sábado, 18 de julio de 2026

27 DE JUNIO DE 1827: CAYÓ EL PRIMER PRESIDENTE — RIVADAVIA Y EL PROYECTO UNITARIO QUE CHOCÓ CONTRA LAS PROVINCIAS


El 27 de junio de 1827, Bernardino Rivadavia presentó su renuncia a la presidencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Había ocupado el cargo durante apenas dieciséis meses y su caída significó mucho más que el alejamiento de un gobernante: representó el derrumbe de un proyecto centralista que intentó organizar el país desde Buenos Aires, subordinando las autonomías provinciales a un poder nacional todavía carente de suficiente legitimidad. Tres días más tarde, el Congreso aceptó su dimisión. El primer experimento presidencial de la historia argentina se desmoronaba en medio de la guerra, el endeudamiento, las disputas internas y el creciente rechazo del interior. Rivadavia encarnaba un liberalismo inspirado en las instituciones europeas y estaba convencido de que la modernización debía impulsarse rápidamente desde el poder central. Sus partidarios lo consideraban un reformador; sus adversarios veían en él al representante de una minoría ilustrada, porteña y distante de las realidades provinciales. La Constitución sancionada el 24 de diciembre de 1826 estableció una organización representativa, republicana y unitaria, pero encontró la resistencia de numerosos gobiernos del interior. Juan Bautista Bustos, Facundo Quiroga, Estanislao López, Juan Felipe Ibarra y otros conductores federales rechazaron un sistema que colocaba los gobiernos provinciales bajo la órbita de una autoridad central. El proyecto terminó enemistando a Rivadavia no sólo con los caudillos, sino también con sectores de Buenos Aires afectados por la federalización de la ciudad, el puerto y la Aduana. Otro capítulo decisivo había comenzado en 1824, cuando el gobierno bonaerense de Martín Rodríguez —con Rivadavia como ministro— contrató el célebre empréstito con la casa británica Baring Brothers. El préstamo tenía un valor nominal de un millón de libras esterlinas, equivalente entonces a cinco millones de pesos, y debía financiar un puerto, obras de agua corriente y la fundación de pueblos. Sin embargo, entre descuentos, comisiones e intereses, los registros contabilizan el ingreso efectivo de aproximadamente 2.846.400 pesos, entregados principalmente mediante letras de cambio y no como una montaña de oro llegada desde Londres. Las obras prometidas no se realizaron y buena parte de los recursos terminó absorbida por el déficit fiscal y la guerra contra el Imperio del Brasil. La obligación, suspendida y renegociada en distintas oportunidades, no quedó definitivamente cancelada hasta 1904. Aunque los historiadores discuten si se trató de una estafa deliberada o de una operación financiera desvirtuada por la guerra y la crisis, aquel empréstito quedó grabado como el traumático comienzo del endeudamiento externo argentino. La enfiteusis fue la otra cara de ese modelo. Al estar las tierras públicas comprometidas como garantía del crédito, el Estado no podía venderlas y comenzó a entregarlas en usufructo a largo plazo mediante el pago de un canon. El objetivo declarado era conservar la propiedad estatal, poblar la campaña y obtener recursos, pero la recaudación fracasó y el sistema favoreció importantes procesos de concentración. Los registros muestran que, en 1823, aproximadamente el 15 % de los enfiteutas controlaba el 63 % de las tierras concedidas. Investigaciones posteriores también comprobaron el acceso de pequeños y medianos ocupantes, pero el resultado general fortaleció a una poderosa burguesía agraria y no produjo la distribución equilibrada que se había prometido. La reforma eclesiástica, impulsada en Buenos Aires desde 1822, profundizó el enfrentamiento. Se eliminaron el diezmo y el fuero eclesiástico, se suprimieron algunos conventos y sus propiedades pasaron al Estado. Para sus defensores fue una modernización necesaria; para una sociedad mayoritariamente católica constituyó una intromisión agresiva en sus creencias y tradiciones. La reacción llegó a provocar, en marzo de 1823, la llamada Revolución de los Apostólicos. El golpe definitivo provino de la guerra contra Brasil. Mientras el ejército de las Provincias Unidas vencía en Ituzaingó y Guillermo Brown sostenía una lucha naval extraordinaria frente a una flota muy superior, el bloqueo brasileño agotaba las finanzas y paralizaba el comercio. Enviado a Río de Janeiro para negociar, Manuel José García firmó el 24 de mayo de 1827 una Convención Preliminar que implicaba renunciar a la Banda Oriental y aceptar condiciones consideradas humillantes. Cuando el documento llegó a Buenos Aires, la indignación fue inmediata. Rivadavia repudió públicamente aquella convención y la calificó de deshonrosa, pero el daño político ya era irreversible: García había sido designado por su gobierno y el escándalo se sumó al rechazo provincial, la crisis económica y el fracaso constitucional. La independencia definitiva de la Banda Oriental sería acordada recién en 1828, durante el gobierno de Manuel Dorrego y mediante una nueva convención, de la cual surgiría el Estado Oriental del Uruguay. José de San Martín tampoco ocultó su enfrentamiento con el grupo rivadaviano. Desde Europa denunció que su correspondencia había sido vigilada y, después de conocer la caída del presidente, escribió a Bernardo O’Higgins que su administración había sido “desastrosa” y sólo había contribuido a dividir los ánimos. Un juicio histórico serio tampoco debe borrar las reformas educativas y culturales promovidas durante aquellos años, incluida la creación de la Universidad de Buenos Aires. Pero esas realizaciones no alcanzaron para sostener un poder construido sin el consenso de las provincias. La renuncia de Rivadavia marcó el fracaso del primer intento presidencial argentino y demostró que ninguna organización nacional podía imponerse ignorando al interior. Tras su caída resurgieron las autonomías provinciales y el federalismo volvió al centro de una lucha que todavía necesitaría décadas de guerras, pactos y sangre para encontrar una Constitución duradera. #BernardinoRivadavia #HistoriaArgentina #Efemérides #UnitariosYFederales #Federalismo #ProvinciasUnidas #GuerraDelBrasil #EmpréstitoBaring #HistoriaNacional #CaudillosFederales #MendozAntigua #ArgentineHistory #LatinAmericanHistory #Federalism #HistoryMattersEl golpe definitivo provino de la guerra contra Brasil. Mientras el ejército de las Provincias Unidas vencía en Ituzaingó y Guillermo Brown sostenía una lucha naval extraordinaria frente a una flota muy superior, el bloqueo brasileño agotaba las finanzas y paralizaba el comercio. Enviado a Río de Janeiro para negociar, Manuel José García firmó el 24 de mayo de 1827 una Convención Preliminar que implicaba renunciar a la Banda Oriental y aceptar condiciones consideradas humillantes. Cuando el documento llegó a Buenos Aires, la indignación fue inmediata. Rivadavia repudió públicamente aquella convención y la calificó de deshonrosa, pero el daño político ya era irreversible: García había sido designado por su gobierno y el escándalo se sumó al rechazo provincial, la crisis económica y el fracaso constitucional. La independencia definitiva de la Banda Oriental sería acordada recién en 1828, durante el gobierno de Manuel Dorrego y mediante una nueva convención, de la cual surgiría el Estado Oriental del Uruguay. José de San Martín tampoco ocultó su enfrentamiento con el grupo rivadaviano. Desde Europa denunció que su correspondencia había sido vigilada y, después de conocer la caída del presidente, escribió a Bernardo O’Higgins que su administración había sido “desastrosa” y sólo había contribuido a dividir los ánimos. Un juicio histórico serio tampoco debe borrar las reformas educativas y culturales promovidas durante aquellos años, incluida la creación de la Universidad de Buenos Aires. Pero esas realizaciones no alcanzaron para sostener un poder construido sin el consenso de las provincias. La renuncia de Rivadavia marcó el fracaso del primer intento presidencial argentino y demostró que ninguna organización nacional podía imponerse ignorando al interior. Tras su caída resurgieron las autonomías provinciales y el federalismo volvió al centro de una lucha que todavía necesitaría décadas de guerras, pactos y sangre para encontrar una Constitución duradera. #BernardinoRivadavia #HistoriaArgentina #Efemérides #UnitariosYFederales #Federalismo #ProvinciasUnidas #GuerraDelBrasil #EmpréstitoBaring #HistoriaNacional #CaudillosFederales #MendozAntigua #ArgentineHistory #LatinAmericanHistory #Federalism #HistoryMatters

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