1 de octubre de 1949 – A las tres de la tarde, la Plaza de Tiananmén, en Pekín, se convirtió en escenario de uno de los acontecimientos decisivos del siglo XX. Cerca de 300.000 soldados y civiles se congregaron ante la histórica Puerta de Tiananmén cuando Mao Zedong, recientemente elegido presidente del Gobierno Popular Central, proclamó públicamente la constitución de la República Popular China. La nueva bandera roja de cinco estrellas fue izada durante la ceremonia, seguida por un desfile militar y una gran movilización popular que marcó simbólicamente el nacimiento del nuevo Estado.Hay un detalle histórico que suele repetirse de manera incorrecta: la célebre afirmación atribuida a Mao, “el pueblo chino se ha puesto en pie”, no fue pronunciada por primera vez durante aquella ceremonia del 1 de octubre. Procede de su discurso de apertura ante la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, pronunciado el 21 de septiembre de 1949, diez días antes. El 1 de octubre, la proclamación oficial anunció formalmente que el Gobierno Popular Central de la República Popular China quedaba constituido. Documentos diplomáticos estadounidenses de aquel mismo día conservaron incluso una traducción de esa declaración. Detrás de las banderas y los festejos había décadas de guerras, invasiones y crisis. El enfrentamiento entre el Partido Comunista de China y el Kuomintang nacionalista tenía raíces en 1927, aunque quedó parcialmente desplazado durante la guerra contra Japón y volvió a intensificarse tras 1945. Para 1949, las grandes victorias militares del Ejército Popular de Liberación habían desarticulado buena parte del poder nacionalista en el continente. Por eso, el 1 de octubre no significó literalmente el final instantáneo de la guerra civil: los combates continuaron después de la proclamación y el gobierno de la República de China encabezado por Chiang Kai-shek terminó trasladándose a Taiwán hacia fines de 1949. La revolución también fue presentada por sus dirigentes como una ruptura con más de un siglo de intervenciones extranjeras, guerras, concesiones y pérdida de soberanía que en la historiografía china suele asociarse con el llamado “Siglo de la Humillación”. La creación de la República Popular alteró inmediatamente el equilibrio internacional: el nuevo gobierno quedó bajo conducción comunista en momentos en que comenzaba a estructurarse la Guerra Fría, y la Unión Soviética estableció relaciones diplomáticas con Pekín apenas un día después, el 2 de octubre de 1949. Pero aquella jornada fue apenas el comienzo de una transformación gigantesca y profundamente conflictiva. Durante las décadas siguientes, China atravesó colectivizaciones, campañas políticas y enormes experimentos económicos y sociales. El Gran Salto Adelante, iniciado en 1958, estuvo ligado a la devastadora hambruna de 1959-1961; los cálculos demográficos sobre sus víctimas varían, pero investigaciones académicas hablan de decenas de millones de muertes. Más tarde, la Revolución Cultural, entre 1966 y 1976, produjo persecuciones, purgas, violencia política y una profunda conmoción social. Estas consecuencias forman parte inseparable de la evaluación histórica del período de Mao y muestran que el nuevo régimen surgido en 1949 abrió una etapa de enormes transformaciones, pero también de enormes costos humanos. El propio 1 de octubre tampoco nació inmediatamente como “Fiesta Nacional”: el Gobierno Popular Central adoptó formalmente esa fecha como Día Nacional mediante una resolución del 2 de diciembre de 1949, disponiendo su celebración anual desde 1950. Hoy continúa siendo la principal conmemoración estatal de la República Popular China. A 77 años de aquella tarde de 1949, el país nacido frente a Tiananmén se ha convertido en una de las mayores potencias económicas y geopolíticas del planeta: el Banco Mundial situó su producto interno bruto de 2025 en aproximadamente 19,5 billones de dólares. La China actual es profundamente distinta de aquella nación devastada por décadas de guerra, pero el punto de partida político del Estado que conocemos hoy continúa fechado en aquel 1 de octubre, cuando una multitud reunida en Pekín presenció una proclamación que modificó para siempre la historia de Asia y el equilibrio mundial. Fuente de origen: Gobierno de la República Popular China – registro histórico de la ceremonia fundacional y resolución del Día Nacional; Office of the Historian, U.S. Department of State – Foreign Relations of the United States, 1949; Wilson Center – History and Public Policy Program; Biblioteca del Congreso de Estados Unidos; British Medical Journal/PMC; The National Archives del Reino Unido; Banco Mundial. #China #Historia #MaoZedong #RepublicaPopularChina #Tiananmen #Pekin #1DeOctubre #GuerraCivilChina #SigloXX #HistoriaMundial #Efemerides #FotografiaHistorica #ChinaHistory #MaoZedong #PeoplesRepublicOfChina #TiananmenSquare #Beijing #ChineseHistory #WorldHistory #ColdWar #October1 #HistoricalPhotography
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jueves, 1 de octubre de 2026
1 DE OCTUBRE DE 1949 – EL DÍA EN QUE NACIÓ LA REPÚBLICA POPULAR CHINA: 300.000 PERSONAS EN TIANANMÉN Y EL COMIENZO DE UNA NUEVA ERA QUE CAMBIÓ EL EQUILIBRIO DEL MUNDO
1 de octubre de 1949 – A las tres de la tarde, la Plaza de Tiananmén, en Pekín, se convirtió en escenario de uno de los acontecimientos decisivos del siglo XX. Cerca de 300.000 soldados y civiles se congregaron ante la histórica Puerta de Tiananmén cuando Mao Zedong, recientemente elegido presidente del Gobierno Popular Central, proclamó públicamente la constitución de la República Popular China. La nueva bandera roja de cinco estrellas fue izada durante la ceremonia, seguida por un desfile militar y una gran movilización popular que marcó simbólicamente el nacimiento del nuevo Estado.Hay un detalle histórico que suele repetirse de manera incorrecta: la célebre afirmación atribuida a Mao, “el pueblo chino se ha puesto en pie”, no fue pronunciada por primera vez durante aquella ceremonia del 1 de octubre. Procede de su discurso de apertura ante la Conferencia Consultiva Política del Pueblo Chino, pronunciado el 21 de septiembre de 1949, diez días antes. El 1 de octubre, la proclamación oficial anunció formalmente que el Gobierno Popular Central de la República Popular China quedaba constituido. Documentos diplomáticos estadounidenses de aquel mismo día conservaron incluso una traducción de esa declaración. Detrás de las banderas y los festejos había décadas de guerras, invasiones y crisis. El enfrentamiento entre el Partido Comunista de China y el Kuomintang nacionalista tenía raíces en 1927, aunque quedó parcialmente desplazado durante la guerra contra Japón y volvió a intensificarse tras 1945. Para 1949, las grandes victorias militares del Ejército Popular de Liberación habían desarticulado buena parte del poder nacionalista en el continente. Por eso, el 1 de octubre no significó literalmente el final instantáneo de la guerra civil: los combates continuaron después de la proclamación y el gobierno de la República de China encabezado por Chiang Kai-shek terminó trasladándose a Taiwán hacia fines de 1949. La revolución también fue presentada por sus dirigentes como una ruptura con más de un siglo de intervenciones extranjeras, guerras, concesiones y pérdida de soberanía que en la historiografía china suele asociarse con el llamado “Siglo de la Humillación”. La creación de la República Popular alteró inmediatamente el equilibrio internacional: el nuevo gobierno quedó bajo conducción comunista en momentos en que comenzaba a estructurarse la Guerra Fría, y la Unión Soviética estableció relaciones diplomáticas con Pekín apenas un día después, el 2 de octubre de 1949. Pero aquella jornada fue apenas el comienzo de una transformación gigantesca y profundamente conflictiva. Durante las décadas siguientes, China atravesó colectivizaciones, campañas políticas y enormes experimentos económicos y sociales. El Gran Salto Adelante, iniciado en 1958, estuvo ligado a la devastadora hambruna de 1959-1961; los cálculos demográficos sobre sus víctimas varían, pero investigaciones académicas hablan de decenas de millones de muertes. Más tarde, la Revolución Cultural, entre 1966 y 1976, produjo persecuciones, purgas, violencia política y una profunda conmoción social. Estas consecuencias forman parte inseparable de la evaluación histórica del período de Mao y muestran que el nuevo régimen surgido en 1949 abrió una etapa de enormes transformaciones, pero también de enormes costos humanos. El propio 1 de octubre tampoco nació inmediatamente como “Fiesta Nacional”: el Gobierno Popular Central adoptó formalmente esa fecha como Día Nacional mediante una resolución del 2 de diciembre de 1949, disponiendo su celebración anual desde 1950. Hoy continúa siendo la principal conmemoración estatal de la República Popular China. A 77 años de aquella tarde de 1949, el país nacido frente a Tiananmén se ha convertido en una de las mayores potencias económicas y geopolíticas del planeta: el Banco Mundial situó su producto interno bruto de 2025 en aproximadamente 19,5 billones de dólares. La China actual es profundamente distinta de aquella nación devastada por décadas de guerra, pero el punto de partida político del Estado que conocemos hoy continúa fechado en aquel 1 de octubre, cuando una multitud reunida en Pekín presenció una proclamación que modificó para siempre la historia de Asia y el equilibrio mundial. Fuente de origen: Gobierno de la República Popular China – registro histórico de la ceremonia fundacional y resolución del Día Nacional; Office of the Historian, U.S. Department of State – Foreign Relations of the United States, 1949; Wilson Center – History and Public Policy Program; Biblioteca del Congreso de Estados Unidos; British Medical Journal/PMC; The National Archives del Reino Unido; Banco Mundial. #China #Historia #MaoZedong #RepublicaPopularChina #Tiananmen #Pekin #1DeOctubre #GuerraCivilChina #SigloXX #HistoriaMundial #Efemerides #FotografiaHistorica #ChinaHistory #MaoZedong #PeoplesRepublicOfChina #TiananmenSquare #Beijing #ChineseHistory #WorldHistory #ColdWar #October1 #HistoricalPhotography
30 DE NOVIEMBRE DE 1837 – UNA SOLA HOJA, TODA UNA CIUDAD: 132 PATENTES RELEVADAS, 96 PERROS MUERTOS Y EL PROCESO POR BARRANCA YACO EN LA BUENOS AIRES DE ROSAS
Esta extraordinaria primera página de La Gaceta Mercantil es mucho más que un viejo periódico: es una auténtica radiografía de Buenos Aires hace casi dos siglos. La imagen corresponde al ejemplar N.º 4344, publicado un jueves y registrado con esa fecha y numeración por la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno. La publicación había comenzado a circular el 1 de octubre de 1823 y sobreviviría hasta 1852, convirtiéndose en uno de los periódicos porteños de mayor continuidad de la primera mitad del siglo XIX. En lo alto de la página aparece, enorme, la consigna “¡VIVA LA FEDERACIÓN!”, repetida después sobre distintos documentos oficiales. No era un detalle decorativo aislado: los estudios dedicados a la prensa de aquellos años señalan que durante la década de 1830 La Gaceta Mercantil se identificó cada vez más con la causa federal y que 1837 fue un año decisivo en su vinculación con la esfera del gobierno bonaerense encabezado por Juan Manuel de Rosas. Pero lo verdaderamente fascinante aparece al comenzar a leer las pequeñas columnas. Bajo “Documentos Oficiales”, el jefe de Policía Bernardo Victorica informa los resultados de las llamadas “visitas de patentes”, verdaderas inspecciones de la actividad económica urbana. Un parte fechado el 23 de noviembre enumera 70 registros en las calles del Parque, Tucumán y Artes: aparecen 24 pulperías, puestos, almacenes, tiendas, botellerías, artesanos, sombrererías, velerías, platerías, una fábrica de cerveza, bodegas y otras actividades. Otro informe, fechado el 27, contabiliza 62 registros más en Buen Orden, Lima, Cerrito, Salta y Libertad. En apenas dos relaciones quedan registrados 132 establecimientos o actividades sujetos al control de patentes. Y aquellas calles todavía pueden localizarse en la Buenos Aires actual: Parque corresponde a la actual Lavalle, Artes a Carlos Pellegrini y Buen Orden a Bernardo de Irigoyen; Tucumán, Lima, Cerrito, Salta y Libertad conservaron sus nombres. Sin embargo, el documento más estremecedor se encuentra en la columna derecha. Dos partes firmados por Ciriaco Cuitiño, comandante de los Vigilantes a Caballo, informan sobre la matanza de perros en las calles. El parte del 27 de noviembre consigna 32 animales muertos —15 en el partido del Sud y 17 en el del Norte— y señala que fueron enviados al Departamento de Policía “32 pares de orejas” como comprobación. Al día siguiente la cifra fue todavía mayor: 64 perros, 29 en el Norte y 35 en el Sud, acompañados nuevamente por 64 pares de orejas. En sólo dos jornadas, la propia página documenta 96 animales muertos y la entrega de sus orejas como prueba material del cumplimiento de la tarea. Y no fue un hecho aislado: otra edición de La Gaceta Mercantil, publicada semanas después, volvió a reproducir un parte en el que se informaban otros 35 perros muertos en el partido del Sud y el envío de 35 pares de orejas al Departamento. La misma hoja cambia abruptamente de escenario y nos lleva a uno de los crímenes políticos más resonantes del siglo XIX: bajo el gigantesco título “CAUSA CRIMINAL” continúa la publicación del proceso por los asesinatos perpetrados en Barranca Yaco, Córdoba, el 16 de febrero de 1835, donde fueron asesinados Juan Facundo Quiroga, José Santos Ortiz y otros integrantes de la comitiva. El expediente llegó a convertirse en una extensa publicación oficial impresa en Buenos Aires en 1837, con las defensas de los acusados, la acusación fiscal, los dictámenes judiciales, la sentencia y su ejecución. Y todavía queda más: en el sector izquierdo aparecen avisos de barcos y pasajeros hacia Cádiz y New York, anuncios comerciales en inglés, un aviso en alemán encabezado “Anzeige”, otro texto en francés, venta de vino, anuncios particulares y hasta una convocatoria militar acompañada por la figura impresa de un soldado. Comercio internacional, policía, impuestos, pulperías, navegación, inmigrantes, lenguas extranjeras, justicia criminal y política convivían literalmente en una misma página. La Gaceta Mercantil se definía como “Diario comercial, político y literario”, y esta edición demuestra hasta qué punto aquel título era exacto: bastaba desplegar una hoja para entrar en las calles de la Buenos Aires de 1837, caminar entre pulperías y barracas, escuchar los partes de los vigilantes, descubrir los métodos de control policial, leer sobre barcos que cruzaban el Atlántico y seguir, capítulo a capítulo, el proceso judicial por el asesinato de Facundo Quiroga. Casi dos siglos después, esta página sigue siendo una ventana excepcional hacia una ciudad desaparecida. Fuente: La Gaceta Mercantil, Diario Comercial, Político y Literario, Buenos Aires, jueves 30 de noviembre de 1837, N.º 4344; Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno; Hemeroteca de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires; Archivo General de la Nación; Biblioteca del Poder Legislativo y estudios académicos sobre la prensa porteña del período. #LaGacetaMercantil #BuenosAiresAntigua #BuenosAires1837 #HistoriaArgentina #JuanManuelDeRosas #FacundoQuiroga #BarrancaYaco #HistoriaDeBuenosAires #PrensaArgentina #SigloXIX #DocumentosHistoricos #ArchivoHistorico #Historia #Argentina #OldBuenosAires #ArgentineHistory #BuenosAiresHistory #HistoricalNewspaper #HistoricDocuments #NineteenthCentury #History #ArgentinaHistory
1983: DE ILLIA A ALFONSÍN — VEINTE AÑOS ENTRE DOS ASUNCIONES Y EL REGRESO DE LA DEMOCRACIA
El 10 de diciembre de 1983, la Argentina volvió a tener un presidente radical en la Casa Rosada. Raúl Ricardo Alfonsín asumía la Presidencia exactamente veinte años después de la etapa iniciada por Arturo Umberto Illia el 12 de octubre de 1963. La comparación requiere una precisión histórica: no fueron veinte años exactos de ausencia radical del Poder Ejecutivo, porque Illia permaneció en el cargo hasta el golpe de Estado del 28 de junio de 1966; entre su derrocamiento y la llegada de Alfonsín transcurrieron poco más de diecisiete años. A comienzos de la década de 1980, mientras la última dictadura entraba en su etapa final, las trayectorias políticas de Illia y Alfonsín volvieron a cruzarse. Investigaciones académicas sobre la transición señalan que durante 1982 Illia retomó una presencia pública más activa y que su sector cordobés se aproximó al Movimiento de Renovación y Cambio encabezado por Alfonsín; de esa convergencia surgiría posteriormente el acuerdo político que llevó al cordobés Víctor Martínez a integrar la fórmula presidencial de la UCR en 1983. En aquel clima cargado de incertidumbre, después de la Guerra de Malvinas y mientras comenzaban a reconstruirse los partidos políticos y la actividad pública, Illia dejó una reflexión que adquiriría una fuerza especial pocos meses después. En el reportaje atribuido a la revista Siete Días del 20 de octubre de 1982 expresó: “A los argentinos sólo nos hace falta práctica, ejercicio democrático. Para saber lo que es la democracia, con sus virtudes y sus defectos, hay que vivirla. Es como la vida: si no se vive la democracia, la libertad, la justicia, uno se está muriendo...”. La parte central de aquella frase fue citada años más tarde por el propio Alfonsín al recordar a Illia, confirmando que provenía de una entrevista periodística del expresidente. Illia no llegaría a presenciar el desenlace de aquella transición: murió en Córdoba el 18 de enero de 1983. Nueve meses después, el 30 de octubre, millones de argentinos volvieron a elegir presidente después de más de siete años de dictadura. La fórmula Raúl Alfonsín–Víctor Martínez obtuvo el 51,75 % de los votos, frente al 40,16 % alcanzado por la fórmula justicialista Ítalo Luder–Deolindo Bittel. Mandato que se extendería hasta julio de 1989. Aquella jornada marcó además el inicio del período democrático ininterrumpido que continúa desde entonces en la Argentina. Así, la vieja fotografía de aquellos años adquiere una dimensión histórica mayor: entre el presidente derrocado en 1966 y el dirigente que llegaría a la Casa Rosada en 1983 se condensaba buena parte de una época atravesada por golpes militares, gobiernos constitucionales interrumpidos, proscripciones, violencia política y, finalmente, el retorno de las elecciones democráticas. Illia murió antes de verlo; Alfonsín terminaría protagonizando aquella transición. Dos décadas separaban sus respectivas asunciones presidenciales y, en medio de ellas, una Argentina entera había atravesado uno de los períodos más convulsionados de su historia contemporánea. #ArturoIllia #RaúlAlfonsín #DemocraciaArgentina #HistoriaArgentina #UniónCívicaRadical #UCR #Argentina1983 #RetornoALaDemocracia #CasaRosada #MemoriaHistórica #ArgentineHistory #ArgentineDemocracy #RaulAlfonsin #ArturoIllia #Democracy #History #ArgentinaHistory Fuente de origen: revista Siete Días, reportaje a Arturo Umberto Illia, referencia fechada el 20 de octubre de 1982. La Hemeroteca Pública José Hernández de la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires conserva la colección de Siete Días Ilustrados correspondiente a 1974-1985. Datos históricos contrastados además con Casa Rosada, Dirección Nacional Electoral y estudios académicos sobre la transición democrática de 1982-1983.
1 DE OCTUBRE DE 1911, DE LUSTRABOTAS A LEYENDA: NACE REMIGIO SAAVEDRA, EL MENDOCINO QUE LE GANÓ AL TREN Y DESAFIÓ AL TIEMPO
1 de octubre de 1911 – En Godoy Cruz, Mendoza, nació Martín Remigio Saavedra, uno de los nombres fundamentales de la edad de oro del ciclismo argentino. Su historia comenzó muy lejos de los grandes velódromos y de las multitudes que años después lo aclamarían: fue el quinto de diez hermanos y las dificultades económicas de su familia lo obligaron a trabajar desde niño. Fue lustrabotas, canillita y recogía carbonilla en terrenos ferroviarios para venderla a los herreros. Su gran referencia fue su hermano mayor Cosme Saavedra, otra figura histórica del ciclismo nacional. Remigio comenzó practicando atletismo, pero a los 14 años disputó en Godoy Cruz su primera competencia sobre una bicicleta… y la ganó. Apenas un año después ya poseía el récord sudamericano de las tres horas. En 1928 participó en la Doble San Isidro dentro de la tercera categoría y su ascenso fue fulminante: en pocos meses llegó a primera después de encadenar victorias. Su trayectoria terminaría acumulando más de 300 triunfos, aproximadamente 200 en pista y 100 en ruta, cifra respaldada por la Fundación Konex, que en 1980 le otorgó un Diploma al Mérito en ciclismo. Entre sus éxitos figuran pruebas como la Doble Chivilcoy, Buenos Aires–Mar del Plata, Buenos Aires–Rosario, Doble Junín, Doble Pergamino y Doble Cañuelas. En 1930 obtuvo su primer triunfo internacional en Chile junto con Cosme; también compitió en Estados Unidos y Canadá y participó en las durísimas pruebas de Seis Días. En el Luna Park llegó a imponerse tres veces: en 1939 junto al belga Camille Dekuysscher y en 1943 y 1945 con Mario Mathieu. Hay además un dato que permite corregir una versión repetida durante años: algunas biografías afirman que abandonó el Campeonato Mundial de Ruta de 1933 por una rotura de bicicleta, pero los registros históricos especializados de aquella prueba amateur, disputada en Montlhéry, Francia, lo clasifican 11.º entre los participantes, a 4 minutos 59 segundos del vencedor Paul Egli. embargo, la hazaña que transformó definitivamente a Saavedra en leyenda ocurrió el 13 de noviembre de 1943. Con 32 años se lanzó a unir Mendoza y Buenos Aires en bicicleta, recorriendo alrededor de 1.100 kilómetros detrás de un automóvil especialmente acondicionado con una pantalla para disminuir la resistencia del viento. La bicicleta también era extraordinaria: llevaba una enorme corona de 92 dientes. El desafío pretendía demostrar que podía cubrir la distancia en menos tiempo que El Cuyano, uno de los trenes más veloces que comunicaban Mendoza con Buenos Aires. Saavedra lo consiguió en aproximadamente 17 horas y 55 minutos. Las fuentes históricas difieren por algunos segundos en el registro exacto —El Gráfico y Los Andes consignan 17 h 55 min 33 s, mientras que La Nación y otras referencias indican 17 h 55 min 3 s—, pero coinciden en la magnitud de la proeza.Y todavía faltaba el capítulo más increíble. Treinta y ocho años después, el 5 de diciembre de 1981, Remigio tenía 70 años y decidió volver a hacerlo. Pedaleó nuevamente desde Mendoza hasta Buenos Aires, esta vez con un fin solidario: apoyar a LALCEC, la Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer. Completó el recorrido en 18 horas y 45 minutos y fue recibido por una multitud en el Velódromo Municipal de Palermo. Al terminar semejante travesía, pronunció una frase que quedó asociada para siempre a su figura: “Les pido perdón por haber llegado un poco tarde”. Aquella segunda epopeya dio origen a la celebración del 5 de diciembre como Día del Ciclista en la Argentina. El Gobierno de Mendoza reconoce que la iniciativa fue impulsada por la Peña Ciclista Veteranos de Mendoza; además, proyectos presentados en la Cámara de Diputados buscaron posteriormente institucionalizar formalmente la fecha a nivel nacional, por lo que resulta más preciso decir que “se celebra” el Día Nacional del Ciclista que atribuirlo a una antigua ley nacional ya sancionada. Saavedra falleció en Buenos Aires el 5 de julio de 1998, a los 86 años. Detrás quedaba una vida que había comenzado recogiendo carbonilla junto a las vías y terminó convertida en una de las historias más extraordinarias del deporte argentino: más de 300 victorias, desafíos internacionales, noches interminables de ciclismo en el Luna Park y dos travesías de más de mil kilómetros separadas por casi cuatro décadas. Desde Godoy Cruz hasta la historia grande del ciclismo, Remigio Saavedra demostró que algunas leyendas no necesitan motor: solamente una bicicleta, una voluntad descomunal y miles de kilómetros por delante. #RemigioSaavedra #GodoyCruz #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #CiclismoArgentino #HistoriaArgentina #DiaDelCiclista #Ciclismo #DeporteArgentino #LeyendasDelDeporte #Bicicleta #Cycling #ArgentineCycling #CyclingHistory #ArgentinaHistory #MendozaHistory #CyclingLegend #BicycleHistory Fuentes de origen: Fundación Konex; Archivo de El Gráfico; La Nación; Los Andes; Gobierno de Mendoza; Municipalidad de Godoy Cruz; Federación Argentina de Ciclismo de Pista y Ruta; Museo del Ciclismo – registros del Campeonato Mundial amateur de Montlhéry 1933; Cámara de Diputados de la Nación.
1954: LA FOTO QUE CONGELÓ EL FINAL DE UNA ERA — LOS ÚLTIMOS DÍAS DE LA QUINTA AGRONÓMICA DE MENDOZA
1954 – Donde hoy se extiende el Centro Cívico de Mendoza y la avenida Peltier atraviesa un paisaje completamente transformado, un grupo de jóvenes quedó inmortalizado en una de las fotografías finales de la histórica Quinta Agronómica. Son alumnos de segundo año de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo, retratados mirando hacia el este en un lugar que durante décadas había sido sinónimo de enseñanza, experimentación y modernización agrícola. La imagen tiene un detalle extraordinario: fue obtenida exactamente 75 años después de aquella célebre fotografía de 1879 considerada la primera conocida de la Quinta Agronómica, y ambos puntos de toma estaban separados por apenas unos 55 metros, prácticamente sobre una misma línea; por ese sector pasa actualmente la traza norte de avenida Peltier. Los Andes la identifica como una de las últimas fotografías —si no la última— tomadas allí antes del traslado de Ciencias Agrarias. De izquierda a derecha aparecen, de pie, Luis Merlo; el profesor Aquiles Piedrabuena, de Cálculo Estadístico; Moisés Nazrala; el ingeniero Antonio Poy Costa, de Mecánica Agrícola; Jorge Chambouleyron; Manuel García, que aparece abrazando a uno de sus compañeros; Nello Cucci; Bartolomé Del Bono; Jorge Romero Gei y Hugo Martínez. Sentados se encuentran Jorge Tacchini y Roberto Pozzoli. Detrás del grupo se levantaba la fábrica de aceite de oliva y el Instituto de Industrias Agrarias; en la planta alta funcionaban las cátedras de Zoología Agrícola y Fruticultura, mientras que en el edificio lateral derecho, próximo al zanjón Frías, se desarrollaban actividades vinculadas con la industria conservera y láctea. La fotografía adquiere todavía mayor fuerza cuando se conoce lo que estaba sucediendo aquel año. El 2 de abril de 1954 se realizó la despedida oficial de la Quinta Agronómica: el decano Rubén Darío Balmaceda, Fidel Roig en representación de los egresados y el profesor José Raúl Ponce participaron del acto que cerró simbólicamente unos 80 años de enseñanza agronómica en aquel predio. Al finalizar la ceremonia fue arriada por última vez la bandera del histórico mástil cercano a calle Belgrano y comenzó el traslado de las cátedras hacia la nueva sede de Chacras de Coria, en Luján de Cuyo. La propia Facultad recuerda que la Quinta había alojado sucesivamente a la Escuela Nacional de Agricultura, la Escuela Nacional de Vitivinicultura y finalmente a la Facultad de Ciencias Agrarias; su nueva finca, denominada “San Antonio”, contaba con unas 130 hectáreas destinadas a enseñanza y experimentación. Entre aquellos estudiantes de 1954 sobresale una figura cuya trayectoria terminaría estrechamente ligada a la institución: Jorge Tacchini. Nacido en Parma, Italia, en 1929 y posteriormente ciudadano argentino, desarrolló una extensa carrera como docente e investigador, fue profesor titular de Economía Agraria y Administración Rural, dirigió durante décadas el Instituto de Economía Agraria, investigó en organismos como CONICET, INTA y FAO y ocupó el decanato de Ciencias Agrarias en tres períodos. En 2018 presentó su monumental “Historia de la Facultad de Ciencias Agrarias Universidad Nacional de Cuyo”, una obra construida a partir de documentación, recuerdos y su propia experiencia dentro de la institución, editada durante la gestión de la entonces decana Concepción Arjona. Tacchini falleció el 13 de octubre de 2024, a los 95 años, dato que permite actualizar el texto original y dimensionar todavía más el valor de esta fotografía: aquel joven sentado en primera fila terminó convirtiéndose en uno de los grandes custodios de la memoria de la Facultad cuya historia estaba viviendo en carne propia. Por eso esta imagen es mucho más que una fotografía de estudiantes: es el retrato de una generación situada exactamente en la frontera entre dos épocas. Detrás de ellos todavía estaban los viejos edificios de la Quinta Agronómica; delante comenzaba una nueva etapa en Chacras de Coria. Y setenta años después, bajo calles, edificios públicos y avenidas del corazón de Mendoza, permanece invisible la huella de aquel enorme laboratorio agrícola donde durante generaciones se formaron hombres y mujeres que ayudarían a transformar la agricultura, la vitivinicultura y la ciencia mendocinas. Fuente de origen: Diario Los Andes, “1954, el año que Ciencias Agrarias se muda de la Quinta Agronómica a la sede de Chacras de Coria”, 3 de agosto de 2024; Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo, Reseña Histórica; Prensa UNCuyo, “La historia de la Facultad de Ciencias Agrarias en un libro”, 3 de agosto de 2018; Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria, Anales 2024. Fotografía original publicada por Los Andes como “Gentileza”. #MendozAntigua #Mendoza #QuintaAgronomica #CienciasAgrarias #UNCuyo #HistoriaDeMendoza #Agronomia #Viticultura #PatrimonioMendocino #FotosAntiguas #MemoriaHistorica #MendozaHistory #ArgentineHistory #AgriculturalHistory #HistoricPhotography #VintageMendoza
UNA MUJER DE 33 AÑOS, EN VENTA: EL AVISO DE 1830 QUE EXPONE LA ESCLAVITUD EN BUENOS AIRES
16 de marzo de 1830 – Entre noticias políticas, movimientos comerciales, llegadas de barcos y avisos particulares, una pequeña columna de La Gaceta Mercantil dejó impresa una de las caras más crudas de la sociedad porteña del siglo XIX. La edición correspondiente a ese día está registrada por la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno como el fascículo N.º 1853, y la página completa conservada por la Hemeroteca Pública José Hernández permite comprobar la fecha: “BUENOS AIRES, MARTES 16 DE MARZO DE 1830”. En la imagen adjunta, el encabezado resulta estremecedor por su absoluta normalidad tipográfica: “Criada en venta”. Debajo, el aviso describe a “una mulata de 33 años”, destacando que era buena lavandera y planchadora y que también sabía de cocina. Su nombre, en cambio, no aparece. Para concretar la operación se indicaba que el interesado debía entenderse “con su amo” en la calle de la Reconquista N.º 34. Esa última expresión elimina cualquier duda sobre la naturaleza del anuncio: no se estaba ofreciendo simplemente el trabajo de una empleada doméstica, sino la compraventa de una mujer esclavizada. Incluso el modo de redactarlo resulta revelador: la persona queda reducida en unas pocas líneas a edad, clasificación racial, habilidades domésticas y propietario. Al pie se distingue además la anotación “m 13 4p”, probablemente vinculada al manejo interno o repetición del aviso, aunque la imagen por sí sola no permite darle una interpretación editorial definitiva. El documento es especialmente significativo porque habían pasado diecisiete años desde que la Asamblea del Año XIII decretara la llamada libertad de vientres. Aquella disposición declaró libres a quienes nacieran de mujeres esclavizadas desde el 31 de enero de 1813, pero no liberó automáticamente a quienes ya estaban sometidos a esclavitud; distintas reglamentaciones mantuvieron además obligaciones de servicio para los llamados libertos. La mujer del aviso tenía 33 años en 1830, por lo que habría nacido aproximadamente entre 1796 y 1797: era, por lo tanto, demasiado mayor para quedar comprendida en aquella disposición de 1813. Este tipo de anuncio tampoco fue una rareza aislada. La Gaceta Mercantil, periódico porteño que circuló entre 1823 y 1852, constituye hoy una importante fuente para estudiar la presencia de personas africanas y afrodescendientes esclavizadas, libertas y libres en el Buenos Aires posrevolucionario; investigaciones de la Universidad Nacional de La Plata han utilizado sistemáticamente sus avisos para reconstruir aspectos de sus vidas, trabajos, vestimenta y estrategias de fuga. Y aquella comunidad estaba lejos de ser marginal: estudios demográficos basados en los recuentos de 1836 y 1838 sitúan a los afrodescendientes alrededor del 26% de la población porteña, cifra que incluía distintas condiciones jurídicas y que no debe confundirse con el porcentaje de personas esclavizadas. Todavía faltarían más de dos décadas para que el artículo 15 de la Constitución de 1853 estableciera para la Confederación Argentina que “no hay esclavos”, declarara libres a quienes aún permanecían en esa condición y calificara la compraventa de personas como un crimen. Así, aquel diminuto aviso del 16 de marzo de 1830 es mucho más que una curiosidad de un periódico antiguo: es la prueba documental de una contradicción profunda de la etapa posterior a la Revolución, cuando las palabras libertad e independencia convivían todavía con seres humanos que podían ser anunciados, negociados y vendidos en las páginas de la prensa. Fuentes: La Gaceta Mercantil, N.º 1853, Buenos Aires, 16 de marzo de 1830; Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno; Hemeroteca Pública José Hernández, Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires; Museo Histórico Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo; Andrés Eduardo Yañez, Anuario del Instituto de Historia Argentina, UNLP; Constitución de la Confederación Argentina de 1853, art. 15. #HistoriaArgentina #BuenosAiresAntigua #Afroargentinos #HistoriaAfroargentina #Esclavitud #LaGacetaMercantil #PrensaHistorica #ArchivoHistorico #MemoriaHistorica #BuenosAires1830 #ArgentineHistory #BuenosAiresHistory #AfroArgentineHistory #SlaveryHistory #BlackHistory #HistoricalNewspapers
1 DE OCTUBRE DE 1628 - EL DÍA EN QUE EL DEÁN DESAFIÓ AL PRIMER OBISPO DE BUENOS AIRES: LA EXPLOSIVA CARTA DE 1628 QUE SOBREVIVIÓ CUATRO SIGLOS
1 de octubre de 1628 – En la pequeña Buenos Aires colonial del siglo XVII, cuando la diócesis porteña apenas comenzaba a organizarse y las comunicaciones con España podían tardar meses, una fuerte disputa dentro de la propia Iglesia quedó atrapada para siempre en una sola hoja de papel. Ese día, el deán Francisco de Zaldívar escribió una carta con durísimas acusaciones contra fray Pedro de Carranza, carmelita y primer obispo de Buenos Aires, que hoy conocemos gracias a la documentación conservada en el Archivo General de Indias. La pieza es excepcional por su antigüedad: José Torre Revello la identificó en su investigación publicada por la Junta de Historia Eclesiástica Argentina como un original de una hoja, fechado exactamente el 1 de octubre de 1628 y conservado en la sección Audiencia de Charcas, legajo 28. Zaldívar no moderó sus palabras. Acusó al obispo de carecer de experiencia y del celo necesario para conducir determinados asuntos de la Iglesia, sostuvo que atendía sus propios intereses y el crecimiento de su casa y hacienda, y llegó a afirmar que, desde que había tomado posesión del obispado hacía casi ocho años, no había salido de Buenos Aires para realizar la visita de la diócesis como, según el deán, estaba obligado a hacer. Estas expresiones deben entenderse exactamente como lo que son: acusaciones formuladas por Zaldívar en medio de una relación eclesiástica conflictiva, y no como hechos que puedan darse automáticamente por comprobados. La propia investigación de Torre Revello señala que Carranza también se había quejado del deán ante el rey, revelando hasta qué punto existían tensiones dentro del naciente cabildo eclesiástico porteño. Y aquí aparece un dato fundamental que permite reconstruir la historia con mucha mayor precisión: otra documentación del Archivo General de Indias contradice una lectura literal de que Carranza jamás hubiera realizado visitas. Una certificación notarial conservada en Audiencia de Charcas, legajo 139, registra una primera visita del obispo iniciada en 1621 y documenta actuaciones en Buenos Aires, Santa Fe y reducciones de la diócesis, además de facultades delegadas para visitar Corrientes y Concepción del Bermejo; el testimonio quedó certificado el 30 de octubre de 1626. Por eso, históricamente resulta más prudente interpretar la carta de 1628 como una denuncia de Zaldívar sobre la falta de visitas regulares o sobre el incumplimiento que él atribuía al obispo, y no como prueba de que Carranza nunca hubiera recorrido parte de su jurisdicción. La obligación de los prelados indianos de visitar personalmente sus diócesis tenía además respaldo en disposiciones de la Corona: Torre Revello recuerda una Real Cédula de Felipe II de 1577, posteriormente incorporada a la legislación indiana, que encargaba a los obispos inspeccionar personalmente sus diócesis y recurrir a visitadores cuando estuvieran legítimamente impedidos. Carranza era una figura central de aquella Iglesia todavía en formación. Había sido designado para la recién creada diócesis de Buenos Aires en 1620, tomó posesión en enero de 1621 y permaneció al frente de ella hasta su muerte en 1632. El propio Arzobispado de Buenos Aires lo reconoce como su primer obispo. participar en el Concilio Provincial de Charcas de 1629, permaneciendo fuera de Buenos Aires durante varios años antes de regresar enfermo en 1631. Así, una humilde hoja escrita hace casi cuatro siglos permite asomarnos a algo mucho más profundo que una simple disputa personal: los problemas de autoridad, distancia, administración y poder que acompañaron el nacimiento de la Iglesia institucional en Buenos Aires. Dentro de la documentación que hemos rastreado para hechos ocurridos exactamente un 1 de octubre, esta carta de 1628 es hasta ahora la pieza más antigua localizada y documentalmente identificada. Como material visual, la Junta de Historia Eclesiástica Argentina publicó en 2020 uno de los retratos atribuidos a fray Pedro de Carranza y el catálogo del Museo Histórico Nacional registra también un retrato suyo, identificado como fotograbado de un dibujo de Manuel Plá. Fuente de origen: Archivo General de Indias, Audiencia de Charcas, legajo 28, carta del deán Francisco de Zaldívar, 1 de octubre de 1628, original, 1 hoja. Referencia publicada por José Torre Revello, “Fray Pedro de Carranza, Primer Obispo de Buenos Aires”, Archivum, Revista de la Junta de Historia Eclesiástica Argentina, tomo II, cuaderno 1, 1944, pp. 5-48. #HistoriaArgentina #BuenosAires #HistoriaColonial #ArchivoGeneralDeIndias #PedroDeCarranza #FranciscoDeZaldivar #IglesiaColonial #SigloXVII #DocumentosHistoricos #Efemerides #MendozAntigua #ArgentineHistory #BuenosAiresHistory #ColonialHistory #SpanishEmpire #HistoricalDocuments #ChurchHistory #ArchiveHistory #17thCentury
1879: LA FOTOGRAFÍA QUE INMORTALIZÓ EL NACIMIENTO DE LA AGRONOMÍA MODERNA EN MENDOZA
Invierno de 1879. Donde hoy se levanta el Centro Cívico de Mendoza, con la Casa de Gobierno, tribunales y grandes avenidas, se extendían cultivos, acequias, frutales y edificios destinados a una experiencia educativa que marcaría la historia agrícola argentina. Esta extraordinaria imagen, considerada la primera fotografía conocida de la Quinta Agronómica y perteneciente a una panorámica de mayor tamaño, fue tomada mirando hacia el oeste: en ella aparecen los alumnos trabajando directamente sobre la tierra, podando largas hileras de perales mientras, detrás de ellos, comenzaba a levantarse el paisaje institucional de una de las experiencias pioneras de enseñanza agronómica del país. En primer plano, señalado con el número 1, aparece el edificio identificado como la primera bodega de la Quinta Agronómica; detrás, con el número 2, se distingue el edificio principal de la Escuela, cuya construcción quedó terminada precisamente en 1879. Hacia el fondo emerge la precordillera mendocina y una línea de altos álamos permite reconstruir el trazado de la actual calle Belgrano, identificada en la descripción histórica publicada por Los Andes como la entonces llamada calle del Alto Godoy; hacia el extremo izquierdo, otra formación de álamos marcaba el curso del zanjón Frías. Pero la fotografía encierra algo todavía más extraordinario: aquellos jóvenes pertenecían a la etapa fundacional de la enseñanza agrícola profesional mendocina. El Departamento Agronómico comenzó efectivamente sus cursos en 1874 bajo la dirección de Francisco Roca Sanz; en 1878 fue elevado al rango de Escuela Nacional de Agricultura y en 1879 egresó la primera promoción de profesionales agrónomos del país, con el título de Peritos Agrícolas. Ese mismo año quedó concluido el edificio principal que aparece dominando esta escena. El predio tampoco era pequeño: el Gobierno de Mendoza había adquirido las tierras en 1872 y posteriormente las cedió a la Nación para instalar la escuela, destinando alrededor de 25 hectáreas a las prácticas agronómicas. Allí la enseñanza dejaba de ser solamente teoría: los estudiantes cultivaban, podaban, ensayaban técnicas agrícolas y aprendían sobre el terreno, convirtiendo aquella quinta situada entonces en los márgenes de la ciudad en un verdadero laboratorio a cielo abierto. Su legado continuaría durante décadas: en 1897 el predio fue ocupado por la Escuela Nacional de Vitivinicultura, fundamental para la formación técnica de la industria del vino mendocino; posteriormente también funcionó allí la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo hasta su traslado definitivo a Chacras de Coria en 1954. Más de un siglo después, esta imagen permite detener el tiempo: donde hoy circulan miles de vehículos y se concentra buena parte de la administración pública provincial, hubo jóvenes con tijeras de poda entre perales, acequias, álamos y una pequeña bodega, aprendiendo a transformar científicamente una tierra que terminaría convirtiéndose en una de las grandes regiones agrícolas y vitivinícolas de la Argentina. Fuente de origen de la fotografía: Archivo General de la Provincia de Mendoza (AGPM). La obra La cultura de la vid y el vino – La Vitivinicultura hace Escuela, del Fondo Vitivinícola Mendoza, reproduce una fotografía de alumnos trabajando en los terrenos de la Quinta hacia 1879 y la acredita como “gentileza AGPM”. La identificación detallada de esta panorámica —invierno de 1879, poda de perales, primera bodega, edificio principal, calle Belgrano y zanjón Frías— fue publicada por Diario Los Andes el 3 de agosto de 2024. Contexto histórico corroborado con la Reseña Histórica de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo. #Mendoza #MendozaAntigua #QuintaAgronómica #HistoriaDeMendoza #FotosAntiguas #Agricultura #Vitivinicultura #HistoriaArgentina #ArchivoHistórico #MemoriaMendocina #UNCuyo #CienciasAgrarias #MendozaHistory #OldMendoza #HistoricMendoza #ArgentineHistory #AgriculturalHistory #HistoricPhotography #WineHistory #Argentina
1 DE OCTUBRE DE 1823 - EL DÍA EN QUE BUENOS AIRES EMPEZÓ A LEER SUS NEGOCIOS, SUS NOTICIAS Y SU POLÍTICA: NACE LA GACETA MERCANTIL
1 de octubre de 1823 – En una Buenos Aires donde el puerto marcaba el ritmo de buena parte de la economía y las noticias llegaban desde otras provincias y desde ultramar a bordo de buques y correspondencia, apareció el primer número de una publicación destinada a convertirse en una extraordinaria crónica cotidiana del siglo XIX argentino: La Gaceta Mercantil. La fecha no es una tradición repetida con el tiempo: la Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno registra expresamente el fascículo N.º 1 el 1 de octubre de 1823, mientras que la Hemeroteca Pública José Hernández de la Legislatura porteña confirma ese día como el comienzo de su circulación. En sus primeros años su orientación fue fundamentalmente mercantil y económica. La Biblioteca Nacional identifica a Esteban Hallet como editor responsable y a la Imprenta Hallet como responsable de su impresión; a partir del 14 de julio de 1826 el título incorporó la denominación que terminaría definiéndola: Gaceta Mercantil, diario comercial, político y literario. Con el paso de los años participaron en su redacción o edición figuras como Santiago Kiernan, José Rivera Indarte, Manuel de Irigoyen, Pedro de Angelis, Nicolás Mariño, Benjamín Gorostiaga, Bernardo de Irigoyen y Avelino Sierra. precios, productos de exportación, entradas y salidas vinculadas al comercio, avisos de ventas y servicios, noticias provenientes del exterior, disposiciones oficiales y acontecimientos políticos. También publicaba información estadística sobre mortalidad, natalidad, bautismos y matrimonios, y reproducía datos de las sesiones legislativas y decretos de las autoridades. Resulta especialmente reveladora la presencia de numerosos anuncios en inglés, testimonio de la intensa participación de comerciantes extranjeros en la vida económica porteña. Incluso la publicidad se convirtió en una fuente histórica de enorme valor: investigadores de la Universidad Nacional de La Plata y el CONICET han utilizado sistemáticamente sus avisos comerciales para estudiar, por ejemplo, cómo se vendían y circulaban libros en Buenos Aires durante la primera mitad del siglo XIX. Su trayectoria fue excepcionalmente extensa para la prensa de aquella época. La colección conservada registra miles de ediciones y diversas fuentes bibliográficas contabilizan 8.473 números hasta comienzos de febrero de 1852. Un registro especializado de la Biblioteca Nacional documenta la serie completa entre 1823 y 1852, mientras que trabajos bibliográficos consignan como último ejemplar el N.º 8473, fechado el 3 de febrero de 1852. La transformación política del periódico también puede seguirse directamente en sus páginas. Durante la década de 1830 su identificación con el federalismo se volvió explícita y ejemplares posteriores incorporaron en la cabecera el lema “¡Viva la Federación!”. Esa evolución explica por qué La Gaceta Mercantil es hoy mucho más que una curiosidad periodística: sus miles de páginas constituyen una gigantesca radiografía documental de casi tres décadas de historia argentina, donde conviven barcos y mercaderías, precios y comercios, nacimientos y defunciones, avisos particulares, noticias internacionales, legislación y enfrentamientos políticos. Aquel 1 de octubre de 1823 los porteños quizá compraron simplemente un nuevo periódico comercial; dos siglos después, aquel primer ejemplar representa la puerta de entrada a una de las colecciones periodísticas más extraordinarias para reconstruir, prácticamente día por día, cómo vivía, comerciaba, discutía y se transformaba Buenos Aires durante una etapa decisiva del siglo XIX. Fuente de origen: Hemeroteca Digital de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno, colección La Gaceta Mercantil, con registro del N.º 1 correspondiente al 1 de octubre de 1823; Hemeroteca Pública José Hernández de la Legislatura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; Archivo General de la Nación, catálogo de su Biblioteca; Biblioteca Nacional de España/BDPI y bibliografía histórica de Antonio Zinny sobre La Gaceta Mercantil de Buenos Aires. #GacetaMercantil #BuenosAires #HistoriaArgentina #1DeOctubre #Efemérides #PrensaArgentina #Periodismo #SigloXIX #ArchivoHistorico #HistoriaDeBuenosAires #PeriodismoArgentino #DocumentosHistoricos #Argentina #MendozAntigua #ArgentineHistory #BuenosAiresHistory #HistoricNewspapers #NewspaperHistory #PressHistory #19thCentury #HistoricalArchives #ArgentinaHistory
1 DE OCTUBRE DE 1886: EL DÍA EN QUE SAN JUAN LE DIO FORMA INSTITUCIONAL A SU CORAZÓN CAPITALINO
1 de octubre de 1886 – En el corazón del Valle de Tulum, la ciudad que desde tiempos coloniales concentraba buena parte de la vida política, comercial y administrativa de San Juan dio un paso decisivo en su organización institucional. Ese día, la Legislatura sanjuanina sancionó la ley de creación de la Municipalidad de la Ciudad Capital, disposición que comenzó a regir el 1 de enero de 1887. Por eso, aunque muchas reseñas recuerdan la fecha como la “fundación del Departamento Capital”, históricamente resulta más preciso hablar de la creación y organización municipal de la Capital; la ciudad de San Juan era muchísimo más antigua, pues había sido fundada por Juan Jufré el 13 de junio de 1562 y trasladada hacia su actual núcleo urbano a fines del siglo XVI. Desde entonces, Capital fue consolidándose como el gran centro institucional de la provincia, sede de organismos públicos, comercios, servicios y espacios culturales. Su historia urbana, sin embargo, quedaría partida en dos por una de las mayores tragedias argentinas del siglo XX: el terremoto del 15 de enero de 1944 destruyó casi por completo la antigua ciudad y obligó a emprender una reconstrucción que modificó para siempre su fisonomía, dando origen a las amplias avenidas, veredas arboladas y arquitectura moderna que hoy distinguen a San Juan. Entre los extraordinarios sobrevivientes de aquella catástrofe se encuentra la Casa Natal de Domingo Faustino Sarmiento, primer inmueble declarado Monumento Histórico Nacional del país. El terremoto destruyó su sector norte, que posteriormente fue reconstruido siguiendo documentación y planos históricos, mientras que las habitaciones más antiguas del sector sur permanecieron en pie; incluso algunos de sus pisos actuales contienen ladrillos procedentes de la antigua Catedral destruida en 1944. También conserva una pieza excepcional de la ciudad anterior al terremoto el antiguo conjunto de Santo Domingo: el templo sufrió daños tan graves que debió ser demolido, pero sobrevivieron la Sala Capitular, una galería y la histórica celda donde se alojó José de San Martín durante su paso por San Juan en 1815, actualmente integrada al patrimonio sanmartiniano. Frente a la Plaza 25 de Mayo, la actual Catedral de San Juan Bautista simboliza directamente el renacimiento de la ciudad: fue levantada en el mismo sitio y con la misma orientación que la antigua iglesia mayor destruida por el sismo, pero adoptando una arquitectura moderna diseñada por Daniel Ramos Correa. Esa transformación urbana continuó durante las décadas siguientes con obras que terminaron convirtiéndose en símbolos de la nueva Capital, entre ellas el Auditorio Juan Victoria, inaugurado en 1970 y concebido con una sala de 976 butacas reconocida por sus extraordinarias condiciones acústicas, y el Museo Provincial de Bellas Artes Franklin Rawson, poseedor de una de las colecciones patrimoniales más importantes del país. Así, aquella decisión legislativa del 1 de octubre de 1886 terminó identificándose con el nacimiento institucional de una Capital que atravesó terremotos, reconstrucciones y profundas transformaciones sin perder su condición de centro político y cultural de San Juan. Hoy el Departamento Capital continúa reuniendo los distritos de Centro, Concepción, Trinidad y Desamparados y, según el Censo Nacional 2022, registraba 113.343 habitantes en viviendas particulares. Una fecha que recuerda mucho más que la creación de una administración municipal: marca uno de los momentos en que San Juan comenzó a organizar formalmente el corazón urbano que, entre ruinas y renacimientos, llegaría hasta nuestros días. Fuente de origen: Municipalidad de la Ciudad de San Juan, Plan Estratégico Capital – Historia Departamental; Legislatura de San Juan y reseña histórica San Juan al Mundo, “1 de Octubre”; Secretaría de Turismo de San Juan, Ciudad de San Juan, Catedral San Juan Bautista, Santo Domingo y Ruta Sísmica; Museo y Biblioteca Casa Natal de Domingo Faustino Sarmiento, Ministerio de Cultura de la Nación; Instituto Nacional de Estadística y Censos, Censo Nacional 2022. #SanJuan #SanJuanCapital #HistoriaArgentina #HistoriaDeSanJuan #Efemérides #1DeOctubre #ArgentinaAntigua #PatrimonioHistórico #TerremotoDe1944 #CasaDeSarmiento #DomingoFaustinoSarmiento #CatedralDeSanJuan #SantoDomingo #MemoriaHistórica #Cuyo #ArgentinaHistory #SanJuanArgentina #HistoricArgentina #ArgentineHistory #CulturalHeritage #HistoryLovers #OnThisDay #HistoricalArchitecture
EMMA WELKERLING: LA PIONERA QUE ABRIÓ CAMINO EN LA AGRONOMÍA Y CONVIRTIÓ EL CAMPO MENDOCINO EN SU GRAN AULA
Una fotografía rescatada de la historia universitaria mendocina conserva una escena que hoy adquiere un enorme valor: la ingeniera agrónoma Emma María Luisa Welkerling de Tacchini dando una clase a campo en la parcela de Fruticultura de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo. Entre árboles, cultivos y estudiantes, aquella imagen resume una manera de enseñar que marcaría toda su trayectoria: aprender la agronomía directamente sobre la tierra. Su historia había comenzado a romper barreras mucho antes. El 31 de mayo de 1948 rindió su última materia y se convirtió en la primera mujer egresada como Ingeniera Agrónoma de la Facultad de Ciencias Agrarias de la UNCuyo, un acontecimiento especialmente significativo en una profesión que durante aquellos años estaba integrada mayoritariamente por hombres. Su carrera, sin embargo, fue mucho más que una primicia académica. Welkerling se formó también en Italia, desarrolló una extensa actividad como docente e investigadora y desde 1968 ocupó la titularidad de la cátedra de Fruticultura. La propia Facultad destaca que su vocación por el medio rural hizo que privilegiara la enseñanza práctica y la formación a campo, justamente el instante que quedó inmortalizado en esta fotografía. Fue además autora de “Fruticultura Especial” y produjo investigaciones vinculadas directamente con cultivos fundamentales para la economía regional. Sus trabajos científicos permiten dimensionar esa trayectoria: en 1960 publicó un estudio sobre una singular variedad de nogal prácticamente desprovista de la cáscara habitual, resaltando su interés genético y fitotécnico; posteriormente investigó la compatibilidad floral de cerezos y guindos y estudió la polinización de variedades de nogal cultivadas en Mendoza. En aquellos ensayos la ciencia no quedaba encerrada en el laboratorio: flores eran aisladas, variedades comparadas y árboles observados durante distintas etapas para comprender mejor su comportamiento y trasladar esos conocimientos a la producción frutícola. En 1967 apareció además su extensa obra “Descripción de los cultivares del peral de la Estación Experimental Agropecuaria Mendoza”, publicada por el INTA y posteriormente incorporada como bibliografía especializada en Fruticultura. Décadas después seguía vinculada con investigación aplicada: documentación de la Secretaría de Ciencia y Técnica de 1986 la registra como directora de un proyecto sobre micropropagación de especies frutales en la Universidad Nacional de Cuyo. Su carrera recibió una distinción internacional en 1987, cuando obtuvo el Premio Internacional a la Participación de la Mujer en el Desarrollo Rural, otorgado por la Organización de los Estados Americanos. Al jubilarse, la Facultad de Ciencias Agrarias la nombró profesora emérita, reconocimiento reservado a trayectorias académicas extraordinarias. Más de siete décadas después de aquel histórico egreso de 1948, la UNCuyo continúa recordándola oficialmente como una de sus grandes pioneras y como la primera graduada de Ingeniería Agronómica de la institución. Por eso aquella antigua clase de campo es mucho más que una fotografía universitaria: muestra a una mujer que abrió un surco cuando muy pocas podían hacerlo, que convirtió los frutales mendocinos en objeto de investigación científica y que llevó generaciones de estudiantes desde el aula hasta la parcela para enseñar que buena parte de la agronomía comienza precisamente allí, observando la tierra. #EmmaWelkerling #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #UNCuyo #CienciasAgrarias #IngenieriaAgronomica #Fruticultura #MujeresPioneras #HistoriaArgentina #Agronomia #PatrimonioMendocino #WomenInEngineering #WomenInScience #AgriculturalHistory #ArgentineHistory #MendozaHistory #AgriculturalScience Fuente de la imagen: “Encuentro de saberes: 1939-2017. Historia de las facultades, institutos y colegios de la Universidad Nacional de Cuyo”, UNCUYO–EDIUNC, pág. 90. Epígrafe original: “La ingeniera agrónoma Emma María Luisa Welkerling, en una clase de campo en la parcela de Fruticultura”.
1 DE OCTUBRE DE 1857 - EL DÍA EN QUE LA POLICÍA DE MENDOZA NO PODÍA VESTIR A SUS VIGILANTES: UNA CARTA REVELÓ LA PRECARIEDAD DETRÁS DEL ORDEN (IMAGEN ILUSTRATIVA)
En la Mendoza anterior al devastador terremoto de 1861, cuando la antigua Plaza Mayor todavía concentraba buena parte de la vida política y administrativa de la ciudad, un documento aparentemente rutinario dejó al descubierto uno de los problemas más concretos de aquel Estado provincial en formación: la Policía tenía hombres para vigilar, detener y custodiar, pero su propia caja no siempre alcanzaba siquiera para uniformarlos. El 1 de octubre de 1857, Melitón Arroyo dirigió una comunicación al ministro de Gobierno que hoy se conserva en el Archivo General de la Provincia de Mendoza como AGPM, Carpeta 172, Documento 4. La existencia, fecha y autoría del oficio están corroboradas por investigaciones de la historiadora Eugenia Molina, de IDEHESI-CONICET y la Facultad de Filosofía y Letras de la UNCuyo, quien utilizó específicamente este documento para estudiar la formación de las primeras fuerzas policiales mendocinas. Arroyo no era un personaje ajeno a la institución: durante la década de 1850 había sido convocado repetidamente para hacerse cargo de la Jefatura de Policía, tanto como titular como en reemplazos interinos, y los balances de 1857 muestran que permaneció al frente de la repartición de manera estable entre julio y diciembre de ese año. El problema planteado aquel 1 de octubre era muy concreto. Aunque el presupuesto provincial contemplaba recursos para el funcionamiento policial, la caja del Departamento atravesaba dificultades para sostener algunos de los gastos básicos de su cuerpo armado. La investigación identifica precisamente el oficio del 1 de octubre de 1857 como evidencia de que fue necesario recurrir al Ministerio de Gobierno porque la Policía no podía afrontar con sus propios fondos el uniforme de la tropa. No era un detalle menor: en aquellos años la vestimenta comenzaba a convertirse en un elemento fundamental para distinguir a los agentes, hacer reconocible la autoridad pública y separar progresivamente al vigilante profesional de las antiguas partidas formadas circunstancialmente por vecinos o milicianos. El cuerpo atravesaba entonces una transformación profunda. Las antiguas “partidas celadoras” y luego “Partidas de Policía” estaban dando paso al llamado “Piquete de Vigilantes”, una fuerza armada dependiente directamente del Departamento de Policía. Los balances de 1857 registran un comandante, oficiales, sargento, cabos y aproximadamente una treintena de soldados, mientras que los proyectos y presupuestos de los años inmediatamente anteriores buscaban consolidar un cuerpo cercano a cuarenta hombres. Su misión iba mucho más allá de caminar por las calles: los hombres se distribuían entre el cuartel de Policía, la custodia de presidiarios, la guardia del hospital, la Casa Departamental, tareas de ordenanza, caballerizas y partidas volantes destinadas a recorrer distintos sectores de la ciudad. El presupuesto de 1857 permite incluso observar la estructura económica de aquella fuerza: el teniente comandante recibía 40 pesos mensuales de sueldo y “diario”, el alférez 30 y el sargento 15, mientras numerosos efectivos destinados a guardias, custodias y patrullas figuraban con partidas de 10 pesos por hombre. Mantener ese aparato requería mucho más que salarios. Los registros policiales mencionan de manera reiterada gastos en papel, tinta, velas, leña, agua, forraje, caballos, monturas, carros, armamento y vestuario. Incluso los balances del cuartel de Vigilantes anotaban gastos tan cotidianos como sal, pintura para la puerta y combustible. Aquella aparente pequeñez administrativa permite entender cómo se estaba construyendo materialmente el Estado mendocino: cada patrulla necesitaba hombres, pero cada hombre necesitaba sueldo, comida, armas y ropa; y cuando faltaba cualquiera de esos elementos, la maquinaria estatal comenzaba a mostrar sus límites. El uniforme, además, tenía una importancia simbólica. Investigaciones sobre estos primeros cuerpos policiales muestran que desde décadas anteriores se destinaban fondos a botones, telas, divisas y otros elementos de vestuario porque la apariencia exterior del agente contribuía a marcar públicamente quién representaba la autoridad. Hacia mediados del siglo XIX se fortalecía la idea de que Mendoza debía contar con policías diferenciados de las milicias, remunerados regularmente y reconocibles por su indumentaria. Todo esto ocurría durante el gobierno de Juan Cornelio Moyano y apenas cuatro años después de sancionada la Constitución Nacional, en momentos en que las provincias argentinas reorganizaban sus instituciones y ensayaban nuevas formas de administración. En Mendoza, el Departamento de Policía se había convertido progresivamente en uno de los principales brazos ejecutores del gobierno: intervenía en la seguridad, el orden urbano, las cárceles, hospitales, circulación de personas e incluso en múltiples tareas administrativas. Por eso aquel oficio del 1 de octubre de 1857 tiene un valor excepcional. Detrás de una solicitud para conseguir dinero destinado a uniformes aparece una fotografía escrita de la vida cotidiana del Estado mendocino: vigilantes que debían recorrer una ciudad todavía construida mayoritariamente en adobe, custodiar presos y responder a las órdenes del Gobierno mientras la institución que los empleaba luchaba por conseguir los recursos indispensables para equiparlos. Un año después, en 1858, Anton Goering inmortalizaría aquella misma Mendoza en una célebre litografía de la Plaza Mayor, ofreciendo una de las representaciones visuales más próximas al escenario urbano por el que circulaban aquellos hombres. La obra procede de la Academia Nacional de la Historia y está identificada como de dominio público. Una simple carta administrativa sobrevivió casi 170 años para recordarnos que la construcción del Estado también se escribió en estas pequeñas urgencias: cuánto costaba un uniforme, quién debía pagarlo y qué ocurría cuando ni siquiera la Policía tenía dinero suficiente para vestir a quienes debían imponer el orden. Fuente de origen: Archivo General de la Provincia de Mendoza (AGPM), Sección Policía, Carpeta 172, Documento 4, comunicación de Melitón Arroyo al ministro de Gobierno, 1 de octubre de 1857. Fuente académica de verificación y contextualización: Eugenia Molina, “De las partidas celadoras a los piquetes de vigilantes: configuración de la fuerza policial en el marco de la configuración del Estado provincial. Mendoza (1824-1860)”, Almanack/SciELO, 2025; Eugenia Molina, “Nuevos funcionarios para un nuevo orden político: los jefes de policía y la configuración provincial. Mendoza, 1828-1860”, Claves. Revista de Historia, 2023; Eugenia Molina, “La materialidad de la oficina o pensar la burocracia desde la práctica cotidiana. Reflexiones desde los inicios del Departamento de Policía, Mendoza 1828-1860”, en El Estado y sus burocracias, 2023. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #PoliciaDeMendoza #Mendoza1857 #SigloXIX #ArchivoHistorico #AGPM #MemoriaMendocina #CiudadDeMendoza #HistoriaPolicial #PatrimonioHistorico #ArgentinaHistory #MendozaHistory #PoliceHistory #19thCentury #HistoricalArchives #ArgentineHistory #HistoricMendoza
1 DE OCTUBRE DE 1844: LA ORDEN QUE PUSO A LA POLICÍA TRAS LOS REOS — ASÍ FUNCIONABA LA JUSTICIA EN LA MENDOZA DE ADOBE

En una Mendoza que todavía se extendía alrededor de la antigua Plaza Mayor y donde las órdenes judiciales debían recorrer enormes distancias mediante oficios, comisarios y autoridades barriales, un documento fechado exactamente el 1 de octubre de 1844 dejó registrada una pequeña pero extraordinaria escena del funcionamiento cotidiano de la justicia provincial. Se trata de un oficio enviado por el Juez de Letras al jefe de Policía, actualmente identificado en el Archivo General de la Provincia de Mendoza como AGPM, Carpeta 171, Documento 12. La investigación histórica permite ir bastante más allá de la simple referencia del catálogo: la historiadora Eugenia Molina, investigadora del CONICET, utilizó ese documento para reconstruir la relación entre la justicia ordinaria y el naciente aparato policial mendocino. Según el estudio, el juez se dirigió al jefe policial en su condición de autoridad encargada de efectuar capturas y le indicó que, si eran localizados los individuos buscados, fueran remitidos a la justicia y se reunieran “noticias” sobre ellos, incluso valiéndose del comisario que, por encontrarse más próximo al lugar, podía obtener información que resultaba difícil conseguir desde la ciudad. Aquel procedimiento revela cómo funcionaba una verdadera red territorial de información y persecución judicial hace más de 180 años: el juez impartía la diligencia, el jefe de Policía la canalizaba y los comisarios y autoridades locales aportaban conocimiento directo sobre personas, movimientos y acontecimientos de cada zona. No era un mecanismo improvisado. El Reglamento de Policía de 1828 había organizado la provincia en departamentos encabezados por comisarios y subdivididos en cuarteles bajo la responsabilidad de decuriones; además, establecía entre las funciones del jefe de Policía la aprehensión de delincuentes y disponía que los detenidos fueran puestos a disposición de la justicia ordinaria indicando las causas de su prisión. El documento del 1 de octubre adquiere todavía mayor valor porque la misma referencia archivística es empleada por Molina para situar a José Benito Rodríguez al frente de la Jefatura de Policía mendocina durante octubre de 1844, dentro de una reconstrucción sistemática de quienes ocuparon ese cargo entre 1828 y 1860. Estamos, por lo tanto, ante mucho más que una nota burocrática olvidada: aquellas pocas líneas permiten observar la maquinaria real de la justicia mendocina del siglo XIX, cuando encontrar a una persona buscada podía depender del conocimiento de un comisario, de las noticias aportadas en un distrito y de una cadena de oficios manuscritos que conectaba al juzgado con autoridades dispersas por toda la provincia. La consulta directa de la foja original permitirá en el futuro precisar íntegramente los nombres de las personas perseguidas, el lugar en que eran buscadas y la causa judicial que originó la orden; mientras tanto, la documentación académica confirma con precisión la fecha, la comunicación entre el Juez de Letras y el jefe policial y el objetivo de utilizar a la estructura de Policía para localizar, capturar y reunir información sobre los reos. Fuente de origen: Archivo General de la Provincia de Mendoza (AGPM), Carpeta 171, Documento 12, “Juez de Letras al jefe de policía”, 1 de octubre de 1844. Referencias académicas: Eugenia Molina, “¿Contravenciones o delitos? La praxis policial entre la norma y la administración de justicia. Mendoza, 1828-1860”, Revista de Historia de las Prisiones, n.º 14, 2023, pp. 42-61; Eugenia Molina, “Nuevos funcionarios para un nuevo orden político: los jefes de policía y la configuración provincial. Mendoza, 1828-1860”, Claves. Revista de Historia, vol. 9, n.º 16, 2023. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #ArchivoGeneralDeMendoza #HistoriaArgentina #PoliciaDeMendoza #Justicia #SigloXIX #DocumentosHistoricos #MemoriaHistorica #PatrimonioHistorico #MendozaHistory #OldMendoza #ArgentineHistory #HistoricalDocuments #PoliceHistory #LegalHistory #19thCenturyHistory #Archives
1 DE OCTUBRE DE 1844 - EL DÍA EN QUE MENDOZA PUSO LEY AL AGUA: 21 ARTÍCULOS QUE COMENZARON A ORDENAR EL DESTINO DEL OASIS
En una provincia donde cada acequia, canal y turno de riego podía significar la diferencia entre una tierra productiva y el desierto, el 1 de octubre de 1844 quedó sancionado uno de los documentos centrales de la historia hídrica mendocina: el Reglamento para el Juzgado de Aguas. José Félix Aldao, gobernador de Mendoza entre 1841 y 1845, aprobó por decreto aquel cuerpo normativo compuesto por 21 artículos, elaborado por una comisión integrada por Benito González, José Silvestre Videla, Juan Estrella, Alejo Mallea y Juan Moyano. No se trataba simplemente de decidir por dónde debía correr el agua: el reglamento buscaba ordenar su aprovechamiento, las concesiones, derechos y restricciones, la administración de los cauces, los conflictos entre usuarios, el régimen económico y la organización de las autoridades encargadas de hacer cumplir las disposiciones. La regulación de las aguas mendocinas tenía una historia mucho más antigua. Durante siglos, la vida económica y urbana se había desarrollado alrededor de una compleja red de canales y acequias; después de la Independencia se dictaron sucesivas normas y en 1833 se había restablecido formalmente el cargo de Juez General de Aguas. El Reglamento de 1844 no creó desde cero aquella magistratura: la fortaleció, precisó sus atribuciones administrativas y judiciales y convirtió al Juez General de Aguas en la autoridad superior de un sistema que debía intervenir tanto en la distribución del recurso como en los litigios que generaba. Para dimensionar la fuerza que adquiría aquella autoridad basta observar algunas de sus facultades: el Juez General tenía jurisdicción ordinaria en los asuntos de aguas de mayor cuantía —los que superaban los 50 pesos—, debía tramitar por escrito esas causas y podía intervenir en cuestiones vinculadas con cauces, obras y administración. También debía controlar la percepción de la prorrata destinada al sostenimiento del sistema y presentar presupuestos de los trabajos necesarios en los canales. Por debajo actuaban los llamados jueces de hijuela o de acequia, encargados de cuestiones menores y del cuidado de los cauces, tomas, compuertas, puentes y reparaciones dentro de sus respectivas jurisdicciones. Una disposición particularmente reveladora estableció que, en materia de aguas, quedaban sujetos al régimen incluso quienes gozaban de fueros eclesiásticos o militares, mostrando hasta qué punto se pretendía establecer una autoridad común sobre un recurso indispensable para toda la sociedad. Aquel documento acompañaría durante décadas una enorme transformación del territorio. El agua hacía posible las chacras, los potreros, los molinos, los frutales y las viñas; controlar su reparto significaba también organizar la expansión económica de una provincia asentada en una región naturalmente árida. Estudios históricos sobre el sistema mendocino señalan que el área irrigada creció de manera considerable durante el siglo XIX, mientras canales y acequias avanzaban sobre nuevas superficies productivas. El Reglamento de Aldao permaneció como una referencia general durante aproximadamente cuarenta años, hasta la sanción de la Ley General de Aguas de 1884, uno de los grandes hitos posteriores de la organización hídrica provincial. Pero existe además un detalle extraordinario para la memoria histórica mendocina: aquel texto no sobrevivió únicamente en transcripciones o libros. El Departamento General de Irrigación confirma que una página del documento original continúa conservándose en el Archivo General de Mendoza y ha difundido públicamente su reproducción. En la hoja manuscrita todavía puede leerse el encabezamiento “Reglamento para el juzgado de Aguas”, seguido de los primeros artículos escritos hace más de 180 años. Ese papel amarillento es mucho más que una antigua disposición administrativa: es el testimonio material de una Mendoza que comprendía que, en un territorio modelado por la aridez, ordenar el agua equivalía a ordenar buena parte de su futuro agrícola, económico y territorial. Fuente de origen: Archivo General de la Provincia de Mendoza (AGPM), Época Independiente, Reglamento del Juzgado de Aguas de 1844; la investigación académica de Inés Sanjurjo de Driollet lo referencia como AGPM, Independiente, Carpeta 198. Departamento General de Irrigación, Centro de Documentación, Patrimonio Histórico y Cultura del Agua. Pedro Santos Martínez, “Consideraciones histórico-jurídicas sobre el reglamento mendocino de aguas de 1844”, Revista de Historia del Derecho Nº 14, 1986. Matías Edgardo Pascualotto, “Las políticas hídricas y el proceso constitucional de Mendoza”. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #Agua #Irrigación #Acequias #JoséFélixAldao #ArchivoHistórico #PatrimonioMendocino #1DeOctubre #MendozaHistory #ArgentinaHistory #WaterHistory #IrrigationHistory #HistoricalDocuments #WaterManagement #CulturalHeritage
1960: CUANDO MENDOZA FORMABA A LOS HOMBRES Y MUJERES QUE DEFENDERÍAN SUS VIÑEDOS CON CIENCIA
Frente a la imponente sede de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo, en Chacras de Coria, quedó inmortalizada una generación de estudiantes que se preparaba para intervenir directamente en uno de los pilares económicos de Mendoza: la agricultura. La fotografía muestra a alumnos de tercer año reunidos en la explanada de acceso a la Facultad junto al profesor de Fitopatología, ingeniero agrónomo Rafael Edmundo Pontis Videla, ubicado en el centro y reconocible por sus anteojos. La identificación y la fecha aparecen documentadas en “Encuentro de saberes: 1939-2017. Historia de las facultades, institutos y colegios de la Universidad Nacional de Cuyo”, obra institucional editada por EDIUNC en 2017. Aquella escena condensaba décadas de transformación de la enseñanza agrícola mendocina. La institución había comenzado sus actividades el 16 de agosto de 1939 como Escuela Superior de Agronomía; en 1940 se trasladó a la histórica Quinta Agronómica y en 1944 egresó su primera promoción, integrada por 18 ingenieros agrónomos. El 31 de diciembre de 1946, mediante el Decreto Nº 25.621, alcanzó la categoría de Facultad de Ciencias Agrarias. Finalmente, el 2 de abril de 1954 comenzó el cierre definitivo de una etapa con la despedida de la Quinta Agronómica y el traslado de las cátedras hacia la nueva sede de Chacras de Coria. Por eso, cuando esta fotografía fue tomada en 1960, los jóvenes retratados estudiaban en una Facultad que llevaba apenas unos años instalada plenamente en aquel enorme predio de Luján de Cuyo. Pero quien aporta una dimensión todavía mayor a la imagen es Rafael Pontis Videla. Nacido en Mendoza el 11 de enero de 1911, se graduó de ingeniero agrónomo en la Universidad de Buenos Aires en 1933 y desde 1934 se dedicó a la Patología Vegetal. En 1935 ya dirigía el Laboratorio Regional de Patología Vegetal del Ministerio de Agricultura en Mendoza y simultáneamente enseñaba en la antigua Escuela de Agricultura y Enología, antecedente directo de Ciencias Agrarias. Entre 1941 y 1943 perfeccionó sus conocimientos como Research Fellow en el Departamento de Patología Vegetal de la Universidad de California en Berkeley; luego desarrolló tareas científicas en Colombia, Venezuela, Holanda y Suiza, hasta regresar a Mendoza y hacerse cargo en 1956 de la Cátedra de Fitopatología de la Facultad de Ciencias Agrarias. Su trabajo no quedó encerrado en las aulas. Investigó enfermedades capaces de afectar cultivos fundamentales y realizó aportes sobre patologías vegetales en distintos países. En 1958 publicó en la Revista de la Facultad de Ciencias Agrarias un “Registro de enfermedades de las plantas, nuevas o poco conocidas en la provincia de Mendoza”; y en 1963, junto con José M. Feldman, publicó un trabajo sobre Xiphinema index y X. americanum hallados en suelos de viñedos mendocinos. La presencia de Xiphinema index tenía enorme importancia fitosanitaria por tratarse del nematodo relacionado con la transmisión de la degeneración infecciosa de la vid; su trayectoria académica registra que en 1964 fue invitado a la Universidad de California en Davis para profundizar precisamente esos estudios. Pontis Videla continuó formando investigadores durante décadas, integró desde 1958 la Comisión Asesora Regional de Cuyo del CONICET, recibió subsidios que permitieron incorporar invernáculos destinados al estudio de virosis vegetales y en 1982 fue distinguido como Profesor Extraordinario Emérito. Dos años después ingresó como Académico Correspondiente en Mendoza de la Academia Nacional de Agronomía y Veterinaria. Falleció en su provincia natal el 15 de abril de 1997. Vista más de seis décadas después, esta fotografía ya no representa simplemente a un grupo de estudiantes posando frente a una facultad: muestra una Mendoza que comenzaba a consolidar una estructura científica propia alrededor de la vid, los frutales, las hortalizas, los suelos y las enfermedades vegetales. Detrás de aquellos guardapolvos blancos había futuros profesionales; en el centro estaba uno de los grandes especialistas mendocinos en fitopatología, y detrás de todos ellos se levantaba una institución heredera de una tradición agronómica iniciada en el siglo XIX y destinada a acompañar la transformación productiva de la provincia. Aquella mañana de 1960, sin saberlo, alumnos y profesor dejaron congelado uno de esos instantes en los que la historia de Mendoza, la universidad y la ciencia quedaron reunidas en una sola imagen. Fuente de la fotografía: Universidad Nacional de Cuyo – EDIUNC, “Encuentro de saberes: 1939-2017. Historia de las facultades, institutos y colegios de la Universidad Nacional de Cuyo”, 1.ª edición, Mendoza, 2017. La obra identifica la imagen como: “1960. Alumnos de tercer año en la explanada de acceso a la Facultad, acompañados por el profesor de Fitopatología, el ingeniero agrónomo Rafael Pontis Videla (en el centro, con anteojos)”. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #UNCuyo #CienciasAgrarias #Agronomía #Fitopatología #ChacrasDeCoria #LujánDeCuyo #HistoriaArgentina #Vitivinicultura #Agricultura #RafaelPontisVidela #MemoriaMendocina #FotosAntiguas #MendozaHistory #ArgentineHistory #AgriculturalScience #Agronomy #PlantPathology #Viticulture #HistoricMendoza #OldPhotos
1 DE OCTUBRE DE 1862, NACE LA MENDOCINA QUE CONQUISTÓ LAS LETRAS: ROSARIO PUEBLA DE GODOY, LA VOZ QUE CONVIRTIÓ LA HISTORIA DE MENDOZA EN LITERATURA
En una Mendoza que todavía conservaba muy próximas las heridas de las guerras civiles y donde la presencia femenina en los círculos literarios y periodísticos era excepcional, nació Rosario Puebla de Godoy, una de las figuras pioneras de las letras mendocinas de fines del siglo XIX y comienzos del XX. Hija de José Manuel Puebla y Pola Peñaloza, pertenecía a familias de antiguo arraigo provincial. El 30 de septiembre de 1882 contrajo matrimonio en la iglesia de Santo Domingo con Isaac Godoy, quien desempeñaría distintos cargos judiciales; cuando este fue nombrado juez de la Cámara de Apelaciones de La Plata, el matrimonio se trasladó a esa ciudad, circunstancia que acercó a Rosario a los grandes ámbitos intelectuales y editoriales de Buenos Aires y La Plata. Allí su nombre comenzó a trascender ampliamente las fronteras mendocinas. Cultivó poesía lírica, narrativa, ensayo y periodismo de opinión, colaborando en publicaciones de enorme circulación y prestigio como Caras y Caretas, La Prensa, La Nación y Búcaro Americano. Publicó Nubes de incienso en 1901 y Al pie de los Andes en 1902; su producción llegó incluso a despertar elogios de Carlos Guido y Spano. Pero su obra fundamental apareció en 1904: La ciudad heroica, novela histórica ambientada principalmente en la convulsionada Mendoza de la década de 1840. Su importancia excede largamente la curiosidad bibliográfica: investigaciones académicas actuales consideran a esta obra el punto de partida de la ficción histórica mendocina. En sus páginas combinó personajes reales y ficticios, recuerdos familiares, escenarios y costumbres de la antigua Mendoza con acontecimientos vinculados a los enfrentamientos entre unitarios y federales. La propia autora reconoció que parte de aquel material procedía de relatos transmitidos por ancianas de su familia, e incorporó incluso a miembros de la rama materna de los Peñaloza y referencias a la finca familiar de El Retamo. Estudios de la Universidad Nacional de Cuyo señalan además que el título La ciudad heroica posee un doble sentido: por una parte, la representación de la resistencia de sectores mendocinos al gobierno de José Félix Aldao entre 1841 y 1845 y, por otra, la memoria del aporte de Mendoza a la campaña libertadora de San Martín. El libro alcanzó repercusión en los círculos literarios porteños y fue llevado a escena en el Teatro Nacional durante los primeros meses de 1906. Rosario escribió también el poema épico La leyenda de los Andes, representado en ese mismo teatro, mientras que en el diario El Debate difundió poesías y, en 1910, una primera versión de Leyenda Blanca, posteriormente incorporada a otro volumen. Su reconocimiento quedó registrado de una manera extraordinaria el 1 de septiembre de 1906, cuando Búcaro Americano, la influyente publicación dirigida por la escritora peruana Clorinda Matto de Turner, colocó el retrato de Rosario Puebla en su portada. En aquel número 48, la sección “Nuestras Miniaturas” se ocupó de La ciudad heroica y Al pie de los Andes y publicó además su poema Lúgubre historia; posteriormente la revista difundió también Cantares viejos. Aquella portada constituye hoy uno de los testimonios gráficos más valiosos de la escritora mendocina. Su actividad, sin embargo, fue mucho más allá de escribir libros. Fue socia fundadora de la Biblioteca Social de Mujeres, donde ofreció conferencias destinadas a obreras; desde 1902 integró una comisión dedicada a distribuir libros en cárceles y fábricas y participó activamente del Consejo Nacional de Mujeres de la República Argentina, trabajando especialmente en su biblioteca y fomentando la lectura y la escritura entre las trabajadoras. Murió en Buenos Aires en 1924. Más de un siglo después, el valor de Rosario Puebla de Godoy adquiere una dimensión todavía mayor: escribió cuando publicar siendo mujer implicaba abrirse camino dentro de un universo cultural dominado mayoritariamente por hombres, llevó la historia y los paisajes de Mendoza a los grandes círculos intelectuales del país y dejó, con La ciudad heroica, una obra que la investigación literaria contemporánea sitúa en el nacimiento mismo de la narrativa histórica mendocina. Su nombre merece regresar al lugar que alguna vez ocupó entre libros, periódicos y escenarios: el de una mendocina que transformó memoria, historia y cordillera en literatura. Fuente principal: Gloria Hintze, “Memoria, historia y ficción en la escritura femenina del siglo XIX. La ciudad heroica de Rosario Puebla de Godoy”, Cuadernos del CILHA, Universidad Nacional de Cuyo; Marta Elena Castellino, estudios sobre literatura mendocina, UNCuyo y Cuadernos de Literatura, Universidad Nacional del Nordeste; Búcaro Americano, Nº 48, 1 de septiembre de 1906. #RosarioPueblaDeGodoy #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #LiteraturaMendocina #EscritorasArgentinas #MujeresEnLaHistoria #LaCiudadHeroica #HistoriaArgentina #CulturaMendocina #Efemerides #UnDiaComoHoy #MendozaHistory #ArgentineHistory #WomenWriters #ArgentineLiterature #HistoricalFiction #WomenInHistory
1 DE OCTUBRE DE 1750 - EL DOCUMENTO QUE ABRIÓ UNA BODEGA: VIÑAS, ADOBE Y VINO EN EL CORAZÓN DE LA MENDOZA COLONIAL
Mucho antes de que Mendoza fuera reconocida mundialmente como tierra del vino, cuando Cuyo todavía integraba el Reino de Chile y faltaban más de dos décadas para su incorporación al Virreinato del Río de la Plata, un documento judicial dejó congelada en el papel una extraordinaria imagen de aquella temprana cultura vitivinícola. Ese día quedó registrado el inventario de bienes de Joseph de Coria, conservado actualmente en el Archivo General de la Provincia de Mendoza, dentro de la Época Colonial, Sección Judicial, Carpeta 238, Documento 10. No se trata simplemente de una sucesión: sus páginas permiten atravesar casi tres siglos y entrar en una auténtica hacienda vitivinícola mendocina del siglo XVIII. La documentación describe una vivienda de adobe, con 16 tijeras de sauce, una ventana hacia el patio y una puerta realizada con tablas de alerce; junto a ella se levantaba una bodega construida con pared pisada y adobe que alcanzaba 30 varas de longitud —aproximadamente 25 metros—, sostenida por 31 tijerales de sauce, con una gran puerta de dos hojas provista de cerradura y llave y una ventana orientada hacia el poniente. En su interior funcionaba un lagar destinado al procesamiento de la uva, construido con una parte de adobe y otras de argamasa y cascajo. Estos elementos coinciden con las características documentadas para las bodegas cuyanas coloniales: construcciones largas y angostas, levantadas fundamentalmente con tierra cruda, madera de sauce, caña y materiales disponibles en el propio territorio. Pero el inventario de Coria guarda todavía un dato más sorprendente. Investigaciones académicas basadas en la misma documentación establecen que su propiedad tenía una viña de 5.874 plantas de “uva negra”, una de las variedades fundamentales de la viticultura tradicional de la región. También aparece registrado un parral con 13 pies de moscatel sostenidos por horcones de algarrobo y otro sector con 210 cepas de moscatel y uva negra. Es decir, aquel establecimiento no era únicamente una casa rural con algunas vides: reunía viñedo, instalaciones para elaborar vino y una bodega específicamente construida para conservar la producción, revelando el grado de desarrollo que la actividad había alcanzado en Mendoza a mediados del siglo XVIII. La trascendencia de esta fuente es enorme porque buena parte de la arquitectura colonial del antiguo núcleo mendocino desapareció tras el terremoto de 1861. Por eso, inventarios, testamentos y expedientes judiciales como el de Joseph de Coria permiten reconstruir aquello que ya no puede observarse físicamente: el tamaño de las bodegas, los materiales empleados, la disposición de sus puertas y ventanas, los lagares, las variedades de uva y hasta la organización cotidiana de aquellas haciendas. Estudios especializados señalan que las bodegas coloniales mendocinas solían tener alrededor de cinco varas de altura, seis o siete de ancho y entre 30 y 80 varas de longitud, dimensiones entre las que encaja perfectamente la propiedad de Coria. Así, aquel inventario levantado en 1750 se convierte en algo mucho mayor que una enumeración de bienes: es una ventana directa hacia una Mendoza de adobe, acequias, lagares y miles de cepas, donde el vino ya formaba parte de la economía y de la vida cotidiana más de un siglo antes de la gran transformación vitivinícola de fines del siglo XIX. La Mendoza del vino no nació de repente con las grandes bodegas modernas: sus raíces estaban profundamente afirmadas en la tierra mucho antes, y documentos como el de Joseph de Coria permiten escucharlas hablar casi trescientos años después. Fuente de origen: Archivo General de la Provincia de Mendoza —denominado Archivo Histórico de Mendoza en buena parte de la bibliografía académica—, Época Colonial, Sección Judicial, Carpeta Nº 238, Documento Nº 10, especialmente fojas 8, 9 y 9v.; Inventario de bienes de Joseph de Coria, Mendoza, 1 de octubre de 1750. La identificación archivística y la fecha aparecen reproducidas en Pablo Lacoste, “La hacienda vitivinícola (Mendoza y San Juan, siglo XVIII)”, Revista Universum, Universidad de Talca, 2007, y en Pablo Lacoste et al., “Variedades de uva en Chile y Argentina (1550-1850). Genealogía del torrontés”, Mundo Agrario, UNLP, 2010.Nota documental: una tesis posterior de Estela Premat reproduce esta misma testamentaría con fecha “1 de julio de 1750”, mientras que los trabajos de Lacoste de 2007 y 2010 citan reiteradamente “1 de octubre de 1750”; para esta publicación se mantiene el 1 de octubre por ser la fecha coincidente en varias referencias académicas directas al expediente. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #Vitivinicultura #HistoriaDelVino #VinoArgentino #BodegasDeMendoza #ArchivoHistorico #PatrimonioMendocino #HistoriaArgentina #WineHistory #MendozaWine #ArgentineWine #ColonialHistory #WineHeritage #HistoricMendoza #Viticulture #WineCulture #ArgentinaHistory















