jueves, 2 de abril de 2026

La Aduana perdida de Buenos Aires: la historia secreta del edificio colonial que vigiló el comercio del Río de la Plata


La historia de la Aduana de Buenos Aires se remonta a los primeros tiempos de la ciudad y estuvo marcada por mudanzas, improvisaciones y cambios de sede. Distintas reconstrucciones históricas coinciden en que, durante los siglos XVI y XVII, el organismo fue cambiando de ubicación entre el Fuerte y otras casas o barracas, en un intento permanente por controlar mejor el movimiento mercantil y frenar el contrabando. Incluso las fuentes no siempre coinciden del todo en cada uno de esos primeros traslados, lo que muestra lo fragmentaria que sigue siendo parte de esa historia temprana. El gran punto de inflexión llegó en tiempos del Virreinato del Río de la Plata. Con la apertura del puerto al comercio más regular, la Corona creó formalmente la Real Aduana de Buenos Aires por Real Cédula del 25 de junio de 1778, y nombró como primer administrador a Francisco Ximénez de Mesa. La nueva institución comenzó funcionando de manera transitoria y, según la historia oficial aduanera, abrió en 1779 en la llamada Ranchería, en el centro de la ciudad, aunque ese edificio pronto resultó incómodo e insuficiente para el volumen de personas y mercaderías que debía atender. Por eso, poco después, la Aduana fue trasladada a la célebre Casa del Asiento, también conocida más tarde como Aduana Vieja o Aduana de Santo Domingo, situada cerca de la barranca y a escasa distancia del río. Las fuentes históricas la vinculan con el antiguo asiento de esclavos concedido a los ingleses y con la órbita patrimonial de la familia Azcuénaga, mientras que la historiografía aduanera señala que allí se firmó el contrato de locación en octubre de 1783. Desde ese lugar, mejor ubicado para la operatoria portuaria, funcionó durante décadas como uno de los edificios clave del comercio colonial y luego rioplatense. Allí permaneció hasta 1858, cuando fue reemplazada por la Aduana Nueva, proyectada por el ingeniero Eduardo Taylor, una obra mucho más moderna para las necesidades del puerto y del Estado en expansión. De ese modo, la antigua sede colonial quedó incorporada para siempre a la memoria urbana de Buenos Aires como uno de los símbolos del viejo circuito comercial junto al río. #AduanaVieja #BuenosAires #Historia #Virreinato #Patrimonio #Memoria #CiudadColonial #RiodeLaPlata #Arquitectura #MendozAntigua

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