lunes, 18 de mayo de 2026

MENDOZA 1824: LA MONEDA MALDITA QUE ENCENDIÓ LA FURIA DEL PUEBLO CONTRA EL GOBERNADOR MOLINA (Imagen Ilustrativa)


En la Mendoza de los primeros años independientes, la crisis no solo se sentía en la política: también se llevaba en el bolsillo. Faltaba numerario, el comercio estaba paralizado, las familias tenían dificultades para las compras más simples y la moneda buena desaparecía de la circulación. La provincia atravesaba un verdadero laberinto económico. A mediados de 1822, durante el gobierno de Pedro Molina, Mendoza decidió buscar una salida desesperada: crear una casa de moneda provincial, conocida como “El Cuño”, para acuñar moneda propia. Según estudios publicados por la Revista del Museo de La Plata, Molina pidió autorización a la Junta Representativa para establecer ese cuño provincial con el objetivo de enfrentar la escasez de dinero que ahogaba la vida comercial mendocina. Pero lo que nació como solución terminó convirtiéndose en pesadilla. La falsificación de moneda se multiplicó, la confianza pública se desplomó y la llamada moneda feble —débil, sospechosa, de bajo valor o adulterada— empezó a envenenar las transacciones. IFINRA, en un trabajo especializado sobre las monedas acuñadas y reselladas por Mendoza entre 1822 y 1824, recuerda que el problema llegó al extremo de provocar un alzamiento contra el gobernador Molina. La situación fue tan grave que el gobierno mendocino buscó auxilio fuera de la provincia. Una de las opciones fue comprar al Gobierno de Buenos Aires mil pesos en décimos de cobre, para reemplazar la moneda feble que trababa el comercio. El ministro de Hacienda porteño, Manuel José García, respondió que no había impedimento para vender esa moneda de cobre, pero la operación nunca llegó a concretarse por el rápido deterioro de los acontecimientos. La desconfianza ya era imparable. Las medidas de la Legislatura y del Gobierno no alcanzaron para frenar la falsificación. En diciembre de 1822, el propio gobierno de Molina había ordenado que la moneda provincial circulara obligatoriamente y estableció castigos severísimos contra quienes la falsificaran, incluso pena de muerte y confiscación de bienes. Pero ninguna ley pudo devolverle valor a una moneda en la que el pueblo ya no creía. La crisis monetaria golpeó al comercio, a los precios, a los pequeños pagos y a la vida cotidiana. Lo que parecía un asunto técnico —acuñar piezas, resellar monedas, cambiar metales— terminó siendo una bomba política. Finalmente, la caída de Molina cerró aquel capítulo turbulento. La moneda mala fue sustituida por piezas de oro y plata de mejor ley, pero la herida quedó abierta: Mendoza había aprendido, de la manera más dura, que una moneda sin confianza puede derribar gobiernos. No fue solo una crisis económica. Fue una rebelión nacida del bolsillo del pueblo. Una guerra silenciosa entre metal, falsificación, comercio y poder. Porque cuando el dinero pierde su valor, también empieza a perderlo la autoridad que lo emite. #Mendoza1824 #PedroMolina #MonedaFeble #ElCuño #CasaDeMoneda #HistoriaDeMendoza #CrisisMonetaria #MendozaAntigua #HistoriaArgentina #NumismaticaArgentina #Cuyo #GobiernoDeMendoza #Falsificacion #MendozAntigua #MendozaHistory #ArgentineHistory #MonetaryCrisis #Numismatics #CurrencyHistory #PoliticalHistory

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