domingo, 27 de septiembre de 2026

DICIEMBRE DE 1972: SANTA ROSA EN GUERRA CONTRA EL BICHO DE CESTO — TRACTORES, MÁSCARAS Y FUMIGADORES TOMARON LAS CALLES DEL DEPARTAMENTO - MENDOZA


Diciembre de 1972 — Santa Rosa, Mendoza. Una imagen rescatada de las páginas del Diario Mendoza conserva una escena que hoy resulta tan cotidiana para su época como extraordinaria para nuestros ojos: obreros municipales, protegidos con máscaras especiales, avanzaban por las calles de la Villa Cabecera mientras un tractor arrastraba una máquina fumigadora que lanzaba el producto sobre las copas del arbolado público. El operativo formaba parte de una campaña de la Municipalidad de Santa Rosa contra el temido “bicho de cesto” y debía extenderse también a las principales arterias de los demás centros poblados del departamento. La tarea se realizaba con la colaboración de la Dirección Provincial de Vialidad, que aportaba las máquinas fumigadoras, y del Departamento de Sanidad Vegetal, organismo encargado de combatir las plagas agrícolas. No se trataba de un enemigo menor: ya en 1950 una investigación de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Cuyo advertía que los daños producidos por el bicho de cesto en Mendoza y San Juan eran “de suma consideración” y que su creciente dispersión constituía un serio problema para la agricultura regional. Actualmente identificado como Oiketicus platensis, este insecto pertenece a la familia Psychidae y sus larvas se alimentan de hojas, brotes y otras partes vegetales; puede atacar forestales y frutales como álamos, sauces, olmos, plátanos, manzanos, perales y durazneros, entre numerosas especies.El momento elegido para aquella campaña tampoco parece casual: estudios actuales del INTA indican que el nacimiento de las larvas se concentra aproximadamente entre mediados de septiembre y diciembre, período en el que pueden alimentarse intensamente y llegar a provocar fuertes defoliaciones. El diario dejó además un detalle fascinante para reconstruir las prácticas fitosanitarias de hace más de medio siglo: los árboles eran tratados con “Endrex 20”, y a los agricultores se les indicaba que podían solicitar asesoramiento al Departamento de Sanidad Vegetal, que entonces funcionaba en Ituzaingó 3102, en la ciudad de Mendoza. Aquel nombre comercial escondía un dato que vuelve a la fotografía todavía más histórica: Endrex 20 era una formulación de endrín, un insecticida organoclorado comercializado al 20%; documentación técnica internacional registra expresamente la denominación Endrex para el endrín y el producto “Endrex 20” como formulación de ese compuesto.  Décadas después, el endrín quedó incluido entre los contaminantes orgánicos persistentes del Anexo A del Convenio de Estocolmo, destinado a la eliminación de su producción y uso, una enorme diferencia respecto de las prácticas que se consideraban habituales en 1972.  La fotografía adquiere todavía mayor dimensión al recordar cómo era Santa Rosa en aquellos años: el Plan Municipal de Ordenamiento Territorial, utilizando datos censales de la DEIE, señala que en 1970 el departamento tenía apenas 10.727 habitantes y que, según la clasificación censal de entonces, toda su población era considerada rural porque ninguno de sus asentamientos alcanzaba todavía el umbral urbano de 2.000 habitantes. Entre árboles, acequias, máquinas de Vialidad y hombres protegidos detrás de sus máscaras, esta imagen retrata mucho más que una fumigación: conserva una pequeña historia de la vida municipal, la agricultura, la ciencia fitosanitaria y las formas con que el este mendocino enfrentaba sus plagas hace más de medio siglo. Fuente principal: Diario Mendoza, diciembre de 1972. #Mendoza #SantaRosa #SantaRosaMendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #ArchivoHistorico #DiarioMendoza #BichoDeCesto #BichoCanasto #Fumigacion #ArboladoPublico #Agricultura #EsteMendocino #MemoriaMendocina #HistoriaArgentina #VintageMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #HistoricalPhotography #PestControl #AgriculturalHistory

27 DE SEPTIEMBRE DE 1901 — NACE COSME SAAVEDRA: EL MENDOCINO QUE PEDALEÓ HACIA LA HISTORIA Y SE CONVIRTIÓ EN EL PADRE DEL CICLISMO ARGENTINO


27 de septiembre de 1901 — Godoy Cruz, Mendoza. Nacía Cosme Damián Saavedra, uno de los grandes pioneros del deporte nacional y una figura cuya trayectoria terminaría convirtiéndolo en referencia fundamental del ciclismo argentino. Desde muy joven combinó el trabajo con interminables horas sobre la bicicleta y, tras radicarse en Buenos Aires, comenzó a construir una carrera extraordinaria en una época en que competir significaba enfrentarse a caminos de tierra, polvo, arena, máquinas pesadas y extensas distancias con una asistencia incomparable con la del ciclismo moderno. Su ascenso fue vertiginoso: en 1922 ya se destacaba como campeón argentino de resistencia y en 1924 conquistó el Campeonato Rioplatense de Fondo. Ese mismo año escribió una página decisiva para Mendoza al convertirse en el primer deportista mendocino en participar de unos Juegos Olímpicos. En París 1924 disputó la prueba individual de ruta de aproximadamente 188 kilómetros y terminó 30.º entre 59 participantes, además de integrar el equipo argentino que finalizó noveno; cuatro años después volvió a representar al país en Ámsterdam 1928 y mejoró notablemente su actuación, alcanzando el 15.º puesto individual y el octavo lugar por equipos.  Su nombre también trascendió las fronteras olímpicas: en 1928 fue sexto en el Campeonato Mundial disputado en Budapest, Hungría. En las rutas argentinas construyó un dominio formidable: ganó seis veces la prueba que entonces se conocía como Doble Mercedes —antecesora histórica de la Doble Bragado—, imponiéndose en 1924, 1925, 1927, 1928, 1929 y 1930, una marca que lo dejó entre los grandes nombres de aquella clásica. También obtuvo títulos argentinos de ruta en 1926, 1931 y 1933, campeonatos nacionales de resistencia en 1922, 1926 y 1931 y, en 1933, la exigente Buenos Aires–Dolores–Mar del Plata. La Fundación Konex registra además seis triunfos suyos en la tradicional Rosario–Santa Fe.  El ciclismo se transformó incluso en una cuestión familiar: sus hermanos también abrazaron la bicicleta competitiva y el apellido Saavedra terminó estrechamente asociado a las grandes carreras argentinas de las décadas de 1920 y 1930. Cosme se convirtió en un ídolo de su tiempo; El Gráfico lo recordó como un hombre de enorme disciplina, capaz de levantarse de madrugada para entrenar aun después de haber alcanzado reconocimiento nacional. Su legado fue tan profundo que la Fundación Konex lo distingue como precursor y “padre” del ciclismo argentino y le otorgó, de manera póstuma, el Diploma al Mérito correspondiente a ciclismo en los Premios Konex de 1980. Cosme Damián Saavedra murió en Buenos Aires el 3 de julio de 1967, a los 65 años. Habían pasado más de cuatro décadas desde aquel joven mendocino que salió a pedalear cuando las carreteras eran todavía una aventura. Su historia quedó grabada mucho más allá de sus victorias: fue el hombre que llevó por primera vez a un deportista de Mendoza hasta los Juegos Olímpicos y ayudó a transformar la bicicleta competitiva en una pasión popular argentina.  #CosmeSaavedra #Mendoza #GodoyCruz #CiclismoArgentino #HistoriaArgentina #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #JuegosOlímpicos #París1924 #Ámsterdam1928 #DeporteArgentino #Ciclismo #Efemérides #Argentina #CyclingHistory #ArgentineCycling #CyclingLegend #OlympicHistory #Paris1924 #Amsterdam1928 #MendozaArgentina #SportsHistory Fuente de origen y verificación: Fundación Konex, ficha biográfica de Cosme Damián Saavedra; Olympedia, registro olímpico de Cosme Saavedra; Prensa del Gobierno de Mendoza, “Repaso por la historia de los deportistas olímpicos de Mendoza”; archivo histórico de El Gráfico, “1967. Adiós a Cosme Saavedra”; historiales de la Doble Mercedes/Doble Bragado.

27 DE SEPTIEMBRE DE 1829 — JOSÉ MARÍA SALINAS: LA PLUMA QUE DESAFIÓ AL PODER Y TERMINÓ ENSANGRENTANDO LA HISTORIA DE MENDOZA (IMAGEN ILUSTRAIVA)


27 de septiembre de 1829 — Mendoza. En una de las etapas más violentas de las guerras civiles que sacudieron a Cuyo, encontró un final trágico José María Salinas, intelectual nacido en el Alto Perú —actual Bolivia—, boticario, periodista y protagonista de la intensa vida política y cultural mendocina de la década de 1820. La fecha de su asesinato, el 27 de septiembre de 1829, aparece expresamente consignada en el estudio académico El periodismo en Cuyo, publicado por la Universidad Nacional de Cuyo, al revisar los trabajos históricos dedicados a aquel episodio.  Salinas se había instalado en Mendoza a comienzos de aquella década y abrió una botica en la esquina de Santo Domingo, identificada posteriormente con el sector de las actuales calles Beltrán y José Federico Moreno. Pero aquel establecimiento habría sido mucho más que un lugar donde se preparaban y vendían medicamentos: alrededor suyo se reunían jóvenes ilustrados y partidarios de las nuevas corrientes liberales que circulaban por América. La historia farmacéutica argentina recuerda precisamente a Salinas como uno de los pioneros de esa actividad en Mendoza.  Su nombre quedó además ligado para siempre al nacimiento de la prensa mendocina. Colaboró con El Verdadero Amigo del País, uno de los principales periódicos doctrinarios de aquellos primeros años, y posteriormente integró el núcleo de redactores de El Eco de los Andes, aparecido el 23 de septiembre de 1824 y producido por la Imprenta de la Sociedad Lancasteriana. Documentación del Museo Mitre identifica entre sus redactores a Juan Gualberto Godoy, Francisco Borja Correas, Lisandro Calle y el propio Salinas; la publicación alcanzó 61 números entre 1824 y 1825. Su trayectoria trascendía incluso las fronteras mendocinas. Domingo Faustino Sarmiento lo recordó años después como antiguo secretario de Simón Bolívar y como un hombre de fuertes convicciones patrióticas. Documentos legislativos bolivianos de 1826 y 1827 permiten comprobar, además, que un José María Salinas actuaba como secretario del Congreso Constituyente de Bolivia, figurando su firma en distintas leyes sancionadas durante la presidencia de Antonio José de Sucre.  El desenlace llegó en medio de la brutal crisis política de 1829. Cinco días antes de la fecha atribuida a su muerte se había librado la Batalla del Pilar, el 22 de septiembre, en la actual zona de Godoy Cruz. Allí las fuerzas federales vinculadas a José Félix Aldao derrotaron a las tropas unitarias; el enfrentamiento terminó además con la muerte de Francisco Aldao, hermano del jefe federal, y desencadenó una violenta persecución de los vencidos. El Museo Histórico Sarmiento confirma que aquel combate formó parte de la lucha por el control político y militar de Mendoza y terminó con el restablecimiento del gobernador federal Juan Corvalán. Salinas quedó atrapado en esa represalia. Sarmiento, que había participado personalmente en aquellos acontecimientos siendo todavía muy joven, dejó uno de los testimonios más estremecedores: recordó a Salinas como un hombre que le había tomado afecto y afirmó que fue degollado y posteriormente mutilado por orden de Aldao. Es importante señalar que se trata del recuerdo escrito por Sarmiento años más tarde, dentro del clima de enfrentamiento político de la época, por lo que esos detalles deben entenderse como su testimonio y no como una reconstrucción forense moderna. Lo que sí posee respaldo historiográfico sólido es el final violento de Salinas y su relación con aquellos días posteriores al Pilar. Tanto el estudio de la Universidad Nacional de Cuyo como la investigación específica de Francisco Cignoli conservada por la Academia Nacional de la Historia lo sitúan entre las figuras fundamentales del periodismo mendocino de 1824-1829 y estudian expresamente su “trágico fin”. El trabajo de Cignoli fue publicado en 1980 en Investigaciones y Ensayos, número 28, páginas 247-253.  Así terminó la vida de un personaje extraordinario y hoy casi olvidado: boticario entre frascos y preparados medicinales, periodista cuando la imprenta mendocina apenas comenzaba a escribir su historia, hombre vinculado a la construcción institucional de la joven América independiente y finalmente víctima de la violencia que convirtió las guerras civiles argentinas en una tragedia sin fronteras. A casi dos siglos de aquel 27 de septiembre de 1829, recuperar el nombre de José María Salinas significa rescatar también uno de los capítulos más intensos, dramáticos y poco conocidos de la historia de la prensa en Mendoza. #MendozAntigua #JoséMaríaSalinas #Mendoza #HistoriaDeMendoza #Efemérides #27DeSeptiembre #PeriodismoMendocino #ElEcoDeLosAndes #BatallaDelPilar #GodoyCruz #HistoriaArgentina #PrensaArgentina #SigloXIX #GuerrasCiviles #MemoriaHistórica #MendozaHistory #ArgentineHistory #JournalismHistory #HistoricMendoza #September27 #NineteenthCentury #HistoricalMemory Fuente de origen: Andrea Greco, El periodismo en Cuyo, Universidad Nacional de Cuyo; Francisco Cignoli, “José María Salinas: boticario y periodista militante en Mendoza durante la época rivadaviana. Su trágico fin”, Investigaciones y Ensayos N.º 28, Academia Nacional de la Historia, 1980, pp. 247-253; Museo Mitre, catálogo de El Eco de los Andes; Biblioteca Nacional Mariano Moreno, estudios sobre los primeros periódicos mendocinos; Domingo F. Sarmiento, Recuerdos de provincia; documentación histórica del Congreso de Bolivia. 

27 DE SEPTIEMBRE DE 1800 — A LAS PUERTAS DE MENDOZA: EL DÍA QUE EL CABILDO AISLÓ A UNA PARTIDA DE AFRICANOS ESCLAVIZADOS ENFERMOS


27 de septiembre de 1800 — Mendoza colonial. Un acta conservada en el Archivo General de la Provincia de Mendoza revela un episodio tan estremecedor como poco conocido de nuestra historia. Aquel día, las autoridades del Cabildo recibieron noticias sobre una partida de africanos esclavizados que atravesaba el territorio mendocino con destino a Santiago de Chile. El documento los menciona con la expresión de época “negros bozales” y advierte que varios llegaban enfermos, al punto de ser considerados potencialmente contagiosos. Ante el temor de que las enfermedades se propagaran entre los habitantes, el Cabildo ordenó que el grupo no ingresara a la ciudad y permaneciera en un paraje conocido como Vuelta de la Ciénaga. La referencia documental es precisa: Archivo General de la Provincia de Mendoza, Época Colonial, Sección Cabildo, Carpeta 18, Documento 1, fechado el 27 de septiembre de 1800. La existencia y contenido del acta fueron recuperados por el historiador José Sovarzo en una investigación académica publicada por la Revista TEFROS en 2023.  El episodio abre una ventana brutal hacia una realidad muchas veces olvidada: Mendoza era un punto fundamental del corredor terrestre que conectaba el Río de la Plata con Santiago de Chile y, desde allí, con otros mercados del Pacífico y el Bajo Perú. Por esa ruta circulaban vinos, aguardientes, yerba mate, textiles, mercancías europeas, animales y también seres humanos convertidos legal y comercialmente en propiedad. Los estudios de las notas de Aduana de Buenos Aires muestran que personas esclavizadas llegaban desde el área rioplatense en carretas y que Mendoza y San Juan funcionaban como un verdadero nodo cordillerano antes de continuar el recorrido hacia Chile, generalmente mediante un nuevo transporte a través de los Andes.  La medida tomada aquel 27 de septiembre tampoco fue un hecho aislado. Apenas seis meses más tarde, el 27 de marzo de 1801, otro documento mendocino volvió a registrar el problema: ante la llegada de personas esclavizadas enfermas, el Cabildo dispuso un alojamiento apartado para más de 150 de ellas, situado entre siete y ocho cuadras de la Plaza Mayor, intentando evitar lo que entonces las autoridades describían como perjuicios para la “salud pública”. Es decir, detrás del tráfico comercial existía también una preocupación sanitaria concreta producida por las durísimas condiciones en que esas personas eran trasladadas durante miles de kilómetros. El contexto demográfico vuelve todavía más significativa esta historia. Investigaciones del INCIHUSA-CONICET señalan que el padrón de Mendoza de 1777 registró 2.129 negros y mulatos sobre 8.765 habitantes —alrededor del 24 %— y que para 1802 los negros representaban aproximadamente el 32 % de una población provincial registrada en 13.796 personas. La presencia africana y afrodescendiente, por lo tanto, estaba lejos de ser marginal en la Mendoza colonial.  Incluso la geografía aporta otra pieza fascinante. Documentación de 1783 ubica tierras denominadas Vuelta de la Ciénaga a unas cinco o seis leguas al este de la ciudad, relacionadas con El Pedregal, el río Mendoza y los grandes terrenos cenagosos que antiguamente ocupaban buena parte del oasis oriental; otras reconstrucciones históricas asocian aquel viejo topónimo con el corredor de Santa Blanca y Rodeo del Medio. Así, aquella orden de septiembre de 1800 reúne en unas pocas líneas varios capítulos enormes de nuestra historia: la esclavitud africana en Cuyo, el comercio entre el Atlántico y el Pacífico, el antiguo camino hacia Chile, las primeras medidas de aislamiento sanitario y un paisaje mendocino que hoy resulta difícil imaginar. Más de dos siglos después, el acta permite devolver nombre histórico y dimensión humana a quienes atravesaron Mendoza privados de libertad, enfermos y obligados a continuar hacia otro mercado al otro lado de la Cordillera. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #HistoriaArgentina #Esclavitud #Afrodescendientes #Afroargentinos #HistoriaAfroargentina #Cuyo #CaminoAChile #SantiagoDeChile #CordilleraDeLosAndes #ArchivoHistorico #MemoriaHistorica #ColonialMendoza #ArgentineHistory #SlaveryHistory #AfricanDiaspora #AfroArgentines #BlackHistory #ColonialHistory #AndesHistory #HistoricalArchives Fuente de origen: Archivo General de la Provincia de Mendoza (AGPM), Época Colonial, Sección Cabildo, Carpeta 18, Documento 1, Mendoza, 27 de septiembre de 1800. Referencia y transcripción publicada por José Sovarzo, “El circuito mercantil región Río de la Plata, Santiago en el Reino de Chile y el Bajo Perú según las notas de Aduana de Buenos Aires: los esclavizados, los textiles y los artículos de mercería (1779-1783)”, Revista TEFROS, Vol. 21, N.º 2, julio-diciembre de 2023, pp. 38-77

27 DE SEPTIEMBRE DE 1930 — 108 PROCESADOS Y UNA RED AL DESCUBIERTO: LA DENUNCIA DE RAQUEL LIBERMAN QUE HIZO TAMBALEAR A LA ZWI MIGDAL


27 de septiembre de 1930 — Buenos Aires. Aquel día, uno de los expedientes más estremecedores vinculados con la explotación sexual en la Argentina dio un paso decisivo: el juez de instrucción Manuel Rodríguez Ocampo dictó el procesamiento de 108 integrantes de la Zwi Migdal, una poderosa organización vinculada al proxenetismo que durante años había funcionado formalmente bajo la estructura de una sociedad de socorros mutuos. La investigación tenía detrás una protagonista fundamental: Raquel Liberman, inmigrante de Europa oriental que se atrevió a enfrentar a una organización que parecía casi intocable. La documentación reunida por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires señala que Liberman había conseguido comprar su libertad en 1928 y que el 31 de diciembre de 1929 formalizó una denuncia en la que relató cómo Salomón José Korn, integrante de la Zwi Migdal, había utilizado un matrimonio religioso para volver a someterla. El 24 de mayo de 1930 ratificó su declaración ante Rodríguez Ocampo y, cuatro meses después, el magistrado procesó a 108 de los aproximadamente 500 socios que se atribuían a la organización; muchos de los restantes ya habían logrado escapar. La historia de la Zwi Migdal se remontaba a la denominada Sociedad Varsovia, que se presentaba como una entidad de ayuda mutua. En mayo de 1929 adoptó definitivamente el nombre Zwi Migdal. Su actividad se había extendido por Buenos Aires y otras ciudades, dentro de un fenómeno mucho más amplio de prostitución, proxenetismo y explotación de mujeres inmigrantes que atravesó las primeras décadas del siglo XX. La propia comunidad judía organizada combatió a estos grupos y promovió su exclusión de instituciones, cementerios y espacios comunitarios, mientras periódicos en ídish denunciaban públicamente sus actividades. El proceso judicial de 1930 alcanzó una magnitud extraordinaria. La prensa de la época siguió las detenciones y Caras y Caretas publicó fotografías de numerosos acusados cuando eran conducidos ante la Justicia; una de aquellas históricas páginas se conserva actualmente dentro de la colección de la AMIA.  Sin embargo, el desenlace estuvo lejos de ser definitivo: durante la feria judicial, los magistrados que revisaron el voluminoso expediente —que alcanzaba unos 5.000 folios— consideraron que no existían pruebas suficientes para sostener la asociación ilícita contra la mayoría de los imputados y, en enero de 1931, el proceso terminó favorablemente para gran parte de ellos.  Aun así, el golpe contra la organización fue enorme y fuentes oficiales argentinas consideran a la Zwi Migdal como la primera gran red de este tipo desbaratada en el país.  En el centro de aquella historia quedó Raquel Liberman: una mujer que, enfrentándose a amenazas y a una estructura de enorme poder, consiguió que la Justicia y la sociedad argentina miraran de frente un negocio que durante años había permanecido protegido por el silencio. El 27 de septiembre de 1930 quedó así marcado como una fecha fundamental en aquella lucha. La expresión “trata de blancas”, utilizada en las crónicas y documentos de la época, hoy está en desuso: los organismos especializados recomiendan hablar de “trata de personas”, una denominación que refleja correctamente la amplitud de este delito. #ZwiMigdal #RaquelLiberman #HistoriaArgentina #BuenosAires #27DeSeptiembre #TrataDePersonas #Historia #Argentina1930 #MemoriaHistorica #ArchivoHistorico #HumanTrafficking #ArgentineHistory #BuenosAiresHistory #HistoricalMemory #RaquelLiberman Fuente de origen: El Arcón de la Historia Argentina, “27/09/1930 — Lucha contra la trata de blancas, son procesados los miembros de la Sociedad Zwi Migdal”.  Fuentes complementarias de verificación: Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires Ídish, Temas de Patrimonio Cultural Nº 19; Comité Ejecutivo para la Lucha contra la Trata y Explotación de Personas; colección AMIA–Caras y Caretas.  Imágenes históricas relacionadas: Raquel Liberman, documentación personal y la histórica cobertura de Caras y Caretas sobre los detenidos de la Zwi Migdal.

27 DE SEPTIEMBRE DE 1930 — NACE LA CGT: EL DÍA EN QUE DOS GRANDES CORRIENTES OBRERAS SE UNIERON Y CAMBIARON LA HISTORIA SINDICAL ARGENTINA


27 de septiembre de 1930 — Argentina atravesaba uno de los momentos más convulsionados de su historia. Apenas tres semanas antes, el golpe de Estado del 6 de septiembre había derrocado al presidente Hipólito Yrigoyen e instalado el gobierno de facto de José Félix Uriburu. En medio de la crisis económica mundial, el aumento de la desocupación y un escenario cada vez más difícil para las organizaciones obreras, dos de las principales centrales sindicales del país resolvieron avanzar hacia la unidad: la Confederación Obrera Argentina (COA), donde tenían fuerte presencia sectores socialistas y organizaciones ferroviarias, y la Unión Sindical Argentina (USA), vinculada principalmente al sindicalismo revolucionario. De aquella convergencia nació, el 27 de septiembre de 1930, la Confederación General del Trabajo, la CGT. La propia organización reconoce esa fecha como el momento de su fundación y señala que el nombre fue inspirado en la Confédération Générale du Travail francesa. Su primer secretario general fue Luis Cerruti, dirigente de la Unión Ferroviaria, y en aquella estructura inicial confluyeron trabajadores ferroviarios, municipales, metalúrgicos, telefónicos, marítimos y de otros sectores. Algunas reconstrucciones oficiales de la historia del movimiento obrero calculan que la naciente central llegó a representar alrededor de 124.000 trabajadores contando los contingentes aportados por las organizaciones que participaron del proceso de unidad y las incorporaciones posteriores. Pero aquella CGT todavía no poseía la estructura definitiva que conocería años después. El proceso institucional fue largo y estuvo atravesado por fuertes disputas internas: su Congreso General Constituyente recién sesionó entre el 31 de marzo y el 2 de abril de 1936, cinco años y medio después de la fundación, y allí quedó sancionado su estatuto. La fecha está documentada por una investigación del Instituto de Historia Argentina Dr. Ricardo Levene de la Universidad Nacional de La Plata y por ejemplares del propio estatuto de 1936 conservados en colecciones documentales.  Hay, sin embargo, un dato que conviene corregir antes de publicarlo: no encontramos documentación suficientemente sólida para afirmar que la CGT de 1930 haya sido “la primera organización sindical con personería jurídica”. Personería jurídica y personería gremial no son conceptos equivalentes, y el régimen específico de personería gremial para las asociaciones profesionales de trabajadores quedó estructurado posteriormente mediante el Decreto 23.852 del 2 de octubre de 1945. Aquel 27 de septiembre de 1930, entonces, no fue simplemente la creación de una nueva sigla: significó uno de los mayores intentos realizados hasta ese momento por concentrar bajo una organización nacional a distintas vertientes del movimiento obrero argentino. La unidad no sería permanente —las diferencias internas provocarían nuevas divisiones durante los años siguientes—, pero el nombre CGT sobreviviría y terminaría ocupando un lugar central en buena parte de la historia social, sindical y política argentina del siglo XX. #CGT #ConfederaciónGeneralDelTrabajo #27DeSeptiembre #HistoriaArgentina #MovimientoObrero #HistoriaSindical #Trabajadores #SindicalismoArgentino #Argentina1930 #MemoriaHistórica #Efemérides #MendozAntigua #ArgentineHistory #LaborHistory #WorkersHistory #TradeUnionHistory #Argentina #WorkingClassHistory #HistoricalMemory Fuentes de origen y verificación: Confederación General del Trabajo, “Historia – Fundación de la primera CGT en 1930”.  | Mario Gasparri, “El Congreso General Constituyente de la Confederación General del Trabajo”, Anuario del Instituto de Historia Argentina, Instituto Dr. Ricardo Levene, Universidad Nacional de La Plata.  | Material histórico sobre el movimiento obrero argentino, organismo oficial argentino. 


ROMA, 1970: BAJO LA CÚPULA DE DON BOSCO — EL INSTANTE EN QUE JOSÉ LUIS MENA CONGELÓ EL ALMA DE UNA CIUDAD


Roma, 1970 — Automóviles, peatones y la rutina de una ciudad que nunca se detiene pasan ante una arquitectura monumental: la Basílica de San Juan Bosco. La escena fue captada por el sacerdote salesiano y fotógrafo José Luis Mena y, aunque durante años fue presentada de manera general como perteneciente a la década de 1970, la ficha conservada por el patrimonio salesiano aporta un dato aún más preciso: los originales corresponden a negativos fotográficos identificados con los números 23 y 24 y fechados en 1970. Formaban parte de una serie realizada por Mena sobre monumentos y lugares emblemáticos de Roma, en la que su cámara buscaba documentar tanto los edificios como la vida que transcurría alrededor de ellos. Frente al objetivo aparece una de las construcciones religiosas más reconocibles de la Roma del siglo XX. La Basílica de San Juan Bosco había nacido pocas décadas antes, en medio de la enorme expansión urbana del sector Tuscolano. Su proyecto fue obra del arquitecto siciliano Gaetano Rapisardi, ganador en 1952 del concurso convocado para levantar el nuevo templo salesiano. Treccani destaca precisamente la singular concepción arquitectónica de Rapisardi: un gran bloque inferior sobre el que se eleva un enorme tambor perforado por ventanales y, finalmente, la cúpula que domina todo el conjunto.  La primera piedra fue colocada el 12 de septiembre de 1952 por el cardenal vicario Clemente Micara; después de varios años de trabajos, el templo fue solemnemente consagrado el 2 de mayo de 1959 por el cardenal Benedetto Aloisi Masella. Al día siguiente ocurrió una escena excepcional: el papa Juan XXIII visitó la nueva iglesia para rezar ante la urna con los restos de San Juan Bosco, trasladados especialmente desde Turín para aquellas celebraciones. La documentación vaticana de 1959 confirma la importancia concedida a la consagración y a la presencia en Roma de las reliquias del fundador de los Salesianos. La obra arquitectónica y su decoración continuaron desarrollándose hasta 1964 y, el 20 de noviembre de 1965, Pablo VI otorgó al templo la dignidad de basílica menor. Por eso, cuando Mena disparó su cámara hacia 1970, estaba fotografiando un edificio prácticamente nuevo, pero ya convertido en símbolo de un barrio que había crecido vertiginosamente a su alrededor. En la fachada se distingue además el gran relieve dedicado a la apoteosis de San Juan Bosco, mientras sobre el enorme cuerpo de travertino emerge la cúpula que convirtió al templo en un punto de referencia visual del sudeste romano. Documentación salesiana de 1959 describía el conjunto con 45 metros de ancho, 78 de profundidad y una gran estructura superior formada por tambor y cúpula, además de detallar las esculturas y elementos decorativos concebidos para la fachada. La fotografía adquiere así un valor mucho mayor que el de una simple postal arquitectónica: conserva la Roma de comienzos de los años setenta con sus pequeños automóviles estacionados frente al templo, peatones cruzando la plaza y una ciudad moderna creciendo alrededor de una basílica que apenas llevaba poco más de una década consagrada. Mena —nacido en Casablanca, sacerdote salesiano y fotógrafo durante más de medio siglo— desarrolló una extensa labor gráfica para publicaciones de la congregación y dejó un importante patrimonio visual dedicado a documentar personas, acontecimientos, obras salesianas y paisajes de numerosos lugares. Falleció en 2019, a los 93 años, dejando miles de imágenes vinculadas a la historia contemporánea de los Salesianos.  En este negativo de 1970 logró algo especialmente difícil: detener durante una fracción de segundo el movimiento cotidiano de Roma y enfrentar aquella humanidad diminuta con la gigantesca cúpula de Don Bosco. Más de medio siglo después, coches, vestimentas y calles han cambiado, pero la fotografía continúa cumpliendo la misión documental que Mena persiguió con su cámara: preservar no solamente la apariencia de un lugar, sino también la vida que alguna vez pasó frente a él. #Roma #Italia #RomaAntigua #HistoriaDeRoma #SanJuanBosco #DonBosco #Salesianos #JoséLuisMena #FotografíaHistórica #Años70 #1970 #Historia #Patrimonio #Arquitectura #BasílicaSanJuanBosco #MemoriaFotográfica #VintageRome #RomeHistory #HistoricRome #DonBosco #Salesians #HistoricPhotography #1970s #ItalianHistory #Architecture #RomePhotography #VintageItaly #HistoricalPhotos Fuente de origen de la fotografía: Fondo fotográfico José Luis Mena — Archivo Histórico Editorial CCS — Centro Patrimonio Salesiano SSM. Originales: película negativa fotográfica N.º 23 y 24, año 1970. Publicada por Salesianos España en “Foto con Historia: Basílica de San Juan Bosco en Roma” y por la Agencia iNfo Salesiana (ANS).

sábado, 26 de septiembre de 2026

1972: CUANDO LA SALUD LLEGÓ HASTA EL ÚLTIMO PUESTO — LA VACUNA SABIN EN LA LEJANA NUEVA CALIFORNIA


Diciembre de 1972 — Nueva California, departamento de General San Martín, Mendoza. Un extraordinario recorte periodístico titulado “Positiva vacunación en Nueva California” conservó una escena sencilla, pero cargada de historia. La crónica aparece fechada desde la localidad el día 10 y muestra a un agente sanitario inclinado sobre un niño, administrándole por vía oral la vacuna Sabin contra la poliomielitis. Alrededor esperan otros pequeños, reunidos frente a una mesa improvisada en medio de un humilde y alejado puesto dedicado a la cría de caprinos. El paisaje que rodea la escena —árboles, maderas, construcciones precarias y elementos propios de la vida rural— permite comprender la dimensión del operativo: la vacunación no esperaba a que las familias viajaran hasta un hospital; eran los enfermeros y las autoridades sanitarias quienes se internaban en zonas apartadas para llegar hasta ellas. Nueva California pertenece al departamento de General San Martín y constituye uno de sus distritos rurales de mayor extensión. Aquella fotografía adquiría todavía más importancia por el momento sanitario que atravesaba el país. Argentina había comenzado en 1971 los operativos masivos de vacunación con Sabin acompañados de vigilancia epidemiológica, después de nuevos brotes de poliomielitis; los antecedentes eran dramáticos: la epidemia de 1956 había registrado alrededor de 6.490 casos. El control de la enfermedad se alcanzaría recién hacia 1977 y todavía aparecerían casos aislados hasta 1984, año en que se produjo el último caso argentino causado por poliovirus salvaje.  La elección de la Sabin tenía una enorme ventaja para aquellos operativos: al administrarse por boca resultaba mucho más sencilla de aplicar masivamente que una vacuna inyectable, característica que facilitó su distribución incluso en comunidades alejadas. Y Mendoza posee además un capítulo pionero dentro de esta historia. Una investigación de la Fundación de Historia Natural Félix de Azara destaca la actuación del médico mendocino José Luis Minoprio en los primeros pasos de la vacunación oral antipoliomielítica y señala que, según sus propios registros, el 29 de octubre de 1962 comenzó una campaña en San Rafael, General Alvear y Malargüe.  Diez años después, aquella política sanitaria seguía avanzando tierra adentro. La fotografía de Nueva California captura precisamente eso: un niño, unas gotas y un equipo sanitario decidido a recorrer caminos difíciles para que la distancia no significara quedar fuera de la protección contra una de las enfermedades infantiles más temidas del siglo XX. Más que una campaña de vacunación, es el retrato de una época en la que la salud pública también se hacía viajando hasta el último puesto rural de Mendoza. #NuevaCalifornia #SanMartinMendoza #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #Mendoza1972 #VacunaSabin #Poliomielitis #SaludPublica #HistoriaArgentina #MemoriaMendocina #Vacunacion #MedicinaArgentina #VidaRural #PolioVaccine #OralPolioVaccine #PublicHealth #MedicalHistory #ArgentinaHistory #VaccinationHistory

DICIEMBRE 1972 - CHOQUE EN LA MADRUGADA: UNA FIAT 1500 RURAL DESTROZADA EN PALACIOS Y BELTRÁN Y UNA ESQUINA DE MENDOZA CONGELADA EN EL TIEMPO


Mendoza, década de 1960 o posterior. Una pequeña noticia policial, acompañada por una fotografía impactante, dejó registrada una madrugada accidentada en la esquina de Pedro B. Palacios y Beltrán, en la Ciudad de Mendoza. Eran aproximadamente las 0:45 cuando chocaron una rural Fiat 1500 conducida por Raúl Albelo y un camión Mercedes-Benz al mando de Evaristo Imensón, domiciliado entonces en la provincia de Córdoba. La violencia del impacto quedó plasmada en la imagen publicada por el diario: la rural aparece con importantes destrozos en su parte delantera, la puerta abierta y la carrocería seriamente deformada junto al pesado camión. Albelo resultó herido y debió ser asistido e internado en el Hospital Emilio Civit, mientras que el periódico señalaba que el Fiat había sufrido “daños de consideración”. El recorte conserva además pequeños datos capaces de situarnos en otra Mendoza: nombres completos, domicilios, la hora precisa del accidente y aquellos automóviles y camiones que formaban parte habitual del paisaje urbano. Hay un detalle que ayuda a establecer un límite histórico: la Fiat 1500 Familiar fue presentada en la Argentina por Fiat Concórd recién a fines de 1964. Stellantis recuerda que aquella rural derivaba mecánicamente de la berlina 1500, incorporaba portón posterior, suspensión trasera reforzada y podía alcanzar hasta 1.000 litros de capacidad de carga con los asientos posteriores rebatidos. Por lo tanto, aunque el fragmento fotografiado no conserva la fecha del ejemplar y todavía no podemos establecer con seguridad el año exacto del choque, necesariamente ocurrió después de la aparición de ese modelo en el mercado argentino. También tiene un enorme valor histórico el destino al que fue llevado el herido: el Hospital Emilio Civit había sido inaugurado el 24 de febrero de 1907 como Hospital Provincial, fue rebautizado con el nombre de Emilio Civit en 1930 y durante décadas constituyó uno de los principales centros asistenciales de Mendoza. Más que una simple noticia de tránsito, esta fotografía rescata una escena cotidiana de la Mendoza de hace más de medio siglo: una esquina reconocible, una madrugada silenciosa interrumpida por un choque, una rural argentina convertida en testimonio fotográfico y el viejo Hospital Civit todavía cumpliendo plenamente su función sanitaria. Un instante que seguramente habría quedado olvidado entre miles de páginas de diario, pero que hoy vuelve a respirar como parte de la memoria urbana mendocina. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaAntigua #FotosAntiguas #MemoriaMendocina #PedroBPalacios #CalleBeltran #Fiat1500 #Fiat1500Familiar #FiatConcord #MercedesBenz #AutosClasicos #HistoriaAutomotriz #HospitalEmilioCivit #OldMendoza #MendozaHistory #VintageArgentina #VintageCars #Fiat1500 #ClassicCars #HistoricMendoza (Fuente: Diario Mendoza)

SEIS SONRISAS SOBRE EL AGUA: EL VERANO ETERNO DE PONTE VEDRA BEACH EN LOS AÑOS 40


Circa 1940 — Ponte Vedra Beach, Florida. Seis mujeres en traje de baño posan sobre la baranda de un rústico corredor de madera, suspendidas sobre el agua y bajo el sol de la costa atlántica. La escena parece sencilla, pero detrás de esas sonrisas quedó congelada una época en la que Ponte Vedra Beach se estaba consolidando como uno de los destinos turísticos más distinguidos del nordeste de Florida. El State Archives of Florida conserva dentro de Florida Memory una fotografía del Bath Club fechada aproximadamente en 1940, identificada con el número N045684 y catalogada específicamente con mujeres, trajes de baño, playas y las instalaciones del club; el registro señala además que se trata del fotonegativo de una antigua tarjeta postal. Florida Memory Aquella imagen pertenece al mundo recreativo surgido alrededor del histórico Ponte Vedra Club. La zona había tenido un origen muy diferente: después de funcionar como enclave minero conocido como Mineral City, comenzó su transformación en comunidad turística y en 1928 abrió el Ponte Vedra Club, atrayendo visitantes que llegaban por el sol, la playa y los deportes. Ponte Vedra Durante los años siguientes se levantaron instalaciones recreativas, entre ellas el Bath Club, que disponía de piscina y hasta pista de baile; al mismo tiempo se ampliaron los campos de golf y se excavaron lagunas que modificaron profundamente el paisaje del complejo. Archivo de Textos Históricos Fotografías oficiales tomadas en Ponte Vedra en 1946 todavía muestran aquellos puentes de madera atravesando los cursos de agua y las lagunas junto a edificios del club, un paisaje extraordinariamente parecido al que rodea a las protagonistas de esta postal. Florida Memory Más de ocho décadas después, la fotografía ya no habla solamente de moda o vacaciones: conserva la arquitectura recreativa, los trajes de baño de una generación y la imagen de una Florida que comenzaba a construir buena parte de la identidad turística que luego la haría famosa en todo el mundo. #PonteVedraBeach #Florida #FloridaHistory #Historia #FotografiaAntigua #FotosAntiguas #Años40 #1940s #VintageFlorida #VintagePhotography #OldFlorida #HistoricFlorida #BathClub #AmericanHistory #RetroPhotography Fuente de origen: State Archives of Florida – Florida Memory, General Collection, “Bath Club”, circa 1940, imagen N045684. Florida Memory

26 DE SEPTIEMBRE DE 2019 - EL DÍA QUE UN BIMOTOR TOCÓ EL TECHO DE AMÉRICA: LA HAZAÑA AÉREA QUE HIZO HISTORIA SOBRE EL ACONCAGUA


26 de septiembre de 2019 — Mendoza conocía una proeza que colocaba nuevamente al Aconcagua en la historia mundial de la aviación: un moderno Airbus H145 de cinco palas había logrado posar sus patines sobre la cumbre del Coloso de América, a 6.962 metros de altura, convirtiéndose en el primer helicóptero bimotor que aterrizaba a semejante altitud. Airbus sitúa la operación el 24 de septiembre, después de una compleja campaña de ensayos destinada a comprobar el comportamiento de su nuevo prototipo en condiciones extremas de gran altura. El H145 despegó desde Mendoza, empleó unos 30 minutos para alcanzar las inmediaciones del Aconcagua y luego necesitó otros 15 minutos de ascenso hasta la cima, donde aterrizó alrededor de las 13:45 con una temperatura de -22 °C. A bordo viajaban el piloto experimental Alexander Neuhaus y el ingeniero de ensayos en vuelo Antoine van Gent. La misión estuvo lejos de ser sencilla: la escasa densidad del aire y ráfagas de hasta 30 nudos —unos 55 km/h— obligaron a mantener máxima concentración durante la aproximación. Neuhaus explicó posteriormente que, aun después de sobrevolar la cumbre, el helicóptero conservaba una reserva de potencia que habría permitido transportar dos personas adicionales.El logro era la culminación de una campaña que ya había llevado al prototipo a realizar ensayos de altitud en los Pirineos franceses y posteriormente en los Andes, donde Airbus buscaba ampliar su envolvente de vuelo y estudiar aplicaciones en escenarios donde el aire extremadamente enrarecido reduce de manera drástica el rendimiento de las aeronaves. Pero aquella conquista tecnológica también tuvo un profundo sello mendocino y argentino: la Fuerza Aérea Argentina brindó apoyo con sus helicópteros Lama, la Patrulla de Rescate de Alta Montaña de la Policía de Mendoza preparó un plan de contingencia, el Parque Provincial Aconcagua colaboró con la logística y el operador local Helicopters AR participó con un H125.  Y existía un antecedente formidable. Cuarenta y dos años antes, el 27 de octubre de 1977, el entonces teniente Héctor Alberto Pereyra había realizado por primera vez tres aterrizajes sucesivos sobre la cumbre del Aconcagua a bordo del Lama SA 315 B matrícula H-61 de la IV Brigada Aérea de Mendoza. La propia Fuerza Aérea conserva aquella jornada entre sus grandes hitos históricos y recuerda que la hazaña mereció incluso la felicitación de Aérospatiale, fabricante de la aeronave. Así, separados por 42 años, el ligero Lama de 1977 y el sofisticado H145 de 2019 quedaron unidos por el mismo escenario: casi siete mil metros sobre el nivel del mar, frío extremo, aire escaso y la cima del Aconcagua convertida una vez más en uno de los laboratorios naturales más exigentes de la aviación mundial. #Aconcagua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #Aviación #HistoriaDeLaAviación #AirbusH145 #AirbusHelicopters #FuerzaAéreaArgentina #LamaSA315B #AltaMontaña #CordilleraDeLosAndes #ColosoDeAmérica #Andes #AviationHistory #AconcaguaMountain #MendozaArgentina #AirbusHelicopters #HighAltitude #HelicopterHistory #ArgentineAirForce #AndesMountains #HistoricFlight

🔥📜 26 DE SEPTIEMBRE DE 1842: CORNELIO GUDIÑO, EL NIÑO “PARDO” CUYO BAUTISMO DEJÓ ESCRITA UNA HUELLA DE LA MENDOZA DE LAS CASTAS


26 de septiembre de 1842 — San Vicente, Mendoza. Una sencilla partida de bautismo conservó durante más de 180 años una pequeña pero reveladora historia de la sociedad mendocina del siglo XIX. Aquel día, en la Parroquia de San Vicente, el presbítero Carlos Coria bautizó a Cornelio Gudiño, un niño de apenas once días de vida, hijo natural de Agustina Gudiño. El asiento, registrado en el folio 280, lo identifica expresamente como “pardo”, término utilizado entonces por autoridades civiles y eclesiásticas dentro de las categorías raciales y sociales heredadas del período colonial. También quedaron escritos los nombres de sus padrinos, José Trinidad Gutiérrez y Manuela Ferreyra, mientras que al margen del documento aparece otro detalle extraordinario: “Derechos 4 reales”. El acta fue firmada por Francisco Xavier Morales, cura interino. La edad consignada permite situar el nacimiento de Cornelio alrededor del 15 de septiembre de 1842, dato que coincide con la reconstrucción genealógica publicada en Los Guzmán de Mendoza, donde además se reproduce el registro y su correspondiente folio.  Lo más interesante es que esta breve inscripción permite abrir una ventana mucho mayor hacia la Mendoza de aquellos años. En 1842 todavía persistían en los registros parroquiales distinciones como “pardo”, “mulato” o “mestizo”, mientras la abolición de la esclavitud seguía siendo un proceso incompleto: investigaciones del CONICET y la Universidad Nacional de La Plata documentan que en Mendoza continuaron existiendo personas esclavizadas y libertas sometidas a distintas formas de servicio hasta la abolición definitiva de 1853. San Vicente tampoco era entonces el paisaje urbano que conocemos hoy. El núcleo religioso había comenzado con el oratorio levantado por Tomás de Coria y Bohorquez en 1753, convertido en viceparroquia en 1786 y posteriormente en parroquia; el templo de la época de Cornelio se encontraba en el antiguo centro de San Vicente, actual Godoy Cruz. El terremoto de 1861 alteraría profundamente ese conjunto, y la iglesia neogótica que hoy domina la plaza fue construida muchas décadas después.  La documentación posterior vuelve todavía más fascinante la historia: Cornelio aparece años después bajo variantes de apellido como Sanches y Ferreira y en 1870 contrajo matrimonio con Rosa Salinas, demostrando cómo un mismo individuo podía dejar rastros documentales bajo nombres diferentes a lo largo de su vida.  Un niño de once días, una palabra escrita por un sacerdote, cuatro reales anotados al margen y una hoja que sobrevivió casi dos siglos: el folio 280 conserva mucho más que un bautismo. Conserva una diminuta fotografía escrita de aquella Mendoza donde religión, familia, origen social y antiguas clasificaciones raciales todavía quedaban registradas con tinta en los libros parroquiales. Fuente de origen: Archivo del Arzobispado de Mendoza, Parroquia de San Vicente, Libro de Bautismos correspondiente a 1838–1844, folio 280, asiento del 26 de septiembre de 1842. La atribución del fondo al Archivo del Arzobispado de Mendoza está respaldada por la investigación académica de Orlando Gabriel Morales y Luis César Caballero, que identifica expresamente los libros parroquiales de San Vicente de ese período como conservados en dicho archivo.  Reproducción y transcripción del asiento: Los Guzmán de Mendoza – Francisca Paula Guzmán y sus Familias, figuras 151 y 152. Registro complementario: FamilySearch, “Argentina bautismos, 1645-1930”, Cornelio Gudiño, 1842, ARK XNJL-J8Z. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #GodoyCruz #SanVicente #CornelioGudiño #Afrodescendientes #Afroargentinos #Genealogía #ArchivosHistóricos #HistoriaArgentina #Mendoza1842 #SigloXIX #MemoriaHistórica #PatrimonioDocumental #HistoricalMendoza #ArgentineHistory #AfroArgentines #Genealogy #HistoricalArchives #FamilyHistory #NineteenthCentury

🚋 EL 26 DE SEPTIEMBRE DE 1914 : LA INCREÍBLE COINCIDENCIA DEL TRANVÍA PORTEÑO QUE LLEGÓ HASTA POLVORÍN


26 de septiembre de 1914 — Buenos Aires. Entre las innumerables curiosidades que dejó la gigantesca red de tranvías porteños existe una coincidencia de calendario difícil de pasar por alto: el tranvía Nº 26 fue prolongado precisamente un día 26. La línea había sido creada por la poderosa Compañía de Tranvías Anglo-Argentina y comenzó a circular el 19 de abril de 1908, uniendo Plaza de Mayo con la esquina de avenida La Plata y Venezuela. Seis años más tarde, el 26 de septiembre de 1914, su recorrido avanzó hasta los entonces nuevos talleres Polvorín, en Caballito, instalaciones estrechamente ligadas al nacimiento del transporte subterráneo porteño. La fecha está documentada por el historiador Aquilino González Podestá en su investigación sobre los tranvías de Caballito: aquel 26 de septiembre el “26” comenzó a llegar a Polvorín, donde poco antes había terminado sus viajes la efímera línea Nº 3.El contexto hace todavía más interesante aquella extensión. La Compañía Anglo-Argentina dominaba hacia 1909 cerca del 80 % del sistema tranviario de Buenos Aires y fue la empresa que construyó la primera línea subterránea de la ciudad, inaugurada en 1913 entre Plaza de Mayo y Plaza Once y prolongada durante 1914 hasta Caballito. El Taller Polvorín fue construido justamente en 1914 por la Anglo-Argentina para guardar, reparar y mantener los coches de la actual Línea A; allí quedarían ligados para siempre los legendarios coches belgas La Brugeoise, aquellos vehículos de madera que durante aproximadamente un siglo se convirtieron en uno de los símbolos del Subte porteño. El Gobierno de la Ciudad identifica a Polvorín como el taller ferroviario más antiguo de la red y conserva allí rieles, herramientas y maquinarias originales de enorme valor patrimonial.  Pero la historia del 26 todavía tenía otro giro: el 6 de mayo de 1915 fue reorganizado junto con el tranvía Nº 44 y ambos comenzaron a funcionar como líneas circulares complementarias; el 44 recorría el circuito en el sentido de las agujas del reloj y el 26 lo hacía en dirección contraria.  El tranvía 26 sobrevivió durante décadas y su servicio sobre rieles fue finalmente suprimido el 8 de diciembre de 1962, aunque el número 26 continuó formando parte del transporte público porteño mediante vehículos automotores.Así, detrás de una simple coincidencia numérica se esconde una extraordinaria postal de la Buenos Aires de comienzos del siglo XX: el 26 de septiembre de 1914, mientras tranvías y subterráneos comenzaban a mezclarse en el corazón de Caballito, el histórico tranvía Nº 26 cambió su recorrido… exactamente un día 26. Fuente de origen: Aquilino González Podestá, “Sobre vías y con troley: Tranvías en Caballito (conclusión)”, Historias de la Ciudad, Año 8, Nº 42, agosto de 2007, pp. 92-98; referencia bibliográfica registrada por la Biblioteca del Congreso de la Nación. Fuentes complementarias: Subterráneos de Buenos Aires / Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, historia de la red y Taller Polvorín. #BuenosAires #Tranvias #Tranvia26 #Caballito #TallerPolvorin #SubteA #LaBrugeoise #HistoriaArgentina #HistoriaDeBuenosAires #BuenosAiresAntigua #TransporteHistorico #Efemerides #26DeSeptiembre #MendozAntigua #BuenosAiresHistory #HistoricTrams #TramHistory #VintageBuenosAires #HistoricTransport #UrbanHistory #ArgentinaHistory

26 DE SEPTIEMBRE DE 1816: TRES OFICIOS, SEIS CARRETILLAS Y LA ENORME MAQUINARIA QUE MENDOZA PUSO EN MARCHA PARA LIBERAR AMÉRICA


El 26 de septiembre de 1816, mientras Mendoza avanzaba a toda velocidad en los preparativos del Ejército de los Andes, tres breves oficios dejaron registrada la dimensión más cotidiana —y muchas veces invisible— de aquella gigantesca empresa militar. El inventario oficial del Archivo José de San Martín, conservado en el Museo Mitre, registra ese día tres documentos enviados desde Mendoza al general José de San Martín. En el primero, Agustín Elizondo solicitaba que Juan de Dios Vial fuese incorporado “al cuadro”; en el segundo, el coronel Juan Gregorio de Las Heras pedía seis carretillas; y en el tercero, el propio Las Heras solicitaba autorización para remitir a la cárcel a los presos. Son apenas unas líneas de catálogo, pero juntas permiten asomarse al funcionamiento diario de un ejército que debía resolver al mismo tiempo personal, transporte, administración y disciplina. El dato adquiere todavía más fuerza por el momento exacto en que fueron escritos: San Martín había sido nombrado general en jefe del Ejército de los Andes el 1 de agosto de 1816 y, según la cronología del Instituto Nacional Sanmartiniano, apenas cuatro días después de estos oficios, el 30 de septiembre, el ejército ingresaría formalmente al Campo de Instrucción de El Plumerillo.  Las Heras era además una pieza central de aquella organización: después de regresar desde Chile tras Rancagua, había quedado vinculado a la formación del Batallón Nº 11 y en enero de 1816 había alcanzado el grado de coronel; meses después conduciría una de las columnas que atravesaron la cordillera.  Así, aquellas seis carretillas, aquella solicitud de incorporación y aquella gestión sobre los presos dejan de parecer simples trámites burocráticos: muestran que la epopeya del Cruce de los Andes también se construyó con papeles, vehículos, hombres, controles y centenares de decisiones administrativas tomadas día tras día en Mendoza. El catálogo permite incluso precisar la referencia archivística: corresponden al Fondo José de San Martín, armario 2, números 1408, 1409 y 1410, mientras que sus identificadores correlativos dentro del inventario son 1409, 1410 y 1411. El material disponible en línea es un inventario descriptivo —con emisor, receptor, lugar, fecha y asunto— y no contiene allí las imágenes ni las transcripciones completas de estos tres originales. El propio Museo Mitre confirma que el Archivo José de San Martín integra sus colecciones documentales disponibles para consulta mediante catálogo.  #MendozAntigua #Mendoza #SanMartin #EjercitoDeLosAndes #JuanGregorioDeLasHeras #ElPlumerillo #HistoriaArgentina #Independencia #CruceDeLosAndes #HistoriaDeMendoza #ArchivoHistorico #PatrimonioHistorico #ArgentinaHistory #MendozaHistory #SanMartin #ArmyOfTheAndes #AndesCrossing #SouthAmericanHistory #Independence #HistoricalArchives Fuente de origen: Museo Mitre, Archivo Histórico, Fondo José de San Martín, armario 2, números 1408, 1409 y 1410; identificadores de catálogo 1409–1411, fechados en Mendoza el 26 de septiembre de 1816. Inventario oficial “Archivo José de San Martín”.

SALAMANCA, UN ALTAR ATRAPADO EN EL TIEMPO: LA FOTOGRAFÍA QUE CONSERVÓ LA MEMORIA DE MARÍA AUXILIADORA


Entre finales de los años sesenta y los comienzos de la década de 1970, el salesiano José Luis Mena dejó registrada una escena que hoy posee un extraordinario valor histórico y patrimonial: una celebración ante el altar mayor de la iglesia de María Auxiliadora. La publicación del archivo salesiano presenta la fotografía como una imagen de “los años setenta”, aunque la ficha técnica del negativo original la sitúa entre 1960 y 1970, un detalle que permite acotar con mayor precisión su antigüedad. En el centro domina la imagen de María Auxiliadora con el Niño, rodeada por el monumental conjunto pictórico que abraza el presbiterio, mientras sacerdotes y numerosos jóvenes participan de la liturgia frente al altar. La historia de este templo se remonta mucho más atrás. Los Salesianos llegaron a Salamanca el 30 de diciembre de 1898; en 1909 fue bendecido el Instituto Salesiano de María Auxiliadora con su primera iglesia, y el actual templo fue solemnemente consagrado el 14 de junio de 1945 por el obispo salesiano Marcelino Olaechea. El 9 de noviembre de 1968 pasó a ser parroquia diocesana y el 24 de mayo de 1994 fue reconocido oficialmente como Santuario Diocesano. Una de las grandes protagonistas de la fotografía es la decoración del ábside. En 1961 el pintor Carlos Moreu Spa realizó las pinturas del presbiterio: su propia cartela conserva incluso las fechas de ejecución, del 17 de octubre al 4 de diciembre de aquel año. El conjunto representa a los apóstoles y evangelistas alrededor de María Auxiliadora e incorpora detalles profundamente salmantinos, entre ellos una panorámica de la Catedral vista desde el Tormes y una representación del colegio salesiano; la Diócesis de Salamanca confirma además la autoría de Moreu y sitúa estas pinturas entre las principales obras artísticas del santuario.  Con el paso de más de medio siglo, humedades, suciedad ambiental y humo de las velas fueron apagando colores, dorados y detalles. En 2015 se llevó adelante una importante restauración que recuperó buena parte de la luminosidad del mural, de la imagen central y de la bóveda, haciendo visibles nuevamente elementos que habían quedado oscurecidos.  Por eso esta fotografía es mucho más que una antigua postal religiosa: permite contemplar el santuario antes de aquella intervención y comparar, casi pincelada por pincelada, la transformación de un espacio que ha acompañado a generaciones de salmantinos. El original corresponde a la película negativa fotográfica nº 26 y se conserva en el Fondo Fotográfico José Luis Mena del Archivo Histórico Editorial CCS, dentro del Centro de Patrimonio Salesiano. Una imagen tomada durante una ceremonia cotidiana terminó convirtiéndose, décadas después, en testigo privilegiado de la historia del arte, la fe y la memoria de Salamanca. #Salamanca #MariaAuxiliadora #Salesianos #Historia #FotografiaHistorica #PatrimonioHistorico #PatrimonioReligioso #España #MemoriaHistorica #ArteReligioso #CarlosMoreuSpa #JoseLuisMena #HistoriaDeEspaña #IglesiasHistoricas #ArchivoHistorico #SalamancaSpain #MaryHelpOfChristians #Salesians #HistoricPhotography #CulturalHeritage #ReligiousArt #SpanishHistory #HistoricChurch #HistoricalMemory

viernes, 25 de septiembre de 2026

26 DE SEPTIEMBRE DE 1776 — SEIS CARRETAS DESDE MENDOZA: EL VINO Y LAS FRUTAS CUYANAS QUE CRUZARON LA PAMPA Y QUEDARON ESCRITOS EN LA REAL HACIENDA (IMAGEN ILUSTRATIVA)


El 26 de septiembre de 1776, un minucioso asiento de la Real Hacienda dejó atrapada para siempre una escena del comercio colonial: Manuel Gómez Pacheco, procedente de la ciudad de Mendoza, hizo su entrada al frente de una tropa de seis carretas, amparado por una guía expedida apenas dos días antes, el 24 de septiembre, en la Guardia de Luján. Aquellos pesados vehículos no viajaban vacíos: transportaban nada menos que 35 botijas y seis barriles de vino mendocino, además de tres carretadas y media de frutas destinadas a distintos comerciantes. El registro incluso conserva sus nombres: 16 botijas de vino iban para Baltasar Montes y otras 19 para Custodio Fernández; Joaquín Pedro de la Quadra debía recibir seis barriles de vino y una carretada y media de frutas, mientras que Joaquín Pintos de los Ríos y Lorenzo Patrón recibirían una carretada de frutas cada uno.  A simple vista podría parecer apenas una anotación administrativa, pero detrás de esas pocas líneas aparece toda una ruta económica que unía a Mendoza con el área rioplatense mucho antes del ferrocarril, las rutas asfaltadas y los camiones. Durante los siglos XVII y XVIII, la producción vitivinícola cuyana abasteció mercados como Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires, y buena parte del vino debía atravesar cerca de mil kilómetros transportado en carretas o recuas de mulas, dentro de botijas, barriles y odres.  Los números de fines del siglo XVIII muestran hasta qué punto aquella conexión se volvió fundamental: un estudio realizado sobre libros de Cargo y Data del Archivo Histórico de Mendoza contabilizó 15.209 carretas en nueve años relevados, de las cuales 14.345 —más del 94 %— correspondían al circuito entre Mendoza y Buenos Aires. El vino figuraba entre los principales productos mendocinos transportados hacia el este. Por eso, aquellas seis carretas de Manuel Gómez Pacheco son mucho más que una curiosidad fechada en 1776: son una pequeña fotografía escrita de la temprana economía mendocina, de sus viñedos, sus frutas, sus comerciantes y de aquellos troperos capaces de atravesar enormes distancias para conectar Cuyo con los mercados del Río de la Plata. Dos siglos y medio después, un asiento fiscal todavía nos permite seguir las huellas de ese viaje. #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozAntigua #VinoMendocino #Vitivinicultura #HistoriaArgentina #RealHacienda #ÉpocaColonial #Carretas #ComercioColonial #GuardiaDeLuján #Cuyo #WineHistory #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #WineTrade #HistoricMendoza Fuente de origen: fondo de manuscritos del Archivo Nacional, según la edición de la Universidad de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras, Sección de Historia, Documentos para la Historia Argentina, Tomo II: Real Hacienda (1774–1780), Buenos Aires, Compañía Sud-Americana de Billetes de Banco, 1914, pp. 91–92. La copia disponible en línea corresponde a la edición impresa y no al asiento manuscrito original.

26 DE SEPTIEMBRE DE 1914: EL ENGRANAJE INVISIBLE DEL VOTO — CUANDO ARGENTINA CONTABA HASTA EL PLOMO PARA ABARATAR SUS ELECCIONES


26 de septiembre de 1914 — Buenos Aires. Mientras la Argentina daba sus primeros pasos bajo el nuevo régimen electoral surgido de las reformas de comienzos de la década, en el Congreso se discutía un problema mucho menos recordado, pero indispensable para hacer funcionar las elecciones: cuánto costaba confeccionar y depurar el padrón. Aquel día, el Senado consideró y aprobó un proyecto del Poder Ejecutivo de Victorino de la Plaza y su ministro del Interior, Miguel S. Ortiz, destinado a modificar la Ley Nº 9.129 y reducir la remuneración de los llamados “comisarios de padrón”. El registro parlamentario de la Cámara de Diputados consigna que la iniciativa había sido presentada por el Ejecutivo el 17 de septiembre de 1914 y recibió aprobación del Senado el día 26. La documentación presidencial conservada de aquellos años permite precisar todavía más el origen: el mensaje que fundamentaba la reforma aparece fechado el 15 de septiembre y explicaba que la Ley 9.129 había multiplicado la cantidad de comisarios al disponer su designación por cada colegio electoral, provocando, según el Ejecutivo, “fuertes erogaciones” para el Tesoro. La intención era conservar esa estructura territorial, pero reducir lo que el Estado debía pagar por esas funciones.  Los comisarios de padrón no eran comisarios policiales: eran funcionarios temporarios vinculados a la formación y depuración de las listas electorales. Los jueces federales intervenían en la confección del padrón y estos comisarios colaboraban exhibiendo las listas y recibiendo observaciones, reclamos y correcciones. Era una pieza poco visible de la maquinaria que sostenía el sistema electoral establecido alrededor de las leyes de enrolamiento, padrón y la Ley Nº 8.871, conocida como Ley Sáenz Peña, que había implantado el sufragio secreto y obligatorio para los ciudadanos varones alcanzados por el régimen.  El proyecto aprobado aquel 26 de septiembre no se convirtió inmediatamente en ley. Caducó y el Poder Ejecutivo volvió a impulsarlo el 7 de agosto de 1916. Ya durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen, Diputados lo aprobó con modificaciones el 10 de agosto de 1917 y el Senado completó su sanción el 18 de septiembre de ese año. Así nació finalmente la Ley Nº 10.260, publicada en el Boletín Oficial el 23 de noviembre de 1917, modificando específicamente la remuneración establecida para los comisarios de padrón.Pero la historia tiene un detalle extraordinario que muestra hasta qué punto una elección dependía también de papel, tinta, metal y logística. En abril de 1915, el Ministerio del Interior recomendaba imprimir las listas mediante linotipo para poder aprovechar una misma composición en sucesivas tiradas. Miguel S. Ortiz pidió incluso que los juzgados cuidaran y conservaran en estantes apropiados “todo el plomo linotipado”, porque esas líneas metálicas podían reutilizarse en las diferentes impresiones del padrón. Las autoridades buscaban simultáneamente uniformar el trabajo en todo el país, corregir errores de domicilio y reducir gastos. En La Plata, por ejemplo, se llegó a autorizar la impresión de 60.000 tarjetas destinadas a obtener mejores datos de electores cuyos domicilios rurales estaban deficientemente registrados.  La técnica no era menor: durante décadas los padrones argentinos se compusieron mediante linotipos que fundían líneas de una aleación de plomo, antimonio y estaño, un procedimiento lento que exigía linotipistas, tipógrafos, correctores y sucesivas pruebas antes de alcanzar la versión definitiva.  Así, detrás de la imagen solemne de las urnas y las grandes disputas electorales existía otra historia: miles de nombres clasificados, domicilios comprobados, fichas, funcionarios, imprentas y toneladas de material tipográfico. El episodio del 26 de septiembre de 1914 permite mirar las elecciones desde un ángulo pocas veces recordado: para que un ciudadano pudiera llegar a la mesa, encontrar su nombre y emitir su sufragio, antes había funcionado una enorme maquinaria administrativa que también debía hacer cuentas hasta con el último pedazo de plomo. #MendozAntigua #HistoriaArgentina #VictorinoDeLaPlaza #LeySaenzPeña #HistoriaElectoral #PadronElectoral #Elecciones #Argentina1914 #ArchivoHistorico #HistoriaPolitica #MemoriaArgentina #Efemerides #ArgentineHistory #ElectoralHistory #ArgentinaHistory #HistoricalArchives #VotingHistory #DemocracyHistory FUENTE DE ORIGEN: Honorable Cámara de Diputados de la Nación, Dirección de Información Parlamentaria, antecedentes legislativos de la Ley Nº 10.260; Presidencia de Victorino de la Plaza, Mensajes y Proyectos de Ley 1913-1914 y documentación del Ministerio del Interior de 1915; Argentina.gob.ar, registro oficial de la Ley Nº 10.260 y antecedentes del sistema electoral argentino

26 DE SEPTIEMBRE DE 1762: LA BATALLA POR UN ASIENTO — EL EXPEDIENTE QUE REVELA CÓMO SE MEDÍA EL PODER EN LA MENDOZA COLONIAL (IMAGEN ILUSTRATIVA)


Mendoza. En una ciudad donde el rango no solo se expresaba mediante títulos, uniformes y cargos, hasta el lugar que una persona ocupaba durante una ceremonia podía convertirse en motivo de disputa. Ese día quedó fechado en Mendoza un extenso expediente promovido por Juan de Aniseda bajo una descripción tan breve como reveladora: “Sobre preferencia de asiento de los militares”. El documento, conservado actualmente en Chile, ocupa nada menos que los folios 99 a 135 vuelto del volumen 997 del fondo Capitanía General, señal de que el asunto generó una actuación considerable. El repertorio documental confirma su existencia, fecha, procedencia y extensión, aunque su descripción catalográfica no revela quiénes participaron de la controversia, qué argumentos presentó Aniseda ni cuál fue finalmente la resolución. Para conocer esos detalles será indispensable consultar directamente las 37 hojas aproximadas que integran el expediente. Sin embargo, el título permite situarlo dentro de una realidad muy característica de la Mendoza colonial. Investigaciones históricas de María del Rosario Prieto muestran que las disputas por precedencias, honores y ubicación en ceremonias públicas fueron frecuentes entre integrantes de las élites, funcionarios y militares. Sentarse más cerca de una autoridad, disponer de un escaño determinado o conservar una precedencia no constituía una simple cuestión de comodidad: en la sociedad del Antiguo Régimen esos espacios podían exteriorizar públicamente jerarquía, autoridad y prestigio. Prieto documentó incluso conflictos mendocinos por “asientos preeminentes” y disposiciones anteriores que reconocían a oficiales superiores de milicias determinadas prerrogativas durante festividades celebradas en iglesias. El contexto político también ayuda a comprender por qué este expediente mendocino terminó conservándose al otro lado de los Andes. En 1762 Mendoza todavía integraba la provincia de Cuyo bajo jurisdicción del Reino y Capitanía General de Chile; la separación de Cuyo y su incorporación al recién creado Virreinato del Río de la Plata llegaría recién en 1776. Por eso numerosos documentos fundamentales para reconstruir nuestra historia colonial permanecen hoy en archivos chilenos. Así, detrás de aquellas pocas palabras —“preferencia de asiento de los militares”— aparece una fascinante ventana hacia la Mendoza de hace más de 260 años: una sociedad donde el ceremonial funcionaba como representación visible del orden social y donde una silla podía significar mucho más que una silla. El expediente de Juan de Aniseda puede esconder nombres, declaraciones, enfrentamientos y argumentos todavía capaces de ampliar lo que conocemos sobre las milicias y las jerarquías sociales mendocinas del siglo XVIII. Hasta consultar las piezas originales, cualquier afirmación sobre el motivo exacto de la disputa o su desenlace debe quedar abierta. Fuente de origen: Archivo Nacional Histórico de Chile, fondo Capitanía General, volumen 997, pieza 10, “Juan de Aniseda. Sobre preferencia de asiento de los militares. Mendoza. 26/IX/1762”, ff. 99–135v. Referencia catalográfica: Pedro A. Pernigotti Olmedo Santillán, Documentos argentinos en archivos sudamericanos. Siglo XVI a XIX: Chile, tomo III, Santiago del Estero, 2017. El registro aparece inmediatamente antes del inicio de la página impresa 97 del repertorio. La propia Guía de Fondos del Archivo Nacional Histórico de Chile confirma la existencia y procedencia histórica del fondo Capitanía General. #Mendoza #MendozAntigua #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #HistoriaArgentina #Cuyo #SigloXVIII #Milicias #HistoriaMilitar #ArchivoHistorico #DocumentosHistoricos #MemoriaHistorica #ColonialMendoza #ArgentineHistory #MilitaryHistory #ColonialHistory #HistoricalArchives #CuyoHistory #EighteenthCentury


26 DE SEPTIEMBRE DE 1914: CUENTAS PENDIENTES DEL EJÉRCITO — LA LEY QUE ABRIÓ UN CRÉDITO PARA PAGAR VIEJAS DEUDAS MILITARES (IMAGEN ILUSTRATIVA)


26 de septiembre de 1914 — Argentina. Mientras Europa llevaba apenas unas semanas sumergida en la Primera Guerra Mundial, en Buenos Aires el Congreso Nacional trataba asuntos mucho más ligados a las cuentas pendientes del Estado que al conflicto que comenzaba a sacudir al planeta. Aquel sábado fue sancionada la Ley Nº 9.504, una breve pero reveladora norma que autorizaba un crédito suplementario destinado al entonces Departamento de Guerra. La documentación oficial conservada en la base normativa del Estado argentino define con precisión su finalidad: pagar créditos correspondientes a “ejercicios vencidos”, es decir, obligaciones originadas en períodos presupuestarios anteriores que todavía permanecían pendientes.  El detalle resulta especialmente interesante por el momento histórico. La Gran Guerra había comenzado a fines de julio y principios de agosto de 1914 y la Argentina había proclamado oficialmente su neutralidad el 5 de agosto. Esa posición se mantendría durante la presidencia de Victorino de la Plaza, quien asumió formalmente la primera magistratura pocos días después, tras la muerte de Roque Sáenz Peña. Los archivos de la Cancillería conservan abundante documentación de aquellos años sobre declaraciones de neutralidad, efectos económicos del conflicto, comercio exterior y relaciones con los países beligerantes. Sin embargo, la cercanía temporal entre la Ley 9.504 y el estallido de la guerra puede llevar a una conclusión equivocada: la norma no señala que el dinero estuviera destinado a una movilización extraordinaria, compra de armamento por la crisis europea o preparación bélica frente al conflicto mundial. Su objeto oficial era mucho más concreto: regularizar compromisos financieros atrasados del Departamento de Guerra. Ese pequeño detalle convierte a la ley en una interesante fotografía administrativa de la Argentina de 1914. Mientras los diarios seguían las batallas europeas y el gobierno debía afrontar las primeras consecuencias comerciales y fiscales de una guerra que alteraba los mercados internacionales, el Congreso continuaba resolviendo expedientes domésticos, presupuestos y deudas acumuladas por la propia administración nacional. La Ley 9.504 recuerda así que detrás de los grandes acontecimientos históricos también existía una maquinaria estatal obligada a cerrar cuentas de años anteriores. Un documento aparentemente menor, pero que permite asomarse al funcionamiento cotidiano del Estado argentino exactamente hace más de un siglo. #HistoriaArgentina #Argentina1914 #VictorinoDeLaPlaza #Ley9504 #CongresoNacional #EjércitoArgentino #DepartamentoDeGuerra #PrimeraGuerraMundial #HistoriaMilitar #DocumentosHistóricos #MendozAntigua #ArgentineHistory #Argentina1914 #VictorinoDeLaPlaza #WorldWarI #MilitaryHistory #HistoricalDocuments #ArgentineArmy Fuente de origen: Presidencia de la Nación Argentina – Base de Normativa Nacional, Ley Nº 9.504, sancionada el 26 de septiembre de 1914, “Crédito suplementario al Departamento de Guerra con destino al pago de créditos pertenecientes a ejercicios vencidos”; Archivo Histórico de la Cancillería Argentina, fondo documental Primera Guerra Mundial; estudios históricos sobre la neutralidad argentina durante la Gran Guerra.

26 DE SEPTIEMBRE DE 1725: LA MUJER QUE HIZO GIRAR EL MOLINO — LUISA LEMOS Y UNA JOYA DOCUMENTAL DE LA MENDOZA COLONIAL (IMAGEN ILUSTRATIVA)


26 de septiembre de 1725 — Mendoza. Hace más de tres siglos, cuando la ciudad todavía dependía del agua de sus acequias para regar, producir alimentos y mover algunos de sus primeros ingenios, Luisa Lemos Barroco dejó asentado en su testamento un extraordinario retrato de la vida económica mendocina. El documento, conservado en el Archivo General de la Provincia de Mendoza, describe entre sus bienes «un molino corriente y moliente con todos sus aperos», acompañado por una huerta de árboles. Pero el pasaje más revelador aparece inmediatamente después: Luisa declaró que, al morir su marido, el sargento mayor Luis Chirinos de Posadas, el molino carecía de casa y que ella, con su propio dinero, había costeado la construcción, colocado un rodezno nuevo —pieza esencial del mecanismo movido por el agua— y realizado numerosas mejoras.  Aquellas palabras permiten asomarse a una Mendoza en la que los molinos harineros eran mucho más que simples edificios: aprovechaban la red hídrica para transformar principalmente trigo en harina, alimento fundamental para el pan cotidiano. La investigación histórica de Paola Raquel Figueroa señala que la producción harinera colonial mendocina abastecía sobre todo el consumo interno y que, cuando existían excedentes, parte de ellos podía comercializarse hacia otras regiones, como San Luis y Córdoba.El molino mencionado por Luisa pertenecía a una explotación que había permanecido durante décadas vinculada a la familia Chirinos de Posadas. La documentación estudiada permite remontar su historia al siglo XVII: en 1677 Francisco Chirinos de Posadas dejó a su esposa Ana de Toro Mazote y Bustamante un molino destinado a moler trigo, que posteriormente quedó relacionado con su hijo Luis. El testamento de 1725 agrega un detalle fascinante sobre la propiedad: el sitio comprendía aproximadamente una cuadra «en contorno» y había sido concedido por el Cabildo a Chirinos de Posadas bajo la condición de indemnizar al legítimo propietario si este aparecía, estimándose entonces el terreno en unos treinta o cuarenta pesos. El registro convierte así una simple declaración testamentaria en una auténtica radiografía de la Mendoza colonial: aparecen la propiedad, el agua, el trigo, la tecnología hidráulica, las relaciones familiares y, especialmente, una mujer administrando bienes e invirtiendo recursos propios en mejorar una unidad productiva.  La importancia del molino continuó mucho después de aquel 26 de septiembre: la investigación registra nuevamente este establecimiento en documentación del siglo XVIII, incluido el Censo de Fortunas de 1739, demostrando la continuidad de esta actividad dentro de la economía mendocina.  Trescientos un años después, aquellas pocas líneas escritas con la ortografía de su tiempo siguen haciendo funcionar simbólicamente aquel molino: detrás de la harina, las acequias y el sonido del agua aparece el nombre de Luisa Lemos Barroco, una mujer que dejó constancia de que parte de aquella obra se había levantado «a mi costa». Fuente de origen: Archivo General de la Provincia de Mendoza (AGPM), Protocolo de Escribanos Nº 39, folio 193, 26 de septiembre de 1725. Referencia y transcripción publicadas por Paola Raquel Figueroa, “Los molinos hidráulicos en Mendoza (Argentina) durante el período colonial (S. XVI, XVII y XVIII)”, Universum, vol. 21, Nº 1, 2006, pp. 28-47. La signatura documental y la fecha aparecen consignadas en la nota 20 del trabajo. #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #LuisaLemos #MolinosHarineros #MolinosHidráulicos #HistoriaArgentina #ArchivoHistórico #DocumentosHistóricos #Efemérides #26DeSeptiembre #PatrimonioMendocino #HistoriaColonial #AcequiasDeMendoza #WomensHistory #ColonialHistory #MendozaHistory #ArgentinaHistory #HistoricDocuments #WaterMills #FlourMill #LocalHistory

1950: FERRARO Y BUSICO, LOS ARTILLEROS QUE DEVOLVIERON A BOCA A LA PELEA POR LA GLORIA


1950 — Buenos Aires. El viejo recorte conserva una postal extraordinaria del fútbol argentino: dos delanteros de Boca Juniors posan con la pelota entre las manos y la camiseta azul y oro de una época en la que el ataque xeneize comenzaba a recuperar su poder. El propio epígrafe identifica a Juan José Ferraro y Marcos Ricardo Busico y los define como hombres “pujantes y oportunos”, destacando especialmente el rendimiento del eje delantero. No era una exageración periodística. Boca venía de un 1949 angustiante, cuando llegó a la última fecha con riesgo de descenso y logró salvarse goleando 5-1 a Lanús; apenas un año después protagonizó una transformación formidable y terminó peleando los primeros puestos del campeonato. La temporada de 1950 tuvo una delantera en la que aparecieron nombres como Herminio González, el legendario José Manuel “Charro” Moreno, Francisco Campana, Ferraro y Busico. Los números explican por qué los dos hombres de la fotografía quedaron retratados como piezas importantes de aquel conjunto: Ferraro disputó 33 partidos del campeonato y convirtió 16 goles, siendo el máximo goleador de Boca; Busico jugó 34 y marcó 9. Campana agregó otros 13 tantos. Una de las jornadas más curiosas ocurrió el 9 de abril, cuando Boca goleó 5-1 a Rosario Central. Ferraro convirtió de cabeza a los 50 minutos y, apenas un minuto después, Busico señaló el cuarto gol mediante un tiro libre. La historia todavía guardaba un detalle insólito: sobre el final se lesionó el arquero Claudio Vacca y Busico terminó ocupando el arco de Boca. Boca terminó las 34 fechas con 39 puntos, producto de 15 victorias, 9 empates y 10 derrotas, con 59 goles a favor y 46 en contra. Racing se quedó con el campeonato, pero Boca e Independiente finalizaron igualados en el segundo lugar y debieron disputar una serie extraordinaria de tres desempates: Independiente ganó 3-2 el primero, Boca respondió con otro 3-2 y el tercero terminó 3-3. Busico convirtió en el segundo encuentro y Ferraro marcó en el tercero. Finalmente Boca obtuvo el subcampeonato por mejor gol average. Así, esta fotografía no muestra simplemente a dos futbolistas sosteniendo una vieja pelota de cuero: conserva a dos protagonistas de la temporada en la que Boca pasó, en apenas doce meses, de mirar peligrosamente hacia el descenso a volver a disputar los lugares de privilegio del fútbol argentino. Ferraro y Busico fueron parte fundamental de aquella resurrección xeneize de 1950. #BocaJuniors #Boca1950 #JuanJoseFerraro #MarcosBusico #HistoriaDeBoca #HistoriaDelFutbol #FutbolArgentino #LaBombonera #Xeneize #AzulYOro #FutbolDeAntes #ArchivoHistorico #FotosAntiguas #MendozAntigua #FootballHistory #BocaJuniorsHistory #ArgentineFootball #VintageFootball #FootballLegends #SoccerHistory


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