miércoles, 1 de abril de 2026

El terremoto que no solo derrumbó Mendoza: también creó los mitos que la ciudad todavía repite



El terremoto de 1861 fue una tragedia inmensa para Mendoza, pero su impacto no terminó en los escombros. Las cifras oficiales educativas de la provincia hablan de 4.247 muertos y alrededor de 1.000 heridos, muy lejos de los 7.000 fallecidos que más tarde quedaron grabados en la memoria popular. Allí empezó otra catástrofe, menos visible pero igual de poderosa: la construcción de un relato colectivo donde el dolor, la religión, la política y la necesidad de explicar lo inexplicable se mezclaron hasta convertir muchas versiones en verdades aceptadas. Con el paso del tiempo, Mendoza fijó en su imaginario una serie de escenas que la investigación histórica y arqueológica fue poniendo en duda: el supuesto Viernes Santo, el sermón de un jesuita que habría anticipado la ruina, la idea de fieles aplastados dentro de las iglesias, la novia vestida de blanco muerta frente al altar, el terremoto entendido como castigo divino y hasta la leyenda de que Bravard había previsto su propia muerte. Uno de los ejemplos más impactantes es el de las iglesias. Las excavaciones en San Francisco demostraron que los huesos hallados entre los escombros no probaban una multitud muerta durante un oficio religioso, sino restos removidos de antiguos entierros bajo el piso, alterados además por saqueos y aperturas posteriores. La misma investigación concluye que no hay evidencias de personas dentro de las naves al momento del sismo ni pruebas documentales de una boda ocurrida esa noche. También cuestiona la creencia de que el terremoto ocurrió en Viernes Santo: esa asociación quedó instalada en el relato, pero no resistió la revisión documental. La disputa no fue solo religiosa: también fue urbana y política. Distintos estudios remarcan que, tras el terremoto y el traslado de la ciudad, se elaboró un mensaje que oponía la Mendoza nueva a la Mendoza vieja, exaltando la primera como moderna, higiénica y progresista, y relegando la segunda al atraso, la ruina y el olvido. Incluso la idea de que la ciudad nueva fue ocupada enseguida y con apoyo generalizado también ha sido discutida: la documentación muestra un proceso más conflictivo, menos lineal y mucho menos unánime de lo que después se quiso recordar. En ese sentido, el sismo no solo destruyó la capital colonial: también ayudó a reinventarla. La Ciudad de Mendoza y el Museo del Área Fundacional recuerdan hoy que bajo ese espacio aún sobreviven vestigios materiales de la antigua ciudad, mientras la historiografía insiste en que la memoria mendocina fue moldeada por selecciones, silencios y exageraciones. Hasta el paralelo con otros desastres es revelador: se vinculan varios de estos relatos con tradiciones más antiguas del mundo cristiano occidental y recuerda que Voltaire, en Cándido, ya había ironizado sobre la religión, el saqueo y la necesidad de encontrar un sentido moral a las catástrofes. #Mendoza #Terremoto1861 #Historia #Memoria #Mitos #AreaFundacional #CiudadVieja #CiudadNueva #Patrimonio #MendozAntigua

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