martes, 24 de marzo de 2026

24 de Marzo de 1976 - Mendoza y las cifras del espanto: a 50 años del golpe, los números que muestran cuánto dejó el terrorismo de Estado


A medio siglo del golpe del 24 de marzo de 1976, mirar a Mendoza a través de los números no enfría la memoria: la vuelve todavía más concreta. El terrorismo de Estado no fue una abstracción ni una consigna, sino un sistema clandestino de represión con desapariciones, secuestros, torturas, asesinatos y apropiación de niños y niñas, tal como recuerda hoy el propio Ministerio Público Fiscal. En el caso mendocino, los relevamientos de organismos de derechos humanos permiten dimensionar esa herida con datos estremecedores. Según el relevamiento difundido este año, en Mendoza hubo 275 personas desaparecidas o asesinadas por el terrorismo de Estado. De ese total, 161 fueron víctimas en territorio mendocino y 114 eran oriundas de la provincia pero fueron perseguidas y atacadas en otras jurisdicciones. El mismo informe señala además que en Mendoza funcionaron 32 centros clandestinos de detención y lugares de reclusión ilegal, con 20 en el Gran Mendoza y alrededores y 12 en San Rafael y su zona de influencia. El perfil de las víctimas también dice mucho. La enorme mayoría eran jóvenes: el 86% tenía menos de 40 años y el 41% no llegaba a los 25. A su vez, el 70% de las víctimas registradas fueron varones y el 30% mujeres. Otro rasgo que impacta es el nivel educativo: entre los casos en los que pudo reconstruirse la trayectoria académica, predominan personas con estudios superiores incompletos o completos, lo que muestra que la represión también golpeó con fuerza a sectores estudiantiles, profesionales y militantes con alta formación. La geografía del horror fue amplia. Entre los principales sitios represivos aparecen el D2, la Penitenciaría Provincial, el Liceo Militar General Espejo, la IV Brigada Aérea, Campo Las Lajas, dependencias policiales del Gran Mendoza y también centros ilegales en Tunuyán y San Rafael, incluidos comisarías, cuarteles y otros edificios civiles utilizados para la represión. Ese entramado demuestra que el terrorismo de Estado no actuó en un solo punto: se extendió sobre buena parte del territorio mendocino. También hay otra cifra que importa recordar: la de la justicia. En Mendoza ya concluyeron 12 juicios por delitos de lesa humanidad, mientras el decimotercer proceso, vinculado al D2, atraviesa su etapa decisiva. De esos debates surgieron 90 condenas, entre ellas las de integrantes de fuerzas armadas y de seguridad, pero también civiles, incluidos ex jueces y apropiadores. En un país donde estos crímenes no prescriben y siguen siendo juzgados como parte de una política de Estado de memoria, verdad y justicia, esos números no cierran una historia: la siguen interpelando. Por eso, a 50 años del golpe, las cifras de Mendoza no deberían leerse como un simple inventario estadístico. Son la prueba de que el terror tuvo nombres, edades, territorios, centros de detención, responsables y consecuencias que todavía llegan al presente. Y también son una advertencia: la memoria no se sostiene solo con símbolos, sino con verdad documentada y con justicia persistente. #24DeMarzo #Mendoza #Memoria #Verdad #Justicia #NuncaMas #TerrorismoDeEstado #LesaHumanidad #HistoriaArgentina #MendozAntigua

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