martes, 17 de marzo de 2026

17 de Marzo de 1916 - El dique que venció al desierto: la obra monumental que hizo nacer el Alto Valle frutícola


Hay una precisión histórica importante: el 17 de marzo que suele recordarse en esta efeméride corresponde a la colocación de la piedra fundamental del dique en 1910, no a la finalización total de la obra. El Dique Ingeniero Ballester se terminó en 1916, mientras que la expansión de la red secundaria de canales continuó durante los años siguientes, hasta consolidar el gran sistema de riego del Alto Valle. También conviene ajustar otro dato: la Ley de Fomento de los Territorios Nacionales impulsada por Ezequiel Ramos Mexía fue la Ley 5559 de 1908, no de 1906. La transformación empezó a gestarse cuando Ezequiel Ramos Mexía comprendió que el futuro del norte patagónico dependía del agua. En 1907 se creó en General Roca una cooperativa de irrigación y, poco después, el ministro impulsó un plan ambicioso para domar las crecidas del río Neuquén y llevar riego a miles de hectáreas que hasta entonces eran áridas e inciertas. Antes ya existían estudios hidráulicos de César Cipolletti, pero tras su muerte durante el viaje de regreso a la Argentina, el proyecto quedó en manos del ingeniero italiano Decio Severini, que propuso un sistema integral: un dique sobre el Neuquén, un canal principal de riego y un desvío de crecidas hacia la cuenca Vidal, hoy Lago Pellegrini. Con apoyo del presidente José Figueroa Alcorta, la obra comenzó a tomar forma a comienzos de 1910, y el 17 de marzo de ese año se realizó el acto que quedó grabado en la memoria regional: la colocación de la piedra basal. A partir de allí se levantó una infraestructura gigantesca para su tiempo. En 1916, el dique quedó terminado y ese mismo año empezaron a habilitarse canales secundarios como La Picasa y La Lucinda, piezas fundamentales de una red que terminaría de expandirse entre 1928 y 1931. El impacto fue enorme. El Dique Ballester permitió regular el caudal del río Neuquén, alimentar el sistema integral de riego del Alto Valle del Río Negro y del Valle Inferior del río Neuquén, y transformar una región desértica en una zona agrícola de enorme valor productivo. Esa obra fue clave para el despegue de la fruticultura patagónica y todavía hoy sostiene la producción emblemática de peras y manzanas. Además, impulsó el poblamiento y el crecimiento de localidades como Barda del Medio, que nacieron al calor del trabajo, los canales y la nueva economía regional. En lo técnico, el dique sigue asombrando: tiene 17 compuertas de 20 metros de ancho cada una, separadas por 16 pilares de hormigón, con una extensión total de 420 metros sin contar las rampas. Desde allí parte un canal principal de 130 kilómetros, complementado por una vasta red de canales secundarios y terciarios que benefician más de 60.000 hectáreas. No fue solo una obra pública: fue la máquina que cambió para siempre la historia económica, social y geográfica del norte patagónico. #AltoValle #RioNegro #Patagonia #DiqueBallester #Riego #Historia #Efemerides #Memoria #Fruticultura #Legado #mendozantigua 

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