No es uno de los enfrentamientos más repetidos del fútbol internacional, pero cada vez que Argentina y España quedaron frente a frente dejaron goles, leyendas, goleadas inesperadas y conexiones capaces de unir las dos orillas del Atlántico. Antes de volver a encontrarse en la final del Mundial 2026, el historial no podría presentar un equilibrio más extraordinario: jugaron 14 veces, cada selección obtuvo seis victorias, empataron dos encuentros y España solamente conserva un gol de ventaja, 19 contra 18. Todo comenzó el 7 de diciembre de 1952, cuando Argentina silenció el Santiago Bernabéu con un gol de Ricardo Infante. La Albiceleste también ganó los dos encuentros siguientes y completó sus primeras tres presentaciones sin recibir tantos. España consiguió su primera victoria en 1961 mediante Luis del Sol y Alfredo Di Stéfano, el extraordinario futbolista nacido en Buenos Aires que había vestido la camiseta argentina antes de nacionalizarse español. Hasta ahora, únicamente uno de aquellos 14 partidos fue oficial. Ocurrió el 13 de julio de 1966, durante el Mundial de Inglaterra. En Villa Park, Luis Artime —nacido en Mendoza— convirtió dos goles y encabezó el triunfo argentino por 2-1. Pirri había logrado el empate español, pero el segundo impacto del delantero mendocino dejó a la Albiceleste por delante de La Roja en el grupo y escribió el antecedente mundialista más importante entre ambos países. La historia continuó acumulando episodios singulares. El empate 1-1 de 1974 marcó el comienzo del ciclo de César Luis Menotti, el entrenador que cuatro años más tarde conduciría a Argentina hacia su primera Copa del Mundo. En 1995, el santafesino Juan Antonio Pizzi defendió a España y marcó contra su país de nacimiento. En 1999, Pochettino y el Kily González conquistaron Sevilla; en 2009, Messi anotó en Madrid, aunque dos goles de Xabi Alonso le dieron la victoria a los españoles. Después llegaron dos golpes inolvidables. En septiembre de 2010, apenas 58 días después de que España se proclamara campeona del mundo, Argentina la derrotó 4-1 en el Monumental con goles de Messi, Higuaín, Tévez y Agüero. Ocho años más tarde, La Roja respondió en Madrid con el 6-1 más contundente del historial: Isco consiguió el único triplete de toda la serie, mientras Lionel Messi observaba lesionado desde la tribuna. Los números esconden otras coincidencias asombrosas. Argentina jamás perdió como local ante España; La Roja nunca derrotó a la Albiceleste fuera de su territorio. Los dos únicos empates terminaron 1-1, se jugaron un 12 de octubre y estuvieron separados exactamente por 14 años. Treinta futbolistas diferentes convirtieron los 37 goles del historial: 15 de cada selección. La Finalissima que debía enfrentarlos en marzo de 2026 fue cancelada y durante meses pareció que el esperado choque entre Lionel Messi y Lamine Yamal volvería a postergarse. Pero el fútbol eligió un escenario mucho más grande. Este 19 de julio, en Nueva Jersey, Argentina y España disputarán el decimoquinto capítulo de una historia iniciada hace más de siete décadas. La campeona del mundo buscará su cuarta estrella y el primer bicampeonato desde Brasil en 1962; la campeona de Europa intentará conquistar su segunda Copa y regresar a la cumbre 16 años después de Sudáfrica. Seis victorias contra seis. Dieciocho goles contra diecinueve. El campeón vigente frente al nuevo poder europeo. Messi ante Yamal. La experiencia de una generación que se resiste a despedirse contra la juventud que pretende heredar el futuro. Esta vez no habrá revancha amistosa ni trofeo simbólico: habrá una Copa del Mundo esperando al vencedor. #ArgentinaEspaña #SeleccionArgentina #LaAlbiceleste #España #LaRoja #Mundial2026 #FinalDelMundo #LionelMessi #LamineYamal #LuisArtime #HistoriaDelFútbol #Scaloneta #VamosArgentina #FútbolArgentino #CampeonesDelMundo #ArgentinaVsSpain #WorldCupFinal #FIFAWorldCup2026 #FootballHistory #Messi #SpainNationalTeam #ArgentinaNationalTeam #RoadToGlory #WorldChampions #FootballLegends
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domingo, 19 de julio de 2026
ARGENTINA–ESPAÑA: 73 AÑOS, 14 BATALLAS Y UNA PARIDAD IMPOSIBLE QUE DESEMBOCA EN LA FINAL DEL MUNDO 2026
No es uno de los enfrentamientos más repetidos del fútbol internacional, pero cada vez que Argentina y España quedaron frente a frente dejaron goles, leyendas, goleadas inesperadas y conexiones capaces de unir las dos orillas del Atlántico. Antes de volver a encontrarse en la final del Mundial 2026, el historial no podría presentar un equilibrio más extraordinario: jugaron 14 veces, cada selección obtuvo seis victorias, empataron dos encuentros y España solamente conserva un gol de ventaja, 19 contra 18. Todo comenzó el 7 de diciembre de 1952, cuando Argentina silenció el Santiago Bernabéu con un gol de Ricardo Infante. La Albiceleste también ganó los dos encuentros siguientes y completó sus primeras tres presentaciones sin recibir tantos. España consiguió su primera victoria en 1961 mediante Luis del Sol y Alfredo Di Stéfano, el extraordinario futbolista nacido en Buenos Aires que había vestido la camiseta argentina antes de nacionalizarse español. Hasta ahora, únicamente uno de aquellos 14 partidos fue oficial. Ocurrió el 13 de julio de 1966, durante el Mundial de Inglaterra. En Villa Park, Luis Artime —nacido en Mendoza— convirtió dos goles y encabezó el triunfo argentino por 2-1. Pirri había logrado el empate español, pero el segundo impacto del delantero mendocino dejó a la Albiceleste por delante de La Roja en el grupo y escribió el antecedente mundialista más importante entre ambos países. La historia continuó acumulando episodios singulares. El empate 1-1 de 1974 marcó el comienzo del ciclo de César Luis Menotti, el entrenador que cuatro años más tarde conduciría a Argentina hacia su primera Copa del Mundo. En 1995, el santafesino Juan Antonio Pizzi defendió a España y marcó contra su país de nacimiento. En 1999, Pochettino y el Kily González conquistaron Sevilla; en 2009, Messi anotó en Madrid, aunque dos goles de Xabi Alonso le dieron la victoria a los españoles. Después llegaron dos golpes inolvidables. En septiembre de 2010, apenas 58 días después de que España se proclamara campeona del mundo, Argentina la derrotó 4-1 en el Monumental con goles de Messi, Higuaín, Tévez y Agüero. Ocho años más tarde, La Roja respondió en Madrid con el 6-1 más contundente del historial: Isco consiguió el único triplete de toda la serie, mientras Lionel Messi observaba lesionado desde la tribuna. Los números esconden otras coincidencias asombrosas. Argentina jamás perdió como local ante España; La Roja nunca derrotó a la Albiceleste fuera de su territorio. Los dos únicos empates terminaron 1-1, se jugaron un 12 de octubre y estuvieron separados exactamente por 14 años. Treinta futbolistas diferentes convirtieron los 37 goles del historial: 15 de cada selección. La Finalissima que debía enfrentarlos en marzo de 2026 fue cancelada y durante meses pareció que el esperado choque entre Lionel Messi y Lamine Yamal volvería a postergarse. Pero el fútbol eligió un escenario mucho más grande. Este 19 de julio, en Nueva Jersey, Argentina y España disputarán el decimoquinto capítulo de una historia iniciada hace más de siete décadas. La campeona del mundo buscará su cuarta estrella y el primer bicampeonato desde Brasil en 1962; la campeona de Europa intentará conquistar su segunda Copa y regresar a la cumbre 16 años después de Sudáfrica. Seis victorias contra seis. Dieciocho goles contra diecinueve. El campeón vigente frente al nuevo poder europeo. Messi ante Yamal. La experiencia de una generación que se resiste a despedirse contra la juventud que pretende heredar el futuro. Esta vez no habrá revancha amistosa ni trofeo simbólico: habrá una Copa del Mundo esperando al vencedor. #ArgentinaEspaña #SeleccionArgentina #LaAlbiceleste #España #LaRoja #Mundial2026 #FinalDelMundo #LionelMessi #LamineYamal #LuisArtime #HistoriaDelFútbol #Scaloneta #VamosArgentina #FútbolArgentino #CampeonesDelMundo #ArgentinaVsSpain #WorldCupFinal #FIFAWorldCup2026 #FootballHistory #Messi #SpainNationalTeam #ArgentinaNationalTeam #RoadToGlory #WorldChampions #FootballLegends
sábado, 18 de julio de 2026
LOS DE AFUERA SON DE PALO: DEL VIEJO DICHO DE LAS MESAS DE JUEGO AL GRITO QUE DESAFIÓ A 173.850 PERSONAS EN EL MARACANÁ
Hay expresiones que atraviesan generaciones, pero pocas cargan con una historia tan poderosa —y discutida— como “los de afuera son de palo”. Aunque la memoria popular suele atribuir su creación al legendario capitán uruguayo Obdulio Varela durante el Mundial de 1950, la frase probablemente ya pertenecía al habla cotidiana antes de aquella hazaña. Su pista lingüística más firme conduce al antiguo dicho “los mirones son de palo”, empleado en partidas de cartas, dominó y otros juegos para advertir que quienes observaban no debían hablar, aconsejar ni interferir. La Academia de la Lengua registra todavía esa fórmula en distintos países latinoamericanos: el espectador debía permanecer tan inmóvil y silencioso como una figura de madera. Su autor original y la fecha exacta de su nacimiento se perdieron en la tradición oral. Sin embargo, fue el fútbol el que la convirtió en leyenda. El 16 de julio de 1950, Uruguay se presentó en el estadio Maracaná para enfrentar al Brasil anfitrión. Técnicamente no era una final, sino el último encuentro de un cuadrangular decisivo, pero el vencedor levantaría la Copa Jules Rimet. Brasil había aplastado 7-1 a Suecia y 6-1 a España; le bastaba un empate para coronarse. Uruguay, que había igualado 2-2 frente a los españoles y vencido trabajosamente 3-2 a los suecos, necesitaba ganar. En las tribunas había oficialmente 173.850 espectadores —récord histórico para un partido mundialista—, aunque diversas estimaciones sostienen que la multitud pudo superar las 200.000 personas. La versión más difundida asegura que Obdulio Varela reunió a sus compañeros antes de ingresar al campo y les dijo: “Muchachos, los de afuera son de palo”. Con aquellas palabras pretendía reducir el rugido del Maracaná a un simple decorado: arriba podía haber una multitud inmensa, pero abajo solamente jugarían once contra once. No obstante, investigaciones uruguayas ofrecen una reconstrucción diferente y mucho más profunda. Un estudio académico publicado en 2018, apoyado en el trabajo del historiador Atilio Garrido, sostiene que quien pronunció primero la frase fue el defensor Schubert Gambetta. Lo hizo como respuesta a dirigentes uruguayos que, convencidos de la superioridad brasileña, habrían pedido a los futbolistas que evitaran una goleada vergonzosa. En esa interpretación, “los de afuera” no eran solamente los hinchas de Brasil: también eran los dirigentes que dudaban del equipo y pretendían decidir desde fuera cómo debía enfrentar su destino. Obdulio habría respaldado aquella rebelión, convertido el mensaje en una orden colectiva y quedado para siempre asociado a él. Brasil abrió el marcador con Friaça, pero Varela tomó la pelota, discutió el gol y consiguió enfriar durante unos minutos el fervor del estadio. Después llegaron el empate de Juan Alberto Schiaffino y el disparo inolvidable de Alcides Ghiggia que estableció el 2-1 definitivo. De pronto, la multitud quedó en silencio y la frase adquirió su significado más extraordinario: los de afuera podían gritar, presionar, opinar y anticipar el resultado, pero no podían jugar el partido. Por eso, “los de afuera son de palo” terminó trascendiendo al fútbol. Hoy se utiliza para recordar que quienes observan desde la comodidad de la tribuna no siempre conocen el esfuerzo, el miedo ni las decisiones de quienes están dentro de la lucha. Tal vez nunca conozcamos a su primer autor ni el momento exacto en que nació. Lo que sí sabemos es cuándo se volvió inmortal: aquella tarde en que once uruguayos se negaron a aceptar una derrota anunciada y demostraron que ningún pronóstico puede imponerse antes de que termine la batalla. #LosDeAfueraSonDePalo #ObdulioVarela #SchubertGambetta #Maracanazo #Uruguay1950 #HistoriaDelFútbol #CopaDelMundo #Maracaná #GarraCharrúa #FrasesConHistoria #CulturaPopular #MemoriaHistórica #FootballHistory #WorldCupHistory #UruguayFootball #Maracanazo1950 #LegendaryQuotes #HistoricMatch #AgainstAllOdds #FootballLegends
EL HIMNO QUE ESPAÑA ESCUCHA EN SILENCIO: LA EXTRAORDINARIA HISTORIA DE LA MARCHA REAL Y SUS PALABRAS AUSENTES
Cuando la selección española sale al campo y sus jugadores permanecen en silencio mientras suena el himno, no se trata de indiferencia ni de falta de patriotismo: sencillamente, no existen palabras oficiales que puedan cantar. El Himno Nacional de España, conocido históricamente como Marcha Granadera o Marcha Real, nació como una composición militar puramente instrumental. Su primera aparición documentada se remonta a 1761, dentro del Libro de Ordenanza de los toques militares de la Infantería Española, recopilado por Manuel de Espinosa. Aunque con frecuencia se le atribuye la autoría, la documentación oficial española considera desconocido al verdadero compositor. El 3 de septiembre de 1770, Carlos III convirtió aquella melodía en Marcha de Honor y la costumbre de interpretarla ante los monarcas terminó elevándola, con el paso del tiempo, a la condición de símbolo nacional. La gran respuesta al misterio es, por lo tanto, mucho más histórica que jurídica: el himno no perdió su letra, sino que nació sin ella. Tampoco existe una norma que prohíba escribirle versos. A lo largo de los siglos aparecieron numerosas propuestas, pero ninguna consiguió reunir el consenso político, territorial y social necesario para transformarse en la voz oficial de toda España. Entre las más conocidas estuvieron la presentada por Eduardo Marquina durante el reinado de Alfonso XIII y la escrita por José María Pemán en 1928, bajo la dictadura de Primo de Rivera. Esta última sería modificada y vinculada posteriormente con el franquismo, aunque nunca llegó a convertirse legalmente en la letra oficial del himno. Uno de los intentos más ambiciosos ocurrió entre 2007 y 2008, cuando el Comité Olímpico Español convocó un concurso para encontrar palabras que pudieran cantarse durante las victorias deportivas. Se recibieron unas 7.000 propuestas y fue seleccionada la composición de Paulino Cubero. Sin embargo, la iniciativa fue retirada antes de comenzar la recolección de firmas necesaria para llevarla a las Cortes: la falta de respaldo y la controversia demostraron nuevamente lo difícil que resulta condensar en unos pocos versos la diversidad, la historia y las distintas sensibilidades de todo un país. La regulación vigente, aprobada mediante el Real Decreto 1560/1997, oficializó únicamente la música: una frase de dieciséis compases en si bemol mayor, interpretada a 76 pulsaciones por minuto. Estableció una versión completa de 52 segundos y otra breve de 27, utilizada, entre otras ocasiones, cuando España está representada oficialmente en competiciones deportivas. El decreto incluye las partituras, pero ninguna letra. Así, mientras otras naciones proclaman con palabras sus batallas, sus paisajes o sus ideales, España se reconoce mediante una melodía nacida hace más de dos siglos y medio. Por eso sus deportistas no cantan, el público suele acompañarla con tarareos y cada intento de agregarle versos reabre un debate que nunca alcanzó un acuerdo definitivo. La Marcha Real continúa siendo uno de los pocos himnos nacionales enteramente instrumentales del mundo: una música sin letra, pero cargada de historia. #SpanishNationalAnthem #MarchaReal #HistoryOfSpain #SpanishHistory #NationalAnthem #SpanishCulture #SpainNationalTeam #FootballHistory #HistoryFacts #Spain #WorldFootball #DidYouKnow #HimnoDeEspaña #MarchaReal #HistoriaDeEspaña #HimnoNacional #CuriosidadesHistóricas #CulturaEspañola #SelecciónEspañola #HistoriaUniversal #DatosCuriosos #España #FútbolEspañol #PasiónEspañola
1978: LOS IRACUNDOS ENCENDIERON SAN JOSÉ — LA NOCHE EN QUE EL ATLÉTICO ARGENTINO SE CONVIRTIÓ EN “PUERTO MONTT”
“Dios bendiga siempre la pasión y vida que me dio tu amor”. Con aquella intensidad que parecía brotarle desde el alma, Eduardo Franco cantó sobre el embaldosado del Club Atlético Argentino como lo hacía en los discos que giraban sin descanso en las radios y hogares cuyanos. Era el verano de 1978 y los legendarios muchachos de Paysandú habían llegado a San José, Guaymallén, como parte de una gira carnavalesca que también recorría clubes como Giol, Andes Talleres e Ingeniero Giagnoni. Aquella noche, la cancha de baldosas —el inolvidable “demonio rojo” del barrio— dejó por unas horas su rutina deportiva para transformarse en un escenario colmado de música, emoción y fervor popular. Los Iracundos no eran unos recién llegados. Habían nacido en Paysandú en 1958 bajo el nombre de Los Blue Kings y debutado oficialmente el 10 de octubre de 1961 en el Teatro Florencio Sánchez. Después de ingresar al mercado argentino y ser contratados por RCA Victor adoptaron el nombre que los convertiría en una de las bandas uruguayas más populares de América Latina. Al frente estaba Eduardo Franco, compositor, cantante y alma indiscutible del conjunto, acompañado por la formación histórica: Leonardo Franco en primera guitarra, Juan Bosco Zabalo en segunda guitarra, Hugo Burgueño en el bajo, Juan Carlos Velázquez en batería y Jesús María Febrero en teclados. Llegaban con una trayectoria continental y con canciones que ya pertenecían a millones de personas. “Puerto Montt”, grabada en 1968, se había convertido en su emblema; “Va cayendo una lágrima”, “Es la lluvia que cae” y “Te lo pido de rodillas” formaban parte de esa banda sonora sentimental que unía generaciones. Franco apareció casi a medianoche, con el escenario preparado y sus inseparables mate y cigarrillo. Vestido de blanco, avanzó con aquel movimiento sencillo y característico: un paso hacia un lado, otro hacia el contrario, mientras invitaba al público mendocino a cantar y bailar. Quienes pudieron pagar la entrada ocuparon la cancha; otros se aferraron al portón de rejas intentando distinguir a los músicos y no faltaron los más audaces que buscaron superar el paredón. Nadie quería perderse a los uruguayos que habían conquistado el continente. Para los adolescentes de San José, aquella actuación fue mucho más que un espectáculo. Las canciones se mezclaron con los primeros amores, los celos del barrio, las miradas furtivas y las ilusiones de una juventud obrera que todavía soñaba con un mundo mejor. La plaza Mauricio Serra parecía transformarse en Puerto Montt y cada melodía encontraba un nombre, una historia y una muchacha de la vuelta. Fernando Montaña Berdugo, que entonces tenía trece años y no recibió permiso para asistir, recordaría décadas después cómo la potencia de los equipos llevó la música hasta la ventana de su habitación. No existían redes sociales, transmisiones digitales ni pantallas capaces de acercar el escenario; solamente el sonido atravesando la noche y la imaginación reconstruyendo lo que sucedía detrás de los muros. Desde allí escuchó a Los Iracundos pisar el Atlético Argentino mientras una lágrima adolescente le caía por la mejilla. Aquel mismo año la banda publicó Pasión y Vida, un álbum de doce canciones editado por Sony/RCA que incluía el tema cuya frase abre esta memoria. Apple Music registra su lanzamiento en 1978. La evocación original también mezcla canciones posteriores con aquella noche: “Fiesta Popular” apareció en 1983 y “Tú con él” en 1984. No habrían integrado el repertorio de 1978, pero la memoria afectiva suele ignorar el calendario y reunir en una sola escena todas las melodías que marcaron una vida. En plena dictadura, mientras el país atravesaba uno de sus períodos más oscuros, las canciones románticas ofrecían un refugio cotidiano. Los Iracundos llegaron al corazón de San José para saldar una deuda con admiradores que respiraban alegría y melancolía, sueños proletarios y esperanzas humildes. Durante unas horas, el Atlético Argentino no fue solamente un club: fue una fiesta del barrio, una ventana abierta hacia América y el lugar donde una generación comprendió que ciertas noches no terminan jamás. Fuente testimonial e imagen: Fernando Montaña Berdugo. Contextualización histórica y discográfica: El País de Uruguay y Sony Music. #LosIracundos #EduardoFranco #AtleticoArgentino #SanJose #Guaymallen #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #MusicaDeLos70 #RecuerdosDeBarrio #PasionYVida #PuertoMontt #MusicaRomantica #CulturaPopular #MemoriaColectiva #RockUruguayo #Paysandu #Uruguay #Argentina #LatinMusic #LosIracundosForever #EduardoFrancoLegacy #MendozaHistory #SeventiesMusic #LatinAmericanMusic #RomanticMusic #NeighborhoodMemories #MusicHistory
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Mendoza, Argentina
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18 DE JULIO DE 1950: CANTABAN LA MARCHA PERONISTA, LLEVABAN RETRATOS DE PERÓN Y EVITA… Y TERMINARON BAJO LOS GASES POR PEDIR QUE ARGENTINA NO FUERA A LA GUERRA
La Guerra de Corea había comenzado hacía menos de un mes y en la Argentina crecía el temor de que el gobierno enviara soldados para participar del conflicto. Perón había declarado que tomaría la decisión que quisiera el pueblo. Aquellas palabras fueron interpretadas por numerosos trabajadores como una invitación a manifestar públicamente su rechazo. El 18 de julio de 1950, los enormes talleres del Ferrocarril Mitre, en la localidad santafesina de Pérez, se transformaron en un hervidero. Cientos de ferroviarios abandonaron sus tareas, se organizaron dentro de los galpones y emprendieron una caminata de aproximadamente 15 kilómetros rumbo a Rosario. A medida que la columna avanzaba se incorporaron mujeres, niños, obreros de otras actividades y vecinos que compartían una misma consigna: ningún argentino debía ser enviado a combatir a Corea. La movilización pasó a la historia como la “Marcha de la Paz”, pero tuvo una característica que desafía las interpretaciones políticas más simples. No fue una protesta exclusivamente opositora: participaron militantes comunistas, antiguos dirigentes ferroviarios, trabajadores peronistas y personas sin identificación partidaria. Algunos manifestantes cantaban la Marcha Peronista, llevaban retratos de Juan Domingo Perón y Eva Duarte y entendían que estaban expresando precisamente la voluntad popular que el presidente había prometido escuchar. La columna llegó a Rosario por las vías ferroviarias. Frente a la sede de la Unión Ferroviaria, sus dirigentes intentaron convencer a los trabajadores para que terminaran la marcha. Una parte regresó, pero otros continuaron hasta la Plaza San Martín, donde cantaron el Himno Nacional y pronunciaron discursos a favor de la paz. Cuando decidieron seguir recorriendo el centro rosarino, la situación cambió dramáticamente: intervinieron policías, fuerzas montadas, bomberos y efectivos lanzagases. Hubo cargas de caballería, gases y potentes chorros de agua hasta que los últimos grupos fueron dispersados. Mientras aquello sucedía en Santa Fe, Perón y Evita participaban en Buenos Aires de la inauguración de la Casa del Deporte, ubicada en Carlos Pellegrini 1362. Allí el presidente anunció un proyecto monumental: levantar cerca del aeropuerto de Ezeiza una ciudad olímpica de entre 3.500 y 4.000 hectáreas, con estadios, viviendas e instalaciones para los deportistas. Buenos Aires había perdido por apenas un voto —21 contra 20— la elección para organizar los Juegos Olímpicos de 1956. La gigantesca ciudad deportiva nunca llegó a construirse completamente, aunque parte de aquella visión acompañó la organización de los Juegos Panamericanos de 1951. El contraste resulta extraordinario: durante una misma jornada, Perón y Evita soñaban con una ciudad consagrada al deporte mientras cientos de trabajadores caminaban por las vías para evitar que el país entrara en una guerra librada a miles de kilómetros. Finalmente, Argentina no envió tropas de combate a Corea; Colombia fue el único país latinoamericano que sí aportó fuerzas militares. La Marcha de la Paz demuestra que la historia rara vez puede reducirse a dos bandos perfectamente separados. Aquellos ferroviarios podían cantar la marcha oficial, llevar imágenes de Perón y Evita y, al mismo tiempo, desafiar a las autoridades cuando consideraban que la paz y la vida de los argentinos estaban en peligro. Fue una movilización popular, heterogénea y casi olvidada que nació entre locomotoras, atravesó 15 kilómetros y terminó enfrentándose con gases, caballos y agua en las calles de Rosario. #MarchaDeLaPaz #JuanDomingoPerón #EvaPerón #Evita #HistoriaArgentina #FerrocarrilesArgentinos #TrabajadoresFerroviarios #GuerraDeCorea #Rosario #Pérez #MovimientoObrero #Peronismo #MemoriaHistórica #Argentina #MendozAntigua #PeaceMarch #ArgentineHistory #KoreanWar #RailwayWorkers #LaborHistory #Peronism #HistoricalMemory #ArgentinaHistory
MANUEL BELGRANO: EL CEREBRO REVOLUCIONARIO QUE LA HISTORIA DEJÓ DETRÁS DE LA BANDERA — TIERRA, INDUSTRIA, EDUCACIÓN Y JUSTICIA PARA FUNDAR UNA NACIÓN (Imagen Ilustrativa)
Cuando se pronuncia el nombre de Manuel Belgrano, casi inmediatamente aparece la imagen celeste y blanca de la bandera. Sin embargo, detrás de aquel símbolo existió un hombre mucho más complejo: abogado, economista, periodista, educador, funcionario, diplomático y militar por obligación antes que por vocación. La historiografía liberal no lo borró: Bartolomé Mitre convirtió su vida en el hilo conductor de una de las obras fundacionales del relato nacional. Pero la memoria escolar fue simplificando su figura hasta dejar muchas veces en segundo plano al pensador que intentó imaginar qué economía, qué educación y qué sociedad necesitaba la patria naciente. Formado en Salamanca y Valladolid, Belgrano regresó al Río de la Plata con conocimientos de derecho público, lenguas y economía política. Desde 1794, como secretario del Consulado de Comercio de Buenos Aires, sostuvo un programa destinado a fomentar simultáneamente la agricultura, el comercio y la industria. No concebía la riqueza como privilegio de una minoría, sino como una herramienta para alcanzar el bienestar general. Por eso dejó una sentencia que todavía interpela: “Que no se oiga ya que los ricos devoran a los pobres, y que la justicia es solo para aquellos”. Su preocupación por la tierra resultó extraordinariamente audaz. Criticó las grandes extensiones improductivas, propuso entregar terrenos mediante enfiteusis a los agricultores y llegó a plantear que los propietarios que mantuvieran sus campos ociosos fueran obligados a cultivar o vender parte de ellos. Estas iniciativas han sido consideradas un antecedente de las posteriores propuestas de reforma agraria, aunque deben comprenderse dentro del mundo económico de comienzos del siglo XIX. Para Belgrano, el campesino debía trabajar una tierra que pudiera sentir como propia, sostener a su familia y contribuir al progreso colectivo. Tampoco aceptaba que el Río de la Plata se limitara a exportar materias primas e importar productos manufacturados. Entendía que agricultura, industria y comercio formaban un mismo organismo: “Los frutos de la tierra sin la industria no tendrán valor”. Advirtió que las importaciones capaces de desplazar la producción local podían arruinar una nación y analizó con sorprendente anticipación los peligros del endeudamiento público externo, afirmando que los rivales de un pueblo podían perjudicar su comercio tomando interés en sus deudas. Su pensamiento no era un dogma cerrado: combinaba aportes de la fisiocracia, el mercantilismo y las nuevas ideas económicas europeas, adaptándolos a las necesidades concretas de una región que intentaba dejar de ser colonia. Para Belgrano, ninguna independencia sería verdadera si el pueblo permanecía ignorante. Desde el Consulado impulsó la Escuela de Náutica, la Academia de Geometría y Dibujo y la enseñanza de matemáticas, agricultura y comercio. Defendió las escuelas gratuitas para niñas y vinculó la educación con el conocimiento técnico, el trabajo y la formación ciudadana. Desde las páginas del Correo de Comercio denunció aquella antigua idea según la cual debía conservarse al pueblo en la ignorancia y la pobreza para mantenerlo sometido. Después de sus triunfos en Tucumán y Salta, la Asamblea del Año XIII le concedió un premio de 40.000 pesos. Belgrano no lo utilizó para enriquecerse: lo destinó a dotar cuatro escuelas públicas en Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero. Incluso redactó un reglamento que establecía la asistencia para los alumnos pobres, la selección de los maestros, la enseñanza de primeras letras y la formación en derechos, obligaciones, religión y vida comunitaria. Su compromiso social alcanzó también a los pueblos originarios. El 30 de diciembre de 1810 redactó el Reglamento para los Treinta Pueblos de las Misiones, donde reconoció la libertad y los derechos de propiedad de sus habitantes, los eximió de tributos durante diez años, favoreció el comercio de sus productos y denunció los abusos que durante generaciones los habían reducido a la miseria. Aquel documento fue una de las expresiones sociales más avanzadas surgidas durante los primeros meses de la Revolución. Belgrano fue además un católico convencido, pero su fe no significó renunciar al pensamiento crítico. Mientras estudiaba en España solicitó autorización al papa Pío VI para leer y conservar obras prohibidas. El permiso le fue concedido el 11 de julio de 1790 y abarcaba incluso autores condenados o considerados herejes, exceptuando textos supersticiosos u obscenos. Leyó a Montesquieu y siguió con atención las transformaciones intelectuales de su tiempo. En su autobiografía recordó que la Revolución francesa había despertado en él las ideas de libertad, igualdad, seguridad y propiedad. Su pensamiento tampoco cabe cómodamente dentro de las divisiones políticas actuales. En 1816 propuso ante el Congreso de Tucumán una monarquía constitucional encabezada por un descendiente de los incas, intentando combinar estabilidad institucional, legitimidad americana y reparación histórica. Belgrano no fue un personaje inmóvil de bronce ni el portavoz anticipado de una ideología contemporánea: fue un revolucionario de su tiempo, atravesado por sus creencias, contradicciones y circunstancias. La bandera fue una de sus creaciones más extraordinarias, pero no resume toda su obra. Belgrano imaginó una patria con producción propia, educación popular, acceso a la tierra, reconocimiento de los pueblos originarios, responsabilidad pública y ciudadanos capaces de pensar. Su mayor ambición no fue el poder ni la riqueza, sino aquello que expresó con absoluta claridad: “No busco glorias sino la unión de los americanos y la prosperidad de la patria”. #ManuelBelgrano #ArgentineHistory #Argentina #LatinAmericanHistory #NationalHero #Independence #EconomicHistory #Education #NationBuilding #IndigenousRights #SocialJustice #NationalSovereignty #HistoricalLegacy #Freedom #Patriotism #ManuelBelgrano #HistoriaArgentina #BanderaArgentina #PensamientoNacional #PróceresArgentinos #IndependenciaArgentina #EducaciónPública #IndustriaNacional #SoberaníaNacional #JusticiaSocial #PueblosOriginarios #PatriaGrande #Historia #Argentina #MendozAntigua
27 DE JUNIO DE 1827: CAYÓ EL PRIMER PRESIDENTE — RIVADAVIA Y EL PROYECTO UNITARIO QUE CHOCÓ CONTRA LAS PROVINCIAS
El 27 de junio de 1827, Bernardino Rivadavia presentó su renuncia a la presidencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Había ocupado el cargo durante apenas dieciséis meses y su caída significó mucho más que el alejamiento de un gobernante: representó el derrumbe de un proyecto centralista que intentó organizar el país desde Buenos Aires, subordinando las autonomías provinciales a un poder nacional todavía carente de suficiente legitimidad. Tres días más tarde, el Congreso aceptó su dimisión. El primer experimento presidencial de la historia argentina se desmoronaba en medio de la guerra, el endeudamiento, las disputas internas y el creciente rechazo del interior. Rivadavia encarnaba un liberalismo inspirado en las instituciones europeas y estaba convencido de que la modernización debía impulsarse rápidamente desde el poder central. Sus partidarios lo consideraban un reformador; sus adversarios veían en él al representante de una minoría ilustrada, porteña y distante de las realidades provinciales. La Constitución sancionada el 24 de diciembre de 1826 estableció una organización representativa, republicana y unitaria, pero encontró la resistencia de numerosos gobiernos del interior. Juan Bautista Bustos, Facundo Quiroga, Estanislao López, Juan Felipe Ibarra y otros conductores federales rechazaron un sistema que colocaba los gobiernos provinciales bajo la órbita de una autoridad central. El proyecto terminó enemistando a Rivadavia no sólo con los caudillos, sino también con sectores de Buenos Aires afectados por la federalización de la ciudad, el puerto y la Aduana. Otro capítulo decisivo había comenzado en 1824, cuando el gobierno bonaerense de Martín Rodríguez —con Rivadavia como ministro— contrató el célebre empréstito con la casa británica Baring Brothers. El préstamo tenía un valor nominal de un millón de libras esterlinas, equivalente entonces a cinco millones de pesos, y debía financiar un puerto, obras de agua corriente y la fundación de pueblos. Sin embargo, entre descuentos, comisiones e intereses, los registros contabilizan el ingreso efectivo de aproximadamente 2.846.400 pesos, entregados principalmente mediante letras de cambio y no como una montaña de oro llegada desde Londres. Las obras prometidas no se realizaron y buena parte de los recursos terminó absorbida por el déficit fiscal y la guerra contra el Imperio del Brasil. La obligación, suspendida y renegociada en distintas oportunidades, no quedó definitivamente cancelada hasta 1904. Aunque los historiadores discuten si se trató de una estafa deliberada o de una operación financiera desvirtuada por la guerra y la crisis, aquel empréstito quedó grabado como el traumático comienzo del endeudamiento externo argentino. La enfiteusis fue la otra cara de ese modelo. Al estar las tierras públicas comprometidas como garantía del crédito, el Estado no podía venderlas y comenzó a entregarlas en usufructo a largo plazo mediante el pago de un canon. El objetivo declarado era conservar la propiedad estatal, poblar la campaña y obtener recursos, pero la recaudación fracasó y el sistema favoreció importantes procesos de concentración. Los registros muestran que, en 1823, aproximadamente el 15 % de los enfiteutas controlaba el 63 % de las tierras concedidas. Investigaciones posteriores también comprobaron el acceso de pequeños y medianos ocupantes, pero el resultado general fortaleció a una poderosa burguesía agraria y no produjo la distribución equilibrada que se había prometido. La reforma eclesiástica, impulsada en Buenos Aires desde 1822, profundizó el enfrentamiento. Se eliminaron el diezmo y el fuero eclesiástico, se suprimieron algunos conventos y sus propiedades pasaron al Estado. Para sus defensores fue una modernización necesaria; para una sociedad mayoritariamente católica constituyó una intromisión agresiva en sus creencias y tradiciones. La reacción llegó a provocar, en marzo de 1823, la llamada Revolución de los Apostólicos. El golpe definitivo provino de la guerra contra Brasil. Mientras el ejército de las Provincias Unidas vencía en Ituzaingó y Guillermo Brown sostenía una lucha naval extraordinaria frente a una flota muy superior, el bloqueo brasileño agotaba las finanzas y paralizaba el comercio. Enviado a Río de Janeiro para negociar, Manuel José García firmó el 24 de mayo de 1827 una Convención Preliminar que implicaba renunciar a la Banda Oriental y aceptar condiciones consideradas humillantes. Cuando el documento llegó a Buenos Aires, la indignación fue inmediata. Rivadavia repudió públicamente aquella convención y la calificó de deshonrosa, pero el daño político ya era irreversible: García había sido designado por su gobierno y el escándalo se sumó al rechazo provincial, la crisis económica y el fracaso constitucional. La independencia definitiva de la Banda Oriental sería acordada recién en 1828, durante el gobierno de Manuel Dorrego y mediante una nueva convención, de la cual surgiría el Estado Oriental del Uruguay. José de San Martín tampoco ocultó su enfrentamiento con el grupo rivadaviano. Desde Europa denunció que su correspondencia había sido vigilada y, después de conocer la caída del presidente, escribió a Bernardo O’Higgins que su administración había sido “desastrosa” y sólo había contribuido a dividir los ánimos. Un juicio histórico serio tampoco debe borrar las reformas educativas y culturales promovidas durante aquellos años, incluida la creación de la Universidad de Buenos Aires. Pero esas realizaciones no alcanzaron para sostener un poder construido sin el consenso de las provincias. La renuncia de Rivadavia marcó el fracaso del primer intento presidencial argentino y demostró que ninguna organización nacional podía imponerse ignorando al interior. Tras su caída resurgieron las autonomías provinciales y el federalismo volvió al centro de una lucha que todavía necesitaría décadas de guerras, pactos y sangre para encontrar una Constitución duradera. #BernardinoRivadavia #HistoriaArgentina #Efemérides #UnitariosYFederales #Federalismo #ProvinciasUnidas #GuerraDelBrasil #EmpréstitoBaring #HistoriaNacional #CaudillosFederales #MendozAntigua #ArgentineHistory #LatinAmericanHistory #Federalism #HistoryMattersEl golpe definitivo provino de la guerra contra Brasil. Mientras el ejército de las Provincias Unidas vencía en Ituzaingó y Guillermo Brown sostenía una lucha naval extraordinaria frente a una flota muy superior, el bloqueo brasileño agotaba las finanzas y paralizaba el comercio. Enviado a Río de Janeiro para negociar, Manuel José García firmó el 24 de mayo de 1827 una Convención Preliminar que implicaba renunciar a la Banda Oriental y aceptar condiciones consideradas humillantes. Cuando el documento llegó a Buenos Aires, la indignación fue inmediata. Rivadavia repudió públicamente aquella convención y la calificó de deshonrosa, pero el daño político ya era irreversible: García había sido designado por su gobierno y el escándalo se sumó al rechazo provincial, la crisis económica y el fracaso constitucional. La independencia definitiva de la Banda Oriental sería acordada recién en 1828, durante el gobierno de Manuel Dorrego y mediante una nueva convención, de la cual surgiría el Estado Oriental del Uruguay. José de San Martín tampoco ocultó su enfrentamiento con el grupo rivadaviano. Desde Europa denunció que su correspondencia había sido vigilada y, después de conocer la caída del presidente, escribió a Bernardo O’Higgins que su administración había sido “desastrosa” y sólo había contribuido a dividir los ánimos. Un juicio histórico serio tampoco debe borrar las reformas educativas y culturales promovidas durante aquellos años, incluida la creación de la Universidad de Buenos Aires. Pero esas realizaciones no alcanzaron para sostener un poder construido sin el consenso de las provincias. La renuncia de Rivadavia marcó el fracaso del primer intento presidencial argentino y demostró que ninguna organización nacional podía imponerse ignorando al interior. Tras su caída resurgieron las autonomías provinciales y el federalismo volvió al centro de una lucha que todavía necesitaría décadas de guerras, pactos y sangre para encontrar una Constitución duradera. #BernardinoRivadavia #HistoriaArgentina #Efemérides #UnitariosYFederales #Federalismo #ProvinciasUnidas #GuerraDelBrasil #EmpréstitoBaring #HistoriaNacional #CaudillosFederales #MendozAntigua #ArgentineHistory #LatinAmericanHistory #Federalism #HistoryMatters
CAMPEÓN SIN CORONA II — HOLANDA 1974: LA NARANJA MECÁNICA QUE PERDIÓ LA COPA, PERO CAMBIÓ EL FÚTBOL PARA SIEMPRE
Veinte años después de que la extraordinaria Hungría de 1954 maravillara al planeta sin poder coronarse campeona, el Mundial de Alemania Federal 1974 contempló el nacimiento de otra selección destinada a trascender mucho más allá de una derrota: la inolvidable Holanda de Rinus Michels y Johan Cruyff. Era un conjunto que no se limitaba a ocupar posiciones rígidas; sus futbolistas las intercambiaban sin desarmar el equipo, presionaban muy arriba, reducían los espacios, atacaban en bloque y recuperaban la pelota con una intensidad desconocida para la época. Los defensores avanzaban, los delanteros retrocedían y hasta el arquero Jan Jongbloed actuaba lejos de su arco. Aquel sistema, desarrollado por Michels en el Ajax y llevado a su máxima expresión en el Mundial, quedó inmortalizado como “fútbol total”. La prensa encontró para aquella sincronizada maquinaria vestida de naranja un apodo perfecto: la Naranja Mecánica. UEFA describe el sistema de Michels como un exigente 4-3-3 basado en la presión, la movilidad y el intercambio constante de posiciones. Con Cruyff como capitán, cerebro y conductor, Holanda debutó derrotando 2-0 a Uruguay, empató 0-0 con Suecia —partido recordado también por el célebre “giro de Cruyff”— y venció 4-1 a Bulgaria. En la segunda fase elevó todavía más su nivel: destrozó 4-0 a la Argentina, superó 2-0 a Alemania Democrática y derrotó por idéntico marcador a Brasil, campeón vigente. Antes de disputar la final había conseguido cinco victorias y un empate, marcado 14 goles y recibido solamente uno. Los resultados completos están documentados por RSSSF. El dominio sobre Argentina fue tan abrumador que Roberto Perfumo recordó años después cómo Daniel Carnevali corrió a buscar una pelota cuando perdían 2-0 y él le pidió que no se apurara porque temía que les hicieran diez. La confesión del “Mariscal”, conservada en una entrevista de El Gráfico, retrata mejor que cualquier estadística la sensación de impotencia que provocaba aquella selección. El 7 de julio de 1974, Holanda y Alemania Federal se enfrentaron en el Estadio Olímpico de Múnich —no en Berlín, como suele repetirse erróneamente—. Apenas comenzado el encuentro, los neerlandeses realizaron una larga secuencia de pases sin que su rival pudiera tocar la pelota. Cruyff aceleró desde el centro del campo, penetró en el área y fue derribado por Uli Hoeneß. El árbitro inglés Jack Taylor sancionó penal y Johan Neeskens convirtió el 1-0 cuando todavía no se habían cumplido dos minutos. Fue el gol más rápido registrado en una final mundialista y llegó antes del primer contacto alemán con el balón. FIFA reconstruye aquella histórica jugada. La ventaja temprana pareció instalar en Holanda una peligrosa sensación de superioridad. Alemania, empujada por su público y sostenida por figuras como Sepp Maier, Franz Beckenbauer, Wolfgang Overath y Gerd Müller, reaccionó con carácter. Paul Breitner igualó de penal a los 25 minutos y, a los 43, Müller controló dentro del área y marcó el 2-1 definitivo. En el segundo tiempo, los neerlandeses buscaron el empate, pero se encontraron con la resistencia de Maier y la disciplina de un equipo alemán que supo sobrevivir al vendaval inicial. Beckenbauer levantó la Copa del Mundo, pero aquella derrota no logró sepultar el legado del vencido. Holanda regresó a su país sin el trofeo, aunque convertida en una leyenda universal. Su influencia atravesó generaciones y puede rastrearse en numerosos equipos que hicieron de la presión, la posesión, la ocupación racional de los espacios y la movilidad colectiva una filosofía. Michels finalmente sería campeón europeo con los Países Bajos en 1988, pero su obra de 1974 ya había alcanzado otra clase de eternidad. La Naranja Mecánica no conquistó la Copa, pero conquistó la imaginación del mundo: perdió una final y, al mismo tiempo, ganó un lugar entre los equipos más admirados y revolucionarios de todos los tiempos. Fue subcampeona en el resultado, campeona en la memoria y dueña de una verdad que todavía conmueve al fútbol: algunas selecciones levantan trofeos; otras cambian para siempre la manera de jugar. #Netherlands1974 #ClockworkOrange #TotalFootball #JohanCruyff #RinusMichels #UncrownedChampions #WorldCup1974 #FootballHistory #SoccerHistory #FootballLegends #ClassicFootball #Germany1974 #JohanNeeskens #FranzBeckenbauer #GerdMuller #DutchFootball #WorldCupHistory #RetroFootball #Holanda1974 #NaranjaMecánica #FútbolTotal #JohanCruyff #RinusMichels #CampeónSinCorona #Mundial1974 #HistoriaDelFútbol #LeyendasDelFútbol #FútbolRetro #Alemania1974 #JohanNeeskens #FranzBeckenbauer #GerdMüller #SelecciónNeerlandesa #HistoriaDeLosMundiales #FútbolClásico #MendozAntigua
18 DE JULIO DE 2023: SE APAGÓ WALTER SABBATINI, EL ARQUITECTO SONORO QUE UNIÓ EL ROCK, EL FOLCLORE Y LA VENDIMIA Y LLEVÓ LA MÚSICA MENDOCINA A LOS GRANDES ESCENARIOS
El 18 de julio de 2023 murió en Mendoza, a los 71 años, Marcos Walter Sabbatini, uno de esos músicos fundamentales cuya huella no siempre quedó bajo las luces principales, pero cuya sensibilidad, talento y oficio engrandecieron durante décadas la cultura de la provincia. Había nacido en Godoy Cruz el 29 de febrero de 1952, una fecha tan singular como la trayectoria que construiría: fue compositor, guitarrista, bajista, arreglador y director musical, capaz de transitar con naturalidad desde el rock hasta el folclore latinoamericano, la canción popular, las grandes producciones vendimiales y los arreglos sinfónicos. Asistió a la Escuela de Música de Mendoza y perfeccionó la guitarra con el inolvidable maestro Tito Francia. Sin embargo, ante las escasas oportunidades laborales, a los 25 años partió hacia Europa, donde decidió convertir definitivamente la música en su forma de vida y formó “Mandinga”, un cuarteto dedicado a la música popular argentina. En 1983, mientras se encontraba en Alicante, España, se incorporó como bajista al conjunto que acompañaba a Mercedes Sosa y durante aproximadamente un año y medio recorrió junto a la gran voz latinoamericana importantes escenarios internacionales. Al regresar a la Argentina comenzó otra etapa decisiva: durante trece años integró Markama, uno de los conjuntos más representativos de Mendoza, aportando composiciones, arreglos y una enorme versatilidad instrumental. Con aquella agrupación participó en 1988 del histórico concierto de Amnesty International realizado en el estadio Malvinas Argentinas, ante unas 30.000 personas y dentro de una jornada que reunió a figuras como Sting, Peter Gabriel y Bruce Springsteen. También trabajó junto a Facundo Ramírez y conservó siempre el espíritu inquieto de sus comienzos en el rock mendocino, cuando formó parte de bandas como Los Diamons, Arrigarri, Cáscara de Banana, Prohibido Fijar Carteles y Mesías. La Melesca y Sitio Andino documentan estos momentos centrales de su trayectoria. Ya instalado nuevamente en su tierra, Sabbatini se convirtió en una pieza esencial de numerosos proyectos culturales. En la Fiesta Nacional de la Vendimia de 2011 asumió la producción musical y participó en la creación y preparación de una ambiciosa banda sonora compuesta por 36 piezas, 27 de ellas originales, que combinaba folclore, rock, jazz, tango, milonga y sonoridades celtas y gitanas. MDZ registró aquel enorme trabajo creativo. Su capacidad como arreglador también enriqueció presentaciones de la Orquesta Sinfónica de la UNCuyo y proyectos de recuperación de música argentina impulsados por la Orquesta Filarmónica de Mendoza, incluso durante los difíciles meses de la pandemia. Municipalidad de Godoy Cruz y Gobierno de Mendoza conservan testimonios de esa labor. Walter Sabbatini no fue solamente un extraordinario instrumentista: fue un constructor de sonidos, un trabajador incansable de la cultura y un puente entre generaciones, estilos y escenarios. Su partida dejó un profundo silencio, pero sus arreglos, sus composiciones y cada proyecto al que entregó su talento continúan formando parte de la memoria musical de Mendoza. #WalterSabbatini #ArgentineMusic #MendozaMusic #ArgentineFolklore #LatinAmericanMusic #MusicHistory #CulturalLegacy #ArgentineMusicians #WorldMusic #MendozaCulture #MusicHeritage #OnThisDay #WalterSabbatini #MúsicaMendocina #CulturaDeMendoza #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #Markama #MercedesSosa #FolcloreArgentino #RockMendocino #FiestaDeLaVendimia #MúsicosArgentinos #MemoriaCultural #Efemérides #GodoyCruz
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18 DE JULIO DE 1832: NACIÓ FAUSTINA SARMIENTO, LA EDUCADORA QUE ESCAPÓ DE LA SOMBRA DEL PRÓCER Y CONSTRUYÓ SU PROPIO LEGADO
El 18 de julio de 1832 nació en Pocuro, en el valle chileno de Aconcagua, Ana Faustina Sarmiento, hija de Domingo Faustino Sarmiento y de la joven chilena María Jesús del Canto. Su llegada al mundo ocurrió durante el primer exilio de su padre, cuando el futuro presidente argentino tenía apenas 21 años. Años después, Sarmiento la reconocería expresamente como su hija natural y la nombraría heredera universal en su testamento. En 1836, al regresar a San Juan, llevó consigo a la pequeña Faustina, cuya crianza quedó principalmente en manos de su abuela Paula Albarracín y de sus tías. Fue alumna del Colegio Santa Rosa, una de las experiencias pioneras de educación femenina impulsadas por su padre, y en 1842 se trasladó nuevamente a Chile junto con sus tías Bienvenida y Procesa Sarmiento, quienes también fueron destacadas educadoras. Allí completó su formación y, en 1850, contrajo matrimonio con el impresor francés Marie-Louis-Jules Belín, conocido en español como Julio Belín, amigo, colaborador y posteriormente yerno de Sarmiento. Belín participó en la moderna actividad editorial chilena y, junto con el sanjuanino, publicó obras educativas y el periódico antirrosista La Crónica. El matrimonio tuvo seis hijos: Julio, Emilia, Augusto, Helena, Luisa y Eugenia, varios de los cuales desarrollarían importantes trayectorias intelectuales, diplomáticas y artísticas. Tras la caída de Juan Manuel de Rosas, Faustina volvió a San Juan y, luego de enviudar en 1865, debió sostener y educar a su numerosa familia. Sin embargo, no quedó reducida al papel de “hija del prócer”: abrazó la docencia, trabajó como profesora en la Escuela Modelo y asumió la dirección de la Escuela Superior de Niñas, institución que se convertiría en un antecedente decisivo de la futura Escuela Normal de San Juan. Desde aquellas aulas contribuyó a formar mujeres en una época en la que la educación femenina todavía enfrentaba enormes limitaciones. Durante la vejez de Sarmiento fue su compañía, su apoyo y una de las personas más cercanas al expresidente. Lo acompañó en su última permanencia en Asunción del Paraguay y estuvo a su lado cuando murió, el 11 de septiembre de 1888. Faustina falleció en Buenos Aires el 4 de diciembre de 1904, a los 72 años. Durante demasiado tiempo su nombre permaneció escondido detrás del de su padre, pero su trayectoria revela a una mujer que atravesó exilios, viudez y responsabilidades familiares sin abandonar su vocación educativa. Ana Faustina Sarmiento no solamente heredó un apellido fundamental de la historia argentina: convirtió la enseñanza, la fortaleza y el servicio en un legado propio. Su vida merece ser recordada como la de una auténtica pionera de la educación femenina en San Juan. #FaustinaSarmiento #AnaFaustinaSarmiento #HistoriaArgentina #HistoriaDeSanJuan #MujeresDeLaHistoria #EducaciónArgentina #Pioneras #Efemérides #DomingoFaustinoSarmiento #ArgentineHistory #WomenInHistory #WomenInEducation #EducationHistory #HistoricalWomen #OnThisDay
viernes, 17 de julio de 2026
17 DE JULIO DE 1943: NACIÓ POCHO SOSA, LA VOZ ETERNA QUE HIZO CANTAR A MENDOZA Y LLEVÓ EL ALMA DE CUYO POR EL MUNDO
El 17 de julio de 1943 nació en la Ciudad de Mendoza Carlos Alberto “Pocho” Sosa, cantor, autor y compositor que llegaría a convertirse en una de las voces más entrañables y representativas del folclore cuyano. Su encuentro decisivo con la música ocurrió durante la adolescencia: mientras cumplía un largo reposo por enfermedad, recibió una guitarra y comenzó a descubrir los acordes de zambas, cuecas, gatos y tonadas. Aquello que parecía un simple acompañamiento terminó señalándole el rumbo de toda su vida. Entre 1960 y 1965 integró agrupaciones vocales como Los Picunches, Los Huarpeños y el Cuarteto Vocal Huanta, conjunto con el que inició su trayectoria profesional y obtuvo un premio de APTRA como mejor grupo vocal del interior. En 1970 viajó a Buenos Aires, grabó para Philips el disco sencillo que reunía “Teresa, la niña” y “Cuando me ves así”, con arreglos de Damián Sánchez, y comenzó a presentarse en teatros, radios y canales de televisión. En 1974 fundó Canto Trío junto con Gerardo Poblet y Beto Quiroga. La agrupación recorrió numerosos escenarios y en el Festival de Cosquín de 1980 obtuvo el Premio del Jurado Técnico por su interpretación de “Destituyo las rosas”, obra de Damián Sánchez y Helena Siró. Aquel jurado estuvo integrado por figuras de enorme prestigio, entre ellas Atahualpa Yupanqui, Eduardo Falú, Cuchi Leguizamón, Hamlet Lima Quintana, Jaime Dávalos, Tito Francia y Armando Tejada Gómez. Cámara de Diputados de Mendoza En 1982 comenzó formalmente su carrera como solista y ese mismo año emprendió una extraordinaria gira por Estados Unidos: recorrió 22 estados, actuó en 80 universidades y culminó la experiencia en el Salón Dorado de las Naciones Unidas. Más adelante llevó la música cuyana a Canadá, Chile, Uruguay y España, demostrando que las tonadas nacidas al pie de la cordillera podían emocionar mucho más allá de las fronteras argentinas. Pocho Sosa construyó una extensa discografía y convirtió su voz en refugio de algunas de las obras más profundas del cancionero mendocino. En Pocho Sosa canta a Armando Tejada Gómez recreó composiciones fundamentales como “Zamba azul”, “Regreso a la tonada” y “Zamba del laurel”. Junto con el poeta Jorge Sosa creó canciones como “Los duendes del vino” y mantuvo una relación artística y afectiva muy cercana con Mercedes Sosa. La gran cantora tucumana lo invitó a compartir tres festivales de Cosquín y en 2005 grabaron juntos “Tonada de otoño”, de Jorge Sosa y Damián Sánchez, para el álbum Corazón libre. También compartió grabaciones con artistas como Luis Salinas, Víctor Heredia y Franco Luciani. Gobierno de Mendoza Su aporte recibió numerosos reconocimientos: en 2011 fue declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Mendoza; en 2013 la Cámara de Diputados provincial celebró sus 50 años de trayectoria, y en 2014 el Gobierno mendocino lo nombró oficialmente Embajador Cultural de Mendoza mediante el Decreto 2307/14. Gobierno de Mendoza Pocho Sosa falleció el 14 de junio de 2026, a los 82 años, dejando de luto a toda la región. Mendoza decretó 48 horas de duelo oficial y la Legislatura abrió sus puertas para despedirlo. Sin embargo, su voz no se apagó: continúa viviendo en cada tonada, en cada vendimia, en las acequias cubiertas de hojas y en ese paisaje cordillerano que defendió con su canto durante más de seis décadas. Pocho no fue solamente un intérprete: fue la voz de una tierra, la memoria musical de Mendoza y uno de los grandes guardianes del alma de Cuyo. TV Pública - #PochoSosa #ArgentineFolklore #FolkMusic #CuyoMusic #ArgentineMusic #MendozaArgentina #CulturalHeritage #LatinAmericanMusic #TraditionalMusic #FolkSinger #MusicLegend #ArgentineCulture #MendozaHistory #MusicalLegacy #RememberingPochoSosa #PochoSosa #CarlosAlbertoSosa #MúsicaCuyana #FolcloreCuyano #FolcloreArgentino #Mendoza #CulturaMendocina #TonadaCuyana #TonadaDeOtoño #ArmandoTejadaGómez #JorgeSosa #MercedesSosa #NuevoCancionero #HistoriaDeMendoza #Efemérides #CantoresCuyanos #IdentidadCuyana #MendozAntigua
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EL SAN MARTÍN QUE NO CABE EN EL BRONCE: MITRE, LA HISTORIA OFICIAL Y EL REVOLUCIONARIO DEL “PARTIDO AMERICANO” (Imagen Ilustrativa)
Durante generaciones, millones de estudiantes conocieron a José de San Martín como un héroe solemne, austero y casi apartado de toda disputa política: el genial militar que cruzó los Andes, venció en Chacabuco y Maipú y luego desapareció silenciosamente en el exilio. Sin embargo, detrás de aquella figura inmóvil existió un gobernante, un conductor político y un revolucionario americano mucho más complejo que el personaje consagrado por los manuales escolares. Bartolomé Mitre desempeñó un papel decisivo en la construcción de ese gran relato nacional. Su monumental Historia de San Martín y de la Emancipación Sudamericana, publicada completa en 1887, fue elaborada después de décadas de investigación y del estudio de miles de documentos. Negar ese trabajo sería injusto, pero también lo sería ignorar que su interpretación liberal, escrita en pleno proceso de consolidación del Estado argentino, ayudó a establecer un panteón de héroes y una lectura del pasado centrada principalmente en Buenos Aires y en las élites vinculadas al poder central. Con el tiempo, esa visión fue simplificada todavía más por la escuela, las ceremonias patrióticas y la cultura oficial. La historiografía académica reconoce que las obras de Mitre se convirtieron en uno de los núcleos fundamentales de la memoria nacional enseñada durante décadas. Instituto Nacional Sanmartiniano y estudio publicado en SciELO. Pero San Martín nunca pensó la independencia como un simple cambio de bandera ni como una empresa limitada al territorio argentino. Su estrategia unió inevitablemente los destinos de las Provincias Unidas, Chile y Perú. Muchos años después resumiría esa convicción en una frase dirigida a Tomás Guido: “Yo no pertenezco a ningún partido; me equivoco, yo soy del Partido Americano”. Instituto Nacional Sanmartiniano. Esa idea quedó demostrada durante la crisis de 1819 y 1820. Cuando el Directorio pretendió utilizar al Ejército de los Andes en las luchas internas contra las fuerzas federales, San Martín evitó comprometerlo en una guerra entre compatriotas y buscó la conciliación. Tras la caída del poder central en la batalla de Cepeda, renunció al mando, pero los oficiales reunidos en Rancagua volvieron a reconocerlo como jefe para continuar la emancipación sudamericana. El Libertador lo explicó con una sentencia demoledora: aun si hubiera vencido en una guerra civil, habría terminado llorando la victoria junto con los derrotados. Instituto Nacional Sanmartiniano. En Mendoza tampoco fue únicamente un militar. Como gobernador intendente de Cuyo organizó una verdadera economía de guerra: estableció contribuciones especiales, reorganizó impuestos, impulsó el riego, promovió la minería y estimuló talleres de tejidos, curtidos, herrería, talabartería, pólvora, armas y uniformes. El esfuerzo no recayó exclusivamente sobre los más ricos y tampoco faltó por completo la ayuda del gobierno central: el Ejército fue sostenido mediante una combinación de fondos nacionales, impuestos, donaciones, préstamos y requisiciones cuyanas. Pero fue Mendoza, con el sacrificio de toda su sociedad, la que se convirtió en el gran arsenal de la libertad americana. Dirección General de Escuelas de Mendoza y estudio de la historiadora Beatriz Bragoni. Como Protector del Perú, San Martín reveló otra faceta frecuentemente eclipsada por sus campañas militares. Suprimió la mita, el yanaconazgo y otros servicios personales impuestos a los indígenas; decretó la libertad de vientres para los hijos de mujeres esclavizadas; favoreció la libertad de imprenta y fundó la Biblioteca Nacional del Perú. No abolió totalmente la esclavitud —esa medida llegaría en 1854— y, como hombre de su tiempo, defendió una monarquía constitucional para estabilizar el nuevo país. Aun con esas contradicciones, sus reformas atacaron instituciones profundamente arraigadas en el orden colonial. Congreso de la República del Perú. También resulta insuficiente presentar el encuentro de Guayaquil como un duelo entre San Martín y Simón Bolívar dominado únicamente por la ambición personal. Existieron diferencias políticas, militares y estratégicas, pero ambos perseguían la derrota definitiva del poder español. Un objeto conservado hasta nuestros días desarma la imagen de un odio irreconciliable: San Martín mantuvo en su dormitorio, hasta el final de su vida, un retrato litográfico de Bolívar. Museo Histórico Nacional. Su partida hacia Europa en 1824 tampoco tuvo una sola causa. Influyeron la muerte de Remedios de Escalada, la educación de su hija Mercedes, el agotamiento producido por las campañas, la hostilidad política y su rechazo a quedar atrapado en las guerras civiles. Cuando intentó regresar en 1829, encontró nuevamente al país ensangrentado y decidió no desembarcar en Buenos Aires. No quería convertirse en bandera de ninguna facción ni emplear su prestigio para combatir contra otros argentinos. El gran ocultamiento, por lo tanto, no consistió simplemente en borrar su nombre, sino en canonizarlo hasta volverlo inofensivo: conservar al vencedor de los Andes mientras se desdibujaban el gobernante de Cuyo, el reformador del Perú, el adversario de la guerra civil y el hombre que se proclamó integrante del “Partido Americano”. Mitre no inventó a San Martín ni eliminó toda su dimensión continental —el propio título de su obra hablaba de la emancipación sudamericana—, pero su interpretación y, especialmente, las versiones escolares posteriores encerraron una vida extraordinariamente política dentro de una estatua perfecta. Recuperar al San Martín completo significa sacarlo del bronce sin disminuir su grandeza. Fue militar, gobernante, estratega, reformador y estadista; un hombre con contradicciones, pero convencido de que la libertad argentina no podía existir aislada de la libertad de América. Su sable conquistó territorios, pero fueron sus decisiones políticas las que revelaron la verdadera dimensión de su proyecto: una América emancipada, soberana y capaz de resolver sus diferencias sin derramar sangre entre hermanos.#JoseDeSanMartin #ArgentineHistory #LatinAmericanHistory #SouthAmericanIndependence #LiberatorOfAmerica #ArmyOfTheAndes #HistoryRevisited #HistoricalMemory #MendozaArgentina #AmericanLiberators #JoséDeSanMartín #SanMartín #HistoriaArgentina #HistoriaLatinoamericana #PartidoAmericano #EjércitoDeLosAndes #Mendoza #LibertadoresDeAmérica #BartoloméMitre #RevisionismoHistórico #PatriaGrande #MemoriaHistórica
17 DE JULIO DE 1932: NACE QUINO, EL MENDOCINO QUE CREÓ A MAFALDA Y CONVIRTIÓ EL HUMOR EN UNA CONCIENCIA UNIVERSAL
El 17 de julio de 1932 nacía en Mendoza Joaquín Salvador Lavado Tejón, el hombre que el mundo conocería simplemente como Quino y que, armado apenas con tinta, papel y una inteligencia extraordinaria, terminaría retratando las contradicciones de la humanidad. Hijo de inmigrantes andaluces, recibió su célebre apodo para diferenciarlo de su tío Joaquín Tejón, pintor y diseñador gráfico que despertó tempranamente su vocación. A los 13 años ingresó en la Escuela de Bellas Artes de Mendoza, pero las muertes sucesivas de sus padres marcaron profundamente su adolescencia. En 1949 abandonó los estudios formales decidido a convertirse en humorista gráfico. Después de varios rechazos editoriales, en 1954 logró publicar su primera página en el semanario Esto Es y comenzó a colaborar con revistas como Rico Tipo, Tía Vicenta, Dr. Merengue, Leoplán, Panorama y Vea y Lea. En 1963 apareció Mundo Quino, su primer libro, y ese mismo año recibió un encargo publicitario para promocionar los electrodomésticos Mansfield, de la empresa Siam Di Tella. Los personajes debían tener nombres que comenzaran con la letra M y así nació Mafalda, inspirada nominalmente en un personaje de la novela Dar la cara, de David Viñas. La campaña nunca se realizó, pero aquella niña inconformista ya estaba preparada para salir al mundo. Su primera publicación regular apareció el 29 de septiembre de 1964 en la revista Primera Plana; luego pasó al diario El Mundo y finalmente a Siete Días Ilustrados. Mafalda odiaba la sopa, amaba a los Beatles y observaba con desconcierto las guerras, la desigualdad, el autoritarismo, el racismo y la absurda conducta de los adultos. Junto a Felipe, Manolito, Susanita, Miguelito, Libertad y sus padres, convirtió una historieta aparentemente infantil en un espejo crítico de la sociedad. Quino dejó de dibujarla el 25 de junio de 1973, cuando sintió que ya había expresado todo lo que deseaba mediante ese formato, pero su personaje continuó creciendo: llegó a decenas de países, fue traducido a 26 idiomas y en Europa fue presentada por Umberto Eco como una auténtica “heroína iracunda”. El sitio oficial de Quino documenta su trayectoria y la expansión internacional de Mafalda, mientras que el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires confirma su cronología editorial. Tras el golpe militar de 1976, Quino se instaló en Milán y continuó desarrollando un humor más oscuro, silencioso y dirigido al público adulto. Sus páginas denunciaron la burocracia, los abusos del poder, la soledad, la censura, el consumismo y la fragilidad del ser humano sin necesidad de pronunciar discursos: una mirada, una puerta cerrada o una mesa desproporcionadamente grande podían revelar más que mil palabras. Su obra fue reunida en numerosos libros y recibió reconocimientos internacionales como el Premio Quevedos, la Legión de Honor francesa y el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades en 2014. Quino murió en Mendoza el 30 de septiembre de 2020, a los 88 años, apenas un día después del 56.º aniversario de la primera aparición de Mafalda. Se marchó el dibujante, pero quedó viva su pregunta esencial: ¿por qué el mundo, teniendo todo para ser más justo, insiste en comportarse tan mal? Quino no creó solamente una historieta; creó una conciencia crítica que continúa interrogando a cada nueva generación. #Quino #Mafalda #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #HumorGráfico #HistorietaArgentina #CulturaArgentina #Efemérides #JoaquínLavado #ArteMendocino #DibujantesArgentinos #PatrimonioCultural #QuinoEterno #ArgentineHistory #MafaldaForever #GraphicHumor #ComicArt #ArgentineCulture #Cartoonist #LatinAmericanArt #CulturalLegacy #OnThisDay
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