miércoles, 30 de septiembre de 2020

1923 — CARNE, PODER Y RESISTENCIA: EL FRIGORÍFICO QUE TERMINÓ CONVIRTIÉNDOSE EN UN SÍMBOLO DE LA HISTORIA OBRERA ARGENTINA


En 1923, mientras la Argentina debatía cómo limitar el enorme peso que las grandes compañías frigoríficas extranjeras ejercían sobre uno de los sectores fundamentales de su economía, el gobierno de Marcelo Torcuato de Alvear impulsó una serie de leyes destinadas a intervenir en el mercado ganadero y de carnes. Una de ellas fue la Ley 11.205, sancionada el 19 de julio de aquel año, que autorizó la instalación en la Capital Federal de un Frigorífico Nacional y depósitos distribuidores de carne, concebidos como instrumentos capaces de abastecer el mercado interno, mejorar las condiciones de comercialización y permitir al Estado contar con una referencia directa sobre precios y funcionamiento de la actividad. Aquel paquete regulatorio incluyó también la Ley 11.210 contra los monopolios, sancionada el 24 de agosto, y las leyes 11.226, 11.227 y 11.228, sancionadas el 28 de septiembre, sobre control del comercio de carnes, precios y venta de ganado al peso vivo.  Sin embargo, la historia tomó un giro inesperado: el frigorífico previsto originalmente por la Nación no llegó a construirse en el plazo establecido. El 28 de diciembre de 1923 el Concejo Deliberante porteño había cedido terrenos comprendidos entre avenida Campana —actual Eva Perón—, Coronel Cárdenas, Merlo y Tellier —actual Lisandro de la Torre—, pero en diciembre de 1926 quedaron desafectados del proyecto nacional y la Municipalidad decidió levantar allí su propio Matadero Público Modelo y Frigorífico. Las obras comenzaron en 1927, fueron ejecutadas en apenas catorce meses por la compañía GEOPÉ, el complejo fue habilitado en 1929 y comenzó a trabajar regularmente durante 1930. Poseía cuatro pisos más planta baja, instalaciones especiales para vacunos, ovinos y porcinos, una provisión de agua de 250.000 litros y capacidad para fabricar unas 40 toneladas diarias de hielo: era una gigantesca pieza de infraestructura para la Buenos Aires de aquellos años. La cuestión de la carne volvió a ocupar el centro de la política nacional durante la década de 1930. El pacto Roca-Runciman, firmado con Gran Bretaña en 1933, y el funcionamiento de las compañías frigoríficas fueron objeto de una célebre investigación encabezada por el senador Lisandro de la Torre. Durante aquellos debates De la Torre formuló graves denuncias sobre el comercio frigorífico y la actuación de empresas y funcionarios; el conflicto alcanzó su episodio más dramático el 23 de julio de 1935, cuando Enzo Bordabehere fue asesinado a tiros dentro del Senado durante una sesión particularmente tensa.  Décadas después, aquel nombre quedaría unido definitivamente al establecimiento de Mataderos. El 25 de abril de 1950, mediante el Decreto 9993/50, el complejo pasó de la Municipalidad al Ministerio de Hacienda de la Nación; en 1956 regresó a jurisdicción municipal y el 11 de septiembre de 1957 el intendente Emilio Bergalli, mediante el Decreto 9612, impuso al frigorífico el nombre de Lisandro de la Torre, homenajeando al legislador que había protagonizado las investigaciones sobre el comercio de carnes.  El capítulo más recordado comenzó en enero de 1959. El gobierno de Arturo Frondizi remitió al Congreso un proyecto que autorizaba la venta o arrendamiento del establecimiento y daba prioridad a la Corporación Argentina de Productores de Carnes; la Ley 14.801 fue sancionada el 14 de enero. Los trabajadores respondieron con una ocupación masiva del frigorífico y una huelga que recibió fuerte apoyo en Mataderos. En la madrugada del 17 de enero fuerzas policiales, Gendarmería y Ejército avanzaron sobre la planta, con participación de vehículos blindados, y desalojaron a los ocupantes. La documentación histórica registra posteriormente alrededor de 5.000 cesantías, mientras el establecimiento terminó bajo control de la CAP en 1960.  La historia todavía tendría un último giro: en 1974 la Ley 20.755 dispuso que los bienes que integraban la unidad económica del frigorífico regresaran al Estado y creó mecanismos para investigar lo ocurrido durante la etapa anterior. Esa norma fue derogada en 1977 por la Ley 21.612, que ordenó la clausura de las actividades y la liquidación del establecimiento. En 1979 se decidió el arrasamiento de sus instalaciones y, sobre parte de aquel espacio cargado de memoria industrial y obrera, fue inaugurado el 20 de septiembre de 1981 el Parque Juan Bautista Alberdi. Así terminó físicamente uno de los establecimientos más emblemáticos de Mataderos, pero su historia sobrevivió a las paredes: nació de los debates sobre quién debía controlar el negocio de la carne, atravesó cambios entre Nación y Municipalidad, quedó ligado para siempre al nombre de Lisandro de la Torre y protagonizó en 1959 uno de los conflictos laborales más recordados del siglo XX argentino. #FrigoríficoLisandroDeLaTorre #Mataderos #HistoriaArgentina #BuenosAiresAntigua #MarceloTDeAlvear #LisandroDeLaTorre #HistoriaObrera #IndustriaArgentina #CarneArgentina #MemoriaHistórica #ArgentineHistory #BuenosAiresHistory #LaborHistory #IndustrialHistory #HistoricArgentina Fuente de origen y verificación: Biblioteca de Normativa de la Presidencia de la Nación — leyes 11.205, 11.210, 11.226, 11.227, 11.228, 14.801, 20.755 y 21.612; Instituto Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, El Cronista Mayor de Buenos Aires Nº 35, “Frigorífico Lisandro de la Torre. Memoria, tradición e identidad del barrio de Mataderos”; Archivo Nacional de la Memoria, investigación histórica sobre el Plan CONINTES. 

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