El 25 de septiembre de 1923, mientras la Argentina atravesaba la presidencia de Marcelo T. de Alvear, la Cámara de Diputados dejó registrado un ambicioso proyecto que soñaba con extender los rieles del Estado hacia regiones donde el ferrocarril todavía era una promesa de desarrollo. Los mensajes enviados por el presidente Alvear y su ministro de Obras Públicas, Eufrasio Loza, los días 21 y 22 de septiembre fueron incorporados al Diario de Sesiones del día 25 y proponían un verdadero plan nacional de construcciones ferroviarias: regularizar obras que ya estaban en marcha, continuar grandes líneas y estudiar nuevas conexiones. El proyecto contemplaba autorizaciones para obras por más de 138 millones de pesos moneda nacional y, al incorporar estudios, expropiaciones y mejoras en la red del Central Norte Argentino, el programa global rondaba los 320 millones de pesos, una cifra extraordinaria para la época. La documentación académica que reconstruyó aquel programa remite directamente al Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados del 25 de septiembre de 1923, páginas 427 a 442. Y entre esa enorme lista apareció un nombre que toca directamente nuestra historia: “Algarrobal a Mendoza”. El Estado nacional proyectaba estudiar una línea que permitiera prolongar su red hacia territorio mendocino, al tiempo que también se contemplaba otro enlace desde la línea San Juan–Jáchal hacia Calingasta. No se trataba de unas pocas decenas de kilómetros: cinco años más tarde, el mensaje presidencial de Alvear de 1928 seguía incluyendo expresamente la futura línea Algarrobal–Mendoza y calculaba para ella un recorrido aproximado de 200 kilómetros. La idea tenía antecedentes aún más antiguos: ya a comienzos del siglo XX se pensaba en conectar la red estatal del norte con Mendoza, buscando abrir una comunicación ferroviaria más directa entre Cuyo y otras regiones argentinas. Finalmente, aquel viejo propósito tomaría otra forma: décadas después la conexión estatal llegaría a Mendoza mediante la línea de trocha métrica Pie de Palo–Mendoza, vinculando a la provincia con la red del Central Norte Argentino. Una investigación económica sobre Mendoza señala que esa conexión se concretó en la década de 1930, mientras documentación oficial posterior registra expresamente la construcción de la línea Pie de Palo–Mendoza. El proyecto de 1923 adquiere todavía mayor dimensión cuando observamos la expansión de los Ferrocarriles del Estado: la red estatal tenía 6.310 kilómetros en 1920, llegó a 6.809 kilómetros en 1924 y alcanzó 8.979 kilómetros en 1930; su participación dentro de toda la red ferroviaria argentina pasó del 17,9 % al 22,6 % durante aquella década. Es decir, mientras el país ampliaba miles de kilómetros de vías, Mendoza figuraba dentro de los grandes planes de expansión ferroviaria nacional. Incluso los estudios de Regalsky y Salerno documentaron partidas vinculadas específicamente con “Algarrobal (San Juan) a Mendoza”, confirmando que aquella conexión superó la simple expresión de deseos y llegó a formar parte de la planificación y del gasto ferroviario estatal. Así, detrás de aquellas páginas parlamentarias del 25 de septiembre de 1923 permanece una historia fascinante: hace más de un siglo, sobre los escritorios del Gobierno y del Congreso argentino, ya se trazaban rieles imaginarios hacia Mendoza. El recorrido definitivo cambiaría, Algarrobal sería reemplazado por Pie de Palo como punto de conexión, pero la idea central sobrevivió: enlazar a Mendoza con la gigantesca red ferroviaria estatal que avanzaba desde el centro y el norte del país. FUENTE: Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados de la Nación, sesión del 25 de septiembre de 1923, pp. 427–442; mensajes de Marcelo T. de Alvear y Eufrasio Loza del 21 y 22 de septiembre de 1923; Mensaje del Presidente Marcelo T. de Alvear ante la Asamblea Legislativa, 1928; Elena Salerno, Los comienzos del Estado empresario: la Administración General de los Ferrocarriles del Estado (1910–1928), CEEED-UBA; Andrés Regalsky y Elena Salerno, investigaciones sobre inversión pública y Ferrocarriles del Estado.
Bienvenidos al sitio con mayor cantidad de Fotos antiguas de la provincia de Mendoza, Argentina. (mendozantigua@gmail.com) Para las nuevas generaciones, no se olviden que para que Uds. vivan como viven y tengan lo que tienen, primero fue necesario que pase y exista lo que existió... que importante sería que lo comprendan
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jueves, 24 de septiembre de 2026
🚂🇦🇷 25 DE SEPTIEMBRE DE 1923: EL GIGANTESCO PLAN FERROVIARIO QUE QUERÍA ABRIR UNA NUEVA PUERTA DE HIERRO HACIA MENDOZA (IMAGEN ILUSTRATIVA)
El 25 de septiembre de 1923, mientras la Argentina atravesaba la presidencia de Marcelo T. de Alvear, la Cámara de Diputados dejó registrado un ambicioso proyecto que soñaba con extender los rieles del Estado hacia regiones donde el ferrocarril todavía era una promesa de desarrollo. Los mensajes enviados por el presidente Alvear y su ministro de Obras Públicas, Eufrasio Loza, los días 21 y 22 de septiembre fueron incorporados al Diario de Sesiones del día 25 y proponían un verdadero plan nacional de construcciones ferroviarias: regularizar obras que ya estaban en marcha, continuar grandes líneas y estudiar nuevas conexiones. El proyecto contemplaba autorizaciones para obras por más de 138 millones de pesos moneda nacional y, al incorporar estudios, expropiaciones y mejoras en la red del Central Norte Argentino, el programa global rondaba los 320 millones de pesos, una cifra extraordinaria para la época. La documentación académica que reconstruyó aquel programa remite directamente al Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados del 25 de septiembre de 1923, páginas 427 a 442. Y entre esa enorme lista apareció un nombre que toca directamente nuestra historia: “Algarrobal a Mendoza”. El Estado nacional proyectaba estudiar una línea que permitiera prolongar su red hacia territorio mendocino, al tiempo que también se contemplaba otro enlace desde la línea San Juan–Jáchal hacia Calingasta. No se trataba de unas pocas decenas de kilómetros: cinco años más tarde, el mensaje presidencial de Alvear de 1928 seguía incluyendo expresamente la futura línea Algarrobal–Mendoza y calculaba para ella un recorrido aproximado de 200 kilómetros. La idea tenía antecedentes aún más antiguos: ya a comienzos del siglo XX se pensaba en conectar la red estatal del norte con Mendoza, buscando abrir una comunicación ferroviaria más directa entre Cuyo y otras regiones argentinas. Finalmente, aquel viejo propósito tomaría otra forma: décadas después la conexión estatal llegaría a Mendoza mediante la línea de trocha métrica Pie de Palo–Mendoza, vinculando a la provincia con la red del Central Norte Argentino. Una investigación económica sobre Mendoza señala que esa conexión se concretó en la década de 1930, mientras documentación oficial posterior registra expresamente la construcción de la línea Pie de Palo–Mendoza. El proyecto de 1923 adquiere todavía mayor dimensión cuando observamos la expansión de los Ferrocarriles del Estado: la red estatal tenía 6.310 kilómetros en 1920, llegó a 6.809 kilómetros en 1924 y alcanzó 8.979 kilómetros en 1930; su participación dentro de toda la red ferroviaria argentina pasó del 17,9 % al 22,6 % durante aquella década. Es decir, mientras el país ampliaba miles de kilómetros de vías, Mendoza figuraba dentro de los grandes planes de expansión ferroviaria nacional. Incluso los estudios de Regalsky y Salerno documentaron partidas vinculadas específicamente con “Algarrobal (San Juan) a Mendoza”, confirmando que aquella conexión superó la simple expresión de deseos y llegó a formar parte de la planificación y del gasto ferroviario estatal. Así, detrás de aquellas páginas parlamentarias del 25 de septiembre de 1923 permanece una historia fascinante: hace más de un siglo, sobre los escritorios del Gobierno y del Congreso argentino, ya se trazaban rieles imaginarios hacia Mendoza. El recorrido definitivo cambiaría, Algarrobal sería reemplazado por Pie de Palo como punto de conexión, pero la idea central sobrevivió: enlazar a Mendoza con la gigantesca red ferroviaria estatal que avanzaba desde el centro y el norte del país. FUENTE: Diario de Sesiones de la Cámara de Diputados de la Nación, sesión del 25 de septiembre de 1923, pp. 427–442; mensajes de Marcelo T. de Alvear y Eufrasio Loza del 21 y 22 de septiembre de 1923; Mensaje del Presidente Marcelo T. de Alvear ante la Asamblea Legislativa, 1928; Elena Salerno, Los comienzos del Estado empresario: la Administración General de los Ferrocarriles del Estado (1910–1928), CEEED-UBA; Andrés Regalsky y Elena Salerno, investigaciones sobre inversión pública y Ferrocarriles del Estado.
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