo la tierra, el agua y las técnicas agrícolas fueron dando forma a una identidad productiva que, décadas después, experimentaría una transformación extraordinaria con la llegada de nuevas variedades, sistemas de conducción y tecnologías vitivinícolas. ¡AQUEL 20 DE OCTUBRE DE 1830, SIN IMAGINARLO, UN SENCILLO INVENTARIO ESTABA DEJANDO PARA LA POSTERIDAD UNA PEQUEÑA PERO EXTRAORDINARIA PIEZA DE LA HISTORIA DEL VINO MENDOCINO! Porque detrás de las grandes bodegas y de los prestigiosos vinos actuales también existe la memoria de miles de agricultores anónimos y de antiguos viñedos que contribuyeron a construir la identidad de nuestra provincia. #MendozAntigua #Mendoza1830 #HistoriaDeMendoza #EfeméridesMendocinas #Vitivinicultura #HistoriaDelVino #ViñedosAntiguos #VinoArgentino #PatrimonioHistórico #ArchivoHistóricoDeMendoza #WineHistory #MendozaHistory #ArgentineWine #HistoricVineyards #WineHeritage #ViticultureHistory. Fuente: Archivo Histórico de Mendoza, inventario de Francisco Coria, 20/10/1830, Carpeta 9, Documento 5, Folio 8. Pablo Lacoste, «Parrales, braceros y cepas de cabeza: el arte de cultivar la viña en Mendoza y San Juan (1561-1869)», revista Historia, vol. 43, n.º 1, 2010, pp. 5-40, especialmente p. 14.

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