viernes, 25 de septiembre de 2026

🔥 MENDOZA, 1926: “SE PRECISAN PEONES” — LOS AVISOS QUE REVELAN CUÁNTO VALÍA UNA JORNADA DE OCHO HORAS


La pequeña publicación de 1926 que acompaña esta historia parece, a primera vista, un simple aviso clasificado. Sin embargo, leída casi un siglo después, se transforma en una extraordinaria fotografía de la vida cotidiana y del mercado laboral mendocino. En la parte superior aparece el contundente encabezado “SE PRECISAN” y se solicitan trabajadores para distintas tareas: un cocinero destinado a trabajo de campo, dos peones para labores de chacra y hasta “un matrimonio” para atender a una persona sola en el campo. Los interesados debían presentarse en calle Las Heras Nº 781. Debajo aparece otro anuncio todavía más revelador: “PEDIDO DE PEONES”. Allí se buscaban hombres para trabajar en la construcción de caminos, ofreciendo empleo posiblemente “al tanto” —una modalidad vinculada al pago por tarea o rendimiento— y también trabajo jornalizado. El aviso deja registrado un dato excepcional: “tres pesos las ocho horas”, y señala como dirección de contratación Las Heras Nº 182. Esa sencilla frase permite asomarnos directamente a las condiciones laborales de la Mendoza de hace cien años. La jornada de ocho horas no era un concepto ajeno a la provincia: la Constitución mendocina de 1916 había incorporado principios sociales y establecía las ocho horas para trabajadores del Estado, mientras que durante el gobierno de José Néstor Lencinas avanzó una legislación laboral particularmente temprana. La Ley provincial Nº 732, sancionada en 1918, dispuso la jornada de ocho horas para empleados públicos y trabajadores vinculados a obras y servicios públicos, además de introducir referencias salariales; investigaciones del CONICET señalan que su aplicación al sector privado fue mucho más compleja y que la reglamentación efectiva atravesó varios años de conflictos y demoras.  En 1926, precisamente, Mendoza se encontraba bajo el gobierno de Alejandro Orfila, tercer ciclo del lencinismo, etapa en la que los estudios históricos ubican nuevos avances en la reglamentación de aquella legislación laboral. El mundo del trabajo mendocino estaba cambiando: obreros urbanos, empleados públicos, trabajadores rurales, peones de caminos y vitivinícolas comenzaban a ocupar un espacio creciente en la política y en los reclamos sociales. El INCIHUSA-CONICET recuerda que la organización obrera provincial había impulsado demandas como salario mínimo y jornada de ocho horas desde las primeras décadas del siglo XX. Por eso este modesto recorte resulta tan valioso: detrás de aquellas pocas líneas aparecen chacras, caminos en construcción, cocineros de campaña, matrimonios contratados para residir en propiedades rurales y, sobre todo, hombres ofreciendo su fuerza de trabajo por tres pesos durante ocho horas. No son grandes nombres de la historia, pero fueron precisamente esos trabajadores anónimos quienes abrieron caminos, sostuvieron chacras, levantaron obras y ayudaron a construir la Mendoza moderna. #Mendoza #MendozAntigua #Mendoza1926 #HistoriaDeMendoza #HistoriaArgentina #Trabajadores #Peones #TrabajoRural #Obreros #ConstruccionDeCaminos #JornadaDeOchoHoras #AvisosAntiguos #ArchivoHistorico #MemoriaMendocina #PatrimonioHistorico #OldMendoza #MendozaHistory #ArgentinaHistory #WorkersHistory #RuralWorkers #HistoricNewspapers #LaborHistory #VintageArgentina #HistoricalMendoza 

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