domingo, 4 de octubre de 2026

5 DE OCTUBRE DE 1647 — EL DÍA EN QUE DOÑA MAYOR CARRILLO SELLÓ ANTE ESCRIBANO UN LEGADO QUE MARCÓ PARA SIEMPRE AL CARRASCAL Y A LA MENDOZA COLONIAL — (IMAGEN ILUSTRATIVA)


El 5 de octubre de 1647, hace 379 años, una escena extraordinaria quedó registrada para siempre en la historia documental de Mendoza. En el interior de la iglesia del Convento de Nuestra Señora de las Mercedes compareció Doña Mayor Carrillo de Bohórquez, viuda del capitán Juan Amaro —también citado como Juan Amaro de Ocampo—, ante el escribano del Cabildo y varios testigos para reconocer solemnemente como su última voluntad un testamento cerrado que había quedado redactado apenas un día antes, el 4 de octubre, en las casas de su residencia del Carrascal, entonces situada a la salida de la pequeña ciudad colonial. El detalle es fundamental: el documento no nació el día 5, sino que ese día recibió su otorgamiento formal ante escribano y testigos. La antigua transcripción conserva incluso la fórmula precisa: “En cinco dias del mes de Octubre de 1647 años”, seguida de la declaración de que Mayor Carrillo reconocía lo contenido dentro de aquel papel cerrado. Era una Mendoza diminuta, con apenas 86 años desde su fundación española, integrada todavía a la jurisdicción chilena y rodeada por chacras, viñas, acequias, caminos y establecimientos productivos. Mayor Carrillo había preparado un testamento destinado a permanecer cerrado y sellado hasta después de su muerte y dejó registrado un pequeño detalle capaz de atravesar casi cuatro siglos: no firmó personalmente porque, según la escritura, “no lo firmo por no saber firmar”, por lo que rogó a un testigo que lo hiciera por ella. Pero detrás de aquel acto notarial se encontraba un patrimonio formidable y una historia que terminaría influyendo durante generaciones en la economía, la religión y hasta en la configuración territorial de Mendoza. Su esposo, Juan Amaro de Ocampo, había estado estrechamente vinculado con la producción vitivinícola y con el propósito de facilitar el establecimiento de los religiosos agustinos; Mayor Carrillo continuó aquella voluntad mediante disposiciones relacionadas con la Hacienda del Carrascal. Estudios históricos describen entre los bienes vinculados a aquel legado casas, terrenos, cercados, viñedos, bodega, instalaciones agrícolas y personas esclavizadas. El Carrascal se transformaría posteriormente en uno de los grandes establecimientos productivos coloniales mendocinos: allí funcionaron viñas, bodegas, chacras y talleres de alfarería que elaboraban tinajas, botijas y otros recipientes fundamentales para almacenar y transportar vino y aguardiente. Investigaciones arqueológicas e históricas sitúan aquel complejo agustino al sur de la ciudad colonial, aproximadamente en el entorno de la actual avenida San Martín y Amigorena, aunque la extensión histórica de la propiedad fue mucho mayor y alcanzó sectores que con el paso de los siglos quedarían incorporados al corazón de la nueva Mendoza. Entre las disposiciones de Mayor Carrillo aparece además uno de los aspectos más conmovedores del documento: la historiografía de la Universidad Nacional de Cuyo registra que concedió la libertad a tres personas esclavizadas, Antonio, su esposa Lucrecia y su hijo Lorencito. Sus nombres, que probablemente se habrían perdido como los de tantos habitantes anónimos de la sociedad colonial, sobrevivieron gracias a aquel testamento de 1647. La historia continuó después de la muerte de Mayor Carrillo en 1648. La entrega de los bienes generó actuaciones judiciales y reclamos que hoy permiten seguir el conflicto casi expediente por expediente: en el Archivo General de la Provincia de Mendoza se identifica la Carpeta 285, Documento 1, de 1647, con la copia de una dote otorgada por Mayor Carrillo a su sobrina María Díaz Caballero y posteriores actuaciones de los padres agustinos para obtener los bienes que les habían sido legados; también aparece el proceso “Convento de San Agustín contra Cristóbal Ruiz de Campo”, Sección Judicial, Carpeta 277, Documento 2, de 1648. El litigio incluso atravesó los Andes: el 24 de marzo de 1649, la Real Audiencia de Santiago de Chile ordenó entregar a la Orden de San Agustín la posesión de los bienes dejados por Mayor Carrillo para la fundación de un convento en Mendoza. Décadas y siglos después, aquella herencia seguiría proyectándose sobre la vida mendocina a través del convento, la hacienda, los viñedos, la producción cerámica y la memoria del Carrascal. Hay además una advertencia indispensable para cualquier investigación futura: alguna bibliografía secundaria reprodujo erróneamente la fecha “4 de noviembre de 1667”, pero la transcripción histórica del documento y el trabajo académico de Alba Acevedo y Sandra Pérez Stocco identifican con claridad el testamento como AGPM, Carpeta 236, Documento 1, del 4 de octubre de 1647, mientras que el otorgamiento transcripto ocurrió al día siguiente, 5 de octubre. Por eso esta efeméride resulta tan poderosa: aquella jornada de 1647 no fue simplemente un trámite ante un escribano. Fue el momento en que una mujer de la Mendoza colonial reconoció solemnemente un documento capaz de conservar hasta nuestros días nombres, propiedades, creencias, vínculos familiares, viñedos, esclavitud y actos de libertad, y de abrir una cadena de acontecimientos que terminaría dejando una profunda huella en el Carrascal y en la historia de Mendoza. #MendozAntigua #Mendoza #HistoriaDeMendoza #MendozaColonial #Efemérides #5DeOctubre #MayorCarrilloDeBohórquez #ElCarrascal #SanAgustín #ArchivoHistórico #HistoriaArgentina #PatrimonioMendocino #MemoriaHistórica #HistoriaDelVino #Vitivinicultura #ColonialMendoza #MendozaHistory #ArgentineHistory #ColonialHistory #HistoricalArchives #CulturalHeritage #WineHistory #HistoryMatters - Fuentes: Archivo General de la Provincia de Mendoza, Carp. 236, Doc. 1; Archivo Agustiniano; Revista de Historia Americana y Argentina de UNCuyo; “Huellas Agustinianas en Argentina y Uruguay”; Real Audiencia de Santiago de Chile y estudios de CONICET sobre El Carrascal. La documentación confirma las fechas del 4 y 5 de octubre de 1647, la liberación de Antonio, Lucrecia y Lorencito y los posteriores litigios por los bienes de Mayor Carrillo de Bohórquez.


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