lunes, 28 de septiembre de 2026

28 DE SEPTIEMBRE DE 1917: LA CORDILLERA TAMBIÉN TENÍA SU CUENTA — CHILE SELLÓ LA FÓRMULA QUE REPARTÍA LOS FLETES DEL TRASANDINO ENTRE MENDOZA Y LOS ANDES


El 28 de septiembre de 1917, apenas siete años después de que el Ferrocarril Trasandino lograra atravesar definitivamente la Cordillera y unir Mendoza con Los Andes, el gobierno chileno de Juan Luis Sanfuentes convirtió en laudo una decisión técnica destinada a resolver un problema tan complejo como fundamental: cómo repartir entre las compañías argentina y chilena el dinero producido por el transporte internacional de cargas. No se trataba simplemente de dividir los ingresos en partes iguales. Las dos secciones ferroviarias tenían extensiones, pendientes y exigencias de tracción muy diferentes, por lo que las propias empresas habían solicitado que los gobiernos de Argentina y Chile actuaran conjuntamente como árbitros y se habían comprometido a aceptar la resolución como definitiva y obligatoria. El corazón del acuerdo había sido elaborado en Buenos Aires el 24 de agosto de 1917 por seis ingenieros: Guillermo Illanes B., Francisco Mardones y Teodoro Schmidt Q. por Chile; Pablo Nogués, Bernardo Laurel y Ricardo J. Gutiérrez por Argentina. El dictamen fue unánime y llegó a una conclusión sorprendentemente moderna: no podía establecerse un porcentaje fijo de reparto, porque el esfuerzo ferroviario variaba según la dirección de la carga, especialmente por las enormes diferencias entre subir y bajar la Cordillera. Para sus cálculos, los técnicos determinaron “longitudes virtuales” de ascenso de 780 kilómetros para la sección chilena y 940 para la argentina, mientras que para el descenso fijaron 70 y 180 kilómetros respectivamente; incluso recomendaron efectuar los ajustes por períodos breves, de no más de tres meses. Argentina aprobó aquel dictamen el 26 de septiembre y Chile hizo lo propio dos días después, el 28, mediante el decreto chileno N.º 229, cuya parte dispositiva pasó a ser el laudo del Gobierno de Chile. El documento lleva las firmas de Sanfuentes y Alberto González E. Finalmente, el 30 de septiembre de 1917, representantes de ambos países se reunieron en el Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile, en Santiago, y protocolizaron formalmente el acuerdo: por Argentina intervino Carlos F. Gómez y por Chile Arturo Besa. El protocolo estableció expresamente que la fórmula regiría la repartición de los fletes del tráfico directo de carga entre Mendoza y Los Andes y viceversa.  Detrás de aquel documento administrativo había una verdadera batalla de ingeniería y economía: locomotoras de vapor, cremalleras, vagones cargados, pendientes cordilleranas y dos empresas privadas intentando determinar cuánto correspondía cobrar a cada lado de los Andes. El Trasandino, inaugurado en abril de 1910 y concebido para conectar las redes del Atlántico y el Pacífico, tenía así en 1917 no sólo vías, túneles y puentes: también una fórmula binacional destinada a poner precio al enorme esfuerzo de cruzar la Cordillera.  Fuente de origen: Protocolo relativo a los Ferrocarriles Trasandinos, Santiago, 30 de septiembre de 1917, Ministerio de Relaciones Exteriores de la República Argentina; Decreto chileno N.º 229, Biblioteca del Congreso Nacional de Chile–LeyChile; Memoria Chilena–Biblioteca Nacional de Chile; Archivo Nacional de Chile.  #MendozAntigua #Mendoza #FerrocarrilTrasandino #TrenTrasandino #LosAndes #CordilleraDeLosAndes #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #HistoriaDeChile #ArgentinaChile #Ferrocarriles #PatrimonioFerroviario #TransAndeanRailway #MendozaHistory #ChileHistory #ArgentinaHistory #RailwayHistory #AndesRailway

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