Entre 1949 y 1951, en algún estudio o rincón todavía no identificado de Mendoza, un fotógrafo cuyo nombre se perdió con el tiempo colocó frente a su cámara a un niño llamado Jorge Zgaib. El resultado fue este extraordinario retrato: Jorge aparece de pie, sonriente, cuidadosamente vestido para una fotografía que seguramente nació como recuerdo familiar y que, décadas después, acabaría recorriendo un camino imposible de imaginar en aquel momento. La copia original mide apenas 13,5 x 8,5 centímetros y fue realizada sobre papel fotográfico de revelado de gelatina de plata. Está identificada con el código 0249az00009 y pertenece a la Colección Mariella & Jorgelina Ávila Zgaib, actualmente bajo custodia de la Arab Image Foundation de Beirut, Líbano. Lo fascinante es que no estamos solamente frente a una antigua fotografía infantil: estamos observando un pequeño fragmento de la vida mendocina que consiguió sobrevivir más de tres cuartos de siglo, salir del ámbito doméstico y convertirse en documento patrimonial internacional. La técnica utilizada también cuenta una historia. Las copias de gelatina de plata de revelado químico se transformaron en el procedimiento dominante de la fotografía durante buena parte del siglo XX: el papel contenía haluros de plata suspendidos en gelatina y la imagen aparecía mediante el trabajo químico realizado en el cuarto oscuro. Pero la historia de este retrato tuvo todavía otro capítulo sorprendente. En 2022, la imagen de Jorge Zgaib fue incluida en “Translating Images: Conversations with the Collections of the Arab Image Foundation”, presentada por Mina Image Centre y la Arab Image Foundation en Beirut. Allí, fotografías históricas de distintas colecciones y diásporas fueron puestas en diálogo con obras contemporáneas de grabado. El artista identificado como Renoz eligió precisamente el retrato de Jorge y realizó a partir de él una obra sobre placa de cobre utilizando ruleta, punta seca y aguatinta: una fotografía familiar tomada en Mendoza hacia 1950 se convertía, más de setenta años después, en materia de reinterpretación artística al otro lado del planeta. La institución que hoy lo conserva tampoco es un archivo menor: la Arab Image Foundation fue creada en Beirut en 1997 y custodia aproximadamente medio millón de objetos fotográficos relacionados con Medio Oriente, el norte de África y sus diásporas, incluyendo investigaciones y colecciones procedentes de Argentina. Y existe un contexto mendocino que vuelve aún más interesante el hallazgo. Desde comienzos del siglo XX, Mendoza recibió importantes comunidades inmigrantes; el Museo Virtual de Godoy Cruz documenta la presencia de colectividades españolas, italianas, alemanas y árabes —principalmente sirias y libanesas— y registra incluso la existencia de un Club Sirio-Libanés en ese departamento hacia 1915. Esto no permite afirmar, sin documentos adicionales, el origen concreto de la familia Zgaib, pero sí demuestra que este retrato pertenece a una Mendoza marcada profundamente por migraciones, familias, asociaciones y memorias que cruzaron océanos. Quizás allí esté la verdadera fuerza de esta fotografía: aquel niño no estaba posando para la historia. Nadie podía saber que esa pequeña copia de 13,5 centímetros sobreviviría generaciones, llegaría hasta Beirut y sería contemplada como parte de un patrimonio fotográfico que conecta continentes. Jorge Zgaib simplemente sonrió ante una cámara. El tiempo hizo todo lo demás. #MendozAntigua #MendozaAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #FotosAntiguas #FotografiaAntigua #MemoriaFotografica #ArchivoFotografico #HistoriaArgentina #Inmigracion #PatrimonioCultural #JorgeZgaib #ArabImageFoundation #Beirut #Lebanon #OldPhotography #VintagePhotography #PhotoArchive #ArgentineHistory #MendozaArgentina #CulturalHeritage #FamilyPhotography #PhotographicMemory #ArabDiaspora

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