Esta imagen rescata una escena poderosa de la Mendoza productiva de comienzos del siglo XX: Rafael Sanmartino, propietario y viticultor destacado de Guaymallén, aparece conduciendo un tractor con arado en uno de sus predios de cultivo. La fotografía pertenece a la Colección Cerezo-Sanmartino y está resguardada por el Archivo de Fotografía Histórica de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, donde se conserva como parte del patrimonio visual mendocino. La escena no muestra solamente a un hombre trabajando la tierra: revela también una estrategia económica típica de ciertos productores fuertes de la época. Según la ficha de la imagen, estos grupos buscaban repartir sus tierras en distintos puntos de la provincia para reducir riesgos frente a las inclemencias climáticas. Y no se quedaban únicamente con la vid: además del viñedo, solían diversificar con forrajes, olivares y ganado vacuno, construyendo explotaciones más amplias y resistentes. El contexto ayuda a entender por qué esta foto resulta tan valiosa. En el siglo XX, Guaymallén se consolidó como uno de los grandes pilares de la vitivinicultura mendocina: su cercanía con la Ciudad de Mendoza lo convirtió en una zona clave de viñedos, bodegas, servicios y residencia, y la llegada del ferrocarril aceleró todavía más su expansión al permitir que el vino llegara con mayor rapidez a los grandes centros consumidores del país. También desde el punto de vista técnico la imagen es fascinante. La descripción del archivo señala que se trata de un vehículo de trabajo agrícola con tracción en el eje trasero, con ruedas de hierro y sistema especial para ganar adherencia en terrenos difíciles. Delante, las ruedas metálicas recuerdan a las usadas en antiguos vagones, mientras que el conjunto se completa con un arado de dos rejas, regulable en profundidad. Más que una simple máquina, era una herramienta de modernización en un agro que empezaba a incorporar tecnología para ganar eficiencia y escala. Por eso esta fotografía vale tanto: porque no retrata solo a Rafael Sanmartino, sino un momento en que el campo mendocino empezaba a dejar atrás métodos más tradicionales para abrazar la mecanización, la diversificación y una idea más ambiciosa de progreso rural. Es la imagen de una provincia que no solo cultivaba viñas, sino también futuro. Esta última lectura es una interpretación histórica basada en la ficha de la imagen y en el desarrollo productivo de Guaymallén. #Guaymallén #Mendoza #Vitivinicultura #RafaelSanmartino #HistoriaMendocina #CampoMendocino #TractorAntiguo #Patrimonio #MemoriaHistórica #MendozAntigua
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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domingo, 15 de marzo de 2026
El viñatero que se subió al futuro: la foto de Guaymallén que muestra cómo Mendoza empezó a mecanizar el campo.
Esta imagen rescata una escena poderosa de la Mendoza productiva de comienzos del siglo XX: Rafael Sanmartino, propietario y viticultor destacado de Guaymallén, aparece conduciendo un tractor con arado en uno de sus predios de cultivo. La fotografía pertenece a la Colección Cerezo-Sanmartino y está resguardada por el Archivo de Fotografía Histórica de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, donde se conserva como parte del patrimonio visual mendocino. La escena no muestra solamente a un hombre trabajando la tierra: revela también una estrategia económica típica de ciertos productores fuertes de la época. Según la ficha de la imagen, estos grupos buscaban repartir sus tierras en distintos puntos de la provincia para reducir riesgos frente a las inclemencias climáticas. Y no se quedaban únicamente con la vid: además del viñedo, solían diversificar con forrajes, olivares y ganado vacuno, construyendo explotaciones más amplias y resistentes. El contexto ayuda a entender por qué esta foto resulta tan valiosa. En el siglo XX, Guaymallén se consolidó como uno de los grandes pilares de la vitivinicultura mendocina: su cercanía con la Ciudad de Mendoza lo convirtió en una zona clave de viñedos, bodegas, servicios y residencia, y la llegada del ferrocarril aceleró todavía más su expansión al permitir que el vino llegara con mayor rapidez a los grandes centros consumidores del país. También desde el punto de vista técnico la imagen es fascinante. La descripción del archivo señala que se trata de un vehículo de trabajo agrícola con tracción en el eje trasero, con ruedas de hierro y sistema especial para ganar adherencia en terrenos difíciles. Delante, las ruedas metálicas recuerdan a las usadas en antiguos vagones, mientras que el conjunto se completa con un arado de dos rejas, regulable en profundidad. Más que una simple máquina, era una herramienta de modernización en un agro que empezaba a incorporar tecnología para ganar eficiencia y escala. Por eso esta fotografía vale tanto: porque no retrata solo a Rafael Sanmartino, sino un momento en que el campo mendocino empezaba a dejar atrás métodos más tradicionales para abrazar la mecanización, la diversificación y una idea más ambiciosa de progreso rural. Es la imagen de una provincia que no solo cultivaba viñas, sino también futuro. Esta última lectura es una interpretación histórica basada en la ficha de la imagen y en el desarrollo productivo de Guaymallén. #Guaymallén #Mendoza #Vitivinicultura #RafaelSanmartino #HistoriaMendocina #CampoMendocino #TractorAntiguo #Patrimonio #MemoriaHistórica #MendozAntigua
La reforma del 15 de Marzo de 1898 que cambió para siempre el Estado argentino
El 15 de marzo de 1898 quedó marcada una fecha clave en la historia institucional argentina: ese día se aprobó una reforma parcial de la Constitución Nacional de 1853, que introdujo cambios importantes en la organización del Poder Ejecutivo. Entre sus efectos más recordados estuvo la ampliación del número de ministerios nacionales, una decisión que buscó adaptar el Estado a un país que crecía, se modernizaba y enfrentaba nuevas demandas administrativas. Hasta entonces, la Constitución preveía cinco ministerios. Con la reforma de 1898, ese esquema se amplió a ocho carteras, y poco después la Ley 3727, sancionada en octubre de ese mismo año, organizó formalmente los nuevos despachos: Interior, Relaciones Exteriores y Culto, Hacienda, Justicia e Instrucción Pública, Guerra, Marina, Agricultura y Obras Públicas. Es decir, los rubros de Marina, Agricultura y Obras Públicas pasaron a tener entidad ministerial propia dentro de una estructura estatal más compleja. La reforma no fue un detalle menor. Reflejaba una Argentina de fines del siglo XIX que necesitaba un aparato estatal más especializado para atender cuestiones cada vez más decisivas: la expansión agroexportadora, la infraestructura, la administración del territorio y el fortalecimiento de áreas estratégicas vinculadas al desarrollo económico y a la defensa. En otras palabras, no fue solo una modificación jurídica: fue también una señal del país que la dirigencia de la época buscaba construir. Esta última lectura es una interpretación histórica basada en el contenido de la reforma y en la reorganización ministerial posterior. La propia documentación parlamentaria identifica esta reforma como una reforma parcial de la Constitución, convocada por la Ley 3507 y sancionada durante el segundo período presidencial de Julio A. Roca. Desde entonces, 1898 quedó asociado a uno de los primeros grandes rediseños del funcionamiento del Estado nacional argentino. #ConstituciónNacional #ReformaDe1898 #HistoriaArgentina #EstadoArgentino #JulioARoca #Ministerios #ObrasPúblicas #Agricultura #Marina #MendozAntigua
La postal olvidada de Nueva York antes del ruido: así era la vida rural en 1890 cerca de Binghamton
Esta imagen de 1890 nos devuelve a un mundo muy distinto al de la gran ciudad moderna: una pequeña finca rural en las cercanías de Binghamton, en el estado de Nueva York, donde la vida todavía seguía el ritmo de la tierra, los animales y el trabajo familiar. Mientras Nueva York capital avanzaba a toda velocidad con su industrialización y su crecimiento urbano, en el interior del estado persistía un paisaje mucho más austero y pausado, marcado por las tareas del campo y por una economía de base agrícola. La escena muestra a una familia junto a su ganado frente a una modesta cabaña de madera, una postal que resume la vida cotidiana en buena parte del sur del estado a fines del siglo XIX. En esa región, la agricultura, la ganadería y el aprovechamiento de los recursos forestales tuvieron un papel muy importante durante gran parte del siglo XIX, antes de que la expansión del transporte y la industria modificara de manera profunda la economía local. Binghamton, ubicada cerca de la frontera con Pensilvania, había comenzado a transformarse desde décadas antes gracias a las mejoras en el transporte. La ciudad prosperó después de la conexión del Chenango Canal con el Erie Canal en 1837 y, más tarde, con la llegada del Erie Railroad en 1848, factores que impulsaron su desarrollo industrial. Ese cambio convirtió a Binghamton en un nodo cada vez más importante de circulación, comercio y manufactura. Por eso esta foto tiene un valor especial: no solo muestra una casa de campo, sino el contraste entre dos tiempos históricos. Por un lado, el mundo rural tradicional; por el otro, el avance de los ferrocarriles, los molinos, los talleres y las fábricas que ya empezaban a redibujar la región. Es, en definitiva, una imagen del instante en que la vieja vida campesina aún resistía, mientras la modernidad comenzaba a empujar desde el horizonte. Esta última lectura es una interpretación histórica apoyada en el contexto económico y de transporte de Binghamton en el siglo XIX. #Binghamton #NuevaYork #HistoriaRural #VidaDeCampo #SigloXIX #MemoriaHistórica #ArchivoFotográfico #EstadosUnidos #HistoriaVisual #MendozAntigua
15 de Marzo de 1913. En Buenos Aires, se funda el Club Atlético All Boys.
15 de Marzo de 1913 - All Boys cumple años: la historia del club de Floresta que nació del barrio y se volvió pasión eterna
El 15 de marzo de 1913 nació en Buenos Aires el Club Atlético All Boys, una institución que con el paso del tiempo se transformó en uno de los grandes símbolos del barrio de Floresta y del ascenso argentino. La propia entidad recuerda esa fecha como el inicio oficial de una historia construida por un grupo de jóvenes entusiasmados por el fútbol, cuando todavía no imaginaban que aquel sueño barrial iba a convertirse en una pasión que atravesaría generaciones. All Boys surgió en una época en la que muchos clubes argentinos adoptaban nombres en inglés, y su identidad quedó ligada desde el comienzo a la juventud de sus fundadores. Con el tiempo, el club se afianzó como una referencia deportiva y social del oeste porteño, con fuerte arraigo en Floresta y también en barrios cercanos. En su reconstrucción histórica, distintas fuentes coinciden en que el proyecto comenzó impulsado por un grupo de amigos, y que muy pronto pasó de ser una simple ilusión futbolera a una marca profunda en la vida del barrio. La historia deportiva de All Boys también tiene peso propio. El club celebra más de un siglo de trayectoria y su museo oficial resume que compitió durante décadas en distintas categorías del fútbol argentino, con campañas, ascensos y momentos que consolidaron su lugar en la memoria popular. Por eso hablar de All Boys no es solo hablar de fútbol: es hablar de pertenencia, tribuna, familia y barrio. A más de cien años de aquella fundación, el “Albo” sigue siendo mucho más que una camiseta blanca y negra. Es una parte viva de Buenos Aires, una institución centenaria que nació desde abajo, con espíritu amateur, y terminó convirtiéndose en una de las identidades más queridas y reconocibles del fútbol porteño. Esa lectura sobre su peso simbólico es una interpretación a partir de su historia institucional y su permanencia en la cultura futbolera argentina. #AllBoys #Floresta #HistoriaDelFútbol #FútbolArgentino #BuenosAires #Ascenso #ClubesHistóricos #PasiónAlba #Barrio #MemoriaFutbolera #mendozantigua
La mansión secreta de Palermo Chico que pasó de joya privada a residencia real de Bélgica
La mansión secreta de Palermo Chico que pasó de joya privada a residencia real de Bélgica
En esta imagen de la Buenos Aires de los años 30 aparece una de las residencias más refinadas y elegantes de la ciudad: la Residencia Tornquist, una obra encargada en 1928 al arquitecto Alejandro Bustillo por Carlos Alfredo Tornquist, hijo del empresario y banquero Ernesto Tornquist. La casa fue concebida dentro de un lenguaje académico de raíz francesa, con una impronta neoclásica que todavía hoy la convierte en una pieza sobresaliente del paisaje de Palermo Chico. La mansión fue inaugurada en 1930, pero la familia Tornquist la habitó durante muy poco tiempo. Distintas reseñas históricas coinciden en que apenas permanecieron allí unos dos años, hasta que la propiedad fue vendida al gobierno de Bélgica. Desde entonces, el edificio quedó ligado a la representación diplomática de ese país en la Argentina. Ubicada en Rufino de Elizalde 2830, la residencia funciona en la actualidad como casa oficial del embajador de Bélgica en Buenos Aires. Incluso en actividades públicas recientes, como la Noche de las Embajadas, la Cancillería argentina la presentó en esa dirección y la describió como un espacio visitable por su valor histórico y arquitectónico. Más que una simple mansión, esta residencia representa una época en la que Buenos Aires buscaba parecerse a las grandes capitales europeas. Su fachada simétrica, su aire palaciego y su ubicación privilegiada resumen el esplendor de una ciudad que quiso exhibir poder, sofisticación y linaje a través de su arquitectura. Y tal vez por eso sigue fascinando: porque no es solo una casa, sino una postal viva de la alta sociedad porteña y de la historia diplomática que todavía late detrás de sus muros. Esta última lectura es una interpretación basada en su estilo, su historia y su función posterior #ResidenciaTornquist #BuenosAires #PalermoChico #AlejandroBustillo #Arquitectura #Patrimonio #Historia #EmbajadaDeBélgica #Mansiones #MemoriaUrbana #mendozantigua
El 15 de Marzo de 1995, en Ramallo, provincia de Buenos Aires, MUERE Carlos Saúl Facundo Menem Jr.
1923 - Cuando el tren llevaba el progreso al Valle de Uco: la histórica carga entre Zapata y Tupungato
La frase que te obliga a dejar de prometer y empezar a hacer
La frase que te obliga a dejar de prometer y empezar a hacer
Hay frases que no solo inspiran: también incomodan. Esta, atribuida a Georges Clemenceau, va directo al corazón de quienes sueñan mucho, hablan poco… o hablan mucho y hacen poco. Saber qué querés ya es un desafío. Decirlo en voz alta exige valentía. Pero lo más difícil de todo es sostener esa palabra con hechos. Ahí se separan los que solo desean de los que realmente están dispuestos a cambiar su vida. Porque querer algo de verdad no es imaginarlo un rato. Es tomar posición. Es animarse. Es actuar. Y en un mundo lleno de excusas, eso sigue siendo un acto de coraje. “Es preciso saber lo que se quiere; cuando se quiere, hay que tener el valor de decirlo, y cuando se dice, es menester tener el coraje de realizarlo. #FraseDelDía #Coraje #Acción #Valor #Decisión #Motivación #Actitud #Inspiración #Voluntad #Reflexión #mendozantigua
15 de Marzo de 1928 - La elección que se peleó en la calle
15 de Marzo de 1928 - La elección que se peleó en la calle: así fue la campaña feroz que devolvió a Yrigoyen al poder (Imagen Ilustrativa)
La campaña presidencial de 1928 fue una de las más intensas, agitadas y ásperas de la historia argentina. A medida que se acercaban los comicios del 1 de abril, el clima político se volvía cada vez más tenso, con choques entre militantes, provocaciones y un nivel de confrontación que llevó a los yrigoyenistas a decidir, dos semanas antes de la votación, la suspensión de los actos públicos para evitar nuevos incidentes. Ese dato aparece mencionado en estudios sobre la campaña que devolvió a Hipólito Yrigoyen a la presidencia. Hasta entonces, la maquinaria electoral se había desplegado con toda su fuerza. Los seguidores de Yrigoyen inundaron las calles con su imagen: afiches, retratos, estampas populares y una construcción simbólica que lo mostraba cercano al pueblo, muchas veces tomando mate o cubierto con un poncho, como forma de reforzar su perfil austero, criollo y casi mítico. La campaña también descansó en la acción permanente de los comités radicales, que trabajaban barrio por barrio repartiendo ayuda, gestionando favores y consolidando una red política que fue decisiva en el éxito electoral. Esa lógica formaba parte del modo de hacer política de la Unión Cívica Radical en aquellos años. La elección terminó siendo un triunfo arrollador. En los comicios del 1 de abril de 1928, Yrigoyen obtuvo cerca del 57% del voto popular y una clara mayoría en el Colegio Electoral, regresando así a la presidencia después del gobierno de Marcelo T. de Alvear. El resultado confirmó no solo su vigencia, sino también la enorme capacidad de movilización del yrigoyenismo, incluso en un escenario cargado de violencia y polarización. Recordar aquella campaña es volver a una Argentina donde la política se vivía con pasión extrema, en la calle, en los comités y en los cuerpos. No fue solo una elección: fue una batalla simbólica por el liderazgo popular, en un país que ya empezaba a mostrar las fisuras y los enfrentamientos que marcarían las décadas siguientes. #Yrigoyen #Elecciones1928 #HistoriaArgentina #UCR #CampañaElectoral #PolíticaArgentina #MemoriaHistórica #ComitésRadicales #Democracia #MendozAntigua
15 de Mazo de 1975, Muere Aristóteles Sócrates Onassis.
⚓ El 15 de marzo de 1975 murió en Francia Aristóteles Sócrates Onassis, uno de los empresarios más célebres del siglo XX.
🌍 Nacido en Esmirna en 1906, emigró a la Argentina en 1923, donde inició sus primeros negocios con tabaco y obtuvo la ciudadanía. Ese paso fue clave para reunir capital y proyectarse internacionalmente.
🚢 Con el tiempo construyó la mayor flota naviera privada del mundo, especializada en transporte petrolero, que le dio enorme poder económico y político.
💎 Su vida estuvo marcada por el glamour y el escándalo: matrimonio con Athina Livanos, relación con Maria Callas y boda en 1968 con Jacqueline Kennedy, que lo colocó en el centro de la prensa mundial.
💔 La muerte de su hijo Alexander en 1973 lo golpeó profundamente. Dos años después falleció y fue enterrado en su isla de Skorpios.
✨ Onassis encarnó la mezcla de ambición, lujo, tragedia y poder, convirtiéndose en un símbolo de los grandes magnates del siglo pasado.
sábado, 14 de marzo de 2026
Cuando los terremotos eran misterio y castigo: cómo griegos y romanos intentaron explicar la furia de la Tierra
Cuando los terremotos eran misterio y castigo: cómo griegos y romanos intentaron explicar la furia de la Tierra
Desde mucho antes de la ciencia moderna, la humanidad ya buscaba entender por qué la tierra tiembla, los volcanes estallan y el paisaje cambia. Buena parte de las ideas que dominaron Occidente sobre estos fenómenos nació en la Antigüedad clásica, especialmente entre pensadores griegos y romanos. Durante siglos, terremotos y volcanes fueron vistos como fenómenos emparentados, producto de fuerzas internas de la Tierra que todavía no podían explicarse con herramientas científicas modernas. Entre los primeros intentos de explicación aparece Tales de Mileto, que sostenía que la Tierra flotaba sobre el agua y que los temblores se producían por movimientos bruscos en ese soporte. Otros pensadores ofrecieron hipótesis distintas: Anaxímenes hablaba de derrumbes bajo la corteza, mientras que autores como Demócrito asociaban los terremotos al movimiento de aire y agua en el interior del planeta. Estas interpretaciones hoy pueden parecer ingenuas, pero fueron pasos decisivos en el esfuerzo por buscar causas naturales y no solo respuestas míticas. Con Platón y Aristóteles, esas ideas tomaron una forma más compleja. Platón imaginaba una Tierra atravesada por cavidades y canales por donde circulaban barro, agua, fuego y aire. Aristóteles, por su parte, pensaba que los terremotos se vinculaban con vientos encerrados bajo tierra que, al comprimirse y buscar salida, producían sacudidas. Aunque hoy sabemos que la causa real está ligada al movimiento de placas tectónicas, estas teorías fueron extraordinariamente influyentes y sobrevivieron, con variantes, durante muchos siglos. Los romanos también avanzaron en la observación de estos fenómenos. Autores de la Antigüedad notaron que los sismos no afectaban siempre a toda la Tierra al mismo tiempo, sino que podían concentrarse en regiones concretas. Estrabón, por ejemplo, relacionó con gran inteligencia volcanes y terremotos, observando que después de ciertas erupciones la actividad sísmica parecía disminuir, como si la presión interna encontrara una vía de escape. Esa asociación entre fuego interior, cavidades subterráneas y explosiones naturales marcaría el pensamiento occidental hasta bien entrado el siglo XIX. Pero la Antigüedad clásica no solo pensó los terremotos: también empezó a comprender que la Tierra cambia con el tiempo. Allí aparece una idea revolucionaria para su época. En textos antiguos ya se insinuaba que el mar podía ocupar tierras antes secas, o que podían hallarse restos marinos lejos de la costa, señales de que el planeta no había sido siempre igual. Esa intuición sobre la transformación del paisaje fue muy poderosa porque rompía con la idea de un mundo fijo e inmutable. El poeta romano Ovidio dejó una de las formulaciones más sugerentes de esa visión al describir un mundo en permanente cambio. Siglos antes de la geología moderna, ya aparecía la intuición de que la tierra, el mar y las montañas no eran escenarios eternos, sino realidades sometidas a transformaciones profundas. Del mismo modo, la tradición antigua atribuida a Pitágoras y otros pensadores insistía en que en la naturaleza nada permanece idéntico para siempre, sino que todo se modifica y adopta nuevas formas. Esa mirada naturalista tardó muchísimo en imponerse por completo. Incluso en la Edad Moderna, varias de estas ideas seguían generando resistencias religiosas e intelectuales. El naturalista Buffon, por ejemplo, chocó con censuras en el siglo XVIII por sostener interpretaciones de la historia natural que cuestionaban lecturas literales de la creación. En otras palabras: muchas intuiciones que ya estaban presentes en griegos y romanos tardaron siglos en ser aceptadas plenamente. Por eso mirar hoy estas viejas teorías no es reírse de sus errores, sino admirar un esfuerzo inmenso: el intento de explicar la violencia de la naturaleza con observación, razón e imaginación. Antes de los sismógrafos, antes de la tectónica de placas y antes de la geología moderna, los antiguos ya habían empezado a hacerse la gran pregunta: qué fuerzas ocultas transforman la Tierra bajo nuestros pies. Y en esa pregunta, imperfecta pero valiente, comenzó una parte esencial de la historia de la ciencia. #Terremotos #HistoriaDeLaCiencia #AntigüedadClásica #Aristóteles #Platón #Ovidio #Geología #FenómenosNaturales #MemoriaHistórica #MendozAntigua
El apretón de manos que intentó cerrar una grieta histórica: Perón y Balbín, cara a cara en la Argentina de 1972
El apretón de manos que intentó cerrar una grieta histórica: Perón y Balbín, cara a cara en la Argentina de 1972
Esta imagen de Juan Domingo Perón y Ricardo Balbín en Buenos Aires, en 1972, resume uno de los gestos políticos más poderosos de la historia argentina reciente. No fue una simple foto entre dirigentes: fue la escena de un acercamiento impensado entre dos hombres que durante décadas habían representado proyectos enfrentados. El encuentro quedó ligado al clima de reconciliación política que empezó a tomar forma tras el regreso de Perón al país en noviembre de 1972, luego de 17 años de exilio, y se volvió un símbolo de diálogo entre el peronismo y el radicalismo. Ese acercamiento no nació de un día para otro. Venía madurando desde comienzos de los años 70, especialmente a partir de La Hora del Pueblo, el acuerdo multipartidario lanzado en 1970 para exigir una salida electoral y poner fin a la proscripción política. En ese proceso, Balbín fue una figura central del radicalismo y Perón apoyó ese camino desde el exilio, lo que abrió una etapa inédita de conversaciones entre viejos adversarios. La escena de 1972 tomó un valor enorme porque el país arrastraba años de dictadura, violencia y fractura política. Perón se instaló entonces en la casa de Gaspar Campos, en Vicente López, convertida en epicentro de la vida política nacional durante esos días. Allí fue donde el diálogo con Balbín terminó cristalizando en una imagen que muchos leyeron como una señal de madurez y de posible convivencia entre las dos grandes tradiciones populares del país. Con el tiempo, aquella relación adquirió un peso todavía mayor. Balbín sería luego rival de Perón en las elecciones presidenciales de septiembre de 1973, pero incluso en la competencia mantuvo un tono de respeto singular. Y cuando Perón murió, el 1 de julio de 1974, Balbín pronunció una de las despedidas más recordadas de la historia política argentina, consolidando para siempre la idea de que entre ambos se había sellado algo más profundo que una tregua circunstancial. Por eso esta foto vale tanto. Porque no muestra solo un saludo: muestra el instante en que dos líderes que habían encarnado la división argentina entendieron que el país necesitaba otra cosa. En ese apretón de manos había memoria, realismo, respeto y una intuición política que todavía conmueve: la Argentina no podía seguir construyéndose únicamente desde el enfrentamiento. #Perón #Balbín #HistoriaArgentina #GasparCampos #Reconciliación #PolíticaArgentina #MemoriaHistórica #LaHoraDelPueblo #BuenosAires #MendozAntigua
14 de Marzo. Día Blanco. El día en que el amor se devuelve con regalos: la historia del White Day que conquistó Asia
Sin ríos no hay futuro: el 14 de marzo el mundo alza la voz por el agua que sostiene la vida. Día Internacional de Acción por los Ríos.
El pintor que llevó a La Boca al mundo: por qué Quinquela Martín convirtió el puerto en un símbolo argentino
La obra que perforó la cordillera: la reconstrucción del túnel Las Raíces que desafió la montaña y cambió la historia del sur andino
La obra que perforó la cordillera: la reconstrucción del túnel Las Raíces que desafió la montaña y cambió la historia del sur andino. Chile
Esta impactante imagen muestra la reconstrucción del túnel Las Raíces, en Chile, una de las obras de ingeniería más ambiciosas del sur andino y pieza clave del desarrollo ferroviario en la zona cordillerana. Vinculado al histórico proyecto del ramal Púa–Lonquimay, el túnel fue pensado para atravesar la cordillera y consolidar una conexión estratégica en el sur chileno. Las fuentes patrimoniales chilenas indican que los trabajos comenzaron en 1929, se extendieron con interrupciones hasta 1934, y luego continuaron por administración hasta quedar terminados hacia fines de 1938; la obra fue dada por concluida en 1939. El túnel Las Raíces alcanzó una longitud de 4.528 metros, y por eso durante décadas fue presentado como una de las mayores hazañas de la ingeniería chilena. La Dirección de Vialidad de Chile señala que fue terminado en 1939 con esa extensión, una cifra que lo convirtió en una referencia continental para su tiempo. Hay un matiz histórico importante: aunque muchas veces se lo recuerda como parte del imaginario del Ferrocarril Trasandino, el cruce ferroviario por este túnel pertenece específicamente al desarrollo del ramal Púa–Lonquimay / Trasandino del Sur, distinto del famoso Trasandino por Aconcagua que unía Los Andes con Mendoza. La documentación patrimonial de Memoria Chilena precisa que el primer convoy atravesó el túnel el 24 de enero de 1956, cuando todavía continuaban etapas posteriores de la línea hacia Lonquimay. La fotografía también deja ver algo más profundo que una simple obra pública: revela el esfuerzo humano detrás de una infraestructura levantada en condiciones extremas, entre roca, frío, aislamiento y montaña. Por eso Las Raíces no fue solo un túnel: fue una apuesta por integrar territorios, abrir caminos en la cordillera y convertir un paisaje difícil en una vía de comunicación y progreso. #TúnelLasRaíces #Ferrocarril #HistoriaFerroviaria #Chile #Cordillera #IngenieríaHistórica #PúaLonquimay #Patrimonio #MemoriaHistórica #MendozAntigua
14 de Marzo de 1817 - El día en que los gauchos de Güemes frenaron al poder español: la victoria de Gorriti en el Combate del Molino
14 de Marzo de 1817 - El día en que los gauchos de Güemes frenaron al poder español: la victoria de Gorriti en el Combate del Molino
El 14 de marzo de 1817, en plena Guerra de la Independencia, se libró en territorio jujeño el Combate del Molino, una de esas acciones que no siempre ocupan las grandes portadas de la historia, pero que resultaron decisivas en la resistencia del Norte. Allí, fuerzas realistas al mando de José de la Serna fueron derrotadas por el comandante José Francisco Gorriti, que combatía al frente de los célebres gauchos de Güemes. Aquel choque formó parte de un contexto mucho más amplio: la ofensiva realista sobre el norte argentino y la feroz resistencia organizada por Martín Miguel de Güemes, cuya guerra de recursos, emboscadas y hostigamiento permanente desgastó a los ejércitos españoles y les impidió consolidar su avance hacia el sur. El Instituto Nacional Sanmartiniano destaca justamente el papel clave de Güemes y sus gauchos en la defensa del territorio y en la hazaña emancipadora que permitió proteger la retaguardia de la campaña sanmartiniana. En ese marco, la figura de José Francisco “Pachi” Gorriti emerge con fuerza. Una reseña histórica sobre el combate señala que obtuvo un triunfo notable al cargar “con el arrojo más sorprendente” sobre las posiciones realistas, en momentos en que el ejército de La Serna se hallaba acosado en Jujuy por el cerco y las acciones patriotas. No fue una simple escaramuza: fue una muestra concreta del tipo de guerra irregular que terminó volviéndose insoportable para las fuerzas del rey. Recordar el Combate del Molino es volver sobre una verdad esencial de nuestra independencia: no todo se decidió en las grandes batallas famosas. También hubo victorias nacidas del coraje local, del conocimiento del terreno y de hombres anónimos o semianónimos que, junto a caudillos como Güemes, sostuvieron la frontera norte en los momentos más difíciles. En Jujuy y Salta, esa lucha fue decisiva para frenar al enemigo y mantener viva la causa revolucionaria. #CombateDelMolino #JoséFranciscoGorriti #Güemes #GauchosDeGüemes #Jujuy #HistoriaArgentina #Independencia #Patria #Memoria #MendozAntigua
El escudo que cuenta quiénes somos: la historia del blasón mendocino que convirtió al vino, la libertad y la unión en símbolo provincial
El Escudo de Mendoza no es solo una imagen oficial: es una síntesis visual de la identidad histórica, política y productiva de la provincia. Su diseño fue establecido por la Ley Nº 1450, sancionada el 25 de octubre de 1941 y publicada en el Boletín Oficial el 6 de noviembre de ese año. Más tarde, su redacción fue modificada por la Ley 5454 de 1989, texto que hoy aparece reproducido por la propia Provincia de Mendoza. Aunque guarda un claro parentesco con el escudo nacional argentino, el mendocino tiene rasgos propios que lo vuelven inconfundible. La diferencia más notable está en la cornucopia o cuerno de la abundancia, que derrama los frutos de la tierra y claveles del cerro, una alusión directa a la riqueza agrícola mendocina y, en especial, a su tradición vitivinícola. El campo oval está dividido en dos mitades: azul arriba y blanco abajo. En el centro, dos brazos desnudos entrelazan sus manos y sostienen una pica coronada por el gorro frigio rojo, símbolos clásicos de unión, trabajo y libertad. También hay un detalle importante que suele aparecer citado de forma incorrecta: el sol del escudo mendocino no tiene 17 rayos, sino 18 rayos flamígeros y rectos, alternados simétricamente, tal como establece el texto legal vigente. Ese número dialoga con la organización territorial actual de la provincia, que tiene 18 departamentos. A ambos lados del óvalo aparecen las ramas de laurel, emblema de victoria, unidas en la base por el tradicional lazo celeste y blanco. Así, cada elemento del escudo habla de Mendoza: el cielo limpio y la nieve andina en los colores, la fraternidad en las manos enlazadas, la libertad en el gorro frigio, la cultura del trabajo en la pica, y la fertilidad provincial en la cornucopia cargada de frutos. Más que un adorno institucional, el blasón mendocino es una declaración de pertenencia: resume en una sola imagen la memoria republicana, la tradición regional y el orgullo de una provincia construida entre montañas, esfuerzo y viñedos #EscudoDeMendoza #MendozaAntigua #SímbolosProvinciales #HistoriaDeMendoza #IdentidadMendocina #Patrimonio #MemoriaHistórica #Viñedos #Libertad #ProvinciaDeMendoza
El escudo que cuenta quiénes somos: la historia del blasón mendocino que convirtió al vino, la libertad y la unión en símbolo provincial
El Escudo de Mendoza no es solo una imagen oficial: es una síntesis visual de la identidad histórica, política y productiva de la provincia. Su diseño fue establecido por la Ley Nº 1450, sancionada el 25 de octubre de 1941 y publicada en el Boletín Oficial el 6 de noviembre de ese año. Más tarde, su redacción fue modificada por la Ley 5454 de 1989, texto que hoy aparece reproducido por la propia Provincia de Mendoza. Aunque guarda un claro parentesco con el escudo nacional argentino, el mendocino tiene rasgos propios que lo vuelven inconfundible. La diferencia más notable está en la cornucopia o cuerno de la abundancia, que derrama los frutos de la tierra y claveles del cerro, una alusión directa a la riqueza agrícola mendocina y, en especial, a su tradición vitivinícola. El campo oval está dividido en dos mitades: azul arriba y blanco abajo. En el centro, dos brazos desnudos entrelazan sus manos y sostienen una pica coronada por el gorro frigio rojo, símbolos clásicos de unión, trabajo y libertad. También hay un detalle importante que suele aparecer citado de forma incorrecta: el sol del escudo mendocino no tiene 17 rayos, sino 18 rayos flamígeros y rectos, alternados simétricamente, tal como establece el texto legal vigente. Ese número dialoga con la organización territorial actual de la provincia, que tiene 18 departamentos. A ambos lados del óvalo aparecen las ramas de laurel, emblema de victoria, unidas en la base por el tradicional lazo celeste y blanco. Así, cada elemento del escudo habla de Mendoza: el cielo limpio y la nieve andina en los colores, la fraternidad en las manos enlazadas, la libertad en el gorro frigio, la cultura del trabajo en la pica, y la fertilidad provincial en la cornucopia cargada de frutos. Más que un adorno institucional, el blasón mendocino es una declaración de pertenencia: resume en una sola imagen la memoria republicana, la tradición regional y el orgullo de una provincia construida entre montañas, esfuerzo y viñedos #EscudoDeMendoza #MendozaAntigua #SímbolosProvinciales #HistoriaDeMendoza #IdentidadMendocina #Patrimonio #MemoriaHistórica #Viñedos #Libertad #ProvinciaDeMendoza
14 de Abril de 1829 - La carta en la que San Martín le marcó un límite a Lavalle: el día que se negó a alimentar la guerra entre argentinos
En medio de una patria desgarrada por la violencia política, José de San Martín respondió a Juan Galo de Lavalle con una carta tan breve como profunda, en la que dejó en claro su rechazo a las salidas que podían agravar la guerra civil. El Libertador le hizo saber que lamentaba decirle que las medidas transmitidas en nombre de Lavalle por Eduardo Trolé y Juan Andrés Gelly no le parecían capaces de producir el resultado que se buscaba: poner fin a “los males que afligen a nuestra patria desgraciada”. El contexto era explosivo. Tras su frustrado regreso al Río de la Plata, San Martín se encontró con un país atravesado por la crisis abierta luego del derrocamiento y fusilamiento de Manuel Dorrego. Lavalle intentó atraerlo a una salida política y militar de enorme peso, buscando que el prestigio del Libertador ayudara a estabilizar la situación. Pero San Martín, fiel a toda su trayectoria, no quiso intervenir en luchas internas ni volver a desenvainar su espada contra compatriotas. Según la explicación que el propio San Martín dio a Bernardo O’Higgins, el objetivo de Lavalle era que él asumiera el mando del ejército y de la provincia de Buenos Aires para negociar con las demás provincias y garantizar una salida a los responsables del movimiento del 1º de diciembre. El Libertador consideró que ese camino no resolvería el drama nacional. La parte más conmovedora de la respuesta está en su reflexión moral. San Martín le recordó a Lavalle que, en una situación tan grave, una sola víctima que pudiera ahorrarle a su país ya sería un consuelo imborrable, cualquiera fuese el desenlace de la contienda. Allí aparece no solo el militar victorioso de los Andes, sino también un hombre profundamente dolido por la guerra civil y decidido a no ser instrumento de más sangre argentina. Por eso esta carta vale tanto en la historia argentina: no habla de conquistas ni de gloria, sino de límites, responsabilidad y conciencia. San Martín eligió apartarse antes que legitimar una pelea entre hermanos. Y en esa negativa dejó una lección política y moral que todavía hoy conmueve. #SanMartín #Lavalle #CartaHistórica #HistoriaArgentina #GuerraCivil #Dorrego #OHIggins #Memoria #Patria #MendozAntigua
El lenguaje secreto que sostiene al mundo: por qué el 14 de marzo las matemáticas celebran su día
1889 - El mapa que unió a la Argentina sobre rieles: la joya de 1889 que mostraba un país en plena transformación
Este “Mapa de las líneas férreas de la República Argentina” de 1889, obsequiado a los suscriptores de la Guía Kraft, es mucho más que una pieza gráfica antigua: es el retrato de una Argentina que se estaba redibujando a gran velocidad gracias al ferrocarril. A fines del siglo XIX, los rieles no solo conectaban ciudades y puertos: también reorganizaban la economía, impulsaban la expansión agrícola, aceleraban la circulación de personas y mercaderías, y consolidaban el poder de Buenos Aires como gran centro articulador del país. El Museo Nacional Ferroviario recuerda que la red ferroviaria argentina llegó a ocupar un lugar entre las más importantes del mundo, con un peso decisivo en la historia nacional. El año 1889 no es un detalle menor. Fue una etapa de fuerte expansión ferroviaria, en el marco del auge agroexportador y de grandes inversiones en infraestructura. Estudios históricos sobre los ferrocarriles argentinos señalan que en la década de 1880 el Estado y el capital privado empujaron una ampliación intensa de la red, especialmente en la provincia de Buenos Aires y en las zonas ligadas a la producción rural. Ese crecimiento formaba parte del modelo de país que buscaba integrar territorios, poblar regiones y llevar cereales, carnes y materias primas hacia los puertos de exportación. La mención a la Guía Kraft también tiene su valor. Durante décadas, la marca Kraft fue sinónimo de guía comercial, urbana y práctica para miles de argentinos. Que este mapa se entregara como regalo a sus suscriptores muestra hasta qué punto el ferrocarril era percibido como símbolo de modernidad, progreso y orientación territorial. No era solo una información útil: era una manera de imaginar el país. Un mapa ferroviario en 1889 equivalía, en cierto modo, a mostrar cómo funcionaba la nación y hacia dónde se estaba expandiendo. Esta relación entre cartografía, infraestructura y representación del territorio ha sido destacada en trabajos de la Biblioteca Nacional sobre cultura visual y mapas argentinos. Mirar esta pieza hoy produce un impacto especial: deja ver una Argentina pensada desde los rieles, donde cada línea prometía conectar producción, inmigración, comercio y futuro. Pero también permite leer las desigualdades de ese modelo: la red se construyó en gran medida con lógica radial, privilegiando la salida hacia Buenos Aires y los puertos antes que la conexión transversal entre provincias. Aun así, este mapa de 1889 sigue siendo un documento fascinante, porque captura el momento en que el tren parecía capaz de coser la República entera. #Ferrocarril #HistoriaArgentina #Mapa1889 #GuíaKraft #Rieles #Patrimonio #MemoriaHistórica #TrenesArgentinos #PaísEnConstrucción #MendozAntigua
14 de Marzo de 1915 La mañana en que la guerra violó la neutralidad chilena: el final de SMS Dresden
viernes, 13 de marzo de 2026
El terremoto que destruyó la ciudad… y también reinventó su memoria: cómo Mendoza borró su propio pasado (Imagen Ilustrativa)
El terremoto del 20 de marzo de 1861 no solo arrasó con gran parte de la estructura física de Mendoza: también partió en dos su historia urbana, social y simbólica. La catástrofe dejó cerca de 4.500 muertos, desaparecidos y emigrados, y transformó para siempre la relación de los mendocinos con la vieja ciudad colonial. Más que un desastre natural, fue un quiebre que alteró la memoria colectiva, la forma de habitar el espacio y hasta la manera de contar el pasado. Con el tiempo, la ciudad antigua quedó asociada a la ruina, al abandono y a un pasado que las nuevas élites liberales no querían heredar. La Mendoza posterior al sismo comenzó a construirse como una ciudad “nueva”, separada de aquella trama colonial que había quedado bajo los escombros. Investigaciones de la UNCuyo remarcan justamente que el terremoto de 1861 empujó la aparición de una ciudad moderna diferenciada de la “vieja ciudad” destruida. Ese proceso no fue solo material: también fue cultural. Los restos visibles de la ciudad arrasada se redujeron casi por completo. Hoy, las Ruinas de San Francisco son señaladas por el Estado nacional como los únicos restos visibles que se conservan de la ciudad antigua, levantada en el área fundacional y destruida por el terremoto. A eso se suman hallazgos arqueológicos posteriores, como vestigios del Cabildo, de la antigua fuente y de otros edificios religiosos, que permitieron reconstruir parcialmente una historia que durante décadas quedó tapada por el olvido. Después del sismo, la vieja ciudad fue perdiendo centralidad y prestigio. Según la investigación histórica y arqueológica de Daniel Schávelzon, sobre el antiguo Cabildo se instaló luego el matadero, mientras que sucesivas intervenciones urbanas —como nivelaciones, la traza de la Costanera y el entubamiento del Zanjón— terminaron agravando el anegamiento de esa zona. La Cuarta Sección quedó así cada vez más ligada al barro, al desagüe y a un paisaje social que las clases altas preferían dejar atrás. Uno de los aportes más impactantes de estos estudios es que desmontan varias de las leyendas repetidas durante generaciones. No hay base firme para afirmar que el terremoto ocurrió en Viernes Santo, ni que hubiera 7.000 muertos, ni que una novia muriera frente al altar, ni que un jesuita hubiera anunciado la destrucción de Mendoza como castigo divino. La propia investigación arqueológica e histórica muestra que muchas de esas escenas pertenecen más al imaginario construido después que a lo sucedido realmente aquella noche. Por eso, estudiar el terremoto mendocino no consiste solo en medir daños o contar víctimas. También implica entender cómo una sociedad interpreta una tragedia, cómo convierte ciertos relatos en verdades indiscutidas y cómo usa el espacio urbano para recordar… o para borrar. En Mendoza, el sismo de 1861 no destruyó únicamente edificios: también abrió una disputa por la memoria, la identidad y el sentido mismo de la ciudad. #Mendoza1861 #TerremotoDeMendoza #HistoriaDeMendoza #MemoriaUrbana #SanFrancisco #ÁreaFundacional #Patrimonio #CiudadVieja #MemoriaColectiva #MendozAntigua














